El saber arbóreo celta. Parte III.
La Mitología arbórea.
(Lo sagrado y lo feérico)

Para los celtas, los árboles siempre han sido elementos sagrados y preciosos, integrados plenamente dentro de su propia concepción del mundo. Ya los druidas habían estudiado sus campos energéticos, virtudes madereras y medicinales. Hoy día resulta de provecho aprender más acerca del simbolismo de los árboles y su relación con nuestra espiritualidad. Como un acercamiento al tema, presentamos la tercera parte de una saga de 4 artículos. En el primero se efectúo una introducción y el análisis del cifrado ógmico, una de las cuatro principales fuentes sobre el tema; en el segundo artículo se presentaron algunos componentes del Alfabeto Celta Arbóreo. En esta tercera parte se analiza como fuente la mitología arbórea, que revela como para los antiguos celtas eran profundas las relaciones entre la naturaleza y lo sagrado y lo feérico.

Por Eliseo Mauas Pinto, co-fundador de
Bran (música celta)
Julio de 2001

 
 

Algunos árboles eran tan estimados que eran tomados por las tribus celtas como totems de Clan . Árboles sagrados eran también utilizados como un lugar de encuentro tribal usualmente por generaciones, donde las leyes religiosas y seculares eran impartidas. Durante los periodos de luchas intertribales es sabido que el contingente atacante siempre intentaba destruir el árbol sagrado (bile) de la tribu enemiga, despreciando así su contacto con los dioses.. Estos árboles sagrados están presentes lingüísticamente en los Bellow trees o en el idioma gaélico de Manx como "billey/glas" -un árbol por siempre verde-, es decir, un árbol inmortal.

Además de estos distintivos árboles sagrados había muchos árboles actuando como anfitriones de los espíritus de la naturaleza, un Orden Superior de Espíritus llamados Sidhe (seres feéricos), como leemos en los versos de la canción popular escocesa -Setecientos Elfos- donde el personaje principal luego de derribar varias especies es interpelado por los elfos "¿Quién es aquél que ha venido a devastar nuestro bosque?"

Casi todos los árboles tienen alguna asociación sacra desde antaño, pero algunos son más respetados que otros. Existe la trilogía mágica del Roble, Fresno y Espino, y árboles frutales como el manzano y el avellano; sumándose los preferidos como el fresno, el acebo, y el sauce. Algunos árboles son venerados por tener personalidad propia, y algunos específicamente son frecuentados por personajes feéricos. Todo aquél relacionado a lo céltico seguramente pensará en el roble y está en lo cierto ya que quizá sea el árbol más sacro para los Druidas del cual recolectaban el muérdago (de hecho ciertas teorías lingüísticas erróneas asocian al druveid (druida) como aquél que ve a través del roble). Este culto también se ha trasladado a los mitos como la famosa copla "Fairy Folks / Are in Old Oaks". Se dice que muchos copas de roble son frecuentadas por los siniestros 'hombres - roble' de Escocia.

 

 

Fresno

 

Katherine Briggs cita una canción popular de Somerset recopilada por Ruth Tongue cuyo coro refleja una creencia popular en especial: "El Elmo apesadumbra, el Roble odia, el Sauce camina, si viajas tarde". Briggs interpreta que debido a la vulnerabilidad de los elmos a las enfermedades se cree que al cortar un ejemplar cercano a otro provoca ese estado. Los robles debido a su status sacro, resienten ser cortados, y la copa del roble que brota de las raíces de un tronco caído es malevolente y resulta peligroso transitar cerca por las noches. Los sauces son aún más siniestros puesto que se cree que tienen el hábito de desprenderse del suelo y perseguir a los viajeros solitarios por las noches (recordemos al 'Anciano Hombre Sauce' de Tolkien).

Wood - Martin en su obra "Rastros de las Antiguas Creencias de Irlanda" dedica su atención a la creencia en los árboles. Por ejemplo cuando cita al Fresno menciona la existencia de uno en la Parroquia de Clenor en el Condado de Cork, cuyas ramas nunca fueron cortadas a pesar de la falta de leños para el fuego, y de otro en Barrisokane, el viejo "Bell tree", sacro en los ritos de Mayo, del cual se creía que si un hombre tan sólo quemase una astilla, en su hogar se incendiaria toda la casa. Tal destino le aconteció a un granjero quien trato de cortar una rama de saúco que sobrepasaba el pozo de un santo. Intentó tres veces, se detuvo en la segunda porque parecía que su casa estaba en llamas, pero descubrió que era una falsa alarma. Ya a la tercera vez no se dejó llevar por las apariencias y se hizo de la rama para encontrar luego que al llegar a su casa esta se había incendiado por completo. Los lugareños aseguran que había recibido su merecido.

Según K. Briggs el saúco posee dos aspectos míticos tal como relata Hans Andersen en su cuento (Madre Flor de Saúco) y en Lincolnshire donde se cree necesario pedir permiso al árbol para cortarle una rama. Las flores y frutos son de estima para la elaboración del vino e incluso se dice que la buena gente feérica encontraba en ellos protección de los espíritus malignos. Por otra parte en Oxfordshire y los Midlands, muchos saúcos eran sospechados de ser brujas transformadas y se suponían sangraban al ser cortados. En su obra "El Reino Intermedio" D.A.Mac Manus reconfirma la creencia de que algunos árboles son frecuentados por seres feéricos y otros demonios. Nos da un ejemplo de un grupo cerrado de tres árboles *Dos Espinos y un Saúco" los cuales eran asediados por tres malos espíritus. También cita la sacra trilogía de Roble / Fresno / Espino, los cuales de crecer próximos y de ser cortado un vástago de cada uno, unidos todos por una hebra roja, resultaba de gran protección contra los espíritus nocturnos.

Tal como mencionamos al comienzo dos árboles frutales, el manzano y el avellano, poseen cualidades mágicas. Los frutos del avellano son fuente de sabiduría y fertilidad, los del manzano de poder y juventud.

Mac Manus menciona otros árboles feéricos: el abeto escocés (fir), el abedul (birch), el espino negro (blackthorn) y la retama (broom), aunque esta última es un arbusto. 

Curiosamente el haya es un árbol sagrado sin conexión con el mundo feérico. Se dice que las oraciones dichas bajo el haya van directo al cielo, particularidad diferencial por cierto.

Por Eliseo Mauas Pinto, co-fundador de
Bran (música celta)
Julio de 2001
 

Roble blanco.

 


Sauce.

 

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