Historias de la inmigración.
La "familia Pelayo".

Asturias, uno de los pueblos con origen celta de España, es evocada por una institución creada en Buenos Aires, única por sus características, dedicada a cultivar el folclore de todas las Comunidades Autónomas de España: el Conjunto de danzas Pelayo, creado hace ya 47 por una persona que un verdadero ejemplo de vida, Manolo del Campo, quien no sólo ha sabido crear un excelente y completo cuerpo de bailes típicos sino también una muy particular familia.

Por María Belén Luaces y
Pablo Rodríguez Leirado.

 
 

En muchas instituciones sociales, conjuntos artísticos y hasta en empresas, se puede escuchar con bastante frecuencia a los referentes de turno, describirlas como "una gran familia". En la inmensa mayoría de los casos, esa definición no se ajusta a la verdad, solo se trata de una mera declamación. Los celos, envidias, rencores, egoísmos y otras cuestiones parecidas, suelen convertirlas en una auténtica jungla, muy lejos del espíritu de unidad, solidaridad y amor propios de una familia.

En esta oportunidad podemos decir, que hemos encontrado la excepción que confirma la regla. El Conjunto de danzas "Pelayo", creado y dirigido por Manolo del Campo hace 47 años, del cual se surgieron un Coro y un Conjunto de Gaitas; ambos denominados "Covadonga". No es una exageración, quienes firmamos tuvimos la ocasión de ser testigos de cómo, a partir de una agrupación que se formó con la intención de fomentar las inquietudes artísticas y culturales de sus miembros, se generó una verdadera familia.

Nos resulta realmente muy grato acercarles a nuestros lectores, esta verdadera historia de vida, contándoles un poco de su trayectoria e intimidad, ya que sin duda se puede considerar como un caso único en el mundo en lo que se refiere a la difusión y el respeto con que es tratado el folclore de las distintas de todo el territorio de España y también de la Argentina.

 

 


Manolo del Campo, creador y director del conjunto de danzas "Pelayo".

El Conjunto Pelayo.

Tanto Pelayo, como Covadonga, son nombres que remiten a una orgullosa historia del pueblo asturiano, ya que Pelayo fue el heroico y legendario guerrero que derrotó a los musulmanes en la batalla de Covadonga, hecho que impidió a los árabes dominar toda la península ibérica y también dio origen a su reconquista.

Sin embargo el alcance de este cuerpo de baile, es mucho más amplio de lo que puede considerarse un conjunto de danzas de una sociedad de la colectividad asturiana. Generalmente los centros y clubes de origen hispánico, desarrollan el folclore de la región o autonomía a la cual pertenecen, casi con exclusividad. Pero no es el caso que hoy presentamos, el Conjunto Pelayo, suele superar a esas entidades tanto en el respeto a la forma original de los bailes, como de los atuendos. Poseen más de ochocientos trajes típicos correspondientes a todas las regiones de la madre patria, que se encuentra en el Centro Asturiano, en gran parte, y en poder de los bailarines -seis o siete trajes cada uno en su casa-.

Este es uno de los motivos por los cuales se constituyen en un caso único, por lo menos en la Argentina. La Jota de Boal, el Baile Canario, la Jota de Logroño, el Ligero, Fandangos, Xiringüelo de Naves, Pericote, Quirosanu, Regondixiu, Cascabeles y Palos, Muiñeiras, Jotas gallegas, Jota de las Ventas, Tafallesa, Jota aragonesa, Sardanas, son algunas de las numerosas piezas que bailan los más de 50 integrantes de este cuerpo estable de danzas.

Las presentaciones las efectúan divididos en dos grupos, mientras unos actúan otros se cambian los atuendos; cuando no, por lo exiguo de los tiempos entre cada número, bailan con un traje debajo de otro-, contando con un repertorio que puede durar más de dos horas y media de puesta en escena de diversos bailes con sus correspondientes trajes típicos. A esta numerosa cantidad de bailarines hay que sumarles los que se encuentran en la escuela, a la cual se puede ingresar a partir de los dos años y medio. Un servicio que se presta de manera gratuita y abierta a toda persona sin importar su origen. Al cabo de un año ya pueden integrar el elenco del conjunto, aunque este plazo siempre depende de la capacidad del aprendiz.

El conjunto ensaya todos los miércoles de 20 a 22 horas en las instalaciones del Centro Asturiano de Buenos Aires, en la calle Solís 485, y la escuela -que se desarrolla en el mismo lugar-, los viernes a partir de las 20 hs.

El financiamiento depende exclusivamente de sus propios intregantes. De lo que puedan recaudar en festivales, como el que realizaron el 9 de julio de este año para reunir fondos para un viaje a España. También de las donaciones que efectúan los amigos o quienes desean contribuir a la difusión de las culturas que se encuentran en España. Pero principalmente del esfuerzo y aporte de sus integrantes, en el cual se destaca notablemente su director, Manolo del Campo -comprando trajes, música y pagando parte de los viajes-, sobre quien nos referimos más detalladamente en otro artículo.

Quienes escribimos estas líneas fuimos testigos más de una vez de sus presentaciones, pero además tuvimos la oportunidad de observar ensayos y de charlar con algunos de sus miembros. En esa reciente ocasión, pudimos admirar el clima festivo que impera en las prácticas. Algo que también se puede presenciar, pero de otro modo, desde la página del Pelayonet en:

Las bromas se suceden continuamente, sin que por ello se interrumpa el baile, ante la atenta mirada de Manolo del Campo, quien imparte directivas con firmeza, pero sin autoritarismo o agresividad. Algo así como cuando un padre regaña a un hijo; puede ser muy duro, pero siempre guiado por su amor.

Mientras los bailarines tomaban un descanso, se fueron acercando de a uno y registramos algunos de sus testimonios. Comentarios que se explayan sobre las vivencias personales y grupales, las experiencias de los recientemente iniciados junto con las de los más veteranos, el significado de los bailes y el grupo en sus vidas, son algunas de las cuestiones que se presentan de una selección que creemos, es la más representativa del Conjunto.

 

 
pelayos.jpg (17665 bytes)
El conjunto Pelayo en plena actuación...

"Los Pelayos".

Ramón, de 33 años, nos cuenta:

-Hace treinta y tres años que soy socio del Centro Asturiano, y hace 27, aproximadamente, que bailo en el Pelayo. Tengo a mis hijos bailando en él, así como muchos de los otros integrantes. Como se puede observar esto es algo muy, pero muy familiar. Yo soy hijo de antiguos bailarines del conjunto y, como todos, lo seguimos haciendo con pasión. El conjunto ya está cerca de cumplir los 50 años, así que pueden imaginarse que han pasado padres, hijos, abuelos y nietos. En definitiva, varias generaciones.

Un poco se hereda el Centro Asturiano y la asturianidad, pero sobre todo el cariño de mucha gente que se queda aquí, por el grupo que se forma. Imagínense que son pilas de cosas que compartes con esta gente. Además somos como una familia, cuando uno esta mal estamos todos mal, y lo mismo cuando estamos bien.

Yo me dedico al turismo, trabajo con Manolo en una agencia de viajes. Así que estoy ocho horas con él y después siempre me vengo para acá y sigo con él ¡Qué más querés que te diga! Esto es el conjunto Pelayo, le dedicás la vida entera. Si hay que bailar en un lado, vas y punto. Si tenés que trabajar, pedís salir un ratito antes para bailar. Cuando éramos más jóvenes era peor, estábamos todo el día aquí y cuando no era para bailar, nos íbamos a jugar a la pelota al Centro.

Mis viejos siempre me inculcaron que uno tiene una patria, que es argentino. Haga lo que haga yo soy argentino, pero eso no quita no añorar o pensar en la patria de tus mayores y por eso te duelen ciertas cosas que a veces se dicen allá y acá, porque siempre estás en el medio y sufrís de las dos partes. Es doloroso cuando empezás a conocer un poco de historia, como por ejemplo, porqué se tuvieron que venir tus viejos y todo lo que pasó allá. Uno siente de las dos partes, tanto cuando se baila una chacarera como una jota, así te emocionás yendo a bailar a Córdoba como a la catedral de Vigo. En el extranjero es especial cuando te brindan un afecto increíble, al punto que decís "es mío de verdad, esto me lo gané". La asturianía es tan fuerte acá como allá.

Julián Barragán, uno de los más antiguos integrantes nos presenta a su familia y cuenta su experiencia:

-Entré a los 13 años, en 1956, y aquí conocí a mi mujer. Tengo una hija que en el Pelayo conoció a su marido; que también baila, aunque no por estos días porque está lesionado. Mi otra hija tiene 23 y también integra el grupo. Así que está toda la familia, así considero al Pelayo, porque así verdaderamente lo es. Dios mediante, supongo que los nietos también vendrán. No soy de los fundadores, pero me consero uno de ellos. Empecé bailando, ahora toco el piano. También en algún momento toqué el tambor. Si lo que estás buscando es conocer la parte humana, creo que ya te lo mezcle todo (risas). Esto es una verdadera familia, un lujo, ya que muchos viernes, sábados y domingos salgo con mis hijas a divertirme, cosa que no es común. Cuando ellas eran adolescentes, de doce a quince años, yo estaba en el mismo grupo con el cual ellas salían. Este es un conjunto en donde hay chiquitos de doce y grandotes de cincuenta y tantos años, que cuando salimos en un micro somos todos iguales. Tienen sus momentos, como cuando van a la discoteca los más jóvenes, nosotros nos vamos a dormir o a jugar al truco, pero en general pasamos mucho tiempo juntos. Yo me siento muy contento que mis hijas se encuentren contenidas en un grupo como este. Mi caso no es el único, hay muchos grupos familiares.

Por aquí han pasado unas 500 personas. Algunos están unos meses y luego se van porque no se enganchan, otros pasan varios años. Hay quien hace pareja con alguien a quien no le gusta esto y se va, otros al revés, traen a su pareja hacia el grupo, porque esto te absorbe mucho. No puede una pareja los sábados y domingos desaparecer, o está con vos o se desarma la cosa. Nosotros ahora hicimos un viaje a la Provincia de Córdoba. Si la pareja de alguno de los integrantes, no hace nada, una vez viaja, dos como mucho, a la tercera ya no hay lugar. O se acoplan o se van. Eso termina por conformar una estructura familiar, quedan los matrimonios y los noviazgos.

Yo conozco la Argentina -desde Jujuy hasta el sur-, y España gracias al Pelayo, aunque mi país lo conozco porque viajé por cuestiones laborales, y no es lo mismo. He tenido la satisfacción de, por ejemplo, en Bariloche ver a gente emocionada porque hacía treinta años que no veía una gaita; un traje regional... ¡Esa gente te aprieta, te besa, te quiere!

Paula, la más pequeña del cuerpo de baile comenta tímidamente:

-A mi me trajeron cuando era muy chiquita, a los dos años y ya tengo doce, así que hace diez que estoy en el Pelayo.

Nosotros tenemos a todos nuestros amigos aquí, son muchas personas. Yo no me siento dividida entre lo que hago afuera del Centro y lo que hago en el Pelayo. Cuando vengo, sí es distinto, pasan otras cosas, pero es todo parte de mi vida.

Hace poco volvimos de España y me gusta mucho ir allá, pero esto siempre se extraña. Yo primero soy argentina.

El más joven de los varones, Martín, nos dice:

-Mi mamá baila y mi papá toca la gaita, y a mi me trajeron también a los dos años y ya tengo 14. Yo soy argentino, igual me gustaría vivir en España porque es muy lindo, pero acá también.

Valeria, de 23 años explica:

-Bailo acá desde la panza mi madre, porque mis papás son integrantes del grupo, están bailando por ahí y además se conocieron acá. En cuanto pude dar un paso empecé a bailar.

Su hermana, Silvana, de 25 años, termina de presentar a la familia:

-Además yo tengo a mi padrino, a mi primo, mi prima, mi sobrina quien anda por allá y a mi marido, que lo conocí acá también bailando.

-Creo que lo más importante de todo es lo que el grupo te da acá adentro. No sólo está mi familia sino también mis amigos. Aparte me gusta mucho bailar, me gustan los lugares que conocemos con el grupo, viajar.

Bailar aquí no interrumpió ninguna actividad mía. No puedo faltar, pero por una cuestión interna, a menos que sea algo inevitable siempre vengo. No podría no venir. Mi vida fuera del grupo es como la de cualquier otra persona, aunque es cierto que a los demás les llama la atención esto que hacemos desde hace tantos años.

Mi país es Argentina, ningún otro lugar me va a dar lo que tengo aquí, España pesa fuerte también, pero yo soy argentina y a pesar de que me encanta viajar a España ni loca me iría a vivir allá. Yo soy de acá.

A la presentadora del grupo, Olga, se le humedecen los ojos cuando nos habla del conjunto, su familia y de su amigo Manolo del Campo, a esta altura un pariente más:

-Entoy en el grupo hace 40 años. Soy argentina hija de españoles -de Logroño-, pero empecé con Manolo hace mucho tiempo y ya siento la asturianía como parte de mi identidad. Este conjunto se inició fuera del Centro Asturiano y los que estábamos bailando con Manolo del Campo nos mudamos con él al Centro, y así es como empecé a formar parte también de la Institución.

A mi me gustaron las danzas españolas desde chica pero mis abuelos no me dejaban aprender porque tenían un prejuicio en aquella época con los bailarines. Cuando cumplí los 22 años, me dije "ahora voy a aprender a bailar" y en ese momento conocí a Manolo.

Mi marido también bailaba en este grupo y mis dos hijos, que ahora no están porque uno vive en Tucumán y el otro en Río Negro. A mi esposo lo conocí en el Conjunto y fuimos la primera pareja que se casó dentro del Pelayo -en 1962-, después siguieron muchísimas.

Yo ya no bailo en el escenario para el público pero si vengo todos los miércoles. Nunca he dejado de ensayar. Ahora en el escenario hago toda la locución del conjunto en todas las actuaciones.

Su esposo, Ricardo Amati, continúa contándonos las características del grupo, que integra hace 41 años.

-Bailé en el grupo, ahora lo ayudo a Manolo, a quien le debemos todo y quien ha dedicado toda su vida a formarnos. Todos los bailes los ha enseñado él, que va a España continuamente a hacer cursos y aprender los bailes auténticos. También se encarga de formar a unos 30 chiquitos, que vienen los viernes.

Yo no tengo nada que ver con los españoles, soy descendiente de italianos, pero un íntimo amigo gallego me enseño, y por él empecé con esto. Aquí conocí a mi mujer, Olga, y no soy el único porque de este grupo surgieron unos cincuenta matrimonios a lo largo de su historia.

Otro de los referentes "históricos" del grupo es Sisquet, que en realidad no es su nombre, sino como lo llaman. Tiene 55 años y a pesar de tener dos trabajos y de vivir en Morón -con todo lo que implica trasladarse hacia el centro-, es uno de los más entusiastas integrantes del Conjunto Pelayo.

-Yo vine a la Argentina el 12 de octubre de 1960. Al poco tiempo me llevaron al Casal de Cataluña, porque soy catalán, nací cerca de Barcelona. Allí no me sentí a gusto con las ideas políticas y en noviembre, después de conocer a Manolo del Campo -que era el único español que encontré-, me fui a su conjunto, en el cual conocí a mi esposa. Ahora también está mi hija, Macarena de 24 años, y estuvo mi hijo.

Nunca había bailado en España, posiblemente empecé a hacerlo aquí porque lo que buscaba era estar en contacto con otros españoles. Entonces éramos muy pocos y hoy en día esto se ha convertido en una familia porque no solo hay matrimonios con sus hijos, sino que uno es padrino de los hijos del otro y hay alguien que es la madrina de los tuyos, y también hay primos...

Para estar aquí te tienes que sentir a gusto. Ha pasado que vinieron muchos con gran ímpetu pero nosotros sabíamos que eran aves de paso... al poco tiempo se tenían que ir, porque venían por estar y pasar el rato no por la pasión.

Hemos vivido muchos momentos especiales, seguramente el más impresionante fue la actuación de este año en la Universidad de Oviedo, eso fue para mi lo más grande que ha vivido el conjunto. Todos, viejos y jóvenes, salimos llorando. También hemos conocido muchas personalidades y lugares por toda la Argentina.

Pero no todas las historias de los jóvenes son similares, es decir que fueron traídos por sus padres. Para Alberto -Beto-, un gran degustador de la fabada, como aclaran sus amigos, las cosas fueron inversas:

-Empecé acá hace dos años, un poco de casualidad porque vine aquí a traer a mis chicos y después de una función descubrí mi verdadera vocación (risas). Yo soy hijo de asturianos, socio del Centro Asturiano desde que nací. Hablé con Manolo para ver si podía venir, él accedió y empecé a ensayar. También toco el tambor en la banda de gaitas, porque yo tocaba la batería en un grupo de rock. Con algunos integrantes nos propusimos organizar la banda para que no sólo se dedicara a tocar los temas que bailaba el grupo, sino que ejecutara piezas sin el cuerpo de baile, como lo hacen las grandes bandas de gaitas en España.

Alberto también es el corresponsal en Buenos Aires para la web asturiana más importante: www.Asturias.com o www.Asturies.com , cubriendo las noticias de la colectividad, eventos y visitas notables.

Sergio, de 31 años explica:

-Hace 27 o 28 años que vengo. Me trajo mi mamá de chiquito y ya no me pude ir más.

Mi señora también baila, aquí nos conocimos, y todos mis amigos son del Centro. Vengo a divertirme, la paso muy bien.

Ya fui con el grupo tres veces a España y haber conocido la casa de mi papá y de mi familia fue algo muy impresionante.

Esta es una familia grande. Igual aquí también hay gente que es descendiente de italianos y... ¡que se yo! Lo que importa es el sentimiento, el grupo.

Nos despedimos de la "familia Pelayo", con un cierto dejo de envidia, pero de la sana, y nos quedamos pensando que sería muy difícil plasmar en palabras la afectividad de la que fuimos receptores y el amor que transpira esta gente por lo que hacen juntos. Por es esperamos haber podido ser fieles a la calidez que trasmiten los "Pelayo", a quienes deseamos largos años de vida. Para admirar el talento y la destreza de sus bailes, tanto los de España como los de la Argentina, no queda más remedio que verlos personalmente, una actividad sumamente grata que recomendamos.

Por María Belén Luaces y
Pablo Rodríguez Leirado.

 

 

Parte del inmenso vestuario del conjunto de danzas Pelayo, dirigido por Manolo del Campo. Poseen la indumentaria típica de casi todas las regiones España.

 

Apellido y Nombre

Correo electrónico

Su opinión

 

 


En este espacio,
estimado lector,
vuelque sus
comentarios e
inquietudes.

Muchas gracias.