Informe especial Festival Intercéltico de Lorient 2000.
La Meca del mundo celta.

Todos los años, durante los primeros días de agosto, en Lorient, ciudad de Bretaña, se produce el fabuloso encuentro de artistas y admiradores de las distintas manifestaciones culturales de los varios pueblos de origen celta, o sea Irlanda (Éire), Escocia (Alba), Galicia (Galicia o Galiza), Asturias (Asturies), Gales (Cymru), Bretaña (Breizh) Cornualles (Kernow), Isla de Man (Mannin). Este año, del 3 al 13 de agosto, unas 500.000 personas y más de 4.500 artistas participaron de este impresionante festival. Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks, corresponsales exclusivos de Sitio al Margen, presentan este informe, con declaraciones de sus organizadores, y una serie de entrevistas a varios de los grupos e intérpretes de música celta que allí estuvieron, como The Chieftains, Hevia y la movida asturiana, Dan Ar Braz, Alasdair Fraser Skyedance, y otros que no pertenecen a este género, pero participaron del Festival como Roger Hodgson.
El sábado 5 de agosto fue el Campeonato de Gaiteros Solistas para el Trofeo Macallan (en gaitas gallegas y asturianas), considerado como "el premio Nobel de la gaita", en el cual por primera vez participaron músicos de América, entre ellos varios argentinos.

Por Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks.
Corresponsales exclusivos en el Festival Intercéltico de Lorient 2000.

 
 

Con un soplo creador que infla un fuelle de sueños y expectativas, crece la tensión con sabor agreste hasta que, incontenible y por sí solo, vuela un murmullo de bordón monótono y resonante que acrecienta la ansiedad. Con un empuje visceral, abre una brecha el punzón agudo de un puntero celta para invadirlo todo, para impregnar a Lorient de lo ancestral. El mundo celta tiene su meca anual en la Bretaña francesa durante diez días de fiesta que le cambian radicalmente la marcha a la ciudad.

Lorient nace como la antigua citadela que, bajo el nombre de Port Louis, albergaba a la Compañía de las Indias Orientales, creada por Colbert en 1664 con la autorización de Luis XIV a fin de aprovechar el lucrativo comercio de especias. Como su interés residía en el comercio con las Indias y con China, de mirar "à l'Orient" pasó a llamarse "Lorient". Destruida casi en su totalidad por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida a toda velocidad y por eso es hoy un sitio netamente moderno y desprovisto de los encantos de antaño que embellecen a la mayoría de las ciudades europeas. Lorient está situada en Bretaña, una región hasta hace un tiempo relegada dentro del hexágono francés por su atrasada economía rural. Sin embargo, en la última mitad del siglo XX, experimentó una renovación integral que la coloca en primer lugar en materia artística gracias a su liderazgo en producción literaria y discográfica.

 

 

Una estampa cotidiana del Festival Intrercéltico de Lorient.
 

Es en esta ciudad en donde se desarrolla año tras año el Festival Intercéltico más grande de Europa y tal vez del mundo entero. Según cifras del año 1999, unas 450.000 personas se acercaron a este alejado punto de la Finisterre bretona para disfrutar de una fiesta de música, danzas, artes plásticas, cine, literatura, gastronomía e incluso golf y dardos. Curiosamente, el Festival sigue siendo el menos subvencionado de Francia, ya que debe conformarse con un 25% de aporte estatal. Es por eso que el arduo trabajo de miles de voluntarios durante casi 30 años ha convertido esta desventaja en una de las cualidades excepcionales del evento: de reunir a un puñado de celtófilos, este encuentro pasó a congregar a mutitudes de todos los confines del planeta. Precisamante por haber sido declarado el 2000 "año del mundo celta", a las ocho naciones célticas tradicionales se le suman los países en los que la emigración celta dejó una impronta duradera y hoy cultivan expresiones contemporáneas: Escocia, Irlanda, Gales, Cornualles, la Isla de Man, Bretaña, Asturias y Galicia reciben a Canadá, EEUU, Australia, Nueva Zelanda, Argentina, México, y hasta Rumania e Italia. Este punto de encuentro permite a las minorías federarse en el plano cultural y dejar definitivamente atrás un pasado en el que quedaban relegadas a los rincones más pobres y a merced de las hambrunas y opresiones diversas. Asimismo, se fortalecen los lazos económicos y sociales entre naciones que apenas se conocían y que hoy mantienen un activo intercambio que se acrecienta diariamante. No sorprendería ver en las romerías unas cuantas Guinness junto a la queimada gallega o la sidrina asturiana, mientras que los devotos de Saint Patrick pueden ahora regocijarse con las bondades del vino bretón, cuando estas naciones antes casi no tenían conciencia, más allá de un pequeño grupo de intelectuales, de que compartían las mismas raíces. Este mosaico celta sirve para dar cohesión a este pueblo ancestral que tiene aquí una oportunidad de mostrarse a un mundo que responde con vivo interés.

 

 

Representante de Asturias con una zanfona.
 

El Festival invade literalmente las calles. A los 4.500 participantes convocados para ocupar los escenarios oficiales, se agregan quienes se autoconvocan espontáneamente para mostrar su trabajo, no sin menos éxito, en las calles abarrotadas de espectadores embriagados ante las múltiples opciones artísticas. Resulta sumamente difícil brindar un recuento representativo de la diversidad que ofrece el festival. Entre otras competencias, se realizó el esperado Concurso Macallan para gaita gallega y asturiana, cuyo ganador fue el asturiano Diego Pangua y en el cual participaron por vez primera músicos de México y de Argentina representando a América. El tradicional Gran Desfile de las Naciones Celtas convocó, como de costumbre, a multitudes que se agolparon para saludar el paso de casi 80 bandas y grupos de baile que, a diferencia del año pasado, marcharon bajo un sol espléndido. Cuatro Noches Mágicas en el gran estadio Parc du Moustoir volvieron a encantar a los espectadores con un maravilloso despliegue escénico de luces y fuegos artificiales que enmarcaba la actuación de 10 imoponentes bandas de gaitas y varios grupos de danza.

 

 

Gaiteros gallegos y asturianos por las calles de Lorient.
 

En cuanto a grandes recitales, pasaron por Lorient gigantes de la talla de The Chieftains, Alasdair Fraser Skyedance, Roger Hodgson, José Angel Hevia y Dan Ar Braz entre otros. La más pura tradición bretona estaba representada todas las noches en los festou noz, en donde alrededor de 300 personas bailaban codo a codo las danzas tradicionales de la región y mostraban así que el espíritu de comunidad sigue arraigado en Bretaña. Además de los talleres de lenguas y danzas célticas, el aspecto de formación se coronó con las excelentes clases magistrales de músicos como Alasdair Fraser en fiddle, John Wilson y Bob Worral en gaita escocesa, Alain Pennec en acordeón diatónica, Meaiti J. Sheamis y F. Neff en gaita irlandesa, José Angel Hevia en gaita y gaita MIDI y Robin Huw Bowen en arpa triple. Hacia el final, el espectáculo " The Pilgrim ", relato musical de la travesía del peregrino celta, emocionó a una multitud que no dejaba de ovacionar a la Orquesta del Festival Intercéltico de Lorient (FIL), al gran coro y a las numerosas estrellas invitadas. Para coronar estos diez días de fiesta, la última representación de " La Herencia de los Celtas ", legendaria puesta de Dan Ar Braz, reunió a figuras de Bretaña, Escocia, Irlanda y Gales en el punto culminante de un Festival que cumplió las expectativas con creces. 

 

 


Parada de la banda de gaiteros de la Marina Francesa. 

 

El balance de Jean Pierre Pichard, director artístico y abanderado de la apertura del Festival al mundo es " extremadamente positivo, ya que a nivel de calidad logramos mostrar trabajos completamente diferentes: obras sinfónicas, clásicas, tradicionales, de folk, de rock, de artes plásticas; y hemos registrado una enorme cantidad de público. Creo que el Festival recibió este año a más de 500.000 personas. Eso quiere decir que anda bien, y es como el barómetro de una cultura que anda bien. En nuestros países, la cultura y la música son aspectos sumamente interesantes y aquí logramos la comunión de un máximo de gente en torno de nuestras músicas. Por eso pienso que, modestamente, es un gran éxito, y yo no soy más que uno de los participantes de esta operación. Es realmente excepcional, y espero que el año que viene lleguemos a concretar algo todavía mejor".

Casi inesperadamente, pero cargado de energía hasta la última nota, se corta el trino de la gaita de Lorient. El fueye duerme. La ciudad añora y se puebla de ecos. Los fantasmas celtas se repliegan a su letargo a la espera del nuevo soplo que les quite las arrugas para hacer real una nueva cumbre de la tradición que es raíz, árbol y fruto.

 

Jean Pierre Pichard, director artístico del Festival Intercéltico de Lorient.

Sitio al margen, a través de sus corresponsales exclusivos en el Festival Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks, ha realizado una serie de entrevistas a importantes figuras de la música celta y que estuvieron presentes en la edición del año 2000 del Festival Intercéltico de Lorient.

Por Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks.
Corresponsales exclusivos en el Festival Intercéltico de Lorient 2000.
 

< Entrevistas en Lorient

 


Gran parada de los gaiteros por las calles de Lorient.

 

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