Bretaña del 2000.
Encrucijada para los nacionalistas bretones.

Ubicada en el noroeste de Francia, es uno de los pueblos de origen céltico con un importante movimiento nacionalista, tanto en su aspecto cultural como en el político, caracterizado hasta el presente por sus maneras pacíficas. El atentado del 19 de abril de 2000, realizado por un grupo independentista, quedará en la historia como el primero que ocasionó la muerte de una persona. Nuestra corresponsal en París, Geraldine Lublin, analiza la situación bretona y la disyuntiva presentada a los nacionalistas de pasar a una escalada de fuerte violencia en momentos de auge de su economía y su cultura, a pesar de la paradoja del retraimiento de su lengua céltica -el bretón-

.

Por Geraldine Lublin (Corresponsal en París, Francia)

 

 

El último 19 de abril, al hacer estallar una bomba en la sucursal de Quévert del gigantesco pulpo multinacional Mc Donald's, un grupo independentista bretón ha marcado un hito en la historia de los movimientos nacionalistas de esta región del norte de Francia: por primera vez, un atentado bretón se cobró una vida humana (la joven Laurence Turbec, de 28 anos). Bretaña se encuentra desde entonces convulsionada por este incidente; el terrorismo regional que antaño se había granjeado ciertas simpatías es ahora blanco de la indignación y la condena generalizada de la ciudadanía. Hasta los mismos terroristas de la década del 70 no dudan en señalar sus diferencias de principios y estilo y proclaman sus críticas hacia esta nueva camada "caracterizada por su torpeza pirotécnica". Las asociaciones locales estiman que esta "muerte accidental" pone en tela de juicio largos años de militancia pacífica en pos de la identidad cultural bretona. Quien suscitó esta voluntad de inculpar a todo el movimiento bretón sería el Ejército Revolucionario Bretón (ARB en francés), supuesto brazo armado del Frente de Liberación Nacional.

¿Cómo ha llegado Bretaña a la situación actual? ¿Qué entraña el cambio de esta Cenicienta cuya sociedad se fundaba en la agricultura familiar tradicional, convertida en un abrir y cerrar de ojos en un sector urbanizado en el que las actividades industriales y administrativas llevan el volante?

Pese a no constituir una región natural propiamente dicha, su historia, el perfil de sus habitantes y un cierto aislamiento de los grandes centros de producción y consumo han hecho de la antigua península de Armórica uno de los sectores más diferenciados dentro del hexágono galo. Precisamente existe la hipótesis de que sus rasgos distintivos radiquen en que el pueblo céltico que comienza a arribar a sus costas a partir del siglo V no se habría entrecruzado con los galos que dominaban el territorio. Estos bretones originales que huían de una Gran Bretaña invadida por los anglosajones, llegan al período carolingio como un reino virtualmente independiente. En 939, se convierte en un ducado integrante del imperio angloangevino pero queda bajo el poder de los Plantagenet entre 1166 y 1203. En 1213 vuelve a ser un feudo de la corona francesa cuando su heredera se casa con el Príncipe de los Capetos Pierre I de Mauclerc. La Guerra de Sucesión de Bretaña (1341-1365) pone en disputa la soberanía del rey de Francia, y finalmente el trono reconoce como duque a Jean de Montfort, aliado de los ingleses. Durante la dinastía Montfort (1365-1491), el ducado de Bretaña goza de una real independencia. Como consecuencia de una reafirmación de las pretensiones reales durante la segunda mitad del siglo XV, la corona invade el ducado y se asegura la posesión por medio de alianzas matrimoniales. A pesar de que teóricamente Bretaña permanece independiente, gracias a que constituye propiedad personal de la reina, la nueva heredera se casa con el futuro Francisco I. El Acta de Unión del 15 de agosto de 1532 establece la indisolubilidad de la unificación, aunque garantiza a Bretaña los privilegios de conservar sus estados, su parlamento, su autonomía judicial y todos sus derechos y prerrogativas tradicionales; no se podían recaudar nuevos impuestos sin el acuerdo de los estados bretones, ni tampoco se podía juzgar ni afectar militarmente a ningún bretón fuera de Bretaña.

 

 

 

 

 

 

 


Francisco I, rey de Francia, casado con la heredera de la corona de Bretaña.

 

 

Al igual que todas las provincias francesas, Bretaña perdió sus libertades particulares con el advenimiento de la Revolución Francesa que arrasó con las ventajas concedidas por el Acta. Tras años de resistencia encarnizada, Napoleón venció a la sublevación de los chuanes, guerrilla campesina de la Francia occidental fiel a la iglesia y al rey.

Desde la primera mitad del siglo XIX se le reprocha a Francia la intención de hacer desaparecer la lengua bretona y oprimir a toda una cultura valiéndose de una excesiva centralización. Ciertas élites comienzan a partir de 1830 una acción "regionalista" que se apoyará en las teorías en boga de Comte y Proudhon. A principios del siglo XX, el movimiento cobra carácter político con el grupo Bleun-Brug del abate Perrot (1905) y el Partido Nacionalista Bretón de Le Mercier d'Erm (1911), que reclama la autonomía y el respeto al acuerdo de 1532. Durante la Gran Guerra, la contribución bretona fue mayor que las de otras regiones: un 25 por ciento de los soldados muertos provenían de Bretaña, que perdió así casi un 10 por ciento de su población. Cuando se planteó la cuestión en la Conferencia de Paz de Versalles, sus motivos no fueron atendidos, a diferencia del reclamo de polacos e irlandeses.

En 1918 aparece la publicación Breiz Atao, impulsada por un partido autonomista que en 1932 se reorganiza bajo el nombre de Partido Nacional Bretón, cuyo objrtivo es el Emsaw (levantamiento) de la región. Calma y conformismo coexisten con recriminaciones histórico - sentimentales y reivindicaciones económicas. Las muestras de extremismo son aisladas: para el cuarto centenario de la Unión, la sociedad secreta Gwenn ha Du (blanco y negro, los colores de la bandera bretona) hace estallar delante de la Municipalidad de la capital regional de Rennes el monumento conmemorativo de la fecha. 

 

 


Napoleón Bonaparte, quien venció sublevaciones campesinas de Bretaña. 

 


Augusto Comte. 

 

Fueron los alemanes quienes se hicieron eco de las reivindicaciones bretonas, al permitirles el lanzamiento de una escuela experimental, una radio y una revista en bretón, y la organización del Instituto Céltico. Paralelamente, la resistencia regional anti nazi también es muy activa. Al momento de la Liberación, explota el odio contra los autonomistas colaboracionistas, muchos de los cuales huyen a refugiarse en Alemania.

La reforma económica de 1950 le amputa a Bretaña el departamento Loire-Atlántico bajo pretexto de una "acción regional". Los graves problemas económicos de los años 60 y 70 son un fértil caldo de cultivo para los incidentes, que se extienden a toda Francia y llegan en 1978 a una de las alas del castillo de Versalles. La calma que sobrevino en la década del 80 se vio interrumpida por la reciente recrudescencia de los atentados, que suman 20 en 18 meses.

Tras perder el tren de la industrialización y caer en un agudo desequilibrio económico, el esfuerzo realizado a partir de la posguerra ha dado buenos frutos. Gracias al "milagro bretón" actualmente es la primera región agrícola y pesquera de Francia. Se dice que el elevado nivel tecnológico y la prometedora situación laboral de hoy en día constituyen parte del legado del espíritu celta de coraje, conquista e innovación. Es de esperar que a estos valores no los abandone la persistencia necesaria para luchar contra las catástrofes ecológicas que vienen repitiéndose desde hace 30 años y cuya última muestra fue el ruinoso derrame del petrolero Erika en diciembre de 1999.

Otro problema que se supo remontar es el terrible déficit migratorio de la región. La miseria rural y la falta de empleo en las zonas urbanas empujaban a los bretones a emigrar hacia otros puntos de Francia o el extranjero. Esta tendencia comenzó a perder fuerza en la posguerra, y ahora las cifras están estabilizadas.

Pero el "milagro" no se da sólo en el aspecto económico: desde hace algunos años, Bretaña se ha puesto de moda. St Briac ha destronado a St Tropez entre los destinos turísticos más elegidos, y se destaca una Bretaña de imagen bucólica y mítica. El "marketing bretón" es otro éxito, según indican los excelentes niveles de venta de los productos regionales. La música bretona conoce hoy un suceso inaudito, destacada en el terreno de la world music pero sin descuidar sus raíces celtas, en un sincretismo que combina tradición, creatividad y apertura. 

 

 


Monte Saint Michel, un verdadero paraíso medieval en la Bretaña francesa.

 

Las típicas fiestas festou noz también captan cada vez más público en toda Francia. Se ha pasado del "complejo de Becassine" (la protagonista de una historieta, cliché de una región de campesinos buena gente pero un poco atrasados) al orgullo de la identidad bretona. Y es que, en esta región que alberga extremos ideológicos, se es bretón antes que de derecha o de izquierda; algo que no contradicen quienes afirman que, a diferencia de irlandeses y vascos, la mayoría de los nacidos en Bretaña se sienten al mismo tiempo bretones y franceses. Pese a ser multiforme, en el movimiento bretón no hay divisiones ni exclusiones, o no las había hasta el atentado de Quévert.

¿Revuelta violenta o resistencia pacifica? ¿Cultural o general? ¿Clandestina o pública? ¿Cuáles son los objetivos de quienes se embanderan detrás de la espada y el armiño, símbolos de la independencia bretona? No es fácil determinarlos con exactitud, aunque sí queda claro el doble impulso progresivo en materia económica y conservacionista en el aspecto cultural. Más acá de los extremos independentistas, la moderada Unión Democrática Bretona milita por la autonomía institucional al modelo escocés. También están los que se oponen radicalmente al "estado colonial francés" y señalan una injusticia en la actitud del poder central, que contempla el debate de la autonomía corsa y su estatuto especial pero ignora los reclamos bretones. (¿Será por eso que algunos nacionalistas han decidido adoptar la "pedagogía corsa" y no les importa la escalada de violencia?)

Bretaña no ha dejado de reivindicar su derecho a participar en el terreno económico sin perder el libre arbitrio y sin alienarse en una fuerte dependencia. La divisa del antiguo ducado, que proclamaba Potius mori quam foedari (Antes la muerte que la mancilla), parece tener todavía vigencia en el espíritu bretón. Se advierte que una aplastante mayoría de los bretones defiende un concepto pacífico y abierto de su identidad. Sin embargo, siempre se plantea la oposición binaria entre la ideología republicana que unifica destruyendo las diferencias y, en el otro extremo, reivindicaciones particularistas que podrían conducir al separatismo. ¿Cómo se recompondrá el panorama tras el funesto atentado del mes de abril? ¿Qué camino habrá de tomar el nacionalismo bretón de aquí en más? De ese debate se ocupan actualmente los habitantes de Breizh, o Bretaña.

.

Por Geraldine Lublin (Corresponsal en París, Francia)

 

 


Bretaña dentro del territorio francés.


Bretaña dentro del territorio francés. 

Los celtas, tercera parte
La expansión de los Celtas

Además del enorme territorio que ocuparon en el pasado, se constituyeron en las raíces de pueblos tales como Escocia, Irlanda, Gales, la isla de Man, Cornualles, Bretaña, Asturias, Galicia y parte del norte de Italia.

 

 

< Más información
sobre el tema

 

Apellido y Nombre

Correo electrónico

Su opinión

 


En este espacio,
estimado lector,
vuelque sus
comentarios e
inquietudes.

Muchas gracias.