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Los primeros pasos del capitalismo en China
China, un gigante que despierta.
El acelerado crecimiento económico de
China en la era Deng Xiaoping, prefigura hoy una de las
grandes paradojas de nuestro siglo. Pues, la política oriental se resume
en "Un país, dos sistemas". Con un régimen comunista y una economía
de libre mercado, China se perfila hoy, como una de las grandes potencias
de un futuro cercano.
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Hace 200 años, le preguntaron a Napoleón
qué pensaba de China. El emperador francés respondió: "Allí
duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá
el mundo entero".
China es hoy una potencia que crece desde hace más de
una década, al asombroso ritmo económico del 10% anual.
Lo cierto es que por estas tierras orientales se ha impuesto
la universalización de los valores vinculados con la prosperidad occidental:
el hedonismo pequeño burgués.
Esta nación milenaria ha cambiado los arrozales por los
grandes centros de compra y ha adoptado en gran medida el modelo capitalista,
dejando de lado la revolución proletaria.
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Sun Yat-Sen
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En 1912 Sun Yat-Sen derribó el imperio chino, que tenla 2.000 años, e
instaló una república, liderada por un movimiento, el KOUMINTANG, que
incluía fuerzas tan disímiles como los comunistas y los nacionalistas
de Chiang Kai-Shek. Sin embargo, su proyecto de modernización fracasó
debido a la regionalización de la vida política -dominada por los "Señores
de la Guerra"- y a la grave situación de la masa campesina. Después
de la muerte de Sun Yat-Sen, en 1925, se desencadena una guerra civil
entre los irreconciliables bandos. Estos factores fueron los desencadenantes
de la guerra del 37' con Japón.
A partir de ese momento, el Partido Comunista, liderado
por Mao Tse Tung emergió como la fuerza patriótica, capaz de imponerse
al invasor nipón, y se ganó el apoyo del campesinado repartiendo tierras,
con lo cual fueron creando una conciencia nacional.
Pero en 1946, tras la retirada japonesa, se reinició
una guerra civil, que tres años después llevaría a Mao al poder.
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En tanto, el régimen nacionalista sobrevivía en la isla
de Taiwán con el respaldo de los Estados Unidos y la dirección de Chiang
Kai-Shek, que gobernó hasta su muerte, en 1975.
La República Popular China, dirigida por Mao Tse-Tung
provocó un vuelco en el espectro político mundial, ya que casi un tercio
de la humanidad quedó bajo un régimen comunista.
Pese a que Mao lanzó su proyecto del ''Gran salto adelante",
en un intento por acelerar el crecimiento económico mediante la movilización
de la fuerza de trabajo rural en una escala masiva, el proyecto fracasó
y tuvo que ser abortado.
Luego, en 1960, la Unión Soviética cortó su ayuda militar
y económica y criticó abiertamente a Mao.
Para recuperar la iniciativa ideológica, Mao lanzó en
1966, la "Gran revolución cultural", que produjo una anarquía
en la cual, muchos intelectuales y artistas fueron víctimas de las jóvenes
guardias rojas.
Una ola de terror provocó la matanza de por lo menos
400.000 chinos. Esta situación, unida al temor de una invasión soviética,
llevó en 1968 al gobierno a llamar al ejército para restaurar el orden.
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Chiang Kai-Shek
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Del Poscomunismo al Neocapitalismo.
Casi 40 años después de la llegada de Mao al poder, surge
en China -entre 1978 y 1991- el arquitecto que convirtió a este país en
una de las economías de mayor crecimiento y poderío sobre la tierra: el
legendario líder Deng Xiaoping.
Originariamente marxista, revolucionario proletario y
combatiente introdujo reformas económicas de tipo capitalista en el sistema
comunista china. Bajo su liderazgo, en 1982 se elaboró una nueva constitución.
Xiaoping fue también quien ordenó la sangrienta represión
de las manifestaciones pro democráticas de la plaza Tienammen, en junio
de 1989, donde murieron cerca de 200 personas.
Su paquete de medidas incluyó la apertura de zonas industriales
en 14 ciudades portuarias y la creación de 4 zonas económicas especiales
con privilegios para las inversiones extranjeras.
El vuelco del régimen comunista al capitalismo estuvo
acompañado por una inserción acelerada de China en la economía mundial.
El comercio internacional ascendió a 36.000 millones de dólares en 1978,
y trepó a 300.000 millones en 1996. Se multiplicó por 10 en 18 anos.
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Miembro de las fuerzas armadas chinas instruyéndose en un texto de Mao
("El libro rojo") escrito a modo de provervios.
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En 1996, China atrajo 40.000 millones de dólares de inversión
extranjera directa. Una cifra, apenas inferior a la que reciben los EE.UU.
En los últimos 10 años (a contar desde 1997 para atrás)
logró duplicar el ingreso real per cápita de su población (Gran Bretaña
tardó 60 años en hacerlo, durante la Revolución Industrial).
Pese a que las estimaciones del Banco Mundial son optimistas
para China (se calcula que en el 2020, este país exportará el 10% del
comercio mundial), hay opiniones disidentes.
Para muchos analistas políticos, la posibilidad de que
los beneficios del sistema económico liberal eche buenos frutos en un
sistema político no liberal, parece remota, aún a largo plazo.
Al borde del fin de siglo, los imperios coloniales han
caído en desuso. Hoy los funcionarios estatales chinos son reemplazados
por los directores de las multinacionales.
En China, por primera vez, un gobierno está integrado
por un alto número de empresarios y no de políticos: el jefe de Estado,
Tungchi Hua, es un exitoso magnate naviero; y buena parte de los legisladores
y miembros del gabinete son empresarios y hombres de negocios.
Sin embargo, y pese a los grandes avances en su economía,
China aún está que arde.
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Deng Xiaoping
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Asignatura pendientes
Los ecos de los pro democráticos taiwaneses que exigen
la independencia completa de la isla, y critican la entrega de Hong Kong
a Beijing, mientras vociferan por las calles de Taipei: "Taiwan es
Taiwan y China es China", no parecen conmover la indiferencia del
Gran Dragón, que ha provocado una larga caravana de nómades.
Pese a las reformas introducidas por Deng Xiaoping en
1978, que se tradujeron con los años en un evidente bienestar para gran
parte de la población, el nuevo modelo económico pareciera atravesar por
una "fase negativa".
Las frustraciones en la sociedad china, quizás el rostro
feo de la exitosa marcha en los últimos 20años hacia una economía de mercado,
aparecen traducidas en las estadísticas oficiales sobre el creciente número
de casos de violencia familiar, divorcios, índice de prostitución y proxenetismo,
acoso sexual, abandono infantil y otros fenómenos verdaderamente poco
conocidos en este país.
A fines de 1998, los despedidos por la reestructuración
de las empresa públicas eran 10 millones, de los cuales, solo el 30% logró
hallar un trabajo.
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Acceso a la "Ciudad Prohibida"
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El desmantelamiento del Estado social, el desempleo y
la destrucción de los privilegios adquiridos aparecen también como desencadenantes
del aumento de la criminalidad. El año pasado, la policía de Beijing investigó
1.300.000 casos con un alza del 22%, respecto del año precedente.
Los homicidios fueron de 21.000, casi el 6 % mas que
en 1998, mientras que los explosivos o bombas que estallaron por revueltas
sociales fueron 2.500 con un aumento del 9%, según datos suministrados
por la Academia de Ciencias Sociales de la República Popular de China.
Tras la crisis financiera en Tailandia del año pasado,
el circuito económico de Hong Kong tampoco ha podido recuperarse. La Bolsa
tuvo un descenso del 50%, los precios inmobiliarios cayeron un 40% y el
desempleo se duplicó alcanzando casi el 5%. Y la recesión que vive hoy
Hong Kong no se veía desde hace por lo menos 15 años atrás.
En China existe, además, una deuda no menos importante:
la democracia. La población aún no es dueña de elegir libremente su gobierno,
y por ende tampoco son dueños de elegir su propio destino.
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Ciclistas en la plaza de Tienammen.
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El Consejo Legislativo (Legco) de la conocida por Beijing
como la "Región Administrativa Especial" (SAR, por su sigla
en inglés) está integrado por 60 miembros, pero sólo un tercio es elegido
en forma directa; los otros, son designados por el Gobierno chino.
Los demócratas no cesan de reclamar la elección por sufragio
universal de todos los miembros del Legco para el año 2.000, y la del
próximo Jefe Administrativo dos años más tarde.
Este país, cuya población asciende a 1.260 millones de
habitantes, tiene una deuda más. La violación de los derechos humanos
es uno de los elementos que más escozor ha causado dentro de la comunidad
internacional, quien desde distintos ángulos del planeta recrimina a China,
miles de violaciones sistemáticas.
La xenofobia, el racismo y la discriminación por sexo,
edad o clase social hacen estragos entre los miembros de este país.
A las puertas del nuevo milenio, China no se enrojece
por amenazar, por ejemplo, a los hombres casados -en virtud de una "saludable
moralidad social"- a recibir trabajos forzados o sufrir castigos
administrativos, si persisten en mantener una relación de concubinato
(Fuente: Departamento de Protección Legal de la Federación de Mujeres
de China).
Este país tampoco se avergüenza por endurecer las políticas
de control de natalidad, que "gracias" a una ley vigente desde
1988, ordenan la esterilización y los abortos forzados a cientos de mujeres
chinas, muchas de las cuales incluso atraviesan embarazos de 9 meses.
Según el informe anual de Amnistía Internacional, en
China, durante 1996 "se usaron métodos de tortura y se sentenció
a muerte a más de 6.000 personas. En el marco de una campaña contra el
crimen, en sólo 4 meses Bejing ejecutó a 2.500 individuos", y lo
peor es que estas cifras, aún, hoy no cesan.
Hoy China es una fusión de modelos progresistas, creencias
fosilizadas y heridas aún sangrantes, donde lo arcaico y el progreso se
unen como partes de un todo.
Lo cierto es que su ejemplo pareciera confirmar que hoy,
tanto el capitalismo como el comunismo son modelos vacíos de contenido
ideológico.
Más bien representan móviles que permiten a las potencias
ubicarse en un mejor lugar del mapa mundial...
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Muchas gracias.
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