Manu Chao. Cuando en las calles nadie duerme y el corazón se despierta.

Manu ChaoEn esta nota atípica, vivencial y cromática, nuestra periodista María Belén Luaces plasma en palabras y anécdotas, los vericuetos de una mini persecución clandestina con el objetivo de cruzar unas palabras con el trovador Manu Chao, de gira en Buenos Aires durante el mes de noviembre, junto a su banda Radio Bemba. Así recorremos la ciudad, vamos a una fiesta, presenciamos un recital en Obras, otro en la calle y finalmente accedemos a una charla amable con un músico también amable. Cosas más, cosas menos, el relato de unos días en los que en las calles nadie durmió y los corazones se nos despertaron.

“Queremos ‘poemas que maten’.
Poemas asesinos, poemas que disparen.
Poemas que afronten policías en los callejones
y les arrebaten las armas.”
(Amiri Baraka, poeta estadounidense)

Estudio música y en la materia Apreciación Musical, me han enseñado a analizar sintácticamente obras musicales, análogamente al análisis de un texto escrito. Se descubren en una obra musical, sus oraciones, sus signos de puntuación, sus secciones (introducción, nudo, desenlace, etc.), sus texturas instrumentales, sus ritmos y poliritmos, entre otras cosas. Recuerdo haber analizado una canción de Adrian Belew (líder de Crimsom Krim), llamada “1967″. En ese texto sonoro (una bellísima canción dedicada a los Beatles), descubrí muchísimas oraciones que variaban radicalmente entre ellas. Es decir, en una misma canción convivían ritmos diferentes, a diferentes velocidades, con varios cambios modales y tonales, con instrumentaciones completamente distintas y motivos diferentes, desarrollados también de diferente manera. Es como decir que en una misma canción convivían varias.

Me pareció sencillo indicar las diferentes secciones en cada cambio, pues en un primer momento parecía que estaba comenzando siempre una nueva canción, un nuevo discurso. Pero cuando escuchaba de corrido la cinta, la sensación no era de fractura sino de un todo que me transportaba por diferentes estados. Sentí que la coherencia de toda la obra permanecía incluso en sus cambios más radicales, que la canción era un obra íntegra, una existencia sin partes, o con partes que en el todo habían perdido su forma individual.

Contactos

Quiero lograr una entrevista con Manu Chao, pese a que sé que es muy difícil contactarlo para este fin. Al mediodía del viernes hablo con Goy de Karamelo Santo (la banda mendocina que recibe a Chao en cada visita). El contacto en común es un amigo colombiano que grabó con ellos un ballenato al que Chao le pondrá su voz en el estudio de Karamelo. Goy me dice que no puede hacer nada por mí, que Manu esta hastiado de la persecución periodística, que ya ni a su casa puede ir, que hay fanáticos por aquí y por allá. Goy saca tan buena onda que me comprometo a visitarlo y a hacerle una entrevista sobre su banda, pero hay que esperar a que pase la vorágine Manu Chao – Radio Bemba.

Obras

El sábado 17 de noviembre del 2000, llego al estadio Obras para ver el segundo show de Chao y Bemba. Con nueve músicos en el escenario (incluido Manu) Radio Bemba es una serpiente en plena danza. Batería, Percusión, Teclados y Samplers, Trombón, Saxo, Bajo, Acordeón, Guitarra y Chao en voz y guitarrra, la banda electrifica cada tema otorgándole una adrenalina única. Pero la magia del show no es sólo su música sino también la emoción del encuentro con un público que esperaba esta visita. En las dos horas de recital Chao y Bemba avanzaron con un impacto musical de alto alcance y lograron un clima en el que era imposible mantenerse quieto o sin cantar. En algún momento subieron al escenario los familiares de los presos políticos de la Tablada para hablar de la huelga de hambre que estos están llevando a cabo. Simbiosis estereofónica entre su discurso y las bandejas de sonidos de Sound of System, emblemático colaborador de Chao, intermitente en todo el show. Y enseguida más molotov musical, mezclas de cantos, “maradó, maradó…”, se confundían o crecían, “como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar…”, intercalados al propio Chao anunciando “próxima estación…”. Todo en simultáneo, todo contrastado y fusionado. Las Madres de Plaza de Mayo con Hebe al micrófono, los pañuelos inundando con su luz un estadio repleto de sudor y manos en alto saltando porque “el que no salta, es militar”, y más Chao y Bemba “por la carretera”, una guitarra de Argelia que desmaya de sutileza y virtuosismo; una banda afiatada, muy afiatada. Naturalmente, el discurso del Sub Comandante Marcos, portavoz de la lucha del EZLN de México, sobre un fondo de sonidos sampleados. Más música (sí, más), HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), y “arriba la luna, ohea”… Alguien me dijo “vas a ver que la música no para nunca, en todo el show”. Más que eso, la intención no para nunca, el sentimiento no para. Los guiños de Manu con su gente son constantes y por momentos se pierde noción de cual de todas sus canciones esta taladrando el aire y el alma, o si es una nueva, que inventamos todos ahí.

La mágica y constante variedad de estímulos que nace de su música es imposible de subdividir en partes. Es difícil decir siquiera que interpretaron canciones, porque en todo caso, todo el show fue una inmensa canción. Me es imposible seccionar un compacto emocional tan contundente y poderoso.

“Fumándonos la verdad de los honrados,
ahogando los juegos que el necio trata de jugar,
encajamos los golpes bajos y damos espectáculo.
Enseñamos a los jóvenes para que nunca
den un paso atrás ante la corriente”.
(“Against the Flow”, Uppere Hutt Posse)

Clandestino

En “Clandestino” (su álbum solista) y en los discos de Mano Negra, la sensación de unidad es la misma, es como estar escuchando un juego al que nos invitaron y que luego de un tiempo se convierte en un secreto compartido. Desde mano Negra hasta ahora, Manu Chao inventó un lenguaje propio, con códigos que fueron mutando en las manos de cada país al que su música llegó y que el público se adueñó como motor auténtico, como expresión ritual de penas y alegrías. Signos que aparecen en todas las canciones unificando el mensaje.

Y quizás lo más gratificante es que esos códigos también se traducen en una actitud. Así como esta música vivida no se fractura, no tiene secciones, (aunque si una inmensa diversidad), cuando en su vida pública Chao se compromete con una u otra causa aquí y allá, cuando toca en la calle y cuando se convierte (le guste o no) en un portavoz político y popular de una ideología libertaria, también esta cantando la misma canción.

“Me tachan de traidor cuando trato de la derrota del silencio.
El silencio es oro, pero yo escogí la cadencia.
Una ola, un ciclón, qué dicen los meteorólogos?
Quien siembra vientos, cosecha ritmos”.
(MC Solaar, rapero francés)

Comenté el caso de “1967″, ya que en una canción Belew creó un mundo con significado propio, con calles y edificios montados sobre una misma tierra, por más distinta que pareciera.

Chao en vivo me terminó de enseñar esta forma de hacer música. Desde 1996 cuando escuché por primera vez “AmériKa Perdida” de Mano Negra (y le robé a un amigo una amarillísima remera de la banda), sellé fidelidad por su música. Hoy 2000, después de ver en vivo la actitud de este músico, en dos horas que pasaron como un rayo, entendí algo certero. La música de Manu Chao habla de un mismo sentimiento, que ya no necesita palabras porque cotiza en calidad humana. El sentimiento late en las calles, las de Buenos Aires, las de Barcelona o las de Nicaragua, no importa, todo va por la misma ruta. Las canciones que nos recordó (leí una teoría que dice que todo esta inventado, que sólo existen los buenos o malos “recordadores”) han encontrado buena tierra para florecer. Y no importa que haya 16 temas en un disco, o que su banda ahora se llame Radio Bemba, que mañana toque en Chiapas o en París, el mensaje que subyace a todo su trabajo es Uno y es de todos.

“Por el suelo hay una compadrita, que ya nadie se para a mirar
por el suelo hay una mamacita, que se muere de no respetar
Patchamama te veo tan triste, Patchamama me pongo a llorar…”
(“Por el suelo”, Manu Chao)

La Calle

Manu Chao - ClandestinoEl domingo estaba en casa de una amiga y llamó alguien para avisar que en una fiesta en La Fábrica tocaría Manu. Varios llamados de por medio y a la noche estábamos en la calle bailando. Chao fue y no tocó, yo llegué y ya no estaba. Lunes siete de la tarde, me llama una amiga para decirme que a las ocho, en la nueva sede de HIJOS tocará Chao. Corro. El boca a boca funciona de maravillas.

La realidad es que se inaugura el primer local propio de HIJOS, a los seis años del nacimiento de esta agrupación de hijos de desaparecidos y detenidos durante la última dictadura militar argentina. Se corta la calle Venezuela al ochocientos, algunos vecinos se asoman a las ventanas y poco a poco una marea de gente tapa cualquier hueco posible, ni los coches se salvan, parecen sillones gigantes. La portavoz de HIJOS sabe que esta vez la convocatoria masiva la ha hecho Manu. Igual aclara que esta casa que estará abierta para todos, es un nuevo espacio y pide que lo cuidemos. Más gente pide que todos nos sentemos en la calle y no nos levantemos, porque no hay escenario y no es cuestión de descontrolar la velada.

Toca Verónica Condomí , luego una banda de reggae-ska y necesito ir al baño. Entro en HIJOS con un apuro natural y no hay nadie en la puerta que me frene, ya adentro me entero que por hoy, allí sólo entra la gente de la organización. Tarde. El baño esta ocupado, me voy a sentar mientras espero y en el suelo veo sentado a Manu Chao, atento a la banda que toca en la puerta. Es ahora. Acepta y esto es lo que hablamos.

Sitio al margen: – ¿Sos un extranjero en cada lugar al que llegás, o sos un ciudadano de todas partes?

Manu Chao: – Soy Manu y hoy en día en Buenos Aires, como en casa.

SAM: – ¿Siempre es como un volver?

MC: – Eso intento. La mayor filosofía de vida que tengo es sentirme en casa donde esté. Hay que adaptarse a donde llegues, esa es la más bonita escuela de vida.

SAM: – ¿La música es un medio o un fin, o las dos cosas?

MC: – Es lo único que se hacer.

SAM: – ¿La difusión masiva convierte a los músicos en ‘iconos’ populares, cuánto sentís eso?

MC: – Yo no quiero sentirme así, me parece mucha responsabilidad. Yo soy portavoz de mis sentimientos y ya me pesa la mochila.

SAM: – Pero la masividad hace que te puedas mover menos que un viajero común, que a dónde vayas te espere una multitud de gente.

MC: – Bueno, eso es actualmente porque estamos de gira y entonces mucha gente sabe donde estamos, pero si no estoy con la banda y ando por ahí paso muy desapercibido… menos mal.

SAM: – ¿En el escenario del sábado, las Madres hablaron de la niñez abandonada de América, tu compromiso respecto a esa realidad pasó la barrera de la denuncia o el discurso con la adopción de tu hijo?

MC: – Mi respuesta es que mi vida privada es mi vida privada. Pero bueno, tener hijos que sean tuyos o adoptados es siempre un compromiso, es el más gran compromiso de la vida.

SAM: – ¿El éxito qué es para vos?

MC: – Un bicho raro, no lo sé. No sé que quiere decir exitoso.

SAM: – ¿Para algunos es tener dinero, fama o poder hacer lo que les gusta, por ejemplo.

MC: – Yo soy exitoso en el sentido de que siempre hice lo que sentía mi intuición y hasta ahora me ha llevao a buen cabo, no me puedo quejar, tengo trabajo, tengo pa’ cuidar de mi familia y mi gente, y laburando en lo que me gusta y siempre siguiendo mi intuición, nunca hice lo que la gente me decía que tenía que hacer, fui adonde mi intuición me llevaba. Hice un trabajo largo y estoy muy orgulloso de ello. Siempre lo hice en confianza de mi intuición, me siento muy perdido cuando no la tengo.

SAM: – Te pregunto cosas viejas. ¿Recordás especialmente alguna banda como influencia decisiva?

MC: – No recuerdo, fueron miles y miles.

SAM: – ¿Y alguna canción que haya sido la primera que cantastes?

MC: – Mamá Perfecta, Bola de nieve.

SAM: – En tu música siempre sonaron aires de muchos lugares del mundo, pero particularmente este es un momento de mucha difusión de la llamada ‘world music’, ¿qué te parece el fenómeno?

MC: – No lo sé, para mí world music es una palabra que no quiere decir nada, el único artista de world music que conozco yo es Bob Marley, es el único que llega a todas las villas del mundo y que esta respetado dentro de todos los barrios del mundo. Lo demás, world music puede ser AC/DC que es un grupo australiano, es una palabra muy muy de casa de disco. Para mí el problema de esto en regla general es que sí es música del mundo entero, de África, de Latinoamérica, pero sigue siendo manejada por compañías inglesas y norteamericanas. Buena Vista y esos señores de Santiago no hacen world music, hacen música cubana.

SAM: – ¿Hay algún proyecto musical próximo?

MC: – Tocar aquí fuera en media hora. Después no sé. Y mañana en Obras y luego Venezuela, luego Chiapas, luego Tijuana y ya no se más.

SAM: – ¿Es cierto que te mudas de Barcelona?

MC: – Sí, a Río de Janeiro.

SAM: – ¿Y qué ciudades te conmueven más de todas las que has conocido?

MC: – Miles, como te voy a decir una, es muy difícil. Nunca he conseguido escoger una en mi vida. Voy de una a otra porque me gustan muchas.

SAM: – ¿Sos un nómade empedernido?

MC: – No he encontrado aún mi lugar.

SAM: – Gracias.

MC: – A ti.

“el viento viene, el viento se va, por la frontera
el viento viene, el viento se va, el hambre viene, el hombre se va
sin más razón, el hambre viene, el hombre se va, ruta Babylon
por la carretera,
la suerte viene, la suerte se va, por la frontera
la suerte viene, la suerte se va
el hambre viene, el hombre se va
sin más razón, el hambre viene, el hombre se va, cuando volverá
por la carretera”
(“El viento”, Manu Chao)

El Ritual

El recital en HIJOS cobra un intensidad maravillosa que se completa cuando uno mira la calle y ve un mar de gente zarandeándose al mismo compás. Nadie se levantó de sus lugares, para la incredulidad de nosotros mismos. Hay algo que sostiene la energía, mucho más poderoso que una orden; creo que es un soberano convencimiento de que lo que ahí esta pasando tiene que ver con nosotros, depende de nosotros, que no hay un público que es mero observador. Muchas veces me he preguntado sobre lo perjudicial de los escenarios, como perdida del rito festivo como acto colectivo, gestáltico entre el que ve y el que ejecuta que luego se confunden en poder de lo recreado. Me pregunto si sacar el escenario no es recuperar la oportunidad incluir, de ser parte.

Espacios

Si en cada acción, canción, narración, se plasman sentimientos sinceros, cada espacio al que se arriba se llena de significado. Abrir esos espacios a las palabras sinceras, hacer presentes las voces que le dan real sentido al camino, es sacar el escenario y tender un puente. En “Luna y Sol” (Clandestino, Manu Chao) una voz pausada y segura dice “Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas o aquel a cuyas manos se acerque este manifiesto, que lo haga pasar a todos esos pueblos”.

Me honro en terminar esta nota con más tierra de la misma carretera.

“No morirá la flor de la palabra…
Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche, en ella vivimos, moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más: para todos aquellos que hoy lloran la noche; para quienes se niega el día; para quien es regalo la muerte; para quienes esta prohibida la vida.
Para todos la luz; para todos todo.
Para nosotros la alegre rebeldía; para nosotros nada.
Nuestra lucha es por el respeto al derecho a gobernar y gobernarnos y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos; nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno opone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro. Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos. Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido. Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo, Tierra, Trabajo, Pan, Salud, Educación, Independencia, Democracia, Libertad. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los quinientos años, estas son hoy nuestras exigencias.
Para todos la luz; para todos todo.
Para nosotros la alegre rebeldía; para nosotros nada.
Aquí estamos: somos la Dignidad Insurrecta, el corazón olvidado de la patria.”
(Desde las montañas del sudeste mexicano. Comité Clandestino Revolucionario Indígena. Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional)

Ahora sí, Próxima estación…

Esperanza

“Quizá toda la música, incluso la más reciente,
no sea un descubrimiento, sino algo que
resurge de donde estaba sepultado en la memoria,
inaudible como una melodía grabada en un surco de la carne”.
(Jean Genet, escritor y dramaturgo francés)

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One Response to Manu Chao. Cuando en las calles nadie duerme y el corazón se despierta.

  1. SALAS CHINCA says:

    OYE ES INTERESANTE LO QUE TE PASO CON TU AMIGO, DE VERDAD FUE UNA AVENTURA Y DEBE HABER SIDO ENTRETENIDO CONVERSAR CON OTROS EN CANCIONES Y CALLES, PODER HABLAR DE HISTORIAS Y PASAR UN RATO AMENO AUN CUANDO NO SEAS EXPERTO EN LA MATERIA , CONSIDERO QUE FUE FABULOSA LA EXPERIENCIA QUE VIVISTE CON TU AMIGO EN BUSCA DE LA FAMA Y EN BUSCA DE ESCENARIOS

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