Emilio Díaz Pazos al margen.
La proporción áurea como arma en la vida.

Quien no ha sido subyugado alguna vez ante la visión, en fotografías o, de una espada medieval con incrustaciones de piedras preciosas o las primeras armas de fuego con sus trabajadas formas. Las armas convocan a una particular dualidad, que en el caso de Emilio Díaz Pazos, apasionado y particular armero, incluye un valor agregado que proporciona el interés por la historia y su reconstrucción en el presente.

Por Gabriel Cortes y Pablo Rodríguez Leirado.
Fotografías Juan J. Díaz.
J
ulio de 2001.

 
 

El hombre desde que pisa la tierra ha utilizado y creado diversos elementos para proporcionarse sustento mediante la caza mayor y menor, defender su vida y la de sus allegados, y agredir a otros semejantes motivado por la ambición u otras oscuras y/o nobles causas. Esos instrumentos, muestran la naturaleza ambivalente del hombre, el amor y el odio como las dos caras de la misma moneda, que es su propia existencia. Esos elementos, esas armas, muchas veces exceden su carácter funcional y transgreden a la categoría de objetos artísticos. Quien no se ha deslumbrado ante una adornada espada medieval. En otros casos, su antigüedad despierta la curiosidad y el interés histórico.

Emilio Díaz Pazos, armero por pasión, es uno de los tantos artesanos que podemos encontrar en la Argentina, pero con una especialidad extremadamente interesante para el aficionado de las armas en general o simplemente para el enamorado de la historia. Emilio se dedica en forma artesanal a fabricar armas de avancarga (sistema primitivo de percusión de las armas de fuego) del período en el cual nuestro país ejercitó sus primeros pasos como nación, y en el diálogo que a continuación se puede leer y saborear nos explica las características de su particular oficio.

Sitio al Margen: ¿Qué valor estético es el que transmiten estas históricas armas?
Emilio Díaz Pazos:
Esa es una pregunta similar a la que muchas veces me efectúan cuando ven las armas que fabrico, especialmente las mujeres. Me dicen que hay algo que les atrae en estas armas, que les parecen bellas y no saben explicarse el porqué. Incluso muchos me afirman que aborrecen las armas pero igualmente sienten esa mágica fascinación. La cuestión es que están realizadas cuidando la proporción áurea, que es una relación numérica que se caracteriza por la armonía y belleza de las formas, y que se encuentra en la naturaleza. En las armas de fuego se mantiene hasta el siglo XVIII, constituyéndose en verdaderas piezas únicas, ya que a partir del XIX pasan a ser producciones netamente industriales.

 

 

Emilio Díaz Pazos mostrando su colección al director de Sitio al margen.

Entendemos, a partir de la explicación de Emilio, de donde proviene esa fascinación, ya que la proporción áurea, o "número de oro", constituye una proporción estética ideal que fue formulada por Mario Vitruvio -un arquitecto romano del siglo I A.C.-, y que desde entonces se ha aplicado en gran número de obras de arte, ya sea científicamente o por intuición. 

Sitio al Margen: ¿Desde qué época comenzó a dedicarse a la fabricación de estas armas tan cargadas de historia y qué causas lo llevaron a producirlas?
EDP:
Todo esto comenzó hace unos veinte años atrás. Yo poseía un taller metalúrgico que producía artículos para el hogar y el camping. Por ejemplo, la primera cocina con dos hornallas y horno para casas rodantes, que en algún momento tuve la posibilidad de exportar a los Estados Unidos, pero por circunstancias de índole productivas no se concretó. Pero lo cierto es que, un día, mi padre poseía en su casa una gran colección de revistas: "Mecánica Popular". En uno de los ejemplares encontré un artículo sobre un hombre que había fabricado un cañón de avancarga a escala para su hijo. A mí las armas me gustaron desde siempre, y de esa manera se me despertó la pasión dormida por construir estas piezas. También comencé con un cañón a escala que llevé a probar al Polígono de Lomas de Zamora. La cosa funcionaba y en el trajín comencé a fabricarme las armas para mi uso personal y posteriormente mis compañeros de actividad en el tiro me empezaron a solicitar si les podía fabricar piezas para ellos. De esa manera hace aproximadamente cinco años que esta hermosa y apasionante actividad se transformó de un simple pasatiempo, en un "pasatiempo rentado".

SaM: ¿Cuáles son los tipos y modelos de armamento que usted fabrica y cuáles son los más solicitados?
EDP:
El tipo de armas que fabrico son mayormente mosquetes o fusiles (tal la denominación actual), que son las armas más solicitadas, rifles de caza, pistolas, bayonetas de cubo y aparte algo muy curioso que son gorros de finales del Siglo XVIII y principios del XIX (Tricornios, Chacós, Morriones, etc). Dentro de la categoría de los mosquetes, fabrico los de procedencia española, conjuntamente con todas sus piezas complementarias (llaves, herrajes, culatas de madera, etc) muchas de las cuales ya no se fabrican en la península, también fabrico los mosquetones franceses de gran belleza lineal comparados al Mauser de principios del S.XX , el Fusil Norteamericano - bastante similar en diseño al modelo francés - denominado Springfield 1795 y tal vez el fusil más extendido en operaciones por todo el mundo: El Brown-Bess Británico o comúnmente denominado Tower (por su marca de certificación expedida en la Torre de Londres.). El porque del criterio de elección para fabricar estas armas se origina en una justificación de tipo histórica, ya que la gran mayoría de estas armas se utilizaron en el Virreinato del Río de la Plata; las Invasiones Inglesas y las posteriores guerras independentistas y civiles que vivió la argentina hasta bien adentrado el siglo XIX. Es decir, yo con esta actividad exploto dos venas muy importantes dentro de mi ser: La primera, es aplicar mis conocimientos técnicos en la materia, y segundo trato de rearmar en forma práctica y real una gran parte de nuestro patrimonio histórico.

Una buena prueba de ello se trata la Guardia Histórica de Honor "Compañía de Cazadores Correntinos", compuesta por ocho integrantes -todos civiles, entre ellos Emilio-, que se constituyó para recrear esa histórica agrupación de milicianos urbanos, como originariamente eran los Patricios, Arribeños, Tercio de Gallegos, Miñones Catalanes, etc. Estos cuerpos de voluntarios se formaron en 1806 para la defensa de la Ciudad de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, y en el caso de los Cazadores Correntinos estaban constituidos por naturales de Corrientes que habitaban en la capital del virreinato. Por su fiel reconstrucción, tanto en el armamento como en los uniformes, obtuvieron el Primer Premio en octubre del 2000 durante el 2do. Concurso Nacional de Uniformes Militares.

 

 

SaM: ¿Nos puede dar un panorama de los antecedentes de esta especialidad en la Argentina?
EDP:
El antecedente primario se puede encontrar en la primer fábrica de armas que se intentó montar en Argentina, que posteriormente a la Revolución de Mayo y para armar en forma más o menos organizada a los cuerpos expedicionarios criollos, construía fusiles, pistolas, armas blancas y municiones. Esta fábrica se encontraba ubicada en la actual Plaza Lavalle o de los Tribunales, denominada: Parque de Artillería. Muchos años después, en la década del '70 del pasado siglo, Fabricaciones Militares construyó unos millares de Fusiles "Tower" para la realización de un film de época que al final se truncó producido por una productora canadiense. Pero creo que actualmente soy el único que se dedica con regularidad a la fabricación de estos productos y aparte tengo entendido que hay un armero en Rosario que se dedica y hace algunas cosas. Como verán el mercado es extremadamente reducido.

SaM: ¿Cómo es el mercado que demanda este tipo de armamentos?
EDP:
Es un reducido segmento. Este tipo de tiro es bastante especial. Existe gente interesada por este período técnico - histórico de las armas de fuego. Personas muy entusiastas por lo que realizan cada fin de semana en todos los polígonos donde se practica este tipo de tiro. Les puedo asegurar y como expresaba en la respuesta anterior que el mercado es muy pequeño y que nos conocemos absolutamente todos. 

 

 

SaM: ¿Cómo se puede definir a las personas que se acercan o que practican esta especialidad?
EDP: Y es gente muy especial... Te puedo dar un ejemplo: las personas que practican el tiro de avancarga son como un fumador de pipa. El proceso necesita de un espacio y de un tiempo especial, donde el compartir y la camaradería son esenciales, y la reflexión sobre como preparar el tiro y todos los factores que lo rodean convierten a esta actividad en un sano ritual, que es básicamente como prepararse y fumarse una buena pipa. Esta es la gran diferencia con el tiro llamado "industrial", es decir, voy a la armería, me compro las municiones, las gasto en el polígono y me vuelvo a mi casa. Es distinto al igual que la gente que lo practica. Esto es como juntarse en una peña de amigos y charlar de un montón de cosas que a veces ni incluye a las armas en particular, es bárbaro y funciona como un excelente "cable a tierra". Te lo digo con conocimiento de causa, ya que fui miembro fundador de la Asociación Argentina de Avancarga con sede en el Tiro Federal Argentino de Núñez.

Referido a este aspecto por nuestra cuenta podemos agregar a las palabras de Emilio que son conocidos como "los locos del fondo", por las particularidades del grupo, sumamente pintoresco, que incluso llegan a utilizar vestimenta histórica, a diferencia evidente del tirador habitual.

 

 

SaM: ¿Cómo aprendió este particular oficio, más allá de su capacidad autodidáctica y de investigación?
EDP:
Podríamos decir que en forma sistemática cuando desde muy joven ingresé a la Escuela de Mecánica del Ejército. La formación técnico-educativa en este Instituto fue muy buena y me ha servido en gran forma durante el desarrollo de mi profesión como metalúrgico en una época y ahora como armero.

SaM: ¿Nos puede indicar algunas fuentes técnico-bibliográficas en las que se basa para llegar a crear sus valiosas piezas?
EDP:
Con respecto a las fuentes técnico-bibliográficas, les comento que tengo una guía bastante variada. Entre ellas puedo citar "The Northern Armory: The United States Armory at Springfield, 1795 - 1859"; "Armas de Fuego del Ejército Francés desde 1750 a 1940" del Cnel. (R.E.) Jean Martín; "British Military Firearms from 1650 to 1850" de Howard L. Blackmore; con respecto al armamento español, consulto "The Spanish Military Weapons in colonial América from 1800 to 1820" y con respecto a la Argentina reviso asiduamente la obra "Historia de las armas de fuego en la Argentina", de Rafael De María. Como pueden observar las fuentes son extensas y variadas, pero la clave es estar constantemente investigando y consultando para poder perfeccionar los modelos producidos.

SaM: ¿Cómo se maneja con la cuestión del intercambio de las piezas?
EDP:
Las piezas no son intercambiables. El trabajo es totalmente artesanal. Mi capacidad productiva no me permite trabajar con piezas intercambiables, es por eso que cada pieza que yo fabrico posee la garantía de ser única y que el adquirente de la misma sabe perfectamente que el arma que tiene entre manos es una pieza similar pero no idéntica al mismo modelo. El principio de intercambio de piezas lo puede poseer una mega industria que produce de tres a cuatro mil unidades mensuales con diseño asistido por secciones de alta especialización productiva, de las cuales yo por obvias razones no dispongo.

 

 

SaM: ¿Cuál es su impresión sobre el futuro de su actividad? ¿Existen posibilidades de exportar, tanto para la actividad del tiro deportivo como para la conservación histórica?
EDP:
El futuro de la actividad es tan difícil como la situación del país, todos sabemos que vivimos bajo una severa crisis económica, que cada vez nos hace trabajar más para llegar a subsistir, sacrificando de esta manera tiempo libre para el ocio, el esparcimiento y la contemplación. Es decir, mientras el país no levante cabeza, la actividad seguirá estancada y tratando de no entrar en peligro de extinción, ahora con respecto a sí existen posibilidades de exportación de productos o de expandir el negocio la pregunta esta más cercana al no rotundo que al sí esperanzado... Pero considero que igualmente uno debe seguir, por lo menos yo con esto me divierto, me paso largas horas trabajando en la mesa de dibujo o con las máquinas. La verdad que es un gran cable a tierra y, aunque las cosas marchen mal, de ninguna manera voy a bajar los brazos y proseguiré trabajando y diseñando. Casualmente por estos días estoy trabajando en el diseño y armado de un mecanismo de rueda - uno de los sistemas de ignición más complejos en la historia de las armas de fuego - y en un futuro no muy lejano tengo decidido comenzar a producir armas del periodo denominado de "transición", en las cuales las piezas ya no trabajaban a chispa, sino que por medio de un pistón y los cañones poseían estrías. Creo que es un reto temerario, pero con fuerza y trabajo seguramente se saldrá adelante. En síntesis a pesar de todas las inclemencias de la vida y el país, me siento un hombre afortunado, por lo menos todavía puedo experimentar la sensación de divertirme con lo que hago, y en cierta manera he vuelto a mi niñez.

Pero esta pasión no es la única forma de contacto con la niñez que mantiene Emilio Díaz Pazos. Durante toda su vida ha estado integrando y dirigiendo asociaciones de Boy-Scouts, una actividad a la que destina mucho tiempo y esfuerzo ya que "a la juventud hay que ayudarla y porque es un contacto profundo con la vida". Aspecto que en un principio aparentemente podría contradecirse con el mundo de las armas, pero que desde la perspectiva de reconstrucción histórica que ha emprendido Emilio adquieren otra proporción, que neutraliza los violentamente racionales instintos por los cuales fueron creadas las armas, no contradictorios con la vida.

Por Gabriel Cortes y Pablo Rodríguez Leirado.
Fotografías Juan J. Díaz.
J
ulio de 2001.
 

Emilio Díaz Pazos junto a un miembro de Sitio al margen, Gabriel Cortés.

 

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