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Insiders.
DADA.
Fue una cornisa al borde del abismo. Sus
pasajeros audaces y nihilistas, condimentaron sus vidas con las cualidades
perfectas de la Insurgencia. Juventud, Insatisfacción, Desmesura, Atrevimiento,
Idealismo, Necesidad, Apasionamiento. Cóctel duro, solo para gargantas
hambrientas del grito gutural de la conciencia dolida, antes reprimida,
desafiante, Irreverente. El asco dadaísta, la efímera pasión que desencadenó
la nada. Insubordinado, Insuficiente, Insustancial, Intangible, Interaliado,
Interactuado, Intercambiable, Intermediario, Interpelante, (Intervalo),
Intimista, Intranquilo, Intrépido, Intrigante, Inventivo, Inverosímil,
Inverso, Invocador, Indómito. El caos, la tragedia, una bomba contra la
guerra. Un sí a la muerte, un adiós al futuro y al presente. El dadaísmo
buscaba, y su camino se dirigía hacia su propio presagio: la abolición
del arte.
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Por María Belén
Luaces.
Junio de 2001
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Lo
absurdo, el sin sentido de la razón, el azar y lo efímero, es redescubierto
por Dadá como la esencia de la nueva realidad. Para Dadá todo es relativo.
(Incidente)
El dadaísmo fue una revolución
psicológica, artística y desestructurante. Precipitó una crisis, para
madurar la insatisfacción. Para Dadá era imposible aceptar el mundo después
de la tragedia de la guerra, su ira y su negación fueron creciendo a la
par de las bombas y los tanques de doble tracción. Dadá podía decir no
a todos y a todo, podía protestar, hacer actos, reír en los funerales
y llorar en las bodas, podía trastocar y doblegar todas las reglas de
la convivencia. (Invertebrado)
Puede haber comenzado en
Zürich, Suiza, un 5 de febrero de 1916, a las 18 hs., en el Cabaret Voltaire.
Tal vez comenzó antes.
Imaginemos. Un cortapapeles
es insertado sin premeditación, en una hoja cualquiera de un pequeño diccionario
Larrousse. La página se abre y al azar se lee la palabra "dadá" ("caballo
en lenguaje infantil"). (Intercalado)
En el cabaret literario y
artístico que regentean Hugo Ball y Emmy Henning, están reunidos Tristán
Tzara, rumano - veinteañero - refugiado de guerra, junto a otros amigos
poetas como Marcel Janco también de Rumania, el alsaciano Jean Arp y el
alemán Richard Huelsenbeck entre otros muchachos angustiados que desde
sus poesías se oponían a todo, hasta al mismo arte.
Sentada con ellos en la mesa
del café, encuentra su apellido (o quizás su seudónimo) la Angustia. Con
su nuevo nombre se transmutará en un baluarte de la contracultura, que
poco dijo sobre sí mismo, que se desquició ante las palabras que nada
tenían para comunicarle. No quiso dejar testamentos. (Intestado)
"Dadá no es nada" dijo
Tristán. Antes habían existido el romanticismo, el simbolismo, y más cercanos
a principios de siglo el futurismo y el cubismo, pero Dadá no era un istmo
más. "Estamos en contra de todos los istmos... no buscamos nada...escribo
un manifiesto y no quiero nada; digo no obstante, ciertas cosas, y estoy
por principio en contra de los manifiestos!" (Intimidante)
Tristán Tzara fue el joven
artista, el joven anti-arte que se embanderó en Dadá cual gurú predicando
su verdad: el escepticismo llevado hasta los límites de la razón. A los
21 años estaba sitiado en un país ajeno por una guerra que en aquellos
días parecía interminable. Encerrado en una habitación sin ventanas, muy
parecida al mundo, vivía quien en esa época se convirtió en la voz de
la incredulidad. Exiliado, hastiado y en contra de todo lo que lo había
colocado allí. (Insufrible)
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Imagen de rayos sin título.
Man Ray
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Un necesidad se establece
como camino a seguir: cuestionar el mundo todo y cuestionar la obra de
arte. Dadá proclama la fugacidad de la obra, sus muestras no pueden durar
más de cinco minutos en exposición. Dadá niega la producción individual
o artesanal del artista y rechaza la "inspiración poética" como fórmula
de arte. Las tijeras fueron el instrumento activo de los "cadáveres exquisitos",
que germinaban del azar en manos de los dadaístas. No era extraño bajo
estos preceptos que algunas muestras de Dadá tuvieran en la entrada palos
para los concurrentes quienes debían destruir lo que allí se encontrara.
En la misma época en que
Europa se sacudía de conmoción y asombro, en Nueva York los paradadaístas
también le declaran la guerra al arte: Francis Picabia -pintor y poeta
francés- diseña mecanismos sin posibilidad de uso; el fotógrafo norteamericano
Man Ray, inventa una nueva técnica fotográfica, el rayograma; y Marcel
Duchamp, escultor y pintor francés, desarrolla lo que quizás fuera el
antimétodo dadaísta más representativo: los Ready-made, productos manufacturados
en los que Duchamp estampa su firma y adosa título, convirtiéndolos por
gracia de Dadá en novedosas obras de arte. Ejemplos: Una fotografía de
la Gioconda, con bigotes y barba de chivo, pasa a llamarse "L.H.O.O.Q.",
y un urinario puesto al revés, "Fuente".
Para los dadaístas el 'no'
era una respuesta y la nada un voz para con el mundo. Todo lo que en algún
momento intentó servir de nexo comunicador entre los hombres era inútil
y la única forma de manifestarse era el escándalo, el caos, la ruptura
de lo que configuraba el oscuro plan de la repugnante sociedad burguesa
de principios de siglo. (Intuitivo)
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Marcel Duchamp.
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Un mundo trasvestido.
Las nauseas por lo contemporáneo
y ajeno comenzaron a brillar como vómitos en la noche, por los tugurios
de New York, Berlín, Colonia y París, de los estómagos hambrientos de
respuestas inexistentes de jóvenes artistas que por aquella época se violentaban
ante el mundo y empezaban a descreer de todo cuanto los rodeaba. (Incertidumbre
- Insensatez)
A Duchamp, Picabia y Man
Ray se les sumaron Stieglitz, George Grosz, Marx Ernst, André Bretón,
Aragón, Paul Eluard. Escribieron, destruyeron, pintaron, abolieron, fotografiaron,
esculpieron. Manifestarse a través de Dadá fue hacer catársis de sus sentimientos,
sus contradicciones sin límites ni destellos, su certeza de que ya todo
estaba acabado.
Esclavos del tiempo que los enlazaba a la realidad abrumadora de un mundo
pervertido, desarraigado, destruido. (Involuntario)
Exposiciones destruidas a
hachazos por sus participantes, revistas, conciertos, sesiones de lectura
colectiva al unísono, improvisaciones públicas, todo en Dadá fue un escándalo.
Logro su cometido: irritar, desagradar, provocar numerosas protestas y
burlas, escandalizar a la alcurnia y ganar adeptos entre las almas sucias
y corrompidas que despojaba este mundo. (Integrante)
El principio básico fue la
valorización de cualquier cosa que no fuera un hecho artístico y por eso
mismo convertirlo en tal, situando lo que antes fue un simple mejitorio
junto a las máximas expresiones "autorizadas" de la cultura.
1914: se declara la
Primer Guerra Mundial. 1917: derrota italiana de Carporetto; revolución
soviética en la Rusia zarista. 1918: ganan los Aliados. 10 millones de
muertos y 20 millones de heridos. Primer saldo final; Debe.
1919: en París se
publica una nueva revista que en su nombre habla de lo que más aborrecen
sus editores: Littérature. Ellos son André Breton, Louis Aragon y Philippe
Soupault (ex veteranos de guerra); Haber.
A la redacción parisina llegan
los primeros números de la revista editada en Suiza por Tzara, "Dadá
3", junto al Manifiesto Dadaísta. El cuestionamiento de la existencia
de la obra de arte llegaba a la cuna más refinada de la hipocresía.
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La Danza.
Francis Picabia
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Epitafios.
Dadá fue contracultura en
las raíces de la cultura, se convirtió en el único medio de expresión
en el que depositaron sus últimos retazos de fé, las almas sufrientes
y desposeídas de un mundo que se caía a pedazos y que los arrastraba a
la ruina. Fue el emergente y su única salida al espanto al mostrar su
propia miseria, el autoflagelo, el espejo del derrumbe total que los demás
querían ocultar. (Interlocutor)
Solo el azar era el camino,
crear negativamente, lanzarse a las consecuencias del destino, llegar
a una total libertad creadora del subconsciente. Tristán respiraba la
muerte de la inspiración poética.
"Tome un periódico. Luego
unas tijeras. Elija en ese periódico un artículo que tenga la extensión
que usted quiera dar a su poema. Corte el artículo. Corte en seguida con
cuidado cada una de las palabras que constituyen ese artículo y póngalas
en una bolsa. Agite suavemente. Extraiga luego cada trozo uno tras otro
en el orden en que salen de la bolsa. Copie concienzudamente. El poema
será la viva imagen de usted. Y usted será un escritor infinitamente original
y de una exquisita sensibilidad, aunque el vulgo no lo comprenda."
( "Para hacer un poema
dadaísta", Tristán Tzara)
(Interdisciplinario)
Para Dadá su única ley fue
una forma nihilista de anarquía sentimental e intelectual, como espíritu
de todo sistema.
Jugando en el absurdo, asesinando
a la razón, desarticulando el método y la historia, Dadá se propuso radicalizar
el azar, invitar a lo grotesco y refregárselo en la cara a todos los estúpidos
soñadores de este mundo hostil. No había belleza que no estuviera ligada
a la más repugnante fealdad, y viceversa. No existe lo antiestético.
(Insultante)
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mírame y sé color
más tarde
tu reír como sol por liebres por camaleones
aprieta mi cuerpo entre dos líneas anchas que el hambre
sea claridad
duerme duerme ¿ves? somos pesados antílope azul sobre
glaciar oreja en las piedras bellas fronteras oye la piedra
viejo pescador frío grande con letra nueva aprender las
muchachas de hilo de hierro, y azúcar giran largamente
los frascos son grandes como los parasoles blancos oye
rueda rueda roja
en las colonias
recuerdo olor de limpia farmacia vieja sirvienta
caballo verde y cereales
cuerno grita
flauta
equipajes corrales oscuros
muerde sierra ¿quieres?
horizontal ver
("El Domador de leones recuerda",
Tristan Tzara, Veinticinco poemas, 1918)
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"Desnudo bajando las escaleras".
Marcel Duchamp
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Querían ofender la sociedad en
que vivían, degradarla hasta destruirla, porque no la podían aceptar. No
querían cambiar nada, no sabían como, no podían vivir en el extremo más
realista de la cotidianeidad, por eso se le oponían, porque era el peor
engaño que habían sufrido. El rosa, color maldito, decadente, agresivo.
(Interferencia)
Vidas cortas, fugaces, efímeras como un hachazo
en el tiempo de los otros, negando la realidad. Tristán llegó a París
en 1920, recibido como una especie de Profeta de la desesperanza y el
escándalo. El 5 de febrero en el Salón de los Independientes se convocó
al primer encuentro dadaísta en la capital francesa. Se había anunciado
para promocionarlo, la presencia del actor Clarles Chaplin. El salón colmó
su capacidad. La asistencia de público fue un éxito provocado por los
anuncios en los periódicos de la ciudad. Mientras tanto los organizadores
del evento ponían en marcha la primer lectura colectiva: Manifiesto de
Picabia leído por ocho personas, de Eluard por seis personas, de Ribemont-Desaignes
por nueve personas, de Aragon por cinco personas, de Tzara por seis personas,
y por supuesto todos a unísono, cada cual con su texto, superponiéndose
unos a otros. La conmoción y el descontento del público fue el broche
de oro para el primer acto dadaísta en la Ciudad Luz, un éxito absoluto.
"Más que adeptos activos nos hacen falta
adeptos conmocionados"
(Antonin Artaud)
Dadá fue el precursor, aunque murió en él
mismo, no tuvo hijos. El Surrealismo es la mentira que esgrimió la institución
artística. El surrealismo fue el Lucifer que exigió destruir para formar
algo nuevo, pero Dadá era una negación para nada.
En una suerte de reunión en la Closerie das
Liles se dió por concluida la vida de Dadá, que por cierto nunca había
existido más que en la pesadilla de unos jóvenes insatisfechos de principios
de siglo. (Intersticio)
En 1924 se da a conocer el Manifiesto del
Surrealismo, movimiento que corrompe a la mayoría de los antiguos dadaístas
y valora la literatura, y finalmente hacen arte.
Dadá por supuesto, no fue un movimiento artístico,
pensarlo así sería su contrasentido. Fue tan solo el último grito de una
generación que se moría, que fue destruida por la guerra, que se desintegró
aplastada por la civilización de trasgresores de nada, que empezaba a
manejar el mundo. Tuvo una vida política antitotalitaria, libertaria.
(Inteligente)
Dadá fue solo el vehículo de los pobres corazones
rotos de un mundo sin futuro.
Dadá fue el Mesías y el delator. Le mostró
a Europa la miseria humana en la que vivía. Se anticipó en unos años a
la peor de las pesadillas que la humanidad se infligió a sí misma y sintetizó
en su corta existencia la visión del oscuro mar en el que navega nuestra
sumisa conciencia. (I)ntento, (I)ntenso
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"The steerage"
Alfred Stieglitz
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Asco Dadaísta
Todo producto del asco
susceptible de convertirse en una negación de la familia, es Dadá; protesta
con todas las fuerzas del ser en acción destructiva: DADA; conocimiento
de todos los medios hasta ahora rechazados por el sexo púdico del compromiso
cómodo y la cortesía: DADA; abolición de la lógica, danza de los impotentes
de la creación: DADA; de toda jerarquía y ecuación social instalada para
los valores por nuestros lacayos: DADA; cada objeto, todos los objetos,
los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso
de las líneas paralelas, son medios para el combate: DADA; la abolición
de la memoria: DADA; abolición de la arqueología: DADA; abolición de los
profetas: DADA; abolición del futuro: DADA; creencia absoluta indiscutible
en cada dios producto inmediato de la espontaneidad: DADA; salto elegante
y sin perjuicio de una armonía a la otra esfera; trayectoria de una palabra
lanzada como un disco sonoro grito; respetar todas las individualidades
en su locura del momento: seria, temerosa, tímida, ardiente, vigorosa,
decidida, entusiasta; pelar su iglesia de todo accesorio inútil y pesado;
escupir como una cascada luminosa el pensamiento chocante o amoroso, o
mimarlo -con la viva satisfacción de que da igual- con la misma intensidad
que el zarzal, puro de insectos para la sangre bien nacida, y dorada de
cuerpos de arcángeles, de su alma. Libertad: DADA DADA DADA, aullido de
los dolores crispados, entrelazamiento de los contrarios y de todas las
contradicciones, de los grotescos, de las inconsecuencias: LA VIDA.
(Manifiesto DADA 1918 -
Fragmento- , Tristan Tzara).
 |
Por María Belén
Luaces.
Junio de 2001
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George Grosz
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En este espacio,
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Muchas gracias.
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