La clonación llega al cine.
La verdadera controversia.

La polémica sobre el film de Roberto Benigni, desde la óptica de nuestra colaboradora Verónica Smink, solo beneficia a la película al darle un tipo de promoción que el dinero no puede comprar. Curiosamente permanece fuera del debate aquello que debería ser la verdadera controversia en Hollywood, el lugar de mayor producción cinematográfica mundial.

Por Verónica Smink.

 

 

Mientras algunos centran toda su atención en la supuesta polémica que rodea a "La vida es bella", film elogiado en todo el mundo y distribuido con éxito en los EE.UU por uno de los judíos más prominentes de la industria del cine, Harvey Weinstein (Miramax), la verdadera controversia en el seno del séptimo arte ha pasado casi desapercibida.

Entre discusiones sobre el film de Benigni y debates sobre la decisión de entregarle un Oscar honorario a Elia Kazan, pocos han tenido el tiempo, aparentemente, de notar lo desastroso de la última tendencia que azotó a Hollywood: la de los films clonados.

A estas alturas no puede sorprendernos que existan tendencias en el mundo del cine (ya tuvimos "el año de las películas basadas en clásicos de la literatura" y "el año del -supuesto- boom del cine independiente"), pero la "lógica" que más peso cobró este último año en la industria del cine demuestra con mucha claridad el vacío intelectual que proviene de los grandes estudios.

Parece que este año a falta de ideas se recurrió al "vale dos". Es decir, a partir de un mismo concepto, se realizaron dos películas que no sólo se asemejaron en temática sino que aparecieron casi al mismo tiempo.

 

 

La delgada linea roja.


Rescatando al soldado Ryan.

 

Caso 1: "Hormiguitaz" (Antz) vs. "Bichos" (A bug's life). ¿Cuánta gente habrá ido a ver la primera pensando que era de Disney y la otra pensando que oirían la voz de Woody Allen? Y sin embargo, ambos films recaudaron mucho.

Caso 2: "Impacto profundo" (Deep Impact) vs. "Armageddon". Un asteroide. Dos películas. Y a pesar de esto "Armageddon", que salió unos meses después de la otra en los EE.UU., fue un notable éxito de taquilla.

Entre las cinco películas nominadas este año al Oscar como mejor film hay cuatro que, sin caer en la increíble situación de los casos mencionados anteriormente, también pueden dividirse en dos grandes ideas.

El grupo uno está conformado por "Elizabeth" y "Shakespeare apasionado". Misma época, distinta visión.

El grupo dos es más claro aún: "Rescatando al soldado Ryan" y "La delgada línea roja". Misma época, misma guerra, distinta visión. Completa la nómina "La vida es bella", cuya historia también se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial.

En el caso del primero de los grupos hay que hacer la salvedad de que de hecho los dos films plantean temas absolutamente diferentes. "Elizabeth" trata sobre los primero años del reinado de la llamada "Reina Virgen". La otra es una comedia romántica que imagina un encuentro entre William Shakespeare y la mujer que lo inspiraría a escribir "Romeo y Julieta". Sin embargo, es inevitable notar que ambas películas comparten a dos de sus actores principales: Joseph Fiennes (amante cortés en "Elizabeth", cortés amante en la piel del bardo en "Shakespeare..."), y Geoffrey Rush (con un fuerte papel secundario en ambas).

La idea al contar todo esto no es desmerecer a estas películas, que por sí solas son valiosos aportes a la cinematografía mundial. El objetivo es simplemente demostrar que la controversia depende del cristal por donde se lo mire. Si vamos a hablar de polémicas, pongamos los puntos sobre las íes.

Por Verónica Smink.

 

Shakespeare apasionado.

 


Elizabeth.

 

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