Conflictos religiosos
Irán, el reino de los ayatollahs.

En occidente se califica a Irán y Afganistán como países fundamentalistas. Esta simplificación desconoce el duro conflicto que actualmente los enfrenta, en donde se contradice, incluso, a la religión que tan denodadamente afirman sostener: el Islam.

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Por Karina Donángelo

 

Formado por una meseta maciza y semiárida, rodeado por montañas que sufren frecuentes terremotos, caracterizado por la dicotomía de extensos desiertos en la zona oriental, vastos bosques al noroeste, que lindan con las costas del mar Caspio y cadenas montañosas a orillas del Golfo Pérsico, se encuentra Irán.

Este país fue cuna de la civilización persa y su herencia cultural tiene más de 5.000.

En 1906, después de una cruenta revolución, los persas promulgaron su primera Constitución, que terminó con el gobierno absoluto de los Kayares. El interés por el país se intensificó en 1908, cuando una comitiva británica descubre petróleo en la región. A partir de allí, Irán se transformaría en un Estado semicolonial dominado por Gran Bretaña y Rusia.

 

 


Ubicación geográfica de Irán.

Durante el período que siguió a la Primera Guerra Mundial, un oficial del ejército, llamado Reza Kan derrocó a la dinastía Kayar reinante y se autoproclamó Sha en 1925. Con el nombre de Reza Pahlevi, cambió la denominación del país de Persia por el de Irán y trató de instaurar un estado moderno. Perseguido por tropas británicas, debió abdicar a favor de su hijo y heredero, Muhammad Reza Pahlevi.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Irán recobró su independencia bajo el gobierno de Muhammad Mossadeq. En 1951, Mossadeq nacionalizó la industria petrolera, forzando a la British Oil Company a abandonar el país. Pero sus intentos fallidos por derrocar al Sha provocaron su caída.

En 1961, el Sha inició un programa de reformas conocido como la "revolución blanca". Encabezó un estado pro-occidental en los límites de la Unión Soviética. El proceso de modernización económica y la migración rural, que desató el auge petrolero, terminó por conformar un sinnúmero de descontentos que iban desde las clandestinas fuerzas comunistas, hasta la oposición más exacerbada del clero musulmán.

En 1978 los enfrentamientos internos desembocaron en un violento proceso revolucionario que desarticuló a las fuerzas armadas y al Estado. El Sha fue sustituido por un gobierno liberal pro-occidental que no pudo contener la caótica situación, y los grupos islámicos, comandados por sus líderes espirituales llevaron al poder a su máximo dirigente, el ayatollah Ruhollah Jomeini, exiliado en París durante 15 años.

A partir de ese momento, Irán pasó a llamarse República Islámica de Irán. Hasta entonces, este país había sido un pilar fundamental de los intereses petroleros norteamericanos en Oriente Medio, pero con la llegada de Jomeini, Estados Unidos se convirtió en el archienemigo de Irán. La relación se empeoró aún más luego de que militantes islámicos tomaran 66 rehenes norteamericanos de la embajada en Teherán, muchos de los cuales sólo fueron liberados en 1981. Occidente, apoyado por los países árabes conservadores, que temían la expansión de la revolución islámica, respondió con sanciones diplomáticas y económicas.

 

 


El Sha, Muhammad Reza Pahlevi.

 

El régimen del ayatollah convirtió a la República Islámica de Irán en la primera teocracia del mundo moderno.

La revolución nacionalizó los negocios y las industrias claves. En los años 80, la reforma incluyó un vuelco cultural que ubicó a Irán en las antípodas del occidentalismo y por qué no de la globalización. Tanto los materiales escolares como los programas de televisión debían estar acordes con los mandatos más conservadores del Islam.

Jomeini estableció como ley suprema del país la "Sharia" (ley islámica basada en el Corán). De acuerdo a la filosofía del gobierno iraní, la victoria de la revolución había sido posible, gracias al favor divino y la obediencia al principio de "velayat al faqih" (gobierno de los clérigos).

Mientras las estrictas normas de la vida ajustaban la moral del pueblo iraní, la amenaza de un país enemigo comenzaba a materializarse: Irak invadió la provincia sudoeste de Khusistán, productora de petróleo, iniciando así una encarnizada guerra que duró 8 años.

Tras la muerte de Jomeini, de un paro cardíaco, en 1989, la teocracia iraní sufre un colapso, por carecer de una autoridad para quiar y legitimar el poder de mando. Sobre la base de la primera constitución, los mullahs (clérigos) dominaron la presidencia, el Parlamento y la Corte Suprema, pero la enfervorización religiosa, los enfrentamientos civiles y los estragos que provocó el embargo que le impuso Estados Unidos a Teherán, hicieron que la sociedad pidiera un cambio.

El clamor de la población, generado por las presiones sociales y económicas de una revolución estancada conformó un masivo respaldo al clérigo moderado Mohamed Jetami, quien en las elecciones de mayo pasado se impuso como presidente de Irán, consiguiendo el 70% de los votos

 

 


El ayatollah Jomeini.

 

Vientos de moderación

En un marco de tibias, pero insignificantes libertades, Jatami empezó a distender las relaciones del régimen con la prensa y la cultura occidental. Permitió, además, la entrada de libros, revistas y películas extranjeras, aún denominadas "peligrosas" para la moral del Islam, por parte de los sectores religiosos más conservadores. Inclusive, la figura de la mujer, todavía relegada, comenzó a dar un vuelco positivo, ya que a 5 días de asumir la presidencia, Jatami encumbró a Masumeh Ebtekar, como la primera mujer en llegar a la vicepresidencia de Irán.

Las mujeres candorosamente comienzan a manifestar su condición de género, dejando al descubierto un mechón de su flequillo o maquillando sus párpados. Según algunas versiones periodísticas hoy las iraníes participan activamente en la vida político-civil del país. Se cree que un tercio de ellas integra la fuerza laboral; un 20% de las bancas del Parlamento están ocupadas por mujeres y la mitad del estudiantado universitario es femenino.

Pese a estas reformas, el ayatollah Alí Jamenei, actual líder religioso supremo, dirige las fuerzas armadas, el poder judicial y la Basiji, la temible policía que controla la "moral civil" de la población; con lo cual, constituye para el nuevo presidente un freno importante. Como reflejo de la puja interna que existe entre moderados y halcones, el alcalde de Teherán, Gholamhossein Karbastchi, estrecho colaborador del presidente, fue condenado en julio de 1998 a 5 años de cárcel, por supuestos actos de corrupción. Los conservadores también impulsaron la destitución del ministro del interior, Abdulá Nuri, mano derecha de Jatami.

Durante los turbulentos años que antecedieron a la caída del Sha Reza Pahlevi, las protestas políticas y sociales se canalizaron hacia el marxismo y fundamentalismo. Diecisiete años después del régimen de Jomeini, en julio de 1996, Irán adoptó su nuevo código penal (también basado en la Sharia) que condena una vasta lista de acciones políticas y conductas sexuales "desenfrenadas; entre ellas la violación, el adulterio y el espionaje. La pena impuesta a una mujer soltera, que mantenga relaciones con un hombre casado, es la aplicación de 99 latigazos por "entretenimiento sexual". Los matrimonios son conformados por los parientes de los contrayentes. Mientras que las mujeres son monógamas, a los hombres les está permitido tener más de una esposa.

Hoy el descontento que provocan estas normas en la vida de los iraníes, y sobre todo en la de los más jóvenes ha derivado en una inusitada rebelión sexual. La forma de romper con todas estas prohibiciones consiste en bailar, beber alcohol, consumir drogas, asistir a fiestas secretas. Pues se ve en el sexo una forma de protesta política. La amistad entre hombres y mujeres es un tabú.

A principios de octubre de este año, el Parlamento iraní, de mayoría conservadora aprobó una ley que obliga a los médicos a tratar sólo a pacientes de su mismo sexo. Además, hombres y mujeres, deben estar separados en clínicas y hospitales, laboratorios de análisis, consultorios médicos, farmacias o facultades de medicina.

La mujer es considerada como "una perla en su cascarón", y como tal, las mujeres no deberían parecerse a las occidentales, por eso, la vestimenta "incorrecta" es sancionada; y aquel hombre que acompañe a una mujer vestida "a la occidental", puede llegar, incluso, a perder su trabajo.

Actualmente Irán, que tiene una superficie de 1.643.503 km2, reúne a 68.700.000 habitantes. La inflación del país supera el 23% mensual. El desempleo alcanza el 10% de la población económicamente activa.

Son deseos del actual presidente Jatami, normalizar la economía (pseudo socialista, hecha pedazos por la guerra contra Irak) mediante privatizaciones y concurso de la inversión extranjera. Muchas son las especulaciones que giran en torno a Jatami, en cuanto al futuro de la economía y el freno de los excesos dogmáticos.

La intención es revalorizar los derechos populares y promover una apertura del sistema iraní. Pero no puede dejarse de lado una realidad: Jatami es un hombre rico en votos y pobre en sustento parlamentario, religioso y militar. El gobierno de Teherán deberá probar, no sólo a Occidente sino a sí mismo, que ha alcanzado la madurez. Y recordar, que muchas veces las buenas intenciones no bastan.

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Por Karina Donángelo

 


Masumeh Ebtekar,   vicepresidente de Irán.

 

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