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A
pesar del paso del tiempo y de la pérdida de la gente mayor que nos hace
de transmisor en la tradición, gracias al trabajo de investigación de
campo, hoy en día en Asturies es posible encontrarse con auténticos tesoros
que nos unen, en algunas ocasiones, a épocas medievales con poco que miremos.
Este es el caso de un instrumento musical de cuerda llamado Bandurria.
El pasado 17 de octubre de
1.998 tuvo lugar en Uviéu, dentro de la programación de "Las Mañanas del
Arqueológico", una charla en la que se dio información sobre las últimas
investigaciones alrededor de la bandurria, instrumento del que el museo
posee dos ejemplares gracias a la donación de la colección de Manuel González-Longoria
Leal, marqués de La Rodriga, en el año 1.951 y que hasta ahora figuran
en el catálogo del museo como "Rabeles" y de procedencia desconocida.
Aunque al comienzo de este
siglo el etnógrafo musical Eduardo Martínez Torner hizo algún comentario
sobre este tipo de instrumentos en Asturies, la recogida de datos comenzó
a mediados de los años setenta por el trabajo de grupos de investigación
etnográfica como "Los Urogallos", de Uviéu y sobre todo de Manolo S. López
de "La Quintana", de Xixón, continuando hasta mediados de los ochenta,
luego vino un parón en el que el instrumento se olvidó de nuevo y casi
desaparece. Retomé este campo de trabajo y conseguí recopilar algunos
datos que nos dan más luz sobre la utilización de la bandurria.
La investigación se realizó
en el Concejo de Casu y sobre todo en el pueblo de Caliao y en otros de
los alrededores. En Coballes vivió uno de los mejores bandurrieros, David
Caballín Traviesas. Gracias a las grabaciones que se le hicieron tocando,
conservamos y conocemos parte de su repertorio musical, varios toques,
ritmos, melodías, etc., y su uso dentro de la tradición. Actualmente no
queda ninguna persona mayor de la que aprender a tocar la bandurria.
La bandurria es un instrumento
de cuerda. Los modelos encontrados, hechos en Asturies, tienen unas medidas
que van entre los 50 y 60 centímetros de largo por 15 a 20 de ancho y
6 a 8 de altura, les paredes laterales tienen entre 6 y 8 milímetros y
están hechos de una sola pieza de madera, que puede ser de arce, cerezo.
Tiene forma de ocho irregular y lleva en un extremo un mástil donde se
pulsan las cuerdas. No lleva trastes. Lleva tres cuerdas de tripa, dicen
que de gallina suenan mejor aunque también valen de cordero.
Las cuerdas van agarradas
en la parte de abajo a una pieza de madera o hueso llamada "Restriellu",
que es una auténtica obra de arte en la mayoría de los casos. El "Restriellu"
va atado con un trocito de cuerda de tripa a un tuco del propio instrumento
que sobresale en la parte de abajo.
Las cuerdas se tensan con
unas piezas cónicas de madera llamadas "Tornos" que van a la parte
de arriba. Esta parte en los modelos más antiguos tiene forma de hoz y
en otros casos se asemeja al clavijero de un violín.
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Los intervalos para afinar
las cuerdas suelen ser de octava, quinta y cuarta, por ejemplo: Re, La,
Re´, o, Re, Sol, Re´, lo que también nos evoca a la música medieval.
Otra particularidad de la
bandurria es la forma de tocarla. Se toca sentado y con ella entre las
piernas, lo que nos recuerda a algunas figuras miniadas de músicos que
aparecen en las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, y que están hechas
en el siglo trece.
El nombre de bandurria trajo
controversia por mor de parecerse éste vocablo al de otro instrumento
más conocido y popular actualmente que utilizan las rondallas, tunas,
etc., y también por existir otro instrumento de la misma familia musical
llamado "Rabel" de utilización expandida por Cantabria, Palencia,
Segovia, Ávila, Zamora, Toledo, Logroño, Soria y otras regiones lo que
dio pié a equívoco y a despreciar y dar por erróneo el nombre de bandurria.
Nada más lejos de la realidad. Es bastante frecuente el equívoco a la
hora de estudiar los instrumentos antiguos.
Siguiendo el criterio de
investigar, ¿Por qué el nombre de bandurria?, me llevó a explorar en dos
caminos: el trabajo de campo y la documentación en textos.
El caso es que los informantes
de Casu, l'Infiestu, Llanes y Cangues d'Onis, donde tengo recogidos datos
del instrumento no sabían lo que era un rabel y nada más ver la bandurria
la reconocían por su nombre. En otras zonas como Riaño, en el territorio
administrativo de León, Potes o en el pueblo de Pejanda, del valle de
Polaciones en el territorio administrativo de Cantabria, también hubo
y hay personas mayores que tocaban y tocan y llaman al instrumento bandurria,
en estas zonas el nombre de rabel está más expandido y continua generando
equívocos a los investigadores. La gente que diferencia la bandurria y
el rabel en esas poblaciones lo hace por la forma en que se agarra para
tocar. El rabel se toca apoyado en el hombro o en el brazo y la bandurria
entre las piernas. Otras diferencias se ven a simple vista en la construcción
y en el número de cuerdas.
En vistas que el pueblo todavía
conserva en la memoria colectiva un nombre para diferenciar los dos instrumentos
y teniendo en cuenta que debemos respetar esa memoria ya que es la que
mantiene en muchas ocasiones el hilo transmisor de la historia, aunque
sea dificultoso comprenderla al principio, nada mejor que un reto como
este para cualquier investigador.
La consulta de varios textos
sobre etimología y diccionarios musicales dio más pistas sobre este tema.
En el año 1.611 Sebastián de Covarrubias ya apunta algunas notas donde
se aprecia la confusión sobre estos instrumentos cuando describe la bandurria
como: instrumento músico a modo de rabel pequeño de tres cuerdas.
La palabra bandurria tiene
su origen en el griego "pandûra" o "pandoura" que también era un instrumento
musical y que en el latín derivó en "Pandurium" o "mandurium".
La raíz de este vocablo dio nombre a varios instrumentos de cuerda, incluso
de percusión.
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El Arcipreste de Hita, en
el siglo catorce, cita la "manduria" y da datos sobre el uso apropiado
que tenía en esa época:
Aravigo non quiere la
viuela de arco,
Çinfonia, guitarra non son de aqueste marco,
Çitola, odreçillo non aman caguyl hallaço,
Albogues e mandurias, caramillo e çanpolla,
non se pagan de aravigo quanto de ellos boloña.
Hay investigadores de la
música arábigo-andaluza, como Julián Ribera, que dicen que de este texto
se puede deducir que instrumentos se usaban para interpretar música árabe
y cuales no, basándose en el gusto de la música árabe para acompañarse
al cantar de instrumentos punteados como el laúd y no de instrumentos
de bajo o sonido continuo.
De ese texto puede desprenderse
que era un instrumento de sonido continuo y cuerda frotada con arco. Otro
autor que cita el instrumento alrededor del siglo dieciséis es Félix Lope
de Vega, y en este autor voy a pararme un momento para comentar un asunto
que me ocurrió casualmente y me dio la pista para saber a que instrumento
se refería Lope de Vega cuando relata en tono de comedia, en su obra "La
Dorotea", el suceso que viene a continuación:
"Bandurrio es muy antiguo.
Fue el primer inventor de las bandurrias que hoy llaman de su nombre.
Es instrumento pequeño que, a guisa de los que los son, en subiéndosele
el humo a las narices tapará un órgano. Fue Bandurrio llamado Rústico
Orfeo porque habiéndose muerto su dama, intentó ir al los Campos Eliseos.
Y habiendo llegado con esta locura una noche a las dehesas Gamenosas junto
a Córdova, se le antojó que unas yeguas blancas eran las almas. Sacó su
bandurria y espantó de manera los ganados, que los yegüeros ignorantes,
como si fueran las bacanales de Tracia, le mataron a palos".
Bien, gracias a la casualidad
fui testigo en el pueblo de Caliao de una escena que me remitió de hecho
a este texto. Mientras yo tocaba la bandurria delante de varios vecinos
se acercó el hijo de uno de ellos montado en una yegua, inmediatamente
se levantaron y me mandaron parar, fue todo tan rápido que quedé quieto
y extrañado y pregunté que ¿Qué pasaba?, a lo que me contestaron que la
bandurria asustaba a las yeguas y que podía tirar al mozo, que de hecho
ellos, de mozos, usaban la "Ronquiella", instrumento hecho con una lata
y una cuerda que al tirar de ella sonaba y metía un ruido que espantaba
a las yeguas, que la usaban para gastar bromas a otros mozos cuando bajaban
montados en las caballerías. Así que probablemente la bandurria a la que
hace referencia "La Dorotea" sea de cuerda frotada y no pulsada. De hecho
el instrumento de cuerda pulsada utilizado por las rondallas aparece a
mediados del siglo dieciséis y a partir de ese momento se hace muy popular,
lo que puede ser uno de los motivos del equívoco a la hora de saber a
que instrumentos se refieren algunos textos donde se cita la bandurria
en el siglo de oro y posteriormente.
En cuanto al vocablo "Rabel"
proviene del árabe "rabâb", este vocablo también se expande de muchas
formas parecidas y abundan las referencias en textos desde el siglo once,
describiendo al instrumento como de cuerda frotada parecido al laúd con
cuerpo en forma de lágrima o pera, pero más corto.
La utilización de la bandurria
y del rabel hoy en día esta casi desaparecida aunque hay algún intento
de gente joven por recopilar material y continuar con una tradición probablemente
milenaria. En ese trabajo de recopilación observamos una utilización común.
Los dos instrumentos los utilizaban sobre todo pastores que con la trashumancia
fueron capaces de extender y compartir repertorio y uso, esta misma circunstancia
también contribuyó a su conservación en ámbitos muy reducidos y también
a su desaparición.
En el caso de Asturies la
utilización que conocemos pasa por el repertorio de baile, alguna danza,
pero sobre todo al acompañamiento de asturianaes, cantares y romances.
En estos dos ámbitos, los cantares y romances, los dos instrumentos llegan
a tener algunas letras y melodías de repertorio común entre gente que
tocaba en pueblos situados en ocasiones a más de quinientos kilómetros
de distancia.
Existe mucha relación en
el uso de los instrumentos entre Asturies y Cantabria. En el pueblo de
Caliao se trabajó mucho en los montes a la madera y allí convivieron durante
varios meses al año gente de la Liébana y del Valle de Polaciones y del
concejo Casín que hizo posible que la gente recuerde cantares de un lugar
y otro.
El ámbito en el que se desarrollaba
la música de bandurria era al acabar las jornadas de trabajo, en las fiestas,
filandones, esfoyaces, en navidad, por el antroxu, etc.
Según Chema Puente, investigador
y recuperador de la bandurria y el rabel en Cantabria, en el Valle de
Polaciones gustaba y gusta a la gente cantar asturianaes al instrumento,
como ésta:
En Asturias los mineros,
que buenos muchachos son,
pero tienen una falta, que mueren sin confesión.(Bis)
Desde el fondo de la mina, llamé al cielo y no me oyó,
Santa Barbara bendita, te digo de corazón,
mi madre quiere casarme con uno de la oficina,
si yo le quiero minero, que vaya y venga a la mina,
que vaya y venga a la mina, a la mina del carbón,
que aunque el carbón sea negro las pesetas blancas son,
Uno de los cantares recogidos
en Caliao y en el pueblo de Següencu, en Cangues d'Onis, nos da pié para
darse cuenta del uso irónico del instrumento y del carácter del bandurrieru:
Bien té lo dixi bandurria,
qu'ibamos dir a castañes,
tu me disti la desculpa, qu'estaben fríes les mañanes.
Un caso de repertorio común
con Zamora y Cantabria, por ejemplo, es el de la letra que viene a continuación:
En el jardín de la hierba
buena donde se crían las azucenas,
Has estado en Reinosa y has aprendido a ponerle los cuernos a tu marido.
En el jardín de la hierba buena donde se crían las azucenas.
Mi novio es un cobarde que no se atreve a decirme a la cara lo que me
quiere.
En el pueblo de Caliao todavía
queda gente que encopla y hace letras como esta donde se cuenta como se
hace una bandurria:
Vo facer una bandurria,
d'un troncu de cerezal,
El restriellu ye de texu, el caballu de nozal,
El pelleyu d'un corderu, los tornos de recimal,
Les cuerdes son de pitina, el rabil ye de peral
Vo cortar el rau a la yegua, pa preparai el sedal,
Y cantar enes velaes, pa que me den de cenar.
Algunos de los romances que
circularon de forma común fueron: La fiera Crupecia, Rico Franco, La dama
y el pastor, el mozu arrieru o la hermana cautiva, del que paso a contar
la versión que recogí en Caliao:
Un venticinco de Mayo,
iba yo de cacería,
y vi lavar a una mora al pié de una fuente fría,
Apártate mora bella, apártate mora linda,
deja beber mi caballo en la fuente cristalina,
No soy mora caballero, que soy cristiana cautiva,
me cautivaron los moros siendo yo muy chiquitina,
si quieres venirte a España, monta en mi caballería,
yo te juro por mi espada, que en el pecho la traía,
de no tocarte ni hablarte, hasta los montes de oliva,
y estos pañales que lavo, ¿dónde yo los dejaría?,
los de seda y los de holanda, monta en mi caballería,
y los que no valen nada la corriente llevaría,
y al llegar a aquellos montes la mora llora y suspira,
¿Por qué lloras mora bella?, ¿Por qué lloras mora linda?,
porque aquí por estos montes, mi padre a cazar venía,
y mi hermanito manolo de la mano me traía,
¡Válgame la virgen Santa!, ¡Valgamé Santa María!,
creí traer una mora y traigo una hermana mía,
Abridme la puerta padres, ventanas y galerías,
Que aquí os traigo la prenda tan llorada noche y día,
Y su padre la abrazaba y su madre le decía,
hija de mi corazón, ¿dónde estuviste metida?,
en un castillo de moros, que cautiva me tenían,
lavándole los pañales a una morita que había.
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Después de la recogida de
datos sobre bandurrieros en Caliao y otros pueblos de alrededor como La
Felguerina, La Infiesta, Coballes, Ricau, La Encruceyá, Pontepiedra, etc..,
recopilé el nombre de diecinueve personas que, aproximadamente, desde
1870 a 1994 tocaron la bandurria.
La bandurria que podemos
fechar con más antigüedad la conserva una vecina de Caliao, era de su
abuelo y puede tener unos ciento treinta años por lo menos.
La abundancia de datos en
estos lugares y la escasez de ellos en otras zonas de Asturies, junto
con la observación de nueve instrumentos originales, me abrieron el camino
para reconocer que la procedencia de las bandurrias que están en el museo
arqueológico tienen que ser de esa zona, además, Xuán Manuel Calvo, alcalde
de Caliao hasta 1999 y de edad muy avanzada, conoció y vio como en los
años treinta el marqués de La Rodriga compró y llevó de Caliao muchísimas
cosas.
Las semejanzas en cuanto
a tamaño, formas, tallas, posición de los agujeros en el pellejo, etc.
de los nueve instrumentos observados nos hace ver un ámbito común, pues
hay detalles que si no se ven de una forma cercana y contemporánea difícilmente
se reproducen en otros instrumentos.
Una de les bandurrias del
museo tiene grabadas en la parte de atrás les iniciales E. M., que corresponden
con las de Enrique Martínez, un artesano de La Felguerina.
Las bandurrias solían hacerlas
los propios músicos o acaso recibirla en herencia. Uno de los constructores
más renombrados fue José González Martínez, conocido por Jose'l Cau.
Otros dos buenos bandurrieros
fueron José Ramón Prida y Pepe Calvo. Los dos emigraron a Argentina, como
otros vecinos de la zona, y allí continuaron tocando la bandurria. Llegaron
a grabar un tema en un disco de pizarra.
Gracias a la memoria colectiva
de los vecinos de Caliao y los alrededores fui capaz de recopilar unas
setenta melodías, y sigo recogiendo material, y gracias a las grabaciones
que se le hicieron a David Caballín y al inicio en el conocimiento del
uso de la bandurria que aprendí con Chema Puente, se hizo realidad el
objetivo de aprender a tocar la bandurria de una manera tradicional y
mantener viva la transmisión musical.
Gracias a la asociación de
folclore tradicional "La Quintana" y al Ayuntamiento de Casu, organizamos
en el salón de las antiguas escuelas de Caliao a primeros de Mayo de 1.998,
en las fiestas de Santa Cruz, una exposición sobre la bandurria y un encuentro
de bandurrieros que tiene su continuidad y esperamos que se convierta
en un lugar y una actividad de referencia para todas aquellas personas
interesadas en la bandurria y el rabel. Si cualquier persona que esté
interesada en este tema le apetece contar o conocer algo más, no dude
en ponerse en contacto conmigo.
El instrumento vuelve a sonar,
a tener un uso musical y me parece que tiene asegurado la permanencia
entre nosotros unos cuantos años más. De hecho en la escuela de música
tradicional "La Quintana", en Xixón, estamos impartiendo clases de bandurria
y otros músicos están tocando con ella. Espero que pueda publicarse pronto
un método en el que estoy trabajando para aprender a tocar la bandurria
y conocer un poco de su historia. Mientras, agradezco de nuevo la información
y el apoyo que me dieron un montón de personas sin las que no podría hacer
este trabajo.
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