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Arte BA 2001.
Sensibilidades
y creaciones en tiempos de crisis.
En medio de una gran crisis, tanto económica
como social y moral, millares de personas han concurrido a Arte BA,
la exposición de galerías de arte -nacionales e internacionales- más importante
de la capital argentina. Mercedes Giuffré presenta un balance
de la gran muestra de arte que cautivó a los porteños, ávidos por descubrir
nuevos artistas y de recrearse con los consagrados, o de participar y
aprender en las numerosas conferencias.
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Por Mercedes
Giuffré.
Julio de 2001
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El
24 de mayo último finalizó en Buenos Aires la 10° exposición de galerías
Arte BA 2001, con un saldo positivo en varios aspectos. Dicho evento nuclea
cada año a galerías de la ciudad y del país y, desde hace algún tiempo,
se ha enriquecido con la presencia de participantes del extranjero (España,
Estados Unidos, Alemania, Francia, Chile, Colombia, Cuba, Bolivia, El
Salvador, Uruguay, Venezuela y, en esta ocasión, México).
La Fundación homónima que
organiza esta mega exposición (dirigida por Jacobo Fiterman) y que comenzó
sus actividades en 1991, ha tenido desde el principio la motivación de
generar un mayor intercambio cultural, estableciendo contactos entre coleccionistas,
galerías y artistas, en tanto que el evento es una buena plataforma para
dar a conocer al público y al mercado las nuevas creaciones y tendencias.
La prensa ha acompañado Arte
BA 2001, asombrada por sus repercusiones. Y no es que todo sea color de
rosa; la Argentina vive una profunda crisis económica y nadie es aquí
ajeno a sus consecuencias. Sin embargo, a contrapelo de todo pesimismo,
permanece latente el tesón infatigable de quienes trabajan para el arte,
en todas sus variantes. No es poca cosa el masivo aluvión de visitantes
que llegó a la exposición durante los siete días que duró. No se trataba,
exclusivamente de compradores, pero sí de personas dispuestas a abonar
una entrada y caminar durante horas para contemplar las obras de artistas
que, en algunos casos, les eran desconocidos.
Una respuesta acorde habían
tenido ya iniciativas anteriores con relación a la cultura. ¿Quién puede
olvidar el aluvión de público que rodeó al violinista Alberto Lisy en
el Rosedal de Palermo, en Buenos Aires, hace algunos meses o la gran convocatoria
despertada por exposiciones memorables como la de la colectividad italiana
en el Palais de Glas, la serie de muestras de arte brasileño en el circuito
de museos y centros culturales o la restrospectiva de Carlo Carrà en el
MNBA, entre otras tantas?
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La Feria:
Setentaisiete galerías participaron
en Arte BA 2001 (de las cuales cincuenta eran argentinas). A su vez, estuvieron
presentes en los stands algunas instituciones como el Fondo Nacional de
las Artes, los museos MNBA, MACLA, MAMBA y la Academia Nacional de Bellas
Artes, entre otros, así como también empresas patrocinantes. De esta manera,
el visitante podía establecer contacto con tradicionales y emblemáticos
exponentes de la plástica nacional (Victorica, Castagnino, Alonso y muchos
otros) así como con los más actuales artistas y obras.
Imposible sería en este espacio
hacer una justa mención a cada uno de los expositores. Sin embargo algunos
casos son dignos de destacar, tal como el record de ventas de la serie
de telas de temática tanguera y técnica mixta realizada por la pintora
Ana María Carrio, expuestas por De Santi o la inauguración del denominado
"Espacio Abierto Arte BA" destinado a albergar a nuevas galerías dirigidas
por marchands jóvenes que, de otro modo, no podrían aun competir en el
mercado. Por su intermedio, fue posible conocer a noveles artistas (uno
de ellos, el tucumano Sandro Pereira, quien aportó a la exposición la
polémica escultura de grandes dimensiones intitulada "Homenaje al sándwiche
de milanesa").
El predio emplazado en La
Rural de Palermo, contaba con la infraestructura necesaria para satisfacer
a los más exigentes. Amplias calles y avenidas (que de todos modos permanecieron
la mayor parte de las veces abarrotadas de visitantes) en las que se organizaban
los stands de los expositores, varios cafés para descansar entre un recorrido
y otro, un centro de información y una guía impresa muy elaborada. A su
vez, se realizó una serie de conferencias a cargo de críticos, galeristas
y curadores y se presentaron varios libros.
Arte Ba 2001 fue declarada
de interés nacional y estuvo auspiciada por la Secretaría de Cultura y
Comunicación de la Nación, la Secretaría de Cultura de la Ciudad Autónoma,
las Secretarías de Turismo de la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, la
Dirección General de Asuntos Culturales, el Ministerio de Relaciones Exteriores,
Comercio Internacional y Culto y las Embajadas de España, Israel, Brasil,
Chile y México.
Muy interesante fue para
el espectador el denominado "sector publicaciones", en el cual podía entrar
en contacto con diversas revistas, no solo de temática pictórica, escultórica
o arquitectónica, sino también relativa a la música, las antigüedades
y la "movida" cultural porteña.
Se puede decir por todo lo
antes expuesto que el saldo general de la muestra fue satisfactorio. Sin
embargo, llamó la atención al espectador local la ausencia notoria de
algunas importantes galerías de la ciudad.
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El fenómeno:
¿Se ha convertido el arte
en un producto masivo? No en sentido estricto, claro está. Pero intuimos
que aun en los casos en los cuales existe un profundo desconocimiento
acerca de los planteos estéticos o de los propósitos intrínsecos de las
obras, el arte opera como un bálsamo frente al vacío que experimenta la
gente. Esto no conlleva una disminución en la calidad de la muestra o
de las obras en particular, pero si daría fundamento a la génesis de dicho
fenómeno.
Si bien el objetivo principal
de Arte BA es dar a conocer galerías y artistas en el mercado, en vistas
a convertirse en el mega evento más importante de Latinoamérica, genera
en determinado público no especializado, una curiosidad natural que le
acerca a las producciones artísticas. De éste modo, la incertidumbre general
en la que vivimos, se ve contrarrestada por la esperanza que suscita el
esfuerzo de quienes, coherentes consigo mismos, continúan creando a toda
costa.
Es en lo que permanece latente
durante el año y se vuelve a manifestar tras cada convocatoria, en donde
radica la certeza de que el arte seguirá creciendo, a pesar de la debacle
económica.
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Por Mercedes
Giuffré.
Julio de 2001
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