Los celtas, sexta parte.
Corazón Celta.

El hechizo de las melodías ancestrales, propio de lo que hoy se conoce como música celta, tiene su origen en la particular manera de ser de este enigmático pueblo. En una colaboración especial para Sitio al Margen, Eliseo Mauas Pinto, único arpista del género en la Argentina, devela algunos misterios de esa singular cultura.

Por Eliseo Mauas Pinto.

 
 

 

Desde los tiempos en que surgían las Ordenes Bárdicas en Gran Bretaña e Irlanda, el alma celta ha encontrado su verdadera expresión en la música. En el ecoar de las antiguas gaitas, la magia sonora del arpa gaélica y sugestivas baladas, yace el corazón de la tradición celta, su espíritu y sueños. La música, arte que nos llega directo a los sentidos se carga de una energía especial cuando fluye de los instrumentos empleados por éstos pueblos. Países del verde y el viento, del mar erizado de peñascos, de bosques y montes, tierra clara en cuyo suelo se alzan megalitos como mudos testigos de un pasado aún vivo y cuya realidad oscila entre la historia y la leyenda. Podemos afirmar que no es requisito primario ser descendiente celta para percibir estas sensaciones, solo se debe estar dispuesto a vibrar con éste genero musical cuyas raíces han derivado en varios estilos modernos desarrollados por los celtas en diáspora. Reconocen su influencia el Bluegrass, el Folk Progresivo, el Celto New Age, el Funky Fling, el Folk Rock, o el reciente Afro Celt. ¿Quién alguna vez predispuesto a lo profundamente espiritual, melancólico, o misterioso, no ha asociado el son de una gaita a la figura enigmática de un Highlander vagando por las Tierras Altas de Escocia al amanecer? Un hechizo ancestral se encuentra entrelazado en sus melodías cual encantamiento que nos sumerge en los espirales celtas de danzas tradicionales o en la melancolía de una canción que desgarra lo trágico de historias vividas por un pueblo singular. Existe la creencia que el término 'céltico' conlleva la noción de 'misticismo' y la particular relación difundida por la movida musical 'New Age' con lo céltico ha desatado una discusión acerca de un género 'celto-new age' o los vagos 'folk music' o 'world music', los cuales simplemente reconocen influencia de estas corrientes migratorias.

Los celtas conservan aún hoy danzas de movimiento circular con un líder como eje quien canta interrogando desde el centro y los danzarines respondiendo en derredor. Un grabado rupestre (ca. 800 AC) cerca de Cogul en Cataluña, describe a mujeres danzando alrededor a una figura central masculina. Los antiguos celtas mensuraban su cosmogonía en espirales, en ruedas, el movimiento de las estrellas, el naciente y el ocaso del sol y la luna. Estas concepciones reflejadas en los nudos celtas que pueblan rocas, libros miniados y joyas, simbolizan la creación y el girar de las estrellas en el cielo. El 'triskell', símbolo de tres puntas de giro positivo, constituye la representación del sol y el ciclo de la vida. Coincide con la creencia en la reconciliación de tres entidades independientes que implican el descubrimiento del punto en el cual coinciden, dominio de vates y héroes.

 

 

 

Es posible visualizar una tradición mágica basada en las creencias y rituales de los chamanes, la tradición mística de la Unidad, enraizada en la filosofía espiritual de la europa pre-cristiana: la existencia de un culto reverencial de la madre tierra, la creencia en una fuerza vital omnipotente que es parte de la materia viva del Universo, el rol del hombre como guardián de la vida existente sobre la Tierra.

Las estaciones cambian y retornan cada año cual puntos trazados en una rueda gigante y las estrellas ruedan por encima de nuestro pasar terreno tomando como eje la estrella polar. Algunos clanes pensaban que en ella podía hallarse la Tierra de la Juventud (algo parecido al Paraíso Cristiano) y el movimiento aparente de las estrellas en derredor formaban un sendero espiralado por el cual las almas ascendían en la Otra Vida. Espirales continuos de giro positivo sin principio ni fin aparente sugieren que un ciclo está siempre comenzando cuando otro culmina. Su continuo movimiento expansivo simboliza la evolución constante de la sabiduría y el conocimiento.

Muchas danzas celtas son circulares y algunas como el 'reel' giran en sentido contrario a las agujas del reloj, algo considerado como herético por la entonces reina Isabel de Inglaterra, quien irónicamente danzaba en su corte al son de alguna giga celta, inmersa en una sociedad que no concebía un calendario de trece meses.

 

 
elizabeth.jpg (8262 bytes)
Retrato de la reina Isabel I de Inglaterra.

 

 

La música ha ido evolucionando en esta concepción particular del entorno, girando con cada ciclo anual de trece meses y trece lunas, cada mes con su propia deidad y alfabeto arbóreo. Cabe destacar al respecto que es particularmente difícil encontrar una melodía celta que tenga un rango mayor a trece notas.

Estos antiguos sistemas calendarios, basados en los ritmos naturales de los astros, han permitido al pueblo celta vivir en armonía con el pulso de la naturaleza. Cada cambio estacional es festejado por un Festival de Fuego de tres días: anterior, en el transcurso, y al inicio de la estación considerada. El tiempo se mide por sus noches y no por sus días, dividiendo así el mes calendario en una mitad brillante y una mitad oscura. La alternancia del día y la noche, la luz y la oscuridad, manifiesta una dualidad fundamental, ya que la muerte de la noche es interpretada como más cercana al Otro Mundo que la luz del día. Una persona que nace de noche posee la facultad de tomar contacto con almas en pena y seres feéricos. Muchos de ellos no desarrollan actividades nocturnas por temor a reconocer a familiares y amigos. Las antiguas creencias dicen que no se debe silbar en las afueras de las casas ni llamar a los niños por su nombre.

Muchas melodías, canciones, y leyendas e incluso largometrajes hacen referencia a la gente diminuta, hadas, y personajes míticos del mundo feérico. Cabe destacar al respecto que para el celta el mundo es un lugar impredecible y mágico, regido por fuerzas invisibles y sobrenaturales. Cada roca, árbol y río, tiene sus espíritus y una fuerza de voluntad asociada a él. Altamente supersticioso es bastante cuidadoso con su entorno, ya que teme perturbar a éstas fuerzas naturales e incluso ser capturados por estos descendientes de antiguas deidades.

Los dólmenes y menhires - mudos testimonios del paso de anteriores culturas- cuando no trascienden un rol funerario, son considerados como observatorios astrales localizados sobre líneas electromagnéticas subterráneas y por eso llamados 'fuentes ciegas' que forman espirales, arcos y patrones gemelos muy característicos del grabado celta.

Los lugares 'en el límite' forman también parte de la mágica cosmogonía celta. Este pueblo considerado bárbaro por los romanos y paganos por el cristianismo moderno, ha vivido fascinado por lugares como costas, vados, o umbrales; sitios que no están ni de un lado ni del otro, pasando a ser sitios de poder. La orilla no es siquiera tierra ni tampoco mar, aún así es la conjunción de ambos elementos, considerando a la tierra como representativa de nuestro mundo sólido y material, y al mar como representativo del mundo espiritual. Otro elemento ritual infaltable es el 'rocío', valorado por su virtud de prolongar la belleza de aquellas doncellas que se bañan en él al amanecer (ni de día ni de noche), sin duda no es ni agua de lluvia ni de río, ni agua de mar ni de pozo. No aparece ni desde el cielo ni desde la tierra. De la misma manera el ya citado 'muérdago', planta parásita que no es ni arbusto ni árbol, y más aún ni siquiera crece desde la tierra. Los 'laberintos' son también considerados sitios de poder y como senderos por donde transitan las almas al Otro Mundo. Transitar por ellos no conduce a ningún lado en particular pero al hacerlo siempre existe la probabilidad de arribar a la meta deseada. En verdad, los aventureros que encontramos en las leyendas de 'viajes' llegan a destino justamente luego de perder el rumbo previsto.

Es imposible delimitar los confines del Otro Mundo en términos de dirección y distancia, para algunos se encuentra más allá del horizonte en verdad invisible a nuestro alrededor. Más curioso aún en la leyenda de Bran 'La Planicie del Deleite' se borran los límites del mar y la tierra. Es la tierra de la verdad, la paz, y la vida eterna, donde existen ambivalencias superlativas como hermosas doncellas y brujas malévolas; hadas y horribles ogros.

Los Festivales de Fuego en la espiral celta eran días mágicos y poderosos en que los shamanes y druidas predecían el futuro. Esta actitud visionaria del druida (concejal de reyes y jefes de clan, juez y maestro, filósofo y astrónomo, oficiante del ritual ceremonial) acompañada a la versificación del bardo han perdurado en el 'Aisling', piezas musicales temáticas propias de la música programática que acompañaron los extensos poemas bárdicos en una sociedad en la que la palabra escrita no existía por conveniencia, sólo la memoria permitió así que perduren los rituales y creencias testimoniados en historias de personajes como Taliesin, Finn McCumhaill y Amerghin, donde la capacidad shamanica de la transmutación les permitió ser parte de muchas realidades y existencias. Las leyendas ancestrales han perdurado a través de los narradores por tradición oral y fue de éstas fuentes que los monjes del S. VII de nuestra era asumieron la tarea de reconstruirlos bajo el tamiz cristiano en sagas donde las deidades muchas veces pasan por mortales, lo real y lo irreal se mezclan de tal forma que nos sumergen en un mundo mágico. Es propio de las culturas antiguas el carácter oral de su tradición, lo que asegura una permanencia y fidelidad de la memoria mucho mayor que la escrita. El canto es por añadidura la forma privilegiada de asegurar aquella. Es la 'memoria colectiva' que trasciende el ámbito territorial y penetra en la tradición común de los pueblos celtas hasta el confín de los tiempos. La única escritura desarrollada es conocida bajo el nombre de 'Ogham'. Utilizada por los vates druidas consta de 22 letras en varas de madera de tejo para la adivinación y perfiles de roca para la señalización. El alfabeto (emparentado con el rúnico) estaba dividido en cinco grupos que representaban los dedos de la mano.

 

 

Estela funeraria celta con inscripciones rúnicas.
 

Los bardos cumplían la función de historiadores oficiales y genealogistas reales, habían heredado de sus maestros druidas el don de la evocación a través de la palabra y la música. Su instrumento mágico era el arpa gaélica y dominaban las tres formas modales: el 'geantrai´ - música alegre de las cuerdas de bronce -, el 'goltrai' - lamento de las cuerdas de plata -, y el 'suantrai' - melancolía de las cuerdas de acero -. Estos efectos nos remiten incluso a la 'ragas' y el origen indoeuropeo de los celtas. Un caso específico es el 'pibroch' de Escocia, estilo musical hipnótico entonado antaño por las gaitas en batalla, el cual consiste de variaciones sobre un tema con supresión específica de ciertas notas similar al 'raga' de la India.

Estas festividades perduran aún en diferentes formas. El shamain es ahora conocido por el renombrado Halloween. El 1º de Mayo ha pasado a ser la observancia moderna de Beltane, y la Navidad instaurada por la temprana Iglesia Cristiana ha reemplazado a la antigua observancia del Solsticio de Invierno. Fiesta que conmemora el día más corto del año y celebrada como 'La Luz de Arturo' quien a modo de mesías britónico se supone haber nacido en Tintagel por esa fecha.

La transición hacia el Invierno es el tiempo en que los mortales y las almas de los muertos se mueven libremente en éste y el Otro Mundo (simple transición de lo real con lo irreal, una zona transitable aún por los vivos según las fantásticas referencias que rescatan las canciones y leyendas). Días de fácil predicción para los druidas, el último soplo del verano. Tiempo de festejos sin límite, danza y celebración. Tiempo de liberación, de despojo de miedos y cargas, al igual que los árboles se despojan de las hojas. Las crónicas comentan que ya existía la creencia de que el alma humana era inmortal. A diferencia de la doctrina Pitagórica de la reencarnación, el druidismo ha profesado que la identidad individual se prolonga en un nuevo cuerpo humano y así sucesivamente en otros. Asimismo ello no era considerado como castigo sino como patrón de la existencia misma. De hecho muchos héroes celtas son representación terrenal de antiguos dioses. En diversas maneras lo mítico y lo ritual pierden el vínculo del mundo temporal con el espíritu humano. Bajo el hechizo de los cuentistas celtas, trascendemos a lo mundano y lo imposible se torna verdadero en un mundo mágico. El punto de encuentro con el 'Otro Mundo' es múltiple. Puede estar ubicado en la mitad 'baja' de Irlanda, en un país bajo tierra, o dentro de las colinas de las hadas. Es también 'el país bajo la ola´, una isla, o una serie de islas bajo el mar. Los que transitan por él desafían los tiempos mundanos, por la mañana todo desaparece, y sus hogares re-ubicados en años futuros.

Así las vidas de los hombres corren paralelas como los ciclos sagrados de la naturaleza. El sacrificio del muérdago de Año Nuevo se celebra el 6º día de la luna por órdenes druidas al igual que antaño. Aún en invierno el verde perenne del muérdago simboliza la inmortalidad del alma humana. Además de creadores de talismanes como el celebérrimo 'Huevo de Serpiente' eran también expertos en herborística, recogiendo con ritos ceremoniales otras plantas, además del muérdago, como la verbena.

En el plano espiritual del temprano cristianismo céltico, la característica más sobresaliente es el fervor por el ascetismo practicado por los monjes y los 'santos'. Los hermitaños celtas peregrinaban hasta los bosques más alejados y solitarias islas para obtener la salvación a su modo. Poseían un afecto íntimo por la vida salvaje y la naturaleza, paralelos cristianos quizá con la vida de Francisco de Asís.

Aún así los cronistas cristianos no pudieron evitar la sugestiva sabiduría gnóstica de los druidas. Como en cierta referencia a San Patricio (a quien se le atribuye la evangelización de Irlanda en el año 432 de nuestra era) donde le pregunta a un héroe céltico pagano: "¿Qué es lo que nutre la vida?", a lo cual responde: "La verdad que está en nuestro corazón, la fuerza en nuestros brazos; la observancia en nuestros dichos."

Sin lugar a dudas podemos concluir que los testimonios que han dejado a su paso develan a los celtas como un pueblo con una identidad mágica y única, bien distante ya en sus comienzos de la cultura mediterránea. Su carácter, arte, y concepción del entorno nos muestran un alma diferenciable de otros pueblos de la antigüedad. Un corazón por siempre celta.

Por Eliseo Mauas Pinto.
 
druidas.jpg (8475 bytes)
Visión renacentista de un druida celta.
Los celtas, primera parte
¿Una cultura sin un pueblo?

Además del enorme territorio que ocuparon en el pasado, se constituyeron en las raíces de pueblos tales como Escocia, Irlanda, Gales, la isla de Man, Cornualles, Bretaña, Asturias, Galicia y parte del norte de Italia.


Los celtas, segunda parte
¿Quienes eran los Celtas?

Su cultura dejó una notoria y silenciosa influencia en Occidente que poco a poco se está descubriendo.


Los celtas, tercera parte
La expansión de los Celtas

Además del enorme territorio que ocuparon en el pasado, se constituyeron en las raíces de pueblos tales como Escocia, Irlanda, Gales, la isla de Man, Cornualles, Bretaña, Asturias, Galicia y parte del norte de Italia.


Los celtas, cuarta parte
A la búsqueda de los idiomas celtas.

Conocer la lengua de un pueblo es una excelente manera de adentrarse en su espíritu y manera de pensar. En el caso de los celtas, el carácter oral en la transmisión de la cultura, cuestión que tuvo que ver con su particular idiosincrasia, la convierte en una tarea ciclópea, a la luz de los escasos registros e idiomas que perduran de esta etnia.


Los celtas, quinta parte
Celtas y celtismo

Un antiguo pueblo que dejó una profunda huella en occidente. El significado de ese legado es la temática que aborda Manuel Castro, caracterizando principalmente la relación que existe entre el celtismo y la galleguidad.

 

  < Otras notas de la temática celta en Sitio al margen.

 

Apellido y Nombre

Correo electrónico

Su opinión

 


En este espacio,
estimado lector,
vuelque sus
comentarios e
inquietudes.

Muchas gracias.