Jorge Emilio Gallardo: Conflicto con Roma. La polémica por Monseñor de Andrea

Angel GallardoSitio al Margen presenta la reseña que el historiador Darío Casapiccola realizó de la obra del periodista y escritor Jorge Emilio Gallardo, “Conflicto con Roma (1923-1926). La polémica por Monseñor de Andrea”, en el cual se aborda uno de los temas más conflictivos que surgió entre la Iglesia Católica y el Estado argentino en las primeras décadas del siglo XX.

:: Ficha Técnica ::

Gallardo, Jorge Emilio
Conflicto con Roma (1923-1926), La polémica por Monseñor de Andrea
Buenos Aires, Elefante Blanco, 2004
ISBN 987-9223-72-1
15 x 23 cm
208 páginas

El historiador Juan Carlos Zuretti en su obra “Historia Eclesiástica Argentina” afirma que los dos hechos que más afectaron a la Iglesia Católica en nuestro país durante las primeras décadas del siglo XX, fueron el conflicto del catolicismo social y el nombramiento del arzobispo de Buenos Aires luego de la muerte de Mons. Espinosa. Razones sobran para ocuparse de lo escrito entonces por Jorge Emilio Gallardo con relación al segundo de los temas, hoy de rigurosa actualidad.

En sus comienzos periodista, Gallardo, autor de varios ensayos, “Presencia africana en la cultura de América latina” entre los más conocidos, es miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y correspondiente de varias Academias españolas.

Angel GallardoSu abuelo Ángel Gallardo, era Ministro de Relaciones Exteriores cuando el fallido nombramiento de Monseñor de Andrea como Arzobispo de Buenos Aires, circunstancia familiar que casi con certeza hizo que se interesara en el tema, al tiempo que le posibilitó el acceso a archivos de inapreciable valor. Se encarga de aclarar nuestro autor que no influyó en su análisis la tradición familiar y que investigó objetivamente sin dejarse influir por afectos o antipatías. Describe con brevedad el caso, detalla sus conclusiones y agrega un sustancioso apéndice que ocupa más de la mitad del volumen: “Memoria” de Mons. de Andrea en la que relata su viaje a Roma, el “Libro Blanco del Vaticano” y parte de las “Memorias de Angel Gallardo”.

El estilo es ágil, con un desarrollo cronológico en el que se interpolan referencias frecuentes sobre los mismos hechos que a lo largo del escrito relata y un manejo de las citas poco sistemático, que atenta contra la claridad del discurso. Con una pluma y estilo que recuerdan su iniciación en la prensa, traza semblanzas rápidas, a veces fuertes, como en el caso del mismo de Andrea y del embajador argentino en el Vaticano, Daniel García Mansilla.

J. E. Gallardo concluye señalando que las causas de la crisis fueron de este lado del océano una serie de gruesos errores políticos, en los que influyó la opinión de Yrigoyen favorable a de Andrea -que impuso a Alvear-, y desde el Vaticano la injerencia de algunas congregaciones religiosas, cuyas intereses no coincidían con las convicciones del párroco de San Miguel, a lo cual hay que sumar su propia personalidad y los numerosos enemigos que él se había creado en la sociedad argentina. Por último señala que no fueron ajenas a esta puja, las diferencias ideológicas que surgieron en Europa a lo largo del período interbélico en el seno de la Iglesia. La fecha de la crisis, entre 1923 y 1926, aparece como temprana en exceso como para que haya habido lugar a este tipo de disputas ideológicas.

Al considerar la importancia del tema y que la obra no se dirige exclusivamente a iniciados, hubiera sido útil que conceptos como el del Patronato, tan decisivo, se explicaran con más detalle.

En definitiva es un trabajo interesante, con afirmaciones rotundas que merecen otros estudios con el debido aparato crítico para confirmarlas. Es muy valioso el apéndice documental y también revelador, porque permite apreciar el estilo y la profesionalidad de la diplomacia vaticana.

El historiador Juan Carlos Zuretti en su obra “Historia Eclesiástica Argentina” afirma que los dos hechos que más afectaron a la Iglesia Católica en nuestro país durante las primeras décadas del siglo XX, fueron el conflicto del catolicismo social y el nombramiento del arzobispo de Buenos Aires luego de la muerte de Mons. Espinosa. Razones sobran para ocuparse de lo escrito entonces por Jorge Emilio Gallardo con relación al segundo de los temas, hoy de rigurosa actualidad.

En sus comienzos periodista, Gallardo, autor de varios ensayos, “Presencia africana en la cultura de América latina” entre los más conocidos, es miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y correspondiente de varias Academias españolas.

Su abuelo Ángel Gallardo, era Ministro de Relaciones Exteriores cuando el fallido nombramiento de Monseñor de Andrea como Arzobispo de Buenos Aires, circunstancia familiar que casi con certeza hizo que se interesara en el tema, al tiempo que le posibilitó el acceso a archivos de inapreciable valor. Se encarga de aclarar nuestro autor que no influyó en su análisis la tradición familiar y que investigó objetivamente sin dejarse influir por afectos o antipatías. Describe con brevedad el caso, detalla sus conclusiones y agrega un sustancioso apéndice que ocupa más de la mitad del volumen: “Memoria” de Mons. de Andrea en la que relata su viaje a Roma, el “Libro Blanco del Vaticano” y parte de las “Memorias de Angel Gallardo”.

El estilo es ágil, con un desarrollo cronológico en el que se interpolan referencias frecuentes sobre los mismos hechos que a lo largo del escrito relata y un manejo de las citas poco sistemático, que atenta contra la claridad del discurso. Con una pluma y estilo que recuerdan su iniciación en la prensa, traza semblanzas rápidas, a veces fuertes, como en el caso del mismo de Andrea y del embajador argentino en el Vaticano, Daniel García Mansilla.

J. E. Gallardo concluye señalando que las causas de la crisis fueron de este lado del océano una serie de gruesos errores políticos, en los que influyó la opinión de Yrigoyen favorable a de Andrea -que impuso a Alvear-, y desde el Vaticano la injerencia de algunas congregaciones religiosas, cuyas intereses no coincidían con las convicciones del párroco de San Miguel, a lo cual hay que sumar su propia personalidad y los numerosos enemigos que él se había creado en la sociedad argentina. Por último señala que no fueron ajenas a esta puja, las diferencias ideológicas que surgieron en Europa a lo largo del período interbélico en el seno de la Iglesia. La fecha de la crisis, entre 1923 y 1926, aparece como temprana en exceso como para que haya habido lugar a este tipo de disputas ideológicas.

Al considerar la importancia del tema y que la obra no se dirige exclusivamente a iniciados, hubiera sido útil que conceptos como el del Patronato, tan decisivo, se explicaran con más detalle.

En definitiva es un trabajo interesante, con afirmaciones rotundas que merecen otros estudios con el debido aparato crítico para confirmarlas. Es muy valioso el apéndice documental y también revelador, porque permite apreciar el estilo y la profesionalidad de la diplomacia vaticana.

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