“Después de setenta años, la Revolución de 1934 ha ´reposado´ bastante”

Dr. Mariano Rodríguez Otero

Sitio al Margen presenta a nuestros lectores la entrevista que se realizó al Dr. Mariano Eloy Rodríguez Otero, uno de los organizadores de las jornadas académicas efectuadas en la Universidad de Buenos Aires con motivo al 70º Aniversario de la Revolución en Asturias en 1934. La entrevista fue realizada por Gabriel H. Cortés y Pablo Rodriguez Leirado. 

Todo esta cubierto de libros, las habitaciones, los pasillos, y hasta la cocina. Pocos espacios libres quedan en el departamento en los cuales no aparezcan bibliotecas, a veces como improvisados estantes, repletos de volúmenes, revistas o material encuadernado. Muy buena parte de ese caudal informativo es distribuido y prestado generosamente por su propietario, el Doctor en Historia Mariano Eloy Rodríguez Otero, a sus alumnos y ocasionales oyentes en las clases que dicta tanto en la Universidad de Buenos Aires como en el Instituto del Profesorado Joaquín V. González. Para ello se desplaza asiduamente con una maleta llena de libros a sus clases, conferencias y seminarios como si estuviera presto a salir de la ciudad. Así lo conocimos en el seminario que realizó sobre la Guerra Civil, en la Universidad de Buenos Aires, durante el primer cuatrimestre del año 2003.

A fines del 2004 nos acercamos a su vivienda para entrevistarlo con motivo de las Jornadas de actividades académicas y conmemorativas dedicadas al Septuagésimo Aniversario de la Revolución en Asturias de 1934 que organizó junto a sus colegas, Gabriel Cora y Claudia Galante, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires los pasados 27 y 28 de octubre y 1 de noviembre de 2004. Tanto los organizadores como quienes realizaron las ponencias durante estas jornadas autorizaron a que Sitio al Margen tuviera el honor de publicar sus trabajos y así poder difundirlos por Internet.

A continuación transcribimos los aspectos más destacados de la charla que mantuvimos con el Dr. Mariano Eloy Rodríguez Otero sobre las mencionadas jornadas, en la cual se abordaron cuestiones dedicadas tanto a su faceta de organizador como a su condición de historiador hoy en día encargado del dictado de la Cátedra de Historia de España en la Universidad de Buenos Aires.

Afiche de la Revolucion de AsturiasSitio al Margen: ¿Cómo surgió la idea de realizar las Jornadas de actividades académicas y conmemorativas dedicadas al Septuagésimo Aniversario de la Revolución en Asturias de 1934? Y también ¿cómo evaluas el resultado de las jornadas?

Mariano Eloy Rodríguez Otero: Empecemos por la evaluación que yo puedo hacer que es muy positiva. Fue mucha gente, estábamos especialmente interesados que acudieran de la facultad, ya sea jóvenes graduados o alumnos avanzados, y así fue. Además vinieron alumnos del profesorado, vino gente de agrupaciones políticas más o menos interesadas, y en ese sentido, una cuestión importante, buscamos que la facultad se abra mediante actividades de este estilo. Se dio un cruce de información y personas que, según creo yo, fue muy enriquecedor tanto para los expositores como para los asistentes y de allí saldrán puntas de estudio e investigación. Por eso también es importante que ustedes decidan dar esta difusión y les agradezco que podamos dar información de los resultados de este trabajo.

¿De dónde proviene esta inquietud de organizar algo sobre la cuestión asturiana? Creo que sale de un entrecruce de diferentes asuntos. Por un lado, yo estuve haciendo mi doctorado en Asturias, no sobre el tema de 1934 sino sobre la Ilustración española, pero esta revolución, la gesta de los mineros, y toda esta gama de cuestiones en Asturias siempre se encuentran presentes. Me traje materiales y elementos que me podían interesar, que son algunas de las cosas que pusimos a circular entre los asistentes durante las jornadas, y que utilizó el grupo de trabajo que encabezó todo esto que se encuentra conformado por Claudia Galante, Gabriel Cora y yo mismo.

Por otro lado, en el 2004 estuve encargado del dictado de la cátedra de Historia de España y decidimos hacer una renovación muy profunda en esta materia llegando a los temas contemporáneos, temas que desde hace sesenta y dos años que existe la cátedra en la Facultad nunca se trataron. Siempre se consideró que eran cuestiones “que debían reposar…” pues después de casi setenta años consideré que habían “reposado” lo suficiente. Temas, entre otros, como la revolución en Asturias de 1934. Además, de actividad de cátedra y de cuestión ligado a lo asturiano, y asturiano contemporáneo, yo creo que tiene mucho interés que en la otra punta del mundo, en la Argentina, nosotros nos dediquemos a un tema de la España contemporánea que, como se enterarán, no tuvo tanta trascendencia este año en su lugar de origen… Es un poco paradójico que nos toque a nosotros ser uno de los dos o tres lugares en donde se realizó un trabajo conmemorativo de esta cuestión revolucionaria de 1934.

SaM: ¿Quiénes trataron este tema?

MERO: Los periódicos en castellano de Asturias casi no lo trataron. El único medio gráfico de circulación diaria, en asturianu, que se llama “Les noticies”, ese si lo hizo y denunció la poca trascendencia que se le dio al asunto. Aquí en Buenos Aires, sólo nosotros y gente de la agrupación Socialismo Libertario, que hizo unas actividades en las cuales también participé. Estos son los motivos que se entrecruzan y que provocan en el 2004 (año en el que se cumple el septuagésimo aniversario de muchas cosas), que nos ocupemos de uno que nos parece muy destacado como tema de introducción a aspectos de la España contemporánea, como la Guerra Civil y luego, en especial, al olvido de estas cuestiones.

SaM: ¿Y por qué crees que se produce este olvido, más allá que recientemente en España hay un nuevo gobierno (hace menos de un año) y pueden producirse cambios, y que ahora se está recuperando cuestiones relacionadas con la memoria de la Guerra Civil, aunque no específicamente lo de Asturias que fue tan importante?

MERO: Yo puedo contestar desde lo inmediato o irme a una postura más profunda.

Sagasta y CánovasSaM: Preferimos lo más profundo…

MERO: Algunos hablan de la “Transición” española como una segunda “Restauración“, y como tal, un juego de partidos pactado. La primera Restauración entre 1874 y 1923, posee un partido conservador y otro liberal. El fundador de la Restauración, Antonio Cánovas de Castillo y por otra parte Práxedes Mateo Sagasta en los liberales.

Ahora, con bastante “mala leche” o no, dicen que en este momento se está viviendo una segunda Restauración Borbónica y además un juego de partidos muy condicionado por más que en los diarios, o en algunos gestos, veamos diferencias, disidencias y hasta choques. En esa medida, la transición española, esta especie de segunda Restauración, creo yo que tiene serios límites. Uno de ellos, de los más grandes, tiene que ver con la revisión del pasado inmediato a la Transición, léase franquismo, Guerra Civil y si quieren incluso la Segunda República, y entre ellos el tema de Asturias en 1934. La cuestión de Asturias además, y algo de esto se expuso en las jornadas, pone en evidencia un hecho muy importante anterior a la Guerra Civil que compromete a las fuerzas de izquierda. Algunos, como Salvador de Madariaga que aproximadamente decía “…es el hecho que descalifica a la izquierda para criticar el golpe del 18 de julio de 1936…” (el golpe franquista), aunque esto habría que matizarlo. Pero, y esto es lo más interesante, es un fenómeno suficientemente autónomo donde las bases de izquierda, esencialmente anarquistas y socialistas con algún condimento comunista, no necesariamente están obedeciendo lo que dice la dirigencia. Es decir que las bases superan los objetivos y los límites huelguistas, revolucionarios, o como se les quieran calificar, que planteaban la dirigencia. También superan las divisiones de la izquierda. Aunque en la época se está discutiendo lo que inmediatamente después será el Frente Popular, en Asturias; en la calle y bajo los tiros, deciden ellos hacer algo.

SaM: ¿Un proto Frente Popular?

MERO: Es de alguna manera poner en práctica lo que se estaba discutiendo y todavía tenía para dar vueltas, que es una experiencia cercana a la del Frente Popular. Eso, más los hechos de violencia revolucionaria desatada, que puede ser muy creativa pero también muy destructiva, han hecho que tirios y troyanos vayan dejando el asunto guardado. Por otra parte la derecha tuvo un papel represivo muy importante y también una especie de abanico destacado de posiciones, desde quienes pedían fusilamientos de todo el mundo hasta posturas, igualmente de derecha, que pedían conciliar ciertas cuestiones. A la hora de las definiciones la decisión que tomó la derecha, con respecto a la Revolución en Asturias, hizo que muchos sectores medios se apartaran de esa derecha y más de un año después fueran un núcleo importante del Frente Popular y de los votos para la elección de febrero de 1936.

Se dan cuenta que se cruzan muchas cosas, gente que cambia de bando, de ideas, que se ven conmocionados por hechos revolucionarios o por los represivos –muy violentos algunos de ellos- Entonces ¿para qué meterse a explicar y discutir todo esto?… Especialmente cuando muchas de estás cosas tienen una repercusión inmediata en el presente… Hay sobrados motivos para decir que se ha puesto “un manto de piedad” sobre el tema de la revolución…

Oviedo: Camara SantaOtra cosa más, y que me parece importante y que debemos decir, que en la jornada yo recalqué: muchas veces en lugares como Europa, más o menos próspera, y en el caso español, más o menos opulenta o –por lo menos en varias regiones, incluida parte de Asturias-, cierta gente decide hacer una suerte de traslación revolucionaria. Se dice algo como “ya que la revolución no la vamos a realizar aquí ni ahora”, y estoy hablando de las coordenadas europeas de comienzos de siglo XXI, “entonces fisguemos en dónde sí se está haciendo la revolución, por ejemplo, en Chiapas”. Entonces van todos allí a ver “una revolución en vivo”. Otro ejemplo, 19 y 20 de diciembre de 2001 en Buenos Aires… Pues, en qué medida hay que advertir que no sólo ante la imposibilidad actual de llevar algún tipo de revolución en Europa, quienes están afines a esas cuestiones viajan en la geografía y vienen a la Argentina en diciembre de 2001, o se van a México a ver a los zapatistas, o se van adonde sea. También hay otra variedad de “pavos” o de “primates” que viajan en el tiempo. Ya que no pueden hacerlo ahora, miran que pasó en otra época y se regodean en eso. Yo no soy justamente un revolucionario, más bien siempre fui un reformista, lo que me resulta simpático es que esta gente vaya a mirar a otros sin pensar si lo puede, o debe, o corresponde, o es obligatorio también revisarlo ahora. Eso también me pareció importante al comienzo de las jornadas, ver la Revolución en Asturias en 1934 no como el lugar adonde se va a ver algo “simpático” y “entretenido” y después vuelvo a mi presente.

SaM: ¿Cómo buscaste a los participantes, a los conferencistas y demás expositores? ¿Y las temáticas?

MERO: Me encargué de delinear en base a gente que conocía que trabajaba estos asuntos, a materiales que disponíamos y áreas de interés. Empezamos a diseñar esto con Gabriel Cora y luego inmediatamente se sumo Claudia Galante. Todos somos de la carrera de Historia, yo en este momento estoy vinculado directamente a la Cátedra de Historia de España. Ya otras veces había realizado y organizado otras cuestiones con Gabriel Cora, graduado joven, interesado en todas estas temáticas y muy pulcro en su trabajo, y con Claudia Galante, que había sido mi compañera de estudios, especializada en cultura popular. Nosotros habíamos quedado en buscar un tema que pudiera entrelazar literatura, arte, cine y hechos históricos para cruzarlos en la España contemporánea y en un onomástico, en un aniversario.

En cuanto a los ponentes, algunos provienen de antiguos seminarios y jornadas, una especie de red relativamente informal que se viene formando en la Argentina en los últimos cinco o diez años de personas que, aunque no lo parezcan, están trabajando temas de la relación entre la España contemporánea y moderna con la Argentina. Gente que asedia infructuosamente algunos institutos o sedes de investigación en donde debería haber lugar para el estudio de la España contemporánea. Además de varios investigadores que realizaron seminarios y presentaron sus trabajos, había jóvenes graduados o alumnos avanzados que sabíamos que andaban cerca de algunas de estas temáticas y lo que hicimos fue avisarles e insistirles que participaran. Ellos, sin mucha presión, accedieron porque, voy a serles muy sincero, pocas veces se dan estas jornadas de forma abierta en donde alguien se puede acercar y decir: “mire, yo trabajo este tema y lo puedo exponer aquí”. Me pareció también importante que hubiera de todo: literatura, cine, música, hasta cuestiones culinarias, porque de alguna manera en la facultad tenemos que pensar que no sólo competimos con las otras sedes académicas sino también con la televisión de la hora pico… eso no quiere decir que me ponga a bailar encima de los parlantes o a contar “chismes”, pero uno debe hacer estas actividades de forma suficientemente atractivas e interdisciplinarias. Con esta estructura de organización intentamos lograr que aquel que va por una cuestión determinada salga llevándose lo que busca y algo más. Participó gente de antropología, de musicología, de ciencias políticas, de periodismo, de diferentes orígenes que incorporaron conocimientos que no tenían antes y proporcionaron los suyos. Me parece que esa es una de las importantes funciones de la Universidad Pública Argentina.

SaM: ¿Tenemos entendido que para varios de los expositores fue la primera vez que hablaron ante un auditorio?

Javier BuenoMERO: Los más jóvenes si, y eso también me parece importante, que la gente se vaya fogueando. No se puede hablar en la cancha de Boca sobre estos temas si es la primera vez que das una conferencia pública. Algo en lo que yo participo, que me parece que es una suerte de venganza recurrente, tiene que ver con que la gente tenga las posibilidades que a mi generación a veces no nos dieron algunos de los grandes nombres, que siempre prefieren llamarse entre amigos, que constantemente eligen apostar sobre seguro, que continuamente optan por mejorar el currículo de sus colegas y no de los que vienen detrás. Un encuentro como éste, y con la cantidad de gente que tuvo, foguea a una persona que empieza a preparar y a presentar trabajos. Tiene que adaptarlo a un determinado tiempo, a un auditorio, debe extraer conceptos, recortar, exponer, etc.

Igualmente me parece importante que la gente vea cómo personas muy jóvenes se han ido especializando en estos temas y no resulta fácil “pisarles el poncho”. Esa es una buena senda académica y democrática.

SaM: En definitiva ¿Las jornadas fueron satisfactorias desde el punto de vista académico y el personal?

MERO: Estoy muy contento a título personal, como descendiente de asturianos y persona interesada en la España contemporánea, y a título académico porque en la facultad se hizo algo de lo que yo creo que hay que hacer en la U.B.A. Juntar cosas con seriedad, que permita el intercambio de estas cuestiones, que llegue gente y que se vayan entusiasmadas con un tema y que, partir de ese entonces, el que quiere continúe investigando y se ponga en contacto con los ponentes.

También que los libros circulen, por eso nos fuimos todas las jornadas con un baúl lleno de libros.

SaM: Que no es muy diferente a lo que acostumbras a hacer en todas tus clases…

MERO: Es que me parece que la gente tiene que tocar los libros y las cosas, saber que existen y que no están en una caja de cristal guardados en la alcoba del gran catedrático… sino que aquí están, estos son, miren el índice. El resultado es muy satisfactorio, no me interesa que hablen de esto por los pasillos, sé que fue mucha gente, fue llamativo e importante, se tocó un tema destacado del que no se suele hablar, y nos dio ganas de tratar de preparar algo para el año que viene, que se cumplen 30 años de la muerte de Franco y casi los setenta de su “entronización” al frente del estado español.

SaM: Justamente queríamos preguntarte si tenían otros proyectos referidos a la España contemporánea y que reciban un tratamiento similar al que efectuaron con la revolución de Asturias en 1934

Francisco FrancoMERO: Yo les digo que si. El tema es ver cómo. En la Universidad de Oviedo tenían la costumbre, buena o mala, de tratar que este tipo de actividad académica coincidieran con los años de aniversario, por eso les comentaba temas como el franquismo, la muerte de Franco y cuestiones similares, si se pudieran concretar más allá que coincidiera con los aniversarios. Hay muchos temas que no han sido ni siquiera arañados en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires pese a que tenemos un instituto y una cátedra dedicada a la historia de España. Me parece que es fundamental empezar a decir algo desde la excepcional posición que tiene gente que va a hablar de estos temas desde la Argentina.

Poseen otra visión, por más tengan el apellido más hispánico que se te ocurra. Eso me parece que es lo original en un mundo donde hay hispanistas “a punta de pala”, entonces no vamos a decir lo mismo que dicen otros. Existe el tema del “23-F”, la Transición, que da para mucho, hay cuestiones intelectuales para discutir, nos visita en estos días Gregorio Morán que estuvo desmitificando una figura como la de Ortega. José Ortega y Gasset aparece en la Argentina a la vuelta de cada esquina, no sólo porque tiene una calle… sino porque si no es Mariano Grondona, es Julián Marías o cualquier pelafustán que se mete en el asunto…

SaM: En la Jornada se trató la presencia de varios argentinos que, algunos de manera voluntaria y otros no tanto, participaron de esos acontecimientos. ¿Esa fue otra estrategia para presentar de manera más atractiva este tema, como la faceta multimediática?

MERO: Definitivamente. La idea mía era que estos temas que en principio pueden parecer tan lejanos a los argentinos, nos tocan, y lo hacen incluso en compatriotas o personas muy vinculadas a estas tierras. Se habló de Laureano Herrera Díaz, nacido en España, que vivió en la Argentina en la localidad de Pergamino, volvió y estuvo en la Guerra Civil, luego anduvo por Montevideo y demás lugares. El último de los tres tomos de sus memorias se encuentra inédito en alguna de las bibliotecas de las agrupaciones anarquistas de la Argentina, concretamente en la FLA (Federación Libertaria Argentina). Pues bien, allí, por ejemplo, reposa un desafío.

En cuanto a la faceta multimedial, es destacable el preciso trabajo de vuestro colega, el arquitecto Eduardo Rodríguez Leirado. Él nos aportó un comentado video montando las escasísimas imágenes del asunto. Espero que pronto su trabajo esté disponible a la consulta pues es totalmente inédito.

Jose Ortega y Gasset

También me pareció interesantísimo, en la Universidad pública, hablar de la figura de los mártires de Turón, y otros más, en el sentido de personajes históricos y no por una cuestión de vida de santos o de apología y exégesis bíblica. Fíjense ustedes que justo en esa semana se cumplían los setenta años de la muerte de Héctor Sáez Valdivielso y en muchos lugares aparecía como si fuese un hecho en el cual había un curita, o un hermanito religioso, que murió… Contado de esa manera, era igual de ridículo que como se narraban las persecuciones a los cristianos de Dioclesiano, una cuestión que, de esta forma, no se entiende bien, en fin, un pobre hombre que se muere… Sin embargo, como expusieron varios asistentes, fue una escenario muy complejo que demuestra muchas cuestiones diferentes. A veces a una persona le toca cargar con asuntos que vienen de otros lados, y justamente la situación de ser el primer santo argentino está directamente vinculada a la Revolución en Asturias ¡punto y aparte! Se debe hablar de esto desde un lugar de seriedad académica como es la Universidad en donde yo tenga que decir de Valdivielso lo que sabemos de él y también del problema del clericalismo y del anticlaricalismo, por eso dos personas se dedicaron a este tema, Juan Ignacio Pocoroba y Darío Casapíccola, exponiendo los días correspondientes con gran seriedad un asunto espinoso.

SaM: Para finalizar queremos conocer tu opinión sobre la actitud de los intelectuales con respecto a la Revolución en Asturias. En la Jornada se habló particularmente de Ortega (en la ponencia de Horacio Bonelli del lunes primero de noviembre), pero también nos interesa conocer tu visión sobre otras figuras como Unamuno, los rectores de las Universidades españolas, los grandes literatos, etc.

MERO: No se que actitud tomó Unamuno, puedo sospechar que no le hizo ninguna gracia y que por más que posterior a su muerte, durante la Guerra Civil, Unamuno nos quede ligado a una posición de defensa de las libertades quizás nos de una mala sorpresa enterarnos que en los momentos de la Revolución en Asturias haya visto este suceso solo como un hecho de violencia desatada, anarquía y caos totalmente censurable.

SaM: ¿Y comparándolo con la actitud que tomó después del alzamiento de Franco?

Miguel de UnamunoMERO: Claro pero él apenas se produce el alzamiento de Franco, julio, agosto y hasta principios de septiembre tiene una actitud de total solidaridad con el conservadurismo del franquismo o, mejor dicho, de lo que después va a ser el franquismo. Ortega, como explicó Horacio Bonelli, ya hace tiempo que está tomando distancia de la Segunda República, por lo tanto esos “silencios” que se producen sobre el tema de Asturias resultan muy elocuentes… Los intelectuales toman posiciones, hasta donde yo alcanzo a divisar, de acuerdo a sus posiciones políticas como hombres políticos y no como intelectuales “puros”, si tal categoría existiera o sirviera de algo. Por eso yo antes hablaba de un abanico, se va a tener personajes que piden aprovechar este momento para demostrar solidaridad, tranquilidad, tolerancia, y otros que van a pedir salir a degollar, o afirman que se trata del momento en el cual se deben ajustar cuentas con los separatistas, con los revolucionarios y demás… ¿qué tiene esto de interés especial? Pues que se oyen las voces muy variopintas que se van a escuchar luego en la Guerra Civil, gente que dice, y que está de acuerdo, con barbaridades aunque después las tiña de cruzada o de lo que sea, o personas que en un momento tan vibrante hacen un llamado a la tranquilidad, la mesura y tolerancia nacional y social. En fin, mucho para reflexionar.

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Sitio al Margen presenta un dossier con los ponencias expuestas en las jornadas académicas sobre el 70ª Aniversario de la Revolución en Asturias en 1934, los pasados 27 y 28 de octubre y 1º de noviembre de 2004. Fue organizado por integrantes de la cátedra Historia de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

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