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"Yo quería descansar acá porque acá
están mis padres. Aquí empezó mi miseria y aquí quiero terminar." La frase
pertenece a José "Pepe" Biondi y alude al cementerio de Lanús.
Tercero de 8 hermanos, Pepe nació en la Capital Federal,
en el barrio de Barracas y más precisamente en Baigorri 75, el lejano
4 de septiembre de 1909, fruto del amor entre José Biondi y Ángela Cavalieri,
una pareja de inmigrantes italianos.
Allá por 1916
Un día, Pepe estaba hacienda la vertical en la calle,
en un lugar que su única hija, Margarita, no puede establecer con precisi6n.
Pudo haber sido en Villa Obrera, Talleres o Villa Barceló. En esos momentos,
pasó el carromato del circo Anselmi, que estaba liderado por Chocolate,
un payaso brasileño, cuyo nombre era Juan Bonamorte. Cuando Chocolate
vio a Pepe, pidió a la madre de éste autorización para llevárselo, con
los pretextos de que le enseñaba un oficio y le pagaba un sueldo. Ángela
creyó que, al menos, su hijo comería todos los días. Y dio su aprobación.
Pero antes de la despedida, colgó una medallita del cuello de Pepe. Chocolate
le enseñaría el oficio, es cierto, en cuanto al sueldo...
La pedagogía no era el fuerte de Bonamorte. "Le enseñaba
a golpes y a palo limpio a hacer acrobacias. Era un chico de 7 años. Lo
agarraba y le ponía la cabeza acá (por la entrepierna de Bonamorte), le
doblaba las vértebras y, cuando el chico gritaba, lo tiraba a la pista
y con un látigo le daba y le daba. Pienso que del mismo miedo, de los
nervios, Papá hacia saltos mortales. Y pensar que le decía "mi maestro"",
explica Margarita.
El "ángel bueno" siempre en su camino.
A su hija, Biondi le repetía una frase que, a juzgar
por las situaciones que le tocó vivir en carne propia, fue muy real. "Yo
fui muy desgraciado en mi vida, m'hija, pero cuando estaba peor en mi
vida siempre se cruzó un ángel bueno".
En aquel momento, hacia 1920, el ángel
bueno tenía nombre y cuerpo de mujer. Rosita de la Plata, una "écuyère"
que tenía relaciones con Bonamorte. "Esta mujer, que siempre veía a Papá
llorando, le preguntaba: "Josecito, ¿qué te pasa?". Pero nada, nunca
una palabra de Papi. Hasta que se puso a observar los ensayos y veía cómo
este hambre le pegaba "¿Por qué no le pegás a la gente que se puede defender?
¿Por qué le pegás a esa pobre criatura de 11 años? ¿Cómo te atrevés a
hacer una cosa así? Mirá, si yo te vuelvo a ver que le pegás, te denuncio.
Y conmigo no tenés más que ver"", prosigue Margarita.
-¿Cuál es la actitud de Bonamorte?
-No le pega más
-¿Continuó la relación?
-Siguió hasta que Bonamorte le dio una
paliza terrible a Papá, con patadas y todo.
Al parecer, Rosita logró que a Pepe se
le pagara un salario. Empero, ese no fue el único gesto que tuvo con el
sufrido joven: como lo veía tan desprotegido, le regaló un anillito de
oro.
Tras la golpiza, Biondi, que tenía ya
14 años, decide abandonar el circo y regresar a su hogar, pero antes dejó
el obsequio en el camarín de su protectora.
Al llegar a su casa, encontró un cuadro
de miseria horrorosa, por lo que se fue a Constitución a vender diarios.
Tiempo después, los ruegos de Chocolate
y de un tal Pachequito no bastaron para torcer la voluntad de Pepe, quien
no quiso regresar al circo Anselmi.
En busca de una nueva oportunidad
Biondi estaba convencido de que, tarde
o temprano, retornaría a lo suyo: la acrobacia. Primero aceptó la propuesta
de Napoleón Seth, un reconocido payaso, de ser el clown y la antítesis
del Tony que éste interpretaba. Pero Pepe era esencialmente acróbata,
y la imposibilidad de incorporar un número de este tipo a la rutina que
presentaban terminó dividiéndolos.
Luego de seis meses de inactividad, Pepe
se unió a otro acróbata, Peter, con quien trabajaría algo así como un
año y medio, lapso en que conoció a un inmigrante de origen ruso, Bernardo
Zalman Ber Dvorkin (Dick), que sería su compañero de espectáculos durante
23 años.
De Argentina al mundo
"Cuando van contratados a Chile, en 1941,
Papá sufre la fractura de la columna vertebral. No pueden seguir (con
el mismo nivel de exigencia que el show requería). Pero como le dijeron
que tenia gracia contando chistes, empezó a armar pequeñas rutinas. Compraba
la revista Rico Tipo de (José Guillermo) Divito. Y entonces se incorporaron
a trabajar en "La Cruzada del Buen Humor", de Tito Martínez del Box, de
donde salieron "Los Cinco Grandes". rememora Margarita, al borde de la
emoción. Y añade: "Entonces (con Dick) empezaron a hacer chistes y terminaban
con una prueba acrobática que Papá si podía realizar. Porque estuvo enyesado
y hubo que darle calor durante un año y medio, tiempo en el que mi madre,
María Teresa Moraca, debió mantener la casa con su trabajo: cantaba 22
tangos por noche, hacía 7 sketches y ganaba por ello 8 pesos. En aquel
entonces, 8 pesos era plata".
Un habitué de El Tronío, un colmado tipo
español de Buenos Aires, era don Vicente Miranda, propietario de El Patio
de México, uno de los cabarets mas renombrados del territorio azteca.
Este empresario envió a su asistente, Alfredo Almaza, para que los contrate;
a partir de ello, empezaron a trabajar fuerte. Fueron a México por dos
semanas y se quedaron cinco meses. "Una anécdota es lo que sucedió con
Josephine Baker, quien cerraba el espectáculo, luego de Dick y Biondi.
Tanto gustaba el show de ellos que la gente pedía que hicieran varios
bises. Una noche, ella se dirigió a Papá, que era tan caballero, tan buena
persona, tan correcto, y le dijo: "Sr. Biondi, yo estoy vestida entre
cajas, esperando que ustedes salgan. Y vienen los aplausos, estoy perdiendo
el tiempo y no puedo estar tanto tiempo de pie; entonces, voy a permitir
un bis. Si ustedes siguen hacienda bises, yo hago que la orquesta ataque
y salgo, empiezo a cantar y a bailar delante de ustedes". (...) Al final,
le rescindieron el contrato a ella, mientras que a ellos se lo renovaron
y, además, cerraban el espectáculo", cuenta la primogénita del cómico.
En 1948, CMQ Televisión de Cuba contrata
al dúo para actuar en la isla y, como solía suceder, "gustan un montón.
Vuelven y van contratados a España, en donde son suceso y gustan mucho",
afirma Margarita. A propósito de la aparición del "ángel bueno" en la
vida de Biondi y del viaje del dúo a la Península Ibérica, una breve digresión
que sirve para apuntalar, aún más, la hombría de bien del cómico argentino.
Hacia 1931, Papá vivía en una pieza con el padre de Carlitos Scazziotta.
¡Una malaria y una miseria que Dios me libre! Un día, Papá tomaba mate
con agua fría, mientras comía una zanahoria. Estaban sin laburo, una tragedia
total Entonces, Papá dijo: "No podemos pagar el alquiler, voy a salir
a buscar algo". Y se encontró con un muchacho al que conocía del circo.
"¿Cómo te va, que decís?", preguntó éste. "Mal, no tenemos un mango. Estamos
desesperados, no sabemos qué hacer", contestó Papá. El ángel bueno siempre
se le presentaba. "Mirá Biondi, yo a vos te conozco. Sé que sos un
buen pibe, sos honesto. Yo te voy a llevar al restaurante El Alba (que
estaba frente al Congreso). Allí trabaja un gallego que a mí me ayudó
cuando estaba en la mala; es mozo". En aquellos tiempos, cuando los mozos
se iban por la noche, se llevaban la comida sobrante, que no era precisamente
una hamburguesa... Podía ser una cacerola de puchero a la española, con
garbanzos, con todo. "A mi me dio una mano. Él tiene una pieza, pero se
va a España porque ganó la lotería; se quiere ir a morir allá, porque
tiene 48 años y trabajó toda la vida. Deja la pieza y el te pone un catre,
el te va a hacer dormir allí Yo te llevo porque te conozco. Pero prometeme
algo: cuando consigas trabajo, te vas enseguida", agregó el muchacho.
Y lo llevó. Y lo presentó así: "Mirá Gallego, éste es un compañero
mío, se llama Josecito...". "Si hijo, cómo no. Acá tiene la llave, vaya
a casa que yo esta noche le llevo comida", le dijo el gallego a Papá,
que ni bien llegó limpió la pieza, le lavaba las medias, lo ayudaba. El
tipo llegaba a la noche, "Josecito sentate", y comía. Entonces, Papá comenzó
a buscar trabajo. Y como a la semana consiguió. "Mirá Gallego, me
voy. No te doy nada porque no tengo nada. Pero Dios ha de querer ponerte
en mi camino para que yo te dé todo lo que vos me diste a mí esta semana
¿Cuándo te vas?". "No, hijo", respondió el gallego. "Decime cuándo te
vas", insistió Papá, que fue al puerto y lo despidió llorando, con los
pañuelos, mientras que el otro se iba feliz de la vida en el barco a España",
describe Margarita.
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En España, el dúo actuó unas dos temporadas.
En 1951, Pepe cumplió; todo lo dicho 20 años atrás. Fue un día, al salir
del teatro, luego de los ensayos. En un rincón, pálido, demudado y con
el sobretodo roto, estaba el gallego, quien trató a Biondi de "Su Excelencia".
"¿Y cómo no te voy a conocer si me mataste el hambre tantas veces?", le
habría recordado el popular cómico al ex mozo. De más está decir que Pepe
le devolvió la dignidad: alquiló una pieza para el, le dio de comer y
lo vistió. Pero el dúo tenía otros compromisos. "Decirme una cosa, Gallego.
Yo me quiero ir tranquilo de España, a vos ¿qué te gusta, qué querés tener?",
preguntó Biondi. "A mi me gusta el campo, me gustan las vacas". Biondi
compró una casa y una vaca para el gallego, y dejó a éste en el campo.
Goar Mestre, "hacedor de mundos"
En 1952, la pareja debuta en la televisión azteca. Un
año más tarde, en julio de 1953, El Show de Dick y Biondi alcanza el éxito
soñado. Pero el dúo se separara luego de 23 años. Es que Dick conoció,
en España, a una vedette, Trini Alonso, de la que se enamoro, con quien
se casó (fue bígamo) y a la que propuso para el espectáculo que brindaba
junta a su cuñado. Mas las distracciones de Dick sobre el escenario, a
causa de esta mujer, disgustaban a Biandi, quien puso punto final a la
relación laboral con Ber Dvorkin ni bien venció el contrato que tenían
en Cuba. Pepe había perdido a un hermano.
La disolución del dúo produjo un dolor inmenso e intenso
en Biondi al punto de estar "tirado" en la cama durante una semana, llorando.
Y cuando estaba por armar Las valijas para regresar a Buenos Aires, lo
llamó Goar Mestre, un cubano "hacedor de mundos".
Mestre era dueño de CMQ Televisión de Cuba. "En lugar
de llamarse El Show de Dick y Biondi, se va a llamar El Show de Pepe Biondi.
Yo le voy a poner un elenco a su disposición y usted ve lo que puede hacer:
si gusta, se queda, y si no, se va", propuso el poderoso empresario televisivo.
El Show de Pepe Biondi llegó a ser el primer programa de la televisión
cubana.
El 14 de septiembre de 1958, Biondi es secuestrado por
dos miembros del Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro, cuando
estaba a punto de ingresar a los estudios Focsa. Los milicianos, una mujer
y un hombre, vestidos de verde oliva, le transmitieron la consigna: "En
estos momentos, Cuba no debe reír". Este suceso bastó para que Biondi,
después de siete años de éxitos, decidiera abandonar la isla de América
Central, tras el homenaje de despedida que se le rindiera en el Teatro
Nacional, el 30 de junio de 1960. Pero antes, Mestre le dirá: "Usted y
yo nos vamos a ver en Buenos Aires, para la inauguración de Canal 13".
Ya en la Argentina, debutó con Viendo a Biondi, el 7
de abril de 1961, por Canal 13 y de la mano de Mestre. Fueron siete años
triunfales, en que Viendo a Biondi -con José Pepe Díaz Lastra, Carmen
Morales, Carlitos Scazziotta y Luisina Brando, entre otros- consiguió
marcar 66,2 puntos de rating.
Pero las varias operaciones que debió soportar, le impedían
llevar un ritmo normal de trabajo.
José Pepe Biondi falleció el 4 de octubre de 1975, de
un síncope cardíaco, pero le sobrevivieron Pepe Galleta, Pepe Curdélez,
Pepe Estropajo, Pepe Luí, Narciso Bello y el resto de los personajes que
engendró en Cuba y trajo a la Argentina. Empero, antes le pidió a su hija
que no lo sepultaran en el panteón de Actores de la Chacarita, sino en
Lanús en la tumba más humilde, cerca de sus padres. "Si es verdad que
hay otra vida y yo me veo en un mausoleo, me vuelvo a morir", aseguró.
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