La última campaña del emperador Napoleón: La Independencia de América

La ultima campaña del Emperador: La Independencia de AmericaEs una verdadera provocación el título del libro que, según la crítica de varios historiadores, está destinado a constituirse en una referencia ineludible sobre la historia de la independencia de los territorios americanos del imperio español y la conformación de la mayor parte de las naciones de América a inicios del siglo XIX. Se trata de “La última campaña del emperador Napoleón: La Independencia de América”, aparecido en abril de 2007, y cuyo autor, Emilio Ocampo, decidimos entrevistar por sus novedosas y revolucionarias tesis y como un inmejorable modo de celebrar una década de existencia de esta revista digital de cultura que es Sitio al Margen. El presente artículo fue realizado en forma conjunta por Pablo Rodríguez Leirado, Gabriel H. Cortés y Eduardo Rodríguez Leirado.

La “Campaña de los Cien Días”, con la celebérrima batalla de Waterloo como el punto culminante de ese legendario período, no constituyó el final de la carrera del emperador Napoleón. Esta sorprendente afirmación no es producto de una novela histórica o un ejercicio de historia contrafáctica sino de un exhaustivo y metódico trabajo de investigación historiográfica que realizó el historiador Emilio Ocampo. Pero su obra va más allá todavía, ya que plantea la llegada al continente americano de centenares de acólitos de Bonaparte, muchos de ellos famosos militares que tuvieron un enorme protagonismo en las guerras independentistas, no fue simplemente consecuencia de la persecución política en Francia, sino que obedecía a un plan secreto de la familia Bonaparte para liberar a Napoleón de su prisión en la isla de Santa Elena y construir un nuevo imperio en América, que motivó como reacción una activa participación de las potencias europeas en los territorios americanos del imperio español.

“Alvear en la Guerra contra el Imperio del Brasil” de Emilio OcampoOcampo se encontró por casualidad con este plan napoleónico, o suma de planes, cuando realizaba una investigación sobre la vida del general Carlos María de Alvear (para su libro “Alvear en la Guerra contra el Imperio del Brasil”, y sobre el cual Sitio al Margen le realizó una extensa entrevista, en los archivos diplomáticos de Inglaterra que informaban de manera muy alarmante de una conspiración en el norte del Brasil para liberar a Napoleón, que incluía la proclamación de una república independiente de Portugal en la zona de Pernambuco hacia 1817. Ocampo tomó nota de este sorprendente dato y luego se lanzó hacia una profunda investigación que fue calificada por el historiador Patrick Puigmal, (Profesor de Historia, Universidad de Lagos), como “realmente impresionante; miles de cartas, informes diplomáticos, memorias, elaborados en por lo menos cuatro idiomas han sido clasificados, estudiados, analizados y constituyen los elementos tangibles apoyando la tesis de la obra. Dicha tesis ya tenía cuerpo a partir del solo estudio de lo producido por los napoleónicos, pero tal umbral constituía en si una debilidad por la unicidad y aparente poca objetividad de los emisores; agregar informaciones de masones norteamericanos, corsarios del Caribe, embajadores o cónsules españoles, ingleses, franceses y rusos, carceleros británicos de Santa Helena, liberales actuando tanto en América como en Grecia, Piamonte, Bélgica, Polonia o España, representantes de las cortes europeas y líderes de la emancipación de este continente, le da una relevancia y una fuerza de convicción tal que nos atrevemos a expresar que será extremadamente difícil seguir estudiando y entendiendo la independencia de América sin tener como una de las referencias obligatorias el texto de Emilio Ocampo”. (en Espacio Regional, Revista de Estudios Sociales, Universidad de Lagos, Chile, en agosto de 2007).


London British Libraty, institución británica donde consultó Emilio Ocampo…

El Dr. Rafe Blaufarb, Profesor Titular de Historia y Director del Institute on Napoleon & the French Revolution, Florida State University, Florida (EE.UU.). ha manifestado que se trata de “un libro formidable desde todo punto de vista… Se basa en una investigación exhaustiva de archivos públicos y privados de por lo menos media docena de países… Gracias al material inédito que ha descubierto, Ocampo abre una perspectiva completamente nueva sobre el mundo occidental después de Waterloo, un mundo que estaba siendo transformado por la creciente hegemonía británica, los primeros ensayos del poder norteamericano, la reacción conservadora de las potencias continentales de Europa y la lucha de las colonias españolas por su independencia”


Nationa Archives , otra de las insitituciones donde consultó Emilio Ocampo

El historiador y diputado nacional, Dr. José Ignacio García Hamilton fue concluyente en su reseña publicada en La Nación el 27 de mayo de 2007: “Por habernos revelado esta última campaña del legendario emperador francés, por la mirada universal de su trabajo, por el rigor de su investigación y por su valentía al desconocer mitos a los que somos tan inclinados los latinoamericanos, Emilio Ocampo, historiador que ya escribió sobre el general Alvear y la guerra con el Brasil (Alvear en la Guerra con el Imperio del Brasil , Claridad), se incorpora al grupo de los grandes intelectuales de nuestro continente.”

Sitio al Margen decidió contactarse con Emilio Ocampo para ofrecer a sus lectores una entrevista en la que se abordan sus novedosas y provocativas miradas de la historia y que a continuación reproducimos.

Segunda obra de Emilio Ocampo y los planes bonapartistas en AmericaSitio al Margen: En el título del libro se hace referencia a una “campaña” de Napoleón, que en este caso sería la última, cuya finalidad, si mal no interpretamos, es escapar (o ser liberado por sus partidarios, que incluían personajes de varias nacionalidades), e instalarse como monarca en algún territorio de Hispanoamérica, previamente independizado de España. Por la diversidad de los teatros de operaciones (México, Texas, Florida, Pernambuco, Chile, Buenos Aires, etc.), en los cuales actuaron o intentaron posicionarse, ¿no se podría hablar de varias campañas?

Emilio Ocampo: En aquel entonces la América española era una sola, por lo que en mi opinión se trató de una gran campaña continental con varios teatros de operaciones y varias sub-campañas. Es la última campaña del ex emperador. La ambición de Napoleón y los bonapartistas era apoderarse de todas las posesiones de España en América y quizás también las de Portugal.

SAM: ¿Los bonapartistas buscaban la independencia de toda la América española o sólo de algún territorio en el cual pudieran instalarse?

EO: Los bonapartistas buscaban la independencia de España. Lo que sucede es que en aquel entonces nadie creía que las colonias españolas pudieran gobernarse a si mismas. La independencia total era un proyecto bastante utópico. Hasta los propios independentistas pensaban así. Tal era el caso de San Martín, quien quería instaurar una monarquía en América con príncipes de las casas reales europeas. El proyecto bonapartista no era muy distinto, excepto que tenía una ideología diferente y obviamente otros candidatos.

SAM: ¿Había un plan general de campaña o se trató de múltiples planes que se concatenaron y se fueron transformando de acuerdo a las posibilidades políticas, económicas y militares de los bonapartistas y sus circunstanciales aliados?

EO: Hubo un plan de campaña con un claro objetivo estratégico. A partir de allí se plantearon varios planes (México, Amelia Island, Galveston, Texas y Pernambuco) que fueron ejecutados con mayor o menor suerte. Todas las potencias de la época se preocuparon por neutralizar estos planes.

Motivaciones y metodología

Napoleon Bonaparte cruza los Alpes, de DavidSAM: Con respecto a la investigación sobre estos planes: ¿Qué herramientas metodológicas utilizaste?

EO: Este libro está escrito con una perspectiva muy particular. Yo siempre digo que si una persona dentro de cien o ciento cincuenta años quisiera entender lo que sucedió en Irak entre el 2002 y el 2008, podría hacer dos cosas: Primero irse a los archivos de Bagdad y estudiar la situación política interna en el Irak de aquel entonces, la relación entre Saddam y sus partidarios y opositores, etc. La otra es irse a los archivos de la Casa Blanca y ver que es lo que quería hacer George Bush. Es decir que este país, Irak, esa sociedad, esa nación, es parte de un tablero de ajedrez geopolítico global y lo que allí está sucediendo es producto de decisiones que se toman más allá de sus fronteras. Entonces si uno no entiende que quieren las potencias de turno de ese momento, la dinámica interna tampoco tiene sentido. El mismo enfoque es el que yo tuve con respecto al período histórico al que se refiere mi libro. Para mi Buenos Aires, y en realidad toda Sudamérica, no tenían entidad política propia, eran parte de una gran lucha de poder entre distintos factores de poder, uno de los cuales era Napoleón, que se disputaban el control de este territorio. Hay una frase muy buena de Napoleón que dice más o menos así: “la historia es el resultado de tendencias contrapuestas”. El otro día justamente estaba hablando con Vicente Massot (que está escribiendo un libro sobre la revolución de 1810), y yo le expresaba justamente eso, que la revolución de Mayo en mi opinión es un claro ejemplo en donde la pugna entre fuerzas contradictorias da origen a un evento que a su vez desencadena otros, pero la génesis es la pugna entre distintas tendencias o intereses. Pero como la mayor parte de las corrientes historiográficas argentinas son lo que denomino “ombliguistas”, es decir salen desde adentro y se quedan entre las fronteras de nuestro país, es muy difícil para alguien que está enrolado en ese tipo de corrientes poder comprender el contexto internacional y como este de influye sobre lo que sucede adentro de las fronteras y como afecta a los actores locales. Eso en un defecto que no es sólo argentino, los historiadores generalmente son muy reacios a salir de sus límites geográficos cuando estudian la historia de su propio país.

SAM: A propósito de tu comentario… en España, por ejemplo, se está generando la tendencia de escribir las historias de cada autonomía independientemente de lo que acontecía en fronteras vecinas. Se dan casos insólitos de obras sobre la Guerra Civil Española, exclusivamente en Cataluña o en Andalucía. Y también aparecen casos que hablan de sólo los ayuntamientos… es decir que en Cataluña del otro lado del Ebro no pasó nada… es como decís vos, la historia contada con pasaporte…

EO: En mi caso es sin pasaporte. Obviamente todo esto también sucede por motivos políticos, la politización de la historia es un poco un concepto orweliano, tomado del “Gran Hermano”: vamos a cambiar la historia para cambiar el presente. Es un poco el concepto de Felipe Pigna, lo dice claramente, utilizar la historia como herramienta política. Hay gente que todavía le interesa la historia y trata de acercarse a ella de la manera más objetiva posible para poder comprenderla, ese es el abordaje que realizo. Nunca se puede despolitizarse completamente, pero si se puede manejarse dentro de cierto rango y con una metodología basada en fuentes primarias, basada en una investigación seria que nos de una aproximación a los eventos desde una perspectiva que estás defendiendo y explicitando, que yo claramente expongo desde el inicio en el libro. Este es un enfoque que yo tuve en este trabajo sobre Napoleón y en el anterior, sobre Alvear, al poner el conflicto con el Imperio del Brasil en su contexto internacional y regional. También tiene que ver con una cuestión de formación porque yo soy una persona que vivió buena parte de su vida adulta fuera de la Argentina y estoy acostumbrado a ver la realidad de nuestro país desde una perspectiva externa. Eso es una característica mía por vivir diecisiete años fuera del país… observo su historia con otra perspectiva.

SAM: Esas perspectivas externas tienen mucho que ver con las fuentes extranjeras fundamentales que se pueden apreciar en toda tu obra. Si bien están claramente especificadas en tu libro, quisiéramos no sólo tener una enumeración, sino conocer tu valoración sobre cuáles fueron las más importantes.

EO: Primero este libro es un accidente, eso es un factor importantísimo. Y nace por casualidad en los archivos de Inglaterra, lo cual da la pauta que los archivos ingleses son muy importantes (no sólo para este libro, sino para la historia hispanoamericana de todo este período). Porque Inglaterra, en ese entonces, era una de las grandes potencias mundiales, no era hegemónica como lo es Estados Unidos en la actualidad, pero si la podemos considerar dentro de la categoría de primus interpares, era fundamentalmente una potencia marítima, lo cual la convertía en una nación influyente en América. En Europa había otras potencias importantes como Austria pero no podían proyectar su poder en América..

SAM: ¿Qué quiere decir esto?

EO: Que Inglaterra era la única potencia que podía proyectar su poder más allá de sus fronteras, es decir más allá del continente europeo, tal el caso de Austria y Rusia. Francia y España eran potencias marítimas pero hacia 1815 no eran rivales de Inglaterra. En el período específico que estamos hablando España ya estaba en franca decadencia, Francia ya había perdido su flota con Napoleón, y luego con la restauración de los Borbones su capacidad de proyectar poder más allá del Atlántico era muy limitada y ello dejaba prácticamente como gran potencia a Inglaterra y después, muy atrás, a Estados Unidos. Entonces con esa capacidad de proyección de poder que tenía Inglaterra, los capitanes de la marina inglesa eran en efecto los agentes de inteligencia de su gobierno. No es casualidad que el servicio de inteligencia inglés sea originario de la marina. En los archivos de Inglaterra existe una información impresionante de aquello que los capitanes de mar opinaban de los países y ciudades que ellos visitaban y operaban, entre ellos Buenos Aires en donde existía una “estación naval”. La “estación naval” significaba que había más de un buque de guerra apostado en estas aguas. En algún momento, incluso, llego a haber un escuadrón entero de la marina inglesa apostado aquí en el Río de la Plata.

SAM: ¿Inmediatamente después de la revolución de 1810?

EO: Si, y la mayor presencia se dio en 1819, pero en su momento hubo entre dos y tres buques ingleses apostados que hacían el trayecto entre el Río de la Plata y la Río de Janeiro, en donde había otra estación naval. Por eso los archivos ingleses son tan importantes. Allí es donde encontré la llave para abrir la puerta a esta tesis tan novedosa y revolucionaria sobre Napoleón. Y fue un verdadero accidente.

SAM: Entonces… ¿Nos podrías comentar cómo fue ese accidente? Longwood House en la actualidad

EO: En aquel entonces yo estaba haciendo otra investigación, que era sobre las actividades del Gral. Alvear durante su exilio en Río de Janeiro entre 1815 y 1818, y me encuentro con una información sobre un plan para rescatar a Napoleón de Santa Elena, del que yo, habiendo leído muchísimo sobre él, no poseía ninguna información al respecto. Eso me despertó la curiosidad porque además se trataba de una idea mucho más ambiciosa que simplemente rescatarlo. Porque la pregunta obvia que uno tiene que hacerse cuando estudia este período de la historia es: perfecto, descubrimos un plan para rescatar a Napoleón, y si es exitoso ¿a donde puede quedar Napoleón en libertad? A Europa no puede ir, entonces el paso siguiente está casi definido…, el paso siguiente, el único posible, era llevarlo a América, no para que se convierta en un tendero obviamente, ya que se trata de un hombre de una proyección política y de poder impresionante en aquella época. Cuando yo veo este informe sobre el plan de rescate que es descubierto en Brasil, aparece el nombre de Michel Brayer, que es un general de Napoleón que termina en Buenos Aires y que por esas coincidencias culmina siendo amigo de Alvear en Montevideo. De hecho Brayer luego le regala un mechón de pelo de Napoleón a Alvear, lo cual significaba para la época una muestra de gran aprecio, y el hecho que el hijo de Brayer había sido oficial de Alvear en la guerra con el Brasil, me “enganchó” un poco más con esta historia. En ese momento mi objetivo era terminar el libro de Alvear con lo cual tomé algunas notas y me dije que en algún momento tendría que volver sobre esta cuestión.

SAM: ¿Y por cuáles derroteros te derivó este descubrimiento?

EO: Comprendí que poseía una pequeña pieza de un gran rompecabezas. Por un impulso un poco quijotesco y una gran curiosidad me propuse encontrar más, porque me parecía un tema interesantísimo y poco conocido. Son los archivos ingleses los que me permiten seguir descubriendo más piezas de este gran rompecabezas cuando comienzo a ver como es este plan, y el personaje que está detrás del mismo, que es José Bonaparte, quien después de Waterloo se refugió en Estados Unidos. Entonces, me digo que si esta información la descubrí en los archivos diplomáticos ingleses sobre Brasil, los archivos diplomáticos de Inglaterra sobre los Estados Unidos de este período seguramente tienen alguna otra información. En efecto, cuando voy a ver la correspondencia diplomática del embajador inglés en Washington me encuentro que él está alertando a su gobierno durante los años precedentes a este descubrimiento sobre los planes de José Bonaparte de coronarse en las colonias españolas y crearse allí un imperio. Al descubrir esto, que confirmaba lo que expresaba el cónsul inglés en Río de Janeiro, me hice el siguiente planteo: Si el embajador inglés en Washington está alertando a su gobierno sobre estos planes, y ellos afectan a las colonias españolas y a Napoleón, es más que seguro que sus pares de Francia y España en EE.UU. también tienen algo que decir. Mi próximo paso fue irme a París a ver los archivos diplomáticos e investigar la correspondencia del embajador francés en Washington durante ese mismo período, y descubro que el embajador francés en Washington está absolutamente obsesionado con los planes de los bonapartistas, está convencido de que quieren rescatar a Napoleón e incluso piensa en algún momento que desean llevarlo a Francia, realmente él ve la conexión con Sudamérica. Luego fui a Madrid para revisar la correspondencia del embajador español en la capital norteamericana.

Jose Bonaparte, hermano de NapoleonSAM: En vista de lo observado en estos archivos, ¿A qué conclusiones primarias e interrogantes generales arribaste?

EO: De esta investigación surgió que el embajador inglés decía una cosa, el francés confirmaba lo mismo desde otro punto de vista y con sus propios espías, y el embajador español, que es el que tiene que temer que estas colonias finalmente sean perdidas para España también ve lo mismo. Cuando empiezo a armar este rompecabezas lo hago primero con los archivos ingleses referidos al Brasil, luego lo de la embajada inglesa en Washington, después los archivos franceses y por último los españoles. En esa correspondencia, comienzo a cruzar nombres y armo un organigrama de personajes que poseen conexión entre sí. Todas las líneas del esquema conducen a José Bonaparte. A partir de eso tengo que ver por otro lado, que otras fuentes me confirman todo esto. Lo interesante de todo este proceso es que yo no empiezo esta investigación con una idea predeterminada de lo que iba a encontrar. Yo partí de un plan para rescatar a Napoleón que involucra a dos personajes, un tal Latapie, que es arrestado en Pernambuco, y el general Brayer. Mi objetivo original fue entender que pasó con estas dos personas, porqué llegaron a donde llegaron y que pasó después.

SAM: O sea, que no poseías una hipótesis. La fuiste planteando después…

EO: En un principio no la tenía. La hipótesis me la va generando la información archivística que encuentro, porque no soy yo el que dice que Napoleón quiere crear un imperio en América, yo solo repito lo que expresan las personalidades que en ese momento estaban bien informadas y ese es uno de los argumentos que he dado en conversaciones con algunos historiadores que me reprochan: “¡Usted cómo puede afirmar eso!”. Señores, yo no lo digo, esto lo expresa gente que estaba mucho mejor informada que usted y que yo. Y no solamente lo dice uno, sino que lo dicen varios. Yo lo que veo, primero, en Inglaterra, es que los gobiernos estaban muy preocupados con este plan. Lo confirmo en Francia y en España. Entonces voy a ver que encuentro en Estados Unidos.

SAM: A propósito de los Estados Unidos… ¿Qué fondos documentales investigaste?

EO: Fundamentalmente los del secretario de Estado, primero era James Monroe (que luego fue presidente), y después John Quincy Adams. Ahí confirmo lo mismo que me está diciendo toda la otra información. Además, durante la investigación que hice sobre Alvear, había un personaje que no tenía importancia para la guerra contra el Brasil, pero poseía una importancia clave para la vida de Alvear, que era José Miguel Carrera, el líder revolucionario chileno. Y como Brayer había llegado a Buenos Aires en el barco contratado en EEUU por Carrera, supuse que él sabría algo de semejante personaje. Entonces leí el diario de viaje de Carrrera en Estados Unidos (que se encuentra en una formidable compilación archivística realizada por el historiador chileno Armando Moreno Martín), en el cual todos los días anotaba con quien se encontraba. Empiezo a ver que se entrevistaba con todos los personajes que los embajadores mencionaban como conspiradores en este gran rompecabezas, y no sólo encontré eso sino también que se reúne varias veces con el mismo José Bonaparte, quien le promete ayuda.

Sir Robert Wilson

SAM: Has mencionado el concepto de conspiradores… ¿Quiénes eran esos personajes?

EO: Estos personajes surgen de las correspondencias, porque son mencionados constantemente como conspiradores, como responsables, como líderes de estos planes. Rápidamente noto que algunos son mencionados con más insistencia que otros. Esos son los nombres que yo tomo como los personajes de esta historia y a los que denomino “los mosqueteros de Napoleón”, ellos son: Lord Thomas Cochrane, Sir Robert Wilson, Charles Lallemand y Michel Brayer. Son los cuatro personajes que de alguna manera se juegan más por hacer realidad este gran sueño de Napoleón que es crear un nuevo imperio bonapartista en América. Entonces ahí voy de nuevo a los archivos ingleses, porque resulta que Sir Robert Wilson dejó varios volúmenes de correspondencia y me encuentro con un montón de cosas, a pesar que es una correspondencia que ha sido purgada por los descendientes. Eso es una cosa que pasa muchas veces en la historia, que los descendientes de un personaje asumen que su ancestro se ha equivocado en algún momento de su vida, que ha tenido ideas equivocadas, y tratan de purgar sus archivos. En los archivos de Wilson, en donde hay cualquier cantidad de información confirmatoria de la tesis de este libro, es evidente que en cierto período ha sido sacada, quemada y destruida cierta correspondencia, lo cual es una lástima.

SAM: Cuando aparecen personajes como Wilson y Cochrane, que son ingleses, que son ciudadanos de una nación que estuvo quince años en guerra con Napoleón, la pregunta que surge es ¿Cómo puede ser que estos personajes estén planteando algo de este calibre?

EO: Para ellos era algo totalmente patriota. Primero porque eran hombres que no tenían mucha simpatía con Estados Unidos, a quien veían como un rival de Inglaterra. Un rival que va tomando posiciones sobre distintas partes del resto de América y que disputa la influencia inglesa sobre el nuevo continente. El general Wilson predice en el año 1818 que los norteamericanos se van a apoderar de California, por ejemplo. Además son hombres con una gran convicción ideológica, un gran convencimiento de que las decisiones que está tomando Inglaterra son erradas tanto en política interna (represión de las libertades individuales) como externa (apoyo a las monarquías absolutistas del viejo continente). El artífice de esta política es Lord Castlereagh, Secretario de Relaciones Exteriores y arquitecto junto con Metternich del equilibrio europeo después de Waterloo. Wilson y Cochrane están convencidos de que estas políticas van en contra de los principios liberales de Inglaterra. Y en eso también entran las colonias españolas en América, porque tanto Wilson como Cochrane son hombres que ven a estos territorios como una parte importante desde el punto de vista comercial para Inglaterra. En su opinión, la decisión de Castlereagh de terminar alineándose con España contra sus colonias, es contraria a sus intereses ingleses.

SAM: Que imagen u opinión formada poseían estos individuos sobre el fenómeno Napoleón? Benjamin Constant

EO: Todos ellos tenían una gran admiración por Napoleón, admitían que había sido un hombre que cometió muchos errores pero que sus aciertos fueron más importantes, en definitiva, que fue el hombre que enfrentó a la Inquisición en España, el responsable de la promulgación del Código Civil en Francia, que apoyó la independencia de Italia y Polonia, y toda una serie de cuestiones que ellos juzgan muy meritorias. Cuando Napoleón es exiliado forzosamente en Santa Elena se convierte en un personaje casi más poderoso que cuando estaba en el poder, porque atrae a un sinfín de personas que anteriormente y de alguna manera lo rechazaban, por ejemplo los liberales a ultranza en Francia como Benjamín Constant. Todos los que se oponen al absolutismo monárquico de la Santa Alianza toman a Napoleón como una bandera para su lucha política, como un símbolo. La lucha política en Inglaterra es la lucha por la reforma y la democratización del parlamento. Ahí surge otro personaje, Henry Hunt, el padre del laborismo inglés, y que figura bastante en mi libro. Hunt, que es aliado de Cochrane y Wilson, es el hombre que empieza a movilizar al pueblo inglés en demanda de derechos civiles y políticos. Y es un admirador casi ciego de Napoleón. Esto es incompresible a prima facie, pero cuando uno empieza a leer sobre lo que sucedía en Inglaterra en aquella época se da cuenta la importancia de la figura de Napoleón, que trasciende las fronteras de Francia. Es por esto, que uno se interroga repetidas veces… ¿Cómo puede ser que en las demostraciones populares contra el gobierno inglés aparezca el nombre de Napoleón? ¿Cómo puede ser que la gente vaya a estas demostraciones con banderas tricolores, un símbolo de la Revolución Francesa? y ¿Cómo puede ser que entre las peticiones que se hacen al gobierno se incluya una específicamente para liberar a Napoleón de su prisión en Santa Elena?

La pugna ideológica

SAM: El eje del largo enfrentamiento que constituyeron las Guerras Napoleónicas fue un enfrentamiento entre naciones o se trató de una puja ideológica entre el conservadorismo monárquico inglés, aliado a otros modos monárquicos más inmovilistas, y el liberalismo republicano o monárquico liberal (francés y norteamericano) ¿Se puede hablar de dos planos de enfrentamiento, el ideológico y el de naciones, o uno de ellos prevalece?

EO: El conflicto era entre el “legitimismo”, es decir la creencia de que las monarquías hereditarias gobernaban por derecho divino, y el republicanismo de la Revolución Francesa que argumentaba que la soberanía residía en el seno del pueblo. Por simpatías ideológicas, consideraciones geopolíticas y su tradicional enemistad con Francia, los tories ingleses liderados por Pitt y luego por Lord Liverpool (exceptuando el breve intervalo de Charles James Fox) se aliaron con el legitimismo. La aparición de Napoleón en la escena infundió aún más temor a los tories y reforzó su alianza con las monarquías del continente. De esta manera quedó planteado un conflicto entre Francia y el resto de Europa. En cuanto a EE.UU., no siempre estuvo del lado de Francia. Durante la presidencia de John Adams ambos países casi entraron en guerra. Jefferson, que lo sucedió, era un francófilo pero desconfiaba de Napoleón. La adquisición de la Luisiana por parte de Francia también puso tensiones entre ambos países, que se resolvieron luego de la venta a EE.UU. Sin embargo, a partir de 1811, Francia y Estados Unidos se convierten en aliados. Los norteamericanos obviamente buscaban sacarle una tajada a esta alianza. Su objetivo era la cesión de Florida y Texas, que Napoleón aprobó. A partir de mediados de 1812 EE.UU. entró en guerra con Inglaterra, lo que beneficiaba a Napoleón, que preparaba su invasión de Rusia. Con la primera abdicación de Napoleón en abril de 1814, el panorama geopolítico mundial cambia nuevamente de manera radical. A partir de entonces EEUU busca la paz con Inglaterra, que se consigue a fines de ese año en Ghent.

SAM: ¿Qué simbolizaba la figura de Napoleón que luego de la derrota de Waterloo las monarquías europeas no permiten su libertad?

EO: Después de la primera abdicación de Napoleón en abril de 1814, Europa sufre un cambió político radical y retoma las condiciones políticas anteriores a 1789. Es decir, los principios de la Revolución Francesa son extirpados del sistema. Luego del 20 de marzo de 1815, cuando se escapa de Elba y recobra el trono, Napoleón se convierte en el símbolo de esos principios. A partir de Waterloo, gran parte de los liberales se apoderan de su imagen en la lucha ideológica que se desata contra el legitimismo.

Rafael de RiegoSAM: Mencionas en tu obra los trabajos de los historiadores españoles Irene Castells y Jordi Roca –Napoleón y el mito del héroe romántico. Su proyección en España (1815 – 1831), publicado en la revista Hispania Nova, nro. 4, del año 2004 (http://hispanianova.rediris.es), sobre la influencia de Napoleón en el denominado trienio liberal (1821-1823), que se refleja en la iconografía de las figuras principales de este movimiento y permite apreciar a un General Rafael de Riego en un cuadro en pose claramente napoleónica (con la mano dentro del saco a la altura del estómago). Llama la atención que la mayoría de estos españoles se pasaron entre 1808 y 1814 luchando contra las tropas francesas y luego toman a Napoleón como emblema, ¡qué curioso cambio!

EO: Riego es un personaje interesantísimo. Pasa cuatro años en las cárceles francesas, y hay otros personajes muy interesantes en el denominado “trienio liberal”. Estos acontecimientos son posteriores a los que yo trato en mi libro.

SAM: ¿Quiénes están involucrados en esta guerra?

EO: Bueno en la guerra de España luego del trienio liberal reaparecen Wilson y Lallemand entre otros. Y los batallones que pelean por la causa de la libertad tienen nombres como Napoleón II, por ejemplo… Evidentemente en España el movimiento liberal, con el paso del tiempo, se alinea cada vez más con las ideas bonapartistas. Lo que sucede es que muchos se dan cuenta que Fernando VII es mucho peor de lo que pudo haber sido el tan criticado José I (“Pepé Botella”), quien quiso gobernar España bajo una constitución liberal y que, además, deseó liberar a las colonias. Son esas cosas que hacen que muchas veces sea difícil entender la historia, porque el conocimiento superficial lleva a conclusiones erróneas

SAM: ¿Qué características definen el bonapartismo del período que abarca el trabajo?, que es entre 1815 y 1821.

EO: Como todo movimiento personalista, dentro del bonapartismo convivían distintos matices ideológicos. El factor aglutinador era la figura de Napoleón. Había algunos bonapartistas que eran liberales y veían en Napoleón, a pesar de su gobierno algo despótico, la única figura que podía defender los principios de la Revolución Francesa. Otros bonapartistas no estaban apegados a principios liberales sino simplemente a un gobierno liderado por Napoleón o por miembros de su familia. En ese sentido no eran tan republicanos sino algo monárquicos. Personajes como el marqués de La Fayette, que era uno de los liberales a ultranza que se había opuesto a Napoleón, que había contribuido a su caída en Waterloo, cinco años más tarde se alió con los bonapartistas para derrocar a los borbones. El bonapartismo es muy fuerte y las ideas de Napoleón también lo son. Napoleón se convierte en “el hijo de la revolución”, un hombre que personifica los ideales de la Revolución Francesa. Ese conflicto de ideas tiene una influencia poderosísima para América porque a partir de mediados de 1817 las potencias europeas se dan cuenta de que es inevitable que alguna o todas las colonias españolas en América consigan su independencia.

SAM: ¿Y qué postura adoptaron las potencias europeas con respecto al incipiente proceso emancipador en Hispanoamérica?

EO: Al darse cuenta que esto es un proceso inevitable, y que además los bonapartistas están tratando de sacar tajada de esta situación, se plantean que son ellas, las potencias europeas, las que tienen que encaminar este proceso de una manera que les resulte favorable. Porque con una república en América (Estados Unidos) ya tienen más que suficiente, y no pueden permitirse más repúblicas. Si los pueblos de América se van a independizar, que lo hagan como monarquías porque las potencias europeas no pueden aceptar como principio que los súbditos se rebelen contra la autoridad del rey. Esto como base de la independencia es inaceptable para las monarquía absolutistas de Europa por todo lo que esto puede generar en sus propias sociedades, donde el fermento liberal aumenta. Aquí empieza el temor al constitucionalismo, al liberalismo y al republicanismo. Metternich consideraba las constituciones como un engendro del diablo, ¡un papel que limite la autoridad del monarca, del soberano! Para él es inconcebible considerar una constitución. Metternich responsabiliza por esto a Napoleón, porque cuando vuelve de Elba, durante los Cien Días, le solicita a Benjamín Constant, que era el ideólogo del liberalismo francés, que redacte el Acta Adicional, que es prácticamente una constitución liberal. Por esta razón, en 1820 Metternich culpa a Napoleón de todos los problemas políticos que afligen en ese momento al viejo continente.

SAM: ¿Y en el caso específico de Inglaterra?

EO: Inglaterra, curiosamente es el país que está parado en el medio, porque no forma parte de las monarquías absolutistas hereditarias, porque tiene un sistema parlamentario, pero tampoco está totalmente con los sistemas de soberanía popular. Ahí es donde se produce la diferencia de opinión, Inglaterra por motivos económicos quiere la independencia de las colonias españolas en América pero no está dispuesta a que esto desestabilice políticamente a Europa. Para Castlereagh mantener la estabilidad política europea es más importante que la ganancia comercial que produciría la independencia de las colonias españolas. Por eso tiene una actitud tan ambivalente. Finalmente, en 1819, opta por España en contra de las colonias. Luego la muerte de Castlereagh en 1822 y la asunción de Canning, un tory pero mucho más liberal, vuelven a cambiar las prioridades de la política exterior inglesa.

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2 Responses to La última campaña del emperador Napoleón: La Independencia de América

  1. Miguel López says:

    No niego el interés de la obra, que no conozco, pero sí su originalidad. Desde el siglo XIX la historiografía y la hagiografía napoleónica, e incluso la literatura, narran diversos proyectos de rescate del emperador, con objetivos diversos, entre ellos, la emanciapación de las colonias españolas. Desde los intentos de los emigrados franceses en USA, con el general Lallemand al frente, pasando por el papel de revolucionarios brasileños durante la revolución pernambucana hasta en España los que desarrollaron gentes como Xavier Mina, que pretendía la independencia de México bajo los auspicios de José Bonaparte. Napoleón se negó a participar siempre como cuentan sus memorialistas.

  2. SALAS CHINCA says:

    Le deseo mucha suerte y éxito en la venta del libro el cual por el titulo promete ser muy bueno.
    Toda historia sobre las aventuras sobre el campo de batallas, estrategias, métodos y técnicas del emperador son fascinantes, hombre de gran caracter, imagen enigmática el cual nos lleva a viajar al lugar de los acontecimientos, soldado ejemplar, ideas inspiradoras en la libertad y el dominio del poder; si le comparamos con hombre que han querido hacer el mismo papel nos encontramos que el sentido de independencia y libertad de ese entonces lleva el mismo conceptos de los que desean levantar un imperio, obtener todo el dominio, seguimos en busca de la libertad verdadera fuera del dominio y de una independencia extraviada en imágenes como el extraordinario estratega. Napoleón y tantos hombres de la historia célebres por sus ideales, dominio en el arte de las armas, control de situaciones adversas, la vida de Napoleón Bonaparte es interesante.

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