La desobediencia de Carlos Penelas

Carlos Penelas

El poeta, periodista, crítico y ensayista argentino Carlos Penelas presentó recientemente su último libro de poesías, “Desobediencia de la aurora”. Sitio al Margen mantuvo una cordial charla con él sobre su obra, plena de valores que sostiene en su vida cotidiana y del respeto a sus raíces, como lo demuestra en su ensayo histórico-crítico “Los gallegos anarquistas en la Argentina”, del cual se habló separadamente. También presentamos una breve biografía que ofrece un listado completo de su obra hasta octubre de 2000. Entrevista realizada por Eliseo Mauas Pinto y Pablo Rodríguez Leriado.

Un momento perfecto se vivió en el pequeño auditorio. La gaita vibró y la guitarra arrebató los sentimientos. Los incesantes y veloces golpes de bodhran aceleraron las palpitaciones. La actriz saboreo los poemas, y en el instante cumbre el arpa acaricio la voz del poeta. La noche del martes 15 de agosto del 2000 fue distinta a todas porque en el teatro Andamio 90, que dirige la prestigiosa Alejandra Boero, varios artistas nos regalaron su talento y la belleza colmó los sentidos de las 250 personas aproximadamente que tuvieron la fortuna de estar presentes. No todas las noches se vive algo así…

Fue un espectáculo de una calidez y categoría poco común, adecuado para la presentación de la nueva obra del poeta, escritor y ensayista argentino Carlos Penelas, llamada “Desobediencia de la aurora”. Dos semanas después dos integrantes de Sitio al Margen, el arpista Eliseo Mauas Pinto, partícipe de la recordada noche, y quien escribe estas líneas, entrevistaron al poeta en su casa. Las pequeñas habitaciones, escaleras y pasillos están abarrotadas de innumerables objetos, no suntuosos pero de gran valor afectivo, como por ejemplo cuadros, fotografías, recuerdos de viajes, y especialmente muchos libros -”la principal herencia de mi padre”, dijo este hijo de gallegos en el Teatro Andamio 90-. En ese ámbito, y con el afable trato que dispensó Carlos Penelas, se pudo mantener una muy agradable entrevista. Eliseo, quien cultiva una amistad de larga data con el escritor, realizó la primer pregunta:

Eliseo Mauas Pinto: Acabás de presentar un nuevo hijo, que es tu último libro. Contanos un poco como se gestó ¿cómo nació la idea?

Carlos Penelas con tres años...Carlos Penelas: Mira vos sabes que todo libro se va gestando con el tiempo. Yo siempre recuerdo como ejemplo a Erasmo cuando escribe “Elogio de la locura” tarda unos 15 días, pero en realidad no lo escribe 15 días sino que lo hace en más de 50 años de vida. Un poema generalmente tiene mucho material y tiempo detrás. Decía Auden, un poeta ingles, que en la vida todo pasa rápidamente y en la poesía todo pasa con mucha lentitud y se van decantando las cosas. Resulta que recibo de una amiga de mi hermana mayor, Raquel, una fotografía que ella encuentra ordenando su casa. Era mía de cuando yo tenía tres años, en donde estoy sentado en un jeep. Me llama y para decirme “mirá Carlitos esta foto no la van a conocer ni mis hijos ni mis nietos, te la envío por correo porque no tiene sentido que la tenga yo”. Cuando la miro la verdad es que me enternezco, porque me digo no puede ser que este chico tan lindo se haya convertido en esta cosa espantosa… (nos reímos de buena gana). Entonces Rocío (se refiere a su esposa), que cuelga cuadros permanentemente, me armó un retrato y lo puso. A partir de ahí dije que tengo que esencializar la poesía, hacerla breve, nuclear al máximo cada línea, cada palabra, cada acto emocional. Poco a poco surge la idea de decir que los poemas tienen que ser breves y con una sola palabra como título.

EMP: Todos tus libros son temáticos. ¿No es así?

CP: No exactamente. Yo creo que el poeta, al menos en mi caso, trabaja con una ilación interna al poema y así lo quiero hacer siempre. Cuando hay poemas que no tienen que ver con ese libro yo me doy cuenta. Es a partir de alguno de ellos, que igualmente mantienen la armonía de la obra, en donde digo “a partir de éste, nace otro libro”. El primer poema fue Autobiografía y el segundo fue Plegaria el tercero fue Ofrenda y el cuarto Soliloquio. Tenía el poema Regreso, que era a mi padre y me dije “este vale incluirlo, porque yo no lo había publicado nunca, estaba ahí perdido, inédito, era un poema que estaba buscando un libro.

EMP: Prevalece la línea intimista porque el libro está dedicado a tus padres y a Rocío.

CP: Yo creo que prevalece el amor, los afectos, los sueños. Porque el amor tiene muchas cosas, prevalece la amistad, porque hay una carta a mis amigos -el poema se llama carta- en donde yo en última instancia estoy pensando en muchos amigos. Allí voy generalizando las pequeñas huellas y señales que va dejando la vida. El título del libro, debo confesarlo, yo lo quería de una sola palabra. Y de los dieciséis títulos que llegué a tener, ninguno me convenció. Entonces de pronto hablando con Rocío me dice “porqué tiene que ser de una sola palabra”. Vuelvo a buscar el libro porque ahí tiene que estar el título. De pronto Rocío me dice, acá hay un verso tuyo que dice “desobediencia de la aurora”. Me pareció interesante ese título. No dudemos más, me dije, lo ponemos. Es un título sugerente.

EMP: Aparte es uno de los pocos libros tuyos que tiene título largo.

CP: Si es cierto, aunque está el primero “Poema del amor sin muro”, pero bueno fue el primer libro, cuando tenía 23 años. Pero en general trato de esencializar también el título.

Pablo Rodríguez Leirado: ¿Es cierto que el libro te llevó dos años?

CP: Me llevo dos años mientras yo iba haciendo paralelamente otros libros, artículos y poemas. Yo siempre recuerdo lo que decía la madre de un pintor amigo, cuando era chico y la veía amasar para hacer las pastas -era de familia italiana- le preguntaba cuando se da cuenta que la masa está lista, para hacerse fideo o la pasta. La madre le dijo ‘es una sensación’. Eso es la sensación de uno cuando dice el libro está terminado. Yo acá no puedo agregar ni una línea más, no puedo corregir más, el libro es este, no es otro. Vendrá otro mejor, peor o lo que sea, pero éste ya terminó.

PRL: ¿Cómo se fue armando el libro?

CP: Con insinuaciones, con recuerdos de mujeres que uno soñó, con vivencias, con ensoñaciones, con utopías. Entonces poco a poco se fue configurando, porque yo nunca pienso de entrada en un libro en como va a estar.

EMP: Pero la idea surge a través de la foto y dijiste voy a hacer como un balance de mi vida en un libro.

CP: Claro, pero el último poema, Jeep, es el que escribo sobre esa foto. Porque cuando yo llego casi a los sesenta poemas, después de haber tirado muchos, porque voy puliendo y voy trabajando mucho y me cuenta que tengo que cerrarlo con ese poema. Pero de eso me doy cuenta al final del libro cuando me falta un solo poema y que no sabía cual era. Precisamente era Jeep.

EMP: ¿Y así cierra el círculo?

CP: Exacto. Escribí 64 poemas, porque es el año de mi nacimiento al revés… Empiezo a elaborar claves internas, como en casi todos mis libros, de poemas, de fantasías que uno vivió, de sueños, la evocación de alguna mirada, de alguna mujer, de algún mito. Entonces sobre eso voy elaborando y voy dando. El número fue cuestión de azar, porque tenía 63 y me faltaba uno. Yo creo mucho en esas casualidades que a veces se dan. Cuando yo publiqué los Valses poéticos, algunos me dijeron “¿por qué un libro tan breve, son sólo siete poemas?” Porque es un homenaje a Enrique Granados, que escribió siete vales poéticos y cada uno de los poemas se corresponde. Cada libro tiene su propia personalidad y los Valses poéticos yo los tenía hechos desde unos diez años y se publicaron hace solo dos.

PRL: ¿Por qué?

CP: Porque esos siete poemas no los podía introducir en ningún libro. Esa era una poesía muy lírica, excesivamente lírica y en cualquier libro desaparecía, tenían que tener vida propia y hasta que me di cuenta que debían ir acompañados con siete grabados fenomenales para ese libro. Ahí es cuando hicimos con Rafael Gil la caja, ese libro especial, con siete grabados. Se trata de sólo diez libros y cada uno es una versión única. El primer libro lo tiene la biblioteca Nacional de Madrid y el segundo hice una donación al Museo das Mariñas de Betanzos. Los otros se han vendido acá a coleccionistas privados, y al Fondo Nacional de las Artes, etc.

EMP: Así como dedicaste ese libro a Enrique Granados, ¿a quién más dedicaste el último?

CP: Por ejemplo, yo escribo un poema a Liber Forti que fue uno de los grandes militantes del anarquismo internacional, estuvo en esta casa y hay una fotografía de él. Por eso tengo que escribir algo de él, por lo que representó Liber. Tengo que escribir algo a los hijos; entonces se va configurando un libro intimista pero al mismo tiempo con ciertas líneas sociales que son las que siempre he estado trabajando, manifestando y viviendo.

En referencia a esta cuestión conviene hacer una breve digresión. Ambos entrevistadores fuimos testigos de la coherencia de sus palabras, de sus libros, con su vida. Después del triste episodio de la muerte del reconocido cardiólogo, René Favaloro, quien además era su amigo, creador de la prestigiosa fundación que lleva ese nombre, Carlos Penelas renuncia al cargo en el cual se desempeñó por muchos años -jefe de prensa y relaciones públicas-, porque “las ideas directrices por la cuales el doctor Favaloro realizó esa fundación, y por las que luchó, han dejado de tener vigencia en la Fundación Favaloro, por lo tanto a mi no me interesa estar en esa estructura. Al mismo tiempo, en homenaje a él -y a mi- no puedo permanecer en ese lugar”. Lo cierto es que algunos personajes, que poco se condicen con la línea de conducta del eminente médico y con la historia de la Fundación Favaloro -y de cualquier persona honrada-, aparecieron como buitres por la entidad para hacer sus negocios. Estas personas cada vez ganan más espacio, que es otorgado por las nuevas autoridades. El mismo día que hicimos la entrevista acababa de presentar su renuncia, con sendas cartas a los medios de comunicación explicando y denunciando. Con serenidad nos manifiesta que debe ser fiel a su amigo Favaloro y a sí mismo, a sus principios. “Esto no es un sacrificio, simplemente actúo como soy, con dignidad, tiene un precio pero no es doloroso. Uno es así, no puede ser de otra manera, no sale.”, concluye Penelas, ahora un desocupado más en la República Argentina.

Desobediencia de la aurora

 

:: La voz y la pasión de Carlos Penelas

EMP: Identificas tu poesía en algún estilo o pensás que llegaste a forjar tu propio estilo, porque creo que cada poeta, cada artista, quiere que en el futuro se reconozca una obra suya sin ver la firma. ¿te identificás con algún poeta en especial?

CP: Son varias preguntas juntas. Yo puedo decirles lo siguiente y no quiero ser pedante con esto en el sentido de ser vanidoso. Creo que lo importante de un poeta es cuando tiene voz propia. No es fácil. Yo creo, creo que tengo una voz propia. La poesía no sale de la nada, sale de los amigos, de los hijos, de las mujeres, sale de las luchas cotidianas, sale de la dignidad, de la vida, y nace, por supuesto también, de la literatura. Yo creo que hay varias líneas en mi poesía, hay una que es marcadamente lírica; otra de desobediencia, contestataria, por llamarla de alguna manera; hay una línea que tiene que ver con lo familiar y eso a su vez con el terruño, con la galleguidad, con la inmigración, con lo que significa ser hijo de gallegos en nuestra sociedad y con un mundo así. Yo no quiero repetir lo que uno dice permanentemente pero para en casa se hablaba en gallego, era un hogar gallego. Yo me acuerdo en la escuela primaria cuando para el acto del 9 de julio mi padre me ponía la bandera republicana y yo iba así a los actos del 9 de julio, o del 25 de mayo, o del día de la bandera. Entonces todo este tipo de cosas uno lo va sintiendo y eso está en la poesía. Nací en una casa donde se tomaba la sopa y se hablaba de la Guerra Civil española, se hablaba de Trosky, se hablaba de la Revolución Rusa, de la Revolución Francesa, se hablaba de los Irmandiños, de la Gestapo, de la persecución, en mi casa había gente perseguida. Estaba el gobierno peronista y mi padre compraba bolsas de presos (eran de los trabajos realizados por los presidiarios y quien las compraba colaboraba con ellos) y andábamos con orgullo con ellas porque sabíamos que seguramente habían sido realizadas por presos políticos. Se recibían y entregaban periódicos como La Vanguardia, que estaban prohibidos, entonces uno es contestatario aunque no quiera.
En cuanto a mi otra línea, obviamente me identifico con un determinado tipo de poetas. Yo hubiera sido, a lo mejor es absurdo lo que digo, si hubiese nacido en otra época, un poeta esencialmente lírico.

PRL: ¿Cuáles son los poetas con los que te identificás?

CP: Uno tiene una línea fundamentalmente de la poesía lírica española y de la argentina.

Digamos que no hay un poeta, hay varios como Luis Franco, Ricardo Molinari, Pedro Salinas, Antonio Machado que tienen una lírica y una alta poesía. Todos los poetas de la generación del 98 y del 27 son los que a uno lo fueron formando. Me interesan esos dos grandes poetas italianos de este siglo Ungaretti y Montale, por su capacidad de vibración y de intimidad, pero al mismo tiempo de denuncia entre líneas, porque lo que es torpe, y siempre es torpe, es hacer la denuncia clara. Eso se transforma fácilmente en un panfleto o en un libelo. Lo digo en general porque hay momentos que tiene que ser clara, pero ya lo decía incluso Leon Trosky, que es uno de los grandes autores de la literatura, que curiosamente no se da en la Universidad. La crítica que él hace en Literatura y Revolución, los estudios que realiza sobre autores como Gogol son fenomenales. El le decía que había que tener más pudor para trabajar la palabra poética. Estamos hablando de trabajar la palabra. Lo que pasa que la gente lamentablemente no lee ese tipo de cosas. También uno sigue a los grandes autores universales, que son los que nos van marcando una línea.

EMP: Hay en varios libros tuyos una especial relación con la naturaleza, en una onda como la de Walt Whitman. Están presentes el manantial, el bosque encantado…

CP: Es el contacto con Galicia y con la naturaleza porque a mi me gusta mucho la naturaleza independientemente de mi amor por Galicia, esto es de antes de conocerla. Yo siempre fui un hombre que me gustaba mucho nadar en el mar o en el río. Cuando yo me iba de vacaciones nunca me gustó ir a Mar del Plata. Iba ahí porque tenía gente amiga o iba con amigos pero iba en invierno. Me gusta la soledad, ir caminando por la playa vacía, ir a los bosques.

EMP: Un romántico y lírico empedernido…

CP: Si, porque la ciudad la sufre uno aquí, cuando salgo no quiero ir a una ciudad. Si yo me tuviera que ir de la Argentina, no me gustaría tener que irme a vivir a Barcelona o Madrid, no porque no sean ciudades fenomenales. Inclusive ir a Betanzos, a Espenuca. Ahí sería feliz. Escuchando los pájaros, trabajando de otra cosa pero viendo eso.

PRL :¿Cuándo empezaste a escribir, en la Facultad de Filosofía y Letras o desde chico en el colegio?

CP: A los 15 años ya empecé a escribir poesía y cuento, incluso en el profesorado de Letras, en el Mariano Acosta, yo tengo un año el primer premio en cuento, en ensayo y en poesía. Lo cual no sabía si eso estaba bien o mal… Y dos años después me dan el premio Arturo Marasso. En aquel momento a mi me interesó mucho porque era un premio que se entregaba por única vez en la escuela Mariano Acosta, y el escritor más reconocido que lo recibe es Julio Cortazar y el de 21 años era yo. Para Cortazar no era importante pero para mi si (risas). Ese es un premio que siempre digo porque yo tenía 21 años.

PRL: ¿Así encontrate que la poesía era tu canal de expresión?

CP: A partir de ese premio dejé de escribir cuentos, yo era un poeta que escribía y relataba pero no era cuentista. Como tenía dos obras de teatro pero eran absurdas, me refiero a que eran malas. Había visto una de Ionesco y escribía como él. Eso no valía, no servía, es importante darse cuenta.

EMP: Eso supongo que es importante y que se debe a que desde joven querías dejar tu marca de agua.

CP: Si, yo sabía que el teatro no era lo mío, y que la novela tampoco. Empecé a escribir una novela de cerca de cien páginas y cuando la terminé de leer descubrí que eso ya se había escrito mucho mejor que lo que había hecho yo, por gente con más lucidez y que yo era un refrito de lecturas.

EMP: ¿Qué opinás de la web? Vos estás en una página en www.lodigital.com.ar, y ahora en este reportaje en Sitio al Margen.

CP: Es una ventana a muchas cosas, pero yo tengo la idea, y ustedes están en casa y ven cual es el ámbito, que la poesía es una cosa íntima como la música y otras cosas. No termino de entender la poesía que no esté en papel, o que se encuentre en la pantalla. Pero eso a lo mejor es algo personal. No digo que esté mal, lo que digo es lo siguiente: ¿el lector de poesía es un lector en la web? La verdad es que no lo sé. Lo que yo experimenté me ha dado una alegría muy grande porque, por ejemplo, este último libro circula en un ámbito determinado, que uno puede enviar a amigos en España o Inglaterra, que tengo varios. Son contados. De pronto esto me da una variedad que me llaman de México, Venezuela. Yo publiqué una columna, a raíz de la muerte de Favaloro, en La Nación y me llaman al día siguiente de la BBC de Londres un periodista chileno que estaba allá. Son cosas que uno no entiende. O por ejemplo, a raíz de un artículo publicado en Galicia en el Mundo que escribí sobre Juan Bosh, un autor desconocido, me escribe el profesor Tavares, de Santo Domingo. Bosh fue presidente de República Dominicana derrocado por los Estados Unidos, aun vive y tiene como 90 años, escribió un libro de historia admirable sobre Cristóbal Colón para Fidel Castro aunque él no es comunista. El realismo mágico que levanta él no es del nivel de Juan Rulfo, pero es anterior. De pronto uno escribe algunas cosas y no sabe que puede pasar.

PRL: En la relación de los artistas entre lo estético y lo ético, se viene a la memoria varios nombres que no siempre conjugaron esas dos palabras. Uno puede hablar de lo interesante que es desde el punto de vista plástico la obra de Dalí, pero…

CP: Es difícil juzgar. Yo digo lo que a mi me interesa. Ahora lo que ocurre es que hay ciertos poetas, o ciertos creadores, que es mejor no conocerlos personalmente, no saber nada de ellos. Un cuadro te gusta mucho pero que sabe uno si es buena persona su autor, que características tiene.

PRL: ¿El caso de Pablo Neruda?

CP: Neruda es un gran poeta, sin duda. Pero es un poeta que escribe el Canto a Stalingrado… ¡hay que escribir un canto a Stalin! Eso es nefasto.

PRL: ¿Cómo deben ser los poetas?

CP: Creo que tienen que ser una persona culta, no digo que sepan un poco de todo pero si estar medianamente formado en la música, literatura, plástica. Yo descreo un poco del poeta que solo escribe o lee y esta alejado de otras manifestaciones artísticas, de la música o la pintura por ejemplo. Creo que todo eso ayuda a tener una visión más general, más global. La poesía no tiene porque ser culta. Me parece que tiene que ser llana, tiene que ser clara, transparente, pero creo que detrás de eso el lector tiene que vivenciar que están sedimentadas varias capas de cultura.

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Cuando estas palabras resuenan uno inmediatamente recuerda la presentación de su último libro. El grupo Bran, con Eliseo Mauas Pinto en arpa, Xandru Reguera en guitarra, Miguel Cormack en percusión, y como invitado Pablo Cirio en gaita gallega, fueron los encargados de crear el clima ideal para que la voz de la veterana actriz María Rosa Gallo leyera los poemas de Carlos Penelas, quien también recitó algunos con una gran emoción. Un maravilloso espectáculo elegido e ideado por este poeta, de enorme valor para quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo, aunque ningún diario lo publicó en primera plana.

Bran
Bran

:: Rocío

Te beso, amiga, en la luz y en el agua.
Leve, prisionero. Te sueño y te desnudo.
Mudable, secreto, abandonado.
Te abarco, criatura, en la resurrección
de lo sagrado.
Queremos se ángeles. Y lo somos.
Queremos ser libres.
Convocamos la desobediencia de la aurora.

Carlos Penelas y Maria Rosa Gallo
María Rosa Gallo recitando Rocio de Carlos Penelas

 

:: Enlace

Sitio al margen conversó con Carlos Penelas respecto de su ensayo histórico-crítico “Los gallegos anarquistas en la Argentina”

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