Navidad en Tierra Santa
Crisol de religiones.

La corresponsal de la revista Sitio al margen en la ciudad de Londres, Geraldine Lublin, se ha acercado por unos días a la histórica región de Palestina con motivo de las fiestas de Navidad. Desde allí nos envía su particular mirada de la Nochebuena y Navidad en las importantes ciudades de Belén y Jerusalén para estas festividades religiosas.

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Por Geraldine Lublin, desde Belén.

 

No se trata de una ciudad famosa por su denominado "espíritu navideño". Aunque se observan los tradicionales arbolitos de Navidad, por las calles no se ven apócrifos Papás Noel que tañen campanitas y reciben cartas de los más pequeños. Tampoco hay nieve ni se cantan villancicos en las esquinas. Así y todo, Belén es uno de los lugares más especiales para visitar en Navidad. Miles de personas atraviesan los puestos de control fronterizo desde Israel para ingresar a esta ciudad clave de lo que se ha dado en llamar los Territorios Ocupados.

Belén se vistió de gala para las Fiestas de este año. Los planes de construcción y renovación de la ciudad se aceleraron y el proyecto Belén 2000 adornó a la ciudad con guirnaldas de luces que le daban un aspecto muy alegre a la plaza principal, denominada Plaza de la Natividad o del Pesebre. Se programaron actividades a lo largo de las jornadas del 24 y 25, y se montó un gigantesco escenario con pantalla y platea para el público. Los ubicuos soldados que custodiaban e imponían el orden no vestían esta vez el verde militar de las fuerzas israelíes sino un azul oscuro menos violento debido a la ausencia de los enormes rifles que portan los agentes del Estado de Israel. El espectáculo tuvo bastantes tropiezos, pero lo que prevalecía era el esfuerzo de los anfitriones y la buena voluntad del público. La multitud aplaudió sin demasiado fervor a coros provenientes de Portugal, Italia, Suecia, Cuba, Estados Unidos, Alemania, Rusia y Kenya, que entonaron con mayor o menor destreza y problemas técnicos.

En medio de la celebración, una inusitada lluvia aguó un poco la fiesta, pero la mayoría de la gente la soportó. Claro que también hubo muchos que festejaron, ya que Oriente Medio sufre actualmente una sequía que perjudica mucho la ya débil economía de la región. Parece que los ruegos de las últimas semanas tuvieron finalmente respuesta justo en Nochebuena.

 

 


Vista de la ciudad de Jerusalem.

Entre el entusiasta público había numerosos estadounidenses, franceses italianos y latinos, pero también se acercaron muchísimos islámicos que no quisieron perderse el espectáculo. Entre bocado y bocado para romper el diario ayuno diurno que dicta el Ramadán durante 28 días, disfrutaban de lo que sucedía arriba y abajo del escenario. De todos modos, se considera que, dentro de las ciudades palestinas, un enclave cristiano. Una atracción paralela, ya que no adicional en importancia, era la presencia de Yasser Arafat, que provocaba literales avalanchas de admiración.

Antes de medianoche, muchos nos dirigimos a diferentes iglesias en las que se daba misa en todos los idiomas, e incluso algunas plurilingües. Mientras en la majestuosa Iglesia de la Natividad se realizaba una grandiosa ceremonia en árabe de la que participaron el propio Arafat y delegaciones invitadas de Italia, España, Malta, Uganda, India, Costa de Marfil, Marruecos y la UNESCO, en la pequeña gruta de la iglesia ortodoxa griega adyacente donde se dice que estaba el verdadero Pesebre, la experiencia era mucho más íntima y emotiva. Es increíble semejante diferencia abismal en una distancia geográfica mínima.

¡Qué tierra Israel! La tensión de la problemática convivencia de comunidades sumamente diferentes y hasta ancestralmente enemistadas no excluye a los piadosos responsables de la dimensión religiosa. Pese a que responde de alguna manera al mismo credo, la historia de esta gran Iglesia de la Natividad de Belén muestra a las claras la dinámica de la convivencia multicultural en la región. Parece que las diversas facciones cristianas que la ocupan libran una guerra por los derechos de posesión. Ortodoxos griegos, católicos apostólicos romanos y armenios han llegado a derramar sangre en las batallas por la limpieza del lugar. Sucede que la responsabilidad de limpiar es lo que simboliza la propiedad de los lugares sagrados, y todos se pelean por realizar estas tareas. Se dice que en 1984 griegos y armenios mantuvieron una contienda con patotas que escondían cadenas bajo los hábitos.

La ceremonia central continuaba en la plaza principal con la transmisión de la misa papal desde el Vaticano, y una comida árabe programada hacia las tres de la madrugada. Muchos se fueron ahuyentados por la tormenta, pero otros muchos se quedaron a seguir con la fiesta.Vale decir que los vendedores ambulantes y los puestos de souvenirs no dejaban de facturar.

El día de Navidad en Jerusalén también fue muy especial. Como coincidió con el Shabbat de la comunidad judía, el séptimo día bíblico destinado al recogimiento y la meditación, por las calles se veía principalmente a católicos e islámicos. Miles de peregrinos recorrían el Vía Crucis y asistían a misa en las diferentes denominaciones religiosas de la enorme ciudad. Menos mal que, tras la desilusión de encontrar varios lugares cerrados, la Iglesia del Santo Sepulcro recibió por último a los numerosos grupos que escuchaban las explicaciones en incontables idiomas.

Pese a que resulta difícil abstraerse del ruido y del ambiente de atracción turística, algunos rincones externos e internos permiten que esta no sea otra mera experiencia de turismo.

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Por Geraldine Lublin, desde Belén.
 


Misa desde la ciudad del Vaticano...

 

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