|
La
inauguración.
La exposición despertó gran
interés en el público local pero no ha estado exenta de sobresaltos. El
día de su inauguración, que se realizó en el marco de los reclamos de
los empleados de la empresa aeronáutica de bandera (de capitales ibéricos)
por un lado, y de los provocados y malintencionados disturbios anti-españoles,
por el otro, debieron evacuarse las instalaciones del museo a causa de
una amenaza de bomba que nunca se concretó. La muestra, no obstante, fue
acompañada por un gran dispositivo de seguridad, ya que era la primera
vez que las obras salían de su país (actualmente se dirigen a San Pablo,
Brasil).
La curadora de la exhibición
y jefa de colecciones del Museo Reina Sofía, María José Salazar, admitió
al diario español "El País" que existe una gran preocupación en torno
a la seguridad de las obras, pues tan solo una de las de Picasso que integran
la muestra ha sido cotizada en u$s 5.000.000.
|
|
|
| |
La exposición.
Se dividió en tres grandes
bloques, relacionados con tres momentos históricos de España. El primero
abarcó las producciones de los años que van desde fin del siglo XIX hasta
la Guerra Civil (1936/39); el segundo, desde la década del 40' hasta la
restauración de la democracia en 1975; y el tercero, finalmente, desde
entonces a nuestros días.
Dentro del primer bloque
se pudieron ver obras cubistas (de artistas como Picasso, Juan Gris, María
Blanchard, etc), surrealistas (Miró, Dalí, Dominguez y las magníficas
esculturas de Ferrant y Cristofol), próximas al Ultraísmo (sector en el
cual se incluyeron obras de los uruguayos Torres García y Barradas, entre
otros), próximas a la Generación del 27´, realistas fantásticas y vanguardistas
de la Renovación Artística (entre las que se encontraban exponentes del
"Nuevo Paisaje Español" y de "Vallecas") pertenecientes, todas ellas,
a los años en que las distintas vanguardias operaron como ruptura del
arte y los cánones de representación decimonónicos, reflejando la crisis
del hombre occidental post revolución industrial (la cual aún no llegaba
a España de todos modos) y, en especial, la desigualdad social.
En el segundo bloque, que
incluyó obras realizadas durante el transcurso de la dictadura franquista
en la cual España se vio aislada del resto del continente europeo, se
asistió a los distintos momentos de la evolución pictórica y escultórica,
desde los reflejos de un frío academicismo hasta el incipiente desarrollo
de propuestas artísticas foráneas que fueron adoptadas y transformadas
por los locales y que, en convivencia con lo autóctono, se desarrollaron
con mayor fuerza cada vez hasta el advenimiento de la democracia. Las
obras del bloque estuvieron dispuestas en tres secciones:
* "Generación abstracta"
(que incluía a los grupos: "El Paso", formado por Saura, Millares, Rivera,
Canogas y Chirino; "de Cuenca", formado por Zobel, Rueda y Torner; y al
de la "abstracción Lírica", formado por Mompó, Ráfols y Casamada)
* "Figuraciones de los setenta"
(que incluía a realistas como Antonio López, Carmen Laffon y artistas
de la Nueva Figuración, a la vez que a artistas no adscriptos a ningún
grupo en particular, tales como Tápies, Chillido, Oteiza y Palazuelo).
En el tercer bloque se pudieron
ver obras pertenecientes al período democrático, aún vigente. Según dice
la curadora de la muestra en el catálogo de la exposición, es a partir
de entonces cuando el arte español pierde sus raíces y se universaliza.
Este sector fue, quizás, el más novedoso para el espectador argentino,
en tanto lo acercó a obras de la Nueva Figuración, la Nueva Abstracción,
el Realismo actual, el Constructivismo y numerosas y originales esculturas
(tales como las de Juan Muñoz, Susana Solano, Sergi Aguilar y Miquel Barceló).
Es justamente en las últimas décadas del arte español, a nuestro juicio,
cuando se asiste a una pluralidad de manifestaciones que, partiendo de
la supremacía de lo pictórico, evoluciona hacia una supremacía de lo escultórico.
|
|
|
|
Observaciones.
El público local había mantenido
grandes expectativas respecto a encontrar el Guernica de Picasso en la
exposición, hecho que no sucedió (como era de preverse), debido al costo
y los riesgos de su desplazamiento. Sin embargo, debemos reconocer que
las obras de éste artista presentes en ella (algunos estudios, entre los
que sí se encuentra una composición del Guernica y dos óleos) dan cuenta
de su genio, de todos modos.
Por otro lado, es evidente
que la aptitud escultórica está presente en el arte español durante todo
el siglo XX, así como se puede observar en gran parte de las obras una
insinuada tendencia a lo geométrico. Ambas características son retomadas
por los artistas contemporáneos en obras pictóricas en las que se trabaja
el volumen y la profundidad, no ya desde el color, la luz y la sombra
o la perspectiva, sino desde la materia, que en ocasiones se proyecta
fuera de la tela, pues la superficie plana ya no alcanza a los fines perseguidos.
Así mismo, observamos que
en las esculturas de la década del 40', es marcada y decisiva la influencia
del italiano Giorgio de Chirico, cuyo pensamiento metafísico ha estado
probablemente presente en el "espíritu de la época" y que ensambla perfectamente
con el instinto geometrizante del que hablábamos anteriormente.
|
|

"Guernica" de Pablo Picasso.
|
|
El Museo Reina Sofía.
Creado en 1988 por un decreto
real, se sitúa en un histórico edificio que perteneciera en otra época
al Antiguo Hospital General de Madrid (comenzado a construir en tiempos
de Carlos III y finalizado durante el reinado de Fernando VI). Actualmente
restaurado y reciclado, posee instalaciones de última generación para
disponer y mantener correctamente las obras más significativas del arte
moderno hispano.
Posee una nutrida colección
en la que destaca el mencionado Guernica, cuya polémica intrínseca parece
continuar vigente a pesar de los muchos intentos apaciguadores.
Conclusiones.
La exposición "De Picasso
a Barceló", se enmarca dentro de lo que hasta ahora es un excelente año
en materia cultural. No exenta de manifestaciones en nada artísticas a
su alrededor, las obras que fueron concebidas en un siglo de idas y venidas
políticas y sociales, despiertan en Buenos Aires distintos ecos que, en
su mayoría, son de aprobación.
Es interesante poder contemplar
obras de diversos momentos de la producción de un país (que, además, nos
es cercano y querido) y poder así entender su evolución temática y formal,
en relación con su entorno histórico. La exposición fue altamente recomendable,
a nuestro juicio, e imperdible para quienes poseen interés, curiosidad
y sensibilidad. La misma continuará su itinerario trazado, llevando al
extranjero los rostros del arte español contemporáneo.
 |
Por Mercedes
Giuffré.
Agosto de 2001
|
|
|
 |