La Legión Extranjera.
¿Héroes románticos o simples mercenarios?

Una verdadera leyenda, aún en nuestros días, es la histórica Legión Extranjera. En el imaginario colectivo de muchas personas resulta un refugio de románticos. Para otros, son crueles mercenarios domesticados por Francia. Nuestra corresponsal en París, Geraldine Lublin, ante las habituales simplistas y maniqueas posturas, decidió indagar en el mito y entrevistó a un ex legionario, el argentino Daniel Sempé, quien nos cuenta su particular experiencia en esta fuerza.

Por Geraldine Lublin
(corresponsal en París, Francia)

 
 

Vilipendiada por las malas lenguas o idealizada en el imaginario colectivo mundial, la Legión Extranjera es mucho más que un ejército profesional de elite. La romántica visión hollywoodense de películas como Beau Geste o Erase una vez... la Legión se mezclan con las miradas reprobatorias de quienes creen que se trata de mercenarios enajenados que se ocupan del trabajo sucio. ¿Mito o realidad? ¿Cómo funciona y quiénes integran las filas de esta formación identificada por el característico quepis blanco que responde hasta la muerte al lema "Legio patria nostra"?

Sus orígenes se remontan al 9 de marzo de 1831, fecha en la que el rey Louis-Philippe fundó por ley este cuerpo con el objetivo de ayudar a controlar las posesiones coloniales francesas en Africa. Pese a que en un principio estaba compuesta exclusivamente por extranjeros al servicio de Francia, hoy cuenta con un 35 por ciento de efectivos franceses y con un 42 por ciento de francoparlantes. Históricamente, la Legión ha incorporado habitantes de los puntos críticos de cada período: las olas masivas que fueron llegando se componían de rusos tras la revolución bolchevique, españoles después de la guerra civil española y alemanes a fines de la Segunda Guerra Mundial, entre otros. Quienes pretenden enrolarse actualmente provienen de más de 130 países, en su mayoría eslavos de Europa oriental seguidos de asiáticos de extremo oriente. Pese a que siempre está presente la sospecha de la pesada historia personal que quieren dejar atrás los postulantes, hoy en día es habitual que se acerquen escapando de un importante período de desempleo y otros conflictos económicos. De todos modos, la publicidad tendiente a reclutar futuros legionarios no deja de destacar la sacrosanta regla de no preguntar nunca los motivos del enrolamiento y asegurar el anonimato de quienes deseen proteger su imagen y su identidad (un pretendido 10 por ciento).

 

 


El Rey de Francia Louis-Philippe fundador de la Legión Extranjera en 1831.

 

Pese al tiempo transcurrido, los principios fundamentales de este cuerpo permanecen intactos: 1) la disciplina y el honor; 2) el gusto por el trabajo bien hecho; 3)los sólidos lazos con el pasado de la formación, reforzados por las importantes tradiciones de su uniforme especial, su música y sus canciones, las ceremonias típicas y la marcha solemne a la hora de los desfiles. La Legión ofrece una promocionada gran familia "para aquellos incapaces de soportar las restricciones de un estilo de vida recatado" y les brinda "la posibilidad de llevar una existencia aventurera". Une a los legionarios el objetivo de "rechazar la mediocridad": "huyendo de lo fácil, el legionario tiene el coraje de romper con su pasado y su familia" porque "desprecia la pasividad y la rutina".

Sobre un total de entre 8 y 9 mil postulantes, la Legión contrata a unos mil por año, con una edad de inscripción que promedia los 23 años. En 1960, los efectivos llegaron a 40.000 pero en 1998 sumaban unos 8.200, entre los cuales se contaban 350 oficiales. El contrato a firmar se extiende a cinco años y es renovable; el legionario recibe al tercer año el derecho de residencia de por vida en suelo francés, y, si así lo solicita, la ciudadanía al término del lustro que estipula el acuerdo, bajo reserva de aceptación.

Este ejército profesional que, salvo excepciones, tiene vocación de servicio de ultramar, ha colaborado a lo largo de su trayectoria en conflictos ocurridos en España, Crimea, Italia, México, Dahomey (actual Benin), Marruecos, Siria, Indochina, muchos de los países implicados en la Segunda Guerra Mundial, Líbano, Chad, Zaire y Bosnia. Los cuarteles funcionan actualmente en la ciudad meridional de Aubagne, después del traslado desde el emplazamiento de Sidi bel Abbes, en Argelia, a raíz de la independencia conquistada en 1962. Poco antes, un regimiento de legionarios había sido desbandado por apoyar a los insurgentes del Frente de Liberación Nacional contra el gobierno colonial francés. Cabe aclarar que la Legión se ocupa tanto de combatir como de construir infraestructura, así se trate de rutas, puentes, vías férreas, edificios y bocas de agua.

En 1996, el presidente Chirac lanzó la profesionalización de las fuerzas armadas francesas, proyecto que incluía una posible disolución de la Legión, pero un altísimo funcionario logró impedirla. Esta reestructuración general a completarse para el año 2002 ha entrañado sin embargo fuertes turbulencias en el cuerpo legionario, ya que debería resignar un 10 por ciento de sus efectivos y su carácter profesional se vería amenazado. A fuerza de compartir sus destinos con las fuerzas regulares, se corre el riesgo de que pierda su especificidad al alinearse progresivamente con el régimen general de un ejército enteramente profesionalizado.

Por Geraldine Lublin
(corresponsal en París, Francia)

 


El ex legionario argentino Daniel Sempé.

 

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