Alejandro Aguado: Comodoro Rivadavia, con el siglo a cuestas…

Patagonia argentinaAlejandro Aguado, un artista argentino comprometido con su entorno, cuenta la angustiante situación que padece Comodoro Rivadavia, la ciudad que supo ser la más pujante de la Patagonia y que el 23 de febrero del 2001 recordó el centenario de su creación. Una entrevista realizada por Geraldine Lublin, quien se ha desempeñado como corresponsal de Sitio al Margen en Londres y París y que momentáneamente se encuentra afincada en la Patagonia. También presentamos una breve biografía de Alejandro Aguado.

La ciudad que el explorador veneciano Francisco Pietrobelli concibió como salida al mar para la abundante producción agrícola de la zona festejó el 23 de febrero su centenario recordando antiguas glorias que no se concilian con las actuales circunstancias. Revertido aquel destino portuario por la prevalencia casi absoluta del oro negro, hoy Comodoro no parece recuperarse del golpe asestado por la merma de la actividad petrolera.

Como ciudadano patagónico, el artista comodorense Alejandro Aguado lanza en esta entrevista un grito que todos se niegan a escuchar. Este joven dibujante y escritor denuncia la conveniente sordera de medios y funcionarios que, cegados por el omnipotente color del dinero, no atienden razones ni consideran las nefastas consecuencias de un descuidado accionar.

Geraldine Lublin: – Antes que nada, ¿qué características presenta Comodoro?

Patagonia argentina...Alejandro Aguado: – Comodoro Rivadavia es una ciudad peculiar por la distribución de su t ejido urbano, alargado y apretujado entre la costa y cañadones que nacen en mesetas de casi 800 metros de altura. El Cerro Chenque y el ventoso Cañadón del Infiernillo separan en dos la ciudad. En la zona sur se encuentra el casco urbano, que concentra la mayor parte de la población; la zona norte contiene a los barrios nacidos como campamentos petroleros y asentamientos ferroviarios o pesqueros. Cada uno de esos barrios, algunos ubicados a unos 30 kilómetros del centro, bien podría considerarse un pueblo en sí mismo por poseer una historia y una identidad que los hace únicos. La naturaleza estatal o privada, nacional o extranjera, de las empresas que les dieron origen también determinan la procedencia de sus habitantes. Es por eso que algunos bien podrían ser confundidos con poblaciones del noroeste argentino por la mayoritaria presencia de riojanos, catamarqueños y salteños, mientras que otros deben su nacimiento a empresas inglesas u holandesas. Hoy en día, gran parte de esos viejos campamentos petroleros ya no existen.

GL: – ¿Cómo fue el desarrollo petrolero?

AA: - Hasta el descubrimiento del petróleo en 1907, la economía se basaba exclusivamente en la ganadería ovina. Desde esa fecha hasta mitad del siglo XX, ambas actividades convivieron sin mayores sobresaltos pero a fines de la década del ’50 fue el boom petrolero; hubo un gran auge y vinieron muchas empresas norteamericanas. Guita era lo que sobraba acá. Esta era la segunda ciudad del país en cuanto a vida nocturna, después de Buenos Aires, y la más grande de toda la Patagonia. Luego, cuando lo derrocaron a Frondizi, estatizaron todo y echaron a las empresas norteamericanas, y ahí YPF empezó a manejar todo. La economía empezó a depender directamente del petróleo. Y después vino también la crisis de la lana: como empezó a valer menos, en el campo empezaron a tener problemas por los precios, los impuestos, los inviernos embromados. Con el paso de las décadas, los problemas fueron aumentando cada vez más. El volcán Hudson, las sequías, el sobrepastoreo… hubo tantas cosas que el campo quedó directamente en la lona. Fue así que la mentalidad “ypefiana” terminó dominando Comodoro: la gente estaba acostumbrada a que el estado le proveyera absolutamente todo en la vida. Por ejemplo, si se te quemaba lamparita de luz, llamabas al administrador y venían y te la cambiaban. Con eso se cometió mucho abuso. Los particulares se hicieron millonarios; hubo gente que se enriqueció de la noche a la mañana con los famosos negociados. Acá eso fue histórico.

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GL: – ¿Qué pasó con la privatización de YPF?

AA: - Menem aprovechó muy bien todo esto. Cuando vinieron las privatizaciones, fueron bien tomadas porque a la gente de acá que trabajaba en el comercio o con empresas privadas le molestaba ver los abusos de YPF. Porque también estaban los que marcaban tarjeta en YPF antes de irse a su otro trabajo y a la tarde volvían y marcaban tarjeta otra vez. Eso todo el mundo lo sabía; acá tenían todo servido. Es por eso que se vio bien la privatización, para terminar con “los vagos de YPF”, como se decía. Lo que pasa es que en realidad no se sabía lo que vendría después.

Con la privatización parcial de YPF, los despidos y los forzados “retiros voluntarios” le quitaron a la ciudad 30 millones de dólares mensuales producto de sueldos. Con las indemnizaciones les dieron buena plata, a algunos entre cien mil y doscientos mil dólares, con la que muchos instalaron remiserías y kioscos, pero se fundieron al año por la saturación del mercado. Muchos del noroeste argentino se volvieron a sus provincias y se comieron la plata porque allá no hay trabajo, entonces al año estaban de vuelta en Comodoro sin un mango. (Otro problema es que mucha gente que vino por YPF, en su mayoría desde el norte argentino, no se arraiga. Ellos viven pensando en su tierra, y ésa es la diferencia con los europeos. Los europeos venían a quemar las naves; venían a hacer un gran país, una gran Patagonia. Eso era distinto.)

Alejandro AguadoAsí es que en Comodoro quedó el tendal: la desocupación alcanzó índices nunca vistos; fue terrible. Y la gente no decía nada; todo le seguía pareciendo bien. Esto estaba hecho un desastre. No había nada de trabajo, se fundió la mitad de los negocios de Comodoro. Incluso hasta hace uno o dos años, en el centro todos los meses cambiaban los negocios. Se fundían todos; se podían ver cuadras enteras de negocios cerrados, algo increíble para lo que había sido acá. El otro gran lío fue que la gente, acostumbrada a manejar mucha plata, no sabía qué hacer sin dinero. Acá eran muy materialistas, y se dedicaban a mantener el status y a vivir bien. Para colmo, acá a lo cultural nunca se le dio bolilla, no se lo entiende. Lo cultural siempre es un escape cuando hay problemas económicos, pero acá era como que nadie sabía para dónde salir disparando.

El problema es que nunca se diversificó la economía; nunca se buscó una alternativa al petróleo. Siempre hubo pesca pero en muy poquita escala; también hay actividad textil, pero apenas, y todo eso también se fundió. Cuando se liberalizó la pesca durante la época menemista, vinieron flotas extranjeras y depredaron un mar que en ese entonces era uno de los más ricos del mundo. Ahora las flotas no salen a pescar porque directamente no hay pesca.

Apenas se privatizó YPF, ahí nomás empezó a tener superávit. De eso hoy nadie se acuerda. El estado mantenía a YPF estatal con un 51 por ciento, y el resto era privado. De esa forma, la empresa arregló un poquito las cosas y empezó a tener superávit, e incluso a comprar empresas de afuera (de Bolivia, Perú, Venezuela). Era muy loco que YPF “comprara”.

Patagonia argentina...Al final de la época menemista, directamente le vendieron todo a Repsol. Encima lo vendieron por dos mangos, porque en ese momento el precio del barril estaba más bajo que nunca: creo que estaba a 14 dólares, mientras que un año antes estaba a 30. Lo vendieron por nada; fue una barbaridad. Al año, el precio había subido otra vez, y así con la producción de un año recuperaron todo lo que habían invertido. Otro problema fue que, al bajar el precio del petróleo, todas las empresas echaron gente y ya nadie perforaba. Estaba todo el mundo desesperado; no había plata; faltaba todo. Ahora que se esta recuperando la actividad, no es lo mismo porque aumentó la producción pero los sueldos siguen igual. En vez de subir los sueldos, los redujeron aún más: si un boca de pozo antes ganaba $1.500, ahora cobra $600. A las empresas, la crisis les vino bien para eso. Y encima triplicaron o cuadruplicaron (según la empresa) la producción. Se vendieron yacimientos clasificados como “secundarios” (que supuestamente ya no tenían más petróleo), que hoy se trabajan muchísimo, e incluso uno de ellos es el que más produce en este momento.

Además, antes las empresas privadas tenían que venderle a YPF a, por ejemplo, 7 dólares el barril; entonces YPF cuando lo comercializaba ya procesado en las estaciones de servicio lo vendía a 30. Esa diferencia monetaria quedaba en el país. Ahora la empresa tiene libre disponibilidad; el petróleo que sacan a un costo de 6 dólares el barril se lo llevan directamente afuera y lo siguen vendiendo al precio de antes. ¡O sea que cobran el doble, tienen superávit y se llevan la plata del país! El estado argentino no hubiera necesitado hacer ninguno de los ajustes que hizo. Nada más que de Patagonia central, se llevan mil millones de dólares de ganancia neta. Y encima el petróleo que Repsol-YPF saca de acá lo vende más barato a otros países. ¿Cómo puede ser que la nafta sea más barata en Chile, cuando ese país no tiene petróleo propio? Creo que en Chile el gasoil vale la mitad de lo que cuesta en Comodoro, cuando a su vez de mitad de Río Negro para abajo sale casi la mitad de lo que cuesta en el resto del país. Y ese petróleo es nuestro. Encima los chilenos consiguieron algo que no pudieron lograr cuando estuvimos a punto de entrar en guerra en la década del setenta: ahora Repsol-YPF les dio los principales yacimientos de la Patagonia central a empresas chilenas. En este momento, son ellas los que están perforando acá, y sacando nuestro petróleo. Y esa plata el país no la ve más, ése es el tema.

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GL: – ¿Y cómo reacciona Comodoro ante este cambio radical de circunstancias?

AA: - Ahora la gente se está acostumbrando a vivir con menos. Hay 30.000 desocupados, pero en realidad serían más porque no se consideran los subocupados, los que trabajan en negro y los que hacen changuitas. La desocupación real llega casi al 30 por ciento en una ciudad de unos 150.000 habitantes; es una barbaridad, una locura. Los sueldos bajaron; acá no hay ni la mitad de la plata que había antes. Pero otra característica de Comodoro es que la gente no reacciona; aquí son muy aplacados, muy tranquilos, y cuando vienen los líos se la “bancan” y protestan por lo bajo. Sí hubo algunos movimientos de desocupados que cortaron la ruta pero, más allá de eso, no hubo nada. Lo que pasa es que mucha gente vive en los suburbios, muy lejos de la ciudad. Están muy aislados y no tienen plata para salir; por eso es como que no existen, no se los ve. Yo estuve haciendo entrevistas con ellos, y son familias que en promedio tienen de seis a diez hijos, “comen” una vez al día mate cocido o mandan a los chicos a la escuela para que tengan su única comida diaria, y así viven. No tienen ningún tipo de ingreso. A todos los problemas se suma el clima, porque en verano se puede vivir sin calefacción, pero ¿cómo hacen para soportar el invierno sin gas y sin luz porque se los cortan por falta de pago? Y encima no pueden plantar nada porque, a diferencia de lo que ocurre en el norte argentino, en los lugares donde están ellos no crece nada. La tierra del cerro es dura, de greda, y no hay agua. Es terrible.

Es así que por el miedo de que no se haga nada y no se perfore más, como Comodoro depende exclusivamente del petróleo, las empresas petroleras ahora hacen cualquier cosa. Por ejemplo, está el problema de la contaminación. Como Comodoro está en una parte baja y a espaldas de la ciudad está la meseta de 800 metros de altura donde se perfora, todos los cañadones que desembocan en la costa y cruzan los distintos barrios están en proceso de salinización por los productos químicos cancerígenos que se inyectan en los pozos. Hay arroyos cuyas aguas están matando todos los vegetales que encuentran a su paso, en ciertas zonas se está muriendo todo. Por ejemplo, en la laguna de Rada Tilly (a unos 20 kilómetros de Comodoro), se encontró todo contaminado con sustancias cancerígenas. Pero este tema viene del ’94 o ’95, y ha salido en los diarios. En el valle del río Deseado, norte de Santa Cruz, hay otro yacimiento que también está sobre meseta, entonces toda el agua que escurre va a parar al río Deseado. Los campesinos de ahí se quejaban porque a los animales les salían gusanos; se estaban pudriendo en vida por el agua que tomaban. Tiempo atrás salió en los diarios y en la tele pero todo se tapa. Hace un tiempo se comprobó que la napa de agua corriente que surte al pueblo de Koluel Kaike ya no es potable sino que equivale a agua de cloaca, y también es por la contaminación del petróleo. No se dice que por allí también tiene las tomas de agua Pico Truncado, que tiene 30.000 habitantes, ni que uno de los mayores niveles de cáncer del mundo se encuentra aquí en la Patagonia central. No cuesta mucho relacionar esto con el tema del agua. La principal causa de muerte en Chubut es el cáncer, sobre todo en Comodoro. Está todo contaminado.

Repsol-YPF también tiene un acueducto inmenso en lo que se denomina el codo del río Senguer. Este río es de Chubut; nace en la cordillera y desagua en el valle de Colonia Sarmiento, pero en una parte hace una curva y entra en Santa Cruz. Ahí capta Repsol el agua para utilizarla en la recuperación secundaria del petróleo. El año pasado hubo un problema terrible porque el río y los lagos casi se estaban secando. Se formó una comisión con todas las ciudades de la cuenca del Senguer, y se cortó todo el regadío en los campos pero en ningún momento se habló de la toma de agua de YPF, del terrible acueducto que tiene ahí. Porque, obvio, la economía depende de eso. El lago Colhué Huapi ahora ya está seco; de tener 700 kilómetros cuadrados pasó a conservar apenas 100. El lecho seco levanta inmensas columnas de polvo que provocan alergias y problemas respiratorios y oculares. De Repsol-YPF nadie nunca dijo nada, pese a que está prohibido en todo el mundo sacar agua potable para perforar y se debe utilizar agua reciclada o no potable. El otro problema es que, como están captando el agua subterránea que conforma la mayor parte del río, se corre el riesgo de hacerlo totalmente subterráneo. Por suerte, este invierno fue muy crudo; como nevó muchísimo, creció el caudal del río y volvió a ser lo que era en viejas épocas. Pero si uno se fija en el pueblo de Facundo (a unos 100 kilómetros de Colonia Sarmiento, y a unos 50 de Los Monos, donde está la toma de YPF), el caudal de agua es el doble; parece un río grandote como los de Río Negro. Tampoco se ha comentado que el río Mayo a su vez se une allí con los ríos Guenguel, Chalía, Chalía chico, Chalía medio y Los Hermanos. Es como si todo ese caudal que confluye en Los Monos no existiera; ese caudal no llega a Sarmiento. También se dice que esa zona está toda contaminada… Además, estaban perforando directamente dentro del río Chico, que nace del Colhué Huapi. Toda el agua de la meseta desaguaba en el río, y todas las estancias que antes tenían manantiales hoy tienen agua podrida. Al tomar ese agua, los animales se mueren. Esto yo lo viví cuando estaba haciendo un libro sobre el ferrocarril cinco años atrás, los estancieros mismos me comentaban esto.

 

Alejandro Aguado

 

GL: – ¿Ninguno de los gobiernos hizo algo para controlar un poco esta situación?

AA: – No, no se puede porque creo que no hay leyes adecuadas. Además, hay mucha plata en juego. La economía depende del petróleo, pero no se tienen en cuenta las consecuencias. Lo que cuento salió en primera plana de los principales diarios regionales, no es nada nuevo. Cuando surge un tema así, los medios gráficos le dan un pequeño recuadrito al denunciante y una página completa a la empresa para que haga la descarga.

En lo político, otro problema es que la Nación le dio 600 millones a la provincia del Chubut en concepto de regalías petroleras que se le debían, pero el 80 o 90 por ciento quedó en el norte de Chubut (en el valle: Trelew, Gaiman, Rawson, Puerto Madryn), y acá llegó muy poco. Las regalías petroleras, que tendrían que venir para esta zona, se las quedan allá para sostener la administración pública. Ahí te das cuenta de cómo viene la mano acá: todo es por la parte económica. La única solución es que viniera alguien de afuera y pudiera hacer algo…

GL: – ¿Qué pensás que va a pasar en el futuro?

AA: - Y, la verdad es que no sé. Hay que tener en cuenta que se viene extrayendo petróleo desde hace casi 90 años, y ya casi no queda nada. Ahora están trabajando sobre los yacimientos secundarios; cuadruplicaron la producción, y con las nuevas máquinas se extrae más con menos trabajo y menor gasto. Pero la economía no se diversifica, y ése es el problema. El campo está fundido; lo que se trata de hacer con el turismo es de muy baja escala porque hay que invertir mucha plata de la que no se dispone; el comercio está fundido o en quiebra; de la pesca no quedó nada porque las flotas extranjeras se llevaron todo lo que quisieron.

Se intentaba hacer un corredor bioceánico con Chile pero tampoco va a funcionar. No se le dice a la gente que, por la geografía increíblemente abrupta del lado chileno, la única forma de que funcione es con un ferrocarril, como sucede en Río Negro. Pero allí el mercado es más grande por el millón de personas que tienen, mientras que acá habrá unas 250.000 personas como mucho sumando el lado chileno.

Repsol-YPF anunció que va a perforar unos 600 pozos en el sur de Santa Cruz, y dicen que en Chubut también harán unos 500 pozos. Eso va a traer plata, y alivio, pero no sé cuánto durará: dos, tres, cuatro años. Si no se busca algo, a la larga esto no va más. Y los políticos están en otra; se están peleando entre ellos todo el tiempo y no apuntan a lo esencial para solucionar los problemas.

Ahora en Comodoro se está viviendo el momento. Cumplimos cien años y se oye el típico discurso de la pujanza y tal pero es mentira. No se sabe qué va a pasar; esto es la incertidumbre total.

 

Alejandro Aguado 

 

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