Festival Intercéltico de Lorient 2001.
Un argentino en Lorient.

La moderna ciudad bretona de Lorient se transforma todos los años en una suerte de "Meca" celta ya que el Festival Intercéltico que organiza dicha población, celebrado este año entre el 3 y 12 de agosto, manifiesta su finalidad de rendir culto a las tradiciones y a las expresiones artísticas contemporáneas de todas aquellas comunidades que reivindiquen en su acerbo cultural raíces célticas. Para el 2001, en la 31a edición, se realizó un homenaje a uno de los principales pueblos de ese origen: Galicia (Galiza) y Sitio al Margen estuvo presente en la cobertura realizada por Ramiro Especht músico que asistió en calidad de participante.

Por Pablo Rodríguez Leirado.
Septiembre de 2001.

 
 

Aunque su apariencia física parezca desmentirlo Ramiro Especht tiene solo 15 años y a su corta edad ya le ha tocado representar, como músico, a su país en una competencia internacional. Ramiro es un intérprete de gaita, pero de la variedad que se utiliza en Galicia. Este instrumento, emblemático de la música popular y tradicional de Galicia, y que en Argentina cuenta con una buena cantidad de cultores y un gran número de admiradores, es de uso general en los grupos de música celta, ya que se trata de un instrumento propio de los pueblos de ese origen, aunque también es utilizado -con variadas formas- en otros territorios y otras culturas. 

En el marco del Festival Intercéltico de Lorient (FIL), el más importante del mundo celta, se realiza la competencia para gaiteros solistas por el Trofeo The Macallan, que es el de mayor prestigio mundial, es como el premio Nobel para gaita. Se divide en dos modalidades: una dedicada a la gaita escocesa -o mejor dicho Highland Bagpipe-, y la otra a las gaitas gallega y asturiana en la cual todos -no importa si tocan gaita gallega o asturiana- deben interpretar dos repertorios, uno de música gallega y otro asturiana. Se puede afirmar con seguridad que todos los gaiteros de prestigio en la actualidad han inscripto su nombre en el palmarés del Trofeo The Macallan. Desde el 2000 la organización del festival decidió la mundialización del concurso de gaita asturiana y gallega, así permitió la participación a gaiteros de América. Los intérpretes americanos por segunda vez estuvieron en Lorient, y en esa oportunidad fueron cuatro: Andrés Soberón (Chile), Manuel Medina (México), Carina Fragoso (Argentina) y, ya mencionado, Ramiro Especht.

Sitio al Margen entrevistó a Ramiro a la vuelta de su experiencia en Lorient, quien también se desempeñó como corresponsal de nuestra publicación y aportó los datos que transmitimos a nuestros lectores en el informe sobre el Festival Intercéltico 2001, titulado "Lorient celebró a Galicia", ya que este año estuvo dedicado a esa nación celta. Ramiro Especht nació en Buenos Aires, en una familia de descendientes de gallegos y ucranianos y desde hace ya varios años que toca la gaita gallega. Es integrante de la Banda de Gaitas "Ciudad de Buenos Aires" desde su creación y también de su variante tradicional, el Grupo Enxebre "Ciudad de Buenos Aires". A continuación reproducimos la entrevista que mantuvimos con él.

 

 

Ramiro Especht en el Festival Intercéltico de Lorient.
  Sitio al Margen: ¿Cómo fue el viaje y la estancia en Lorient hasta la competencia?

Ramiro Especht: El viaje fue cómodo con muy buena onda, ni bien llegas se te ponen a hablar -ya sabemos como son los gallegos y asturianos-, así que te hacen sentir cómodo. En Lorient comida realmente no era buena, o por lo menos no lo es para nuestro paladar y nuestras costumbres. Me instalaron con los asturianos, en realidad a todos los americanos nos instalaron allí. La primera noche salimos, casi todos los gaiteros, a recorrer la ciudad, yo no conocía nada ni siquiera sabía como volver.

SaM: ¿Te contactaste con otros gaiteros? 

RE: Con el primero que hablé fue con Celso Díaz, que en la preselección en Asturias salió primero y en Lorient quedó séptimo. Eso fue en Bretaña pero en el viaje, con el primero que me encontré fue con Andrés Soberón, el gaitero de Chile. Viajamos juntos desde Asturias a Lorient, con buena onda. Luego charlé con Iñaqui Sánchez (asturiano), quien ya había estado otros años y me puso un poco al tanto. Hasta el Macallan, que fue al otro día, no hablé con nadie porque todos estábamos como concentrados se podría decir, preparándonos para la competencia.

SaM: ¿Es cierto que previamente se realizó un almuerzo de camaradería?

RE: Si, al otro día se realizó un almuerzo en el cual estaban los jueces bretones, los gallegos y los asturianos, Lisardo Lombardía -el delegado del FIL por Asturias-, y todos los gaiteros que competirían luego. Los gallegos al principio no daban mucha bolilla, tal vez por la tensión de la competencia. Cada uno, en esos momentos, estaba un poco en su mundo. No comí muy bien, a pesar que me comentaron que sería la única comida que iba a disfrutar, y no porque fuera poca comida sino porque tienen otros hábitos, otros platos que no van con nuestros gustos, como la carne que para nuestro gusto es cruda. Claro que uno podía ir al stand de Galicia y comprar algo pero eso era realmente caro. 

SaM: ¿Cómo fue el Macallan?

RE: En el Macallan estuve hablando con Abraham López, que salió quinto. Me comentó que muy pocos días antes estaba estudiando la partitura de lo que iba a tocar en el torneo... esto demuestra el gran nivel que tienen los gaiteros europeos, ya que un asturiano toca y conoce el repertorio gallego tal como cualquier gran gaitero gallego. Lo mismo para los gallegos con respecto a la música asturiana. No hay nadie aquí -y creo que en América en general-, por el momento, que compita con semejante nivel y habilidad. A ellos les vi tocar con dos gaitas, algo que realmente sería muy bueno que se implementara en la selección que se realiza en Buenos Aires para Lorient. Así lo hicieron Pablo Seoane, Edelmiro Fernández, el ganador, y creo -si mal no recuerdo- que Oscar Ibáñez también -el que salió segundo-. Es decir que tocaban el repertorio gallego, con una gaita gallega, y luego el repertorio asturiano con otra gaita también gallega pero con el puntero pechado y te digo que lo hacían sonar como un instrumento asturiano. ¡No se puede competir con eso, son geniales! Nadie aquí sabe tocar así. Aparte, ya en lo gallego la diferencia es muy grande. Yo vi que, por ejemplo, meten triple picado ¿cómo le ganás a eso? Al menos yo por el momento no puedo. 

SaM: Ya van dos veces que los gaiteros americanos quedan en las últimas posiciones, lo cual demuestra que evidentemente hay una gran diferencia con los europeos ¿Cómo crees que puede revertirse? 

RE: O viene un profesor y está un año dándonos clases, para llegar más o menos al nivel que tienen ahí, o un argentino -o cualquiera de América- se va a Galicia a aprender durante un tiempo prudencial -o sea, largo- y luego se presenta al Macallan y puede hacer un papel respetable, pero eso porque aprendería en Galicia. Te aseguro que ni el mejor gaitero de aquí podría quedar ni octavo. ¡No sabés lo que tocaba el octavo! Quedó en esa posición porque tenía el roncón desafinado, pero tocaba de p... madre. Cuando salió a tocar Edelmiro se me puso la piel de gallina, ¡no puede ser!, me dije.

SaM: ¿Vos fuiste el último en tocar?

RE: Si, por el sorteo quedé así y la verdad es que fue peor porque me puse más nervioso de lo que ya estaba. 

 

 

El gaitero Edelmiro Fernández, ganador del Torneo Macallan.
 

SaM: Después del Macallan ¿Cómo fue la relación con todos? ¿siguió tan distante?

RE: No, todo fue más relajado, íbamos casi todos a tocar juntos por ahí. Yo las veces que no los acompañaba era porque en ese momento iba a ver alguno de los excelentes espectáculos que había, el Ballet Rey de Viana y el IGAEM, a Budiño, Luar na Lubre, el concurso nacional de Bandas Bretonas, las Noches Mágicas, y otros.

SaM: ¿Dónde tocaban?

RE: En la carpa -o stand- de Galicia. Lástima que cerraba bastante temprano para mi gusto, a eso de la una de la mañana. Pero no siempre lo que había ahí era lo mejor, ya que una vez escuché a un grupo que tenía una gaita en do muy desafinada, un arpa que hacía la melodía, un tambor y un bombo, y escuché algo parecido a la Muñeira de Chantada. Claro que otra noche estuvieron los del IGAEM y, naturalmente, eso sí que fue otra cosa... pero te digo que los otros eran como cualquier grupo de aquí, seguramente no estaban en una buena noche... Pero lo que quiero rescatar es que todos, realmente todos, tenían muy buena onda. Se prestaban las gaitas, yo le daba mi gaita a uno y otro me daba la suya. ¡Edelmiro Fernández estaba tocando al lado mío! Fue maravilloso. Una cosa que me impresionó ver fue como Edelmiro agarra una gaita asturiana y toca, y la hace sonar como si fuese una gaita gallega. Lo mismo con Pablo Seoane, tocaba cualquier instrumento como si fuese su gaita. Aquí pedile a alguno de "los grandes gaiteros" que toque ya no con una gaita asturiana, sino con otra gaita gallega como si fuese la suya...

SaM: ¿O sea que el conocimiento de la música y de los instrumentos tanto gallegos como asturianos es total por parte de estos gaiteros de primer nivel?

RE: Totalmente, yo creo que eso refleja el interés que tienen por aprender cada día más. Es como cualquier verdadero músico de aquí y pongo el ejemplo de Gustavo Fontana que se despierta con la trompeta, desayuna con ella, almuerza, y sigue todo el día. Tiene doce trompetas -variadas- y sabe tocar todas, con sus debidas particularidades. Esto demuestra, primero, que ama lo que hace y, segundo, que vive de eso. Es como un plomero que vaya a arreglar un desperfecto sólo con una llave, por poner un ejemplo cualquiera, tiene que tener de todo y saber de todo en lo que concierne a lo suyo. Para mi eso es demostración del gran amor y el interés por el instrumento, por lo que hacés, por lo que vivís. No solamente es tocar la gaita gallega muy lindo y muy enxebre. Yo creo que ellos no lo ven así, sino que ellos se interesan por todo, conocen perfectamente lo gallego, lo asturiano y también saben de una uillean pipe, una biniou, una highland pipe, etc. Conocen de todo y al saber tanto están libres para opinar, pero no realizan críticas de los gustos de otro músico, si desde el punto de vista más técnico. Es decir que cada uno hace lo que le gusta y hay lugar para todos, nadie te dice, por ejemplo que no le gustan las Bandas de Gaitas porque son una m... o no son tradicionales, o los grupos enxebres porque son una c... o no son modernos. Te dicen que una cosa no les parece buena y lo fundamentan desde el punto de vista musical. Luego para gustos, hay de todo.

 

 

Ramiro Especht participando en el Torneo Macallan, en el marco del Festival Intercéltico de Lorient. A sus espaldas, también sobre el escenario, el jurado gallego (izquierda) y el asturiano (derecha).
 

SaM: ¿Qué conocimiento de la música gallega, de la asturiana y de la denominada celta que se desarrolla en Buenos Aires tienen estos músicos gallegos y asturianos tan profesionales, o para decirlo de otra manera "de primera línea"?

RE: Para mi, desde mi experiencia personal, creo que tienen el conocimiento de que somos bastante mediocres, en general o como promedio, en comparación con ellos, y no decían nada. Después del Macallan uno estaba algo caído porque los americanos quedamos últimos, así que no se escucharon fuertes crítica porque de alguna manera era conocida como iba a resultar nuestra actuación. Tienen verdaderamente idea del nivel que tenemos, tanto en Argentina como en el resto de América. Antes de ir a Lorient estuve con Carlos Lorenzo (destacado intérprete que fue enviado en el 2000 a Buenos Aires a dar unas pocas clases especiales de gaita), que ya sabe como está la situación aquí y, por su visita y por la presencia de gaiteros americanos -por primera vez- en el año pasado en el Macallan, también se conoce perfectamente en Galicia.

SaM; ¿Se notó alguna mejoría con respecto al Macallan del 2000?

RE: Todos dijeron que había mejorado el nivel del Macallan, de todos. De América destacaron que mejoró el mexicano, que era superior al del año pasado y también mencionaron, en gaita asturiana, a Andrés Soberón.

SaM: ¿Con tus 15 años fuiste uno de los concursantes más jóvenes de la historia de este concurso?

RE: Puede ser, pero seguro no fui el más joven. Incluso creo que alguien llegó a ganarlo cuando tenía mi edad, no sé el nombre. Además conozco que pasaron gaiteros por este concurso que compitieron con menos edad que la mía.

El Trofeo The Macallan, en su variedad para gaita gallega y asturiana, fue disputado por primera vez en 1986 y, desde ese entonces, han sido acreedores a esa preciada estatuilla músicos de la talla de Xuaco Amieva (1986), Carlos Núñez (1989), José Angel Hevia (1992), José Manuel Tejedor (en tres oportunidades), su hermano Javier Tejedor (1994), Iván Costa (1991), Alberto Fernández Varillas (1988) y, tan destacados como los anteriores, que participaron pero que aún no han podido ganar mencionamos a Budiño, Flavio Rodríguez Benito, Oscar Ibáñez, Pablo Seoane, Rubén Alba, entre otros. 

SaM: ¿Cuándo salías a tocar en la calle, ¿con quiénes ibas?

RE: Salíamos por la tarde con Eva Tejedor (del grupo asturiano Tejedor), con Rubén Alba y con Celso Díaz Cuervo. Cuando tocábamos en la calle, la gente pasaba y nos dejaba plata.

SaM: ¡Ah, con qué nenes tocabas! ¿Y aparte con lo que juntaban se pagaban unos vinos? (risas)

RE: Si, y también pagábamos las salchichas y alguna que otra comida por la carpa gallega, que era la verdadera cena, para que no se crean, los próximos que vayan al Macallan, que todo viene de arriba (risas).

SaM: Y los músicos del IGAEM, ¿eran accesibles?

RE: Si, totalmente, se tomaban la molestia de explicarte todo lo que les preguntaras, sobre lo que usaban, las ornamentaciones, etc. También aprendí mucho sobre cómo hay que prepararse, y que hay para mejorar en el concurso de Buenos Aires.

SaM: Lamentablemente quienes fueron el año pasado o no se fijaron, o no preguntaron, o no les interesó transmitir su experiencia en Lorient a los demás (tanto a los músicos como a los organizadores). ¿Cuáles son esas cuestiones, por lo menos menciona algunas?

RE: La posibilidad de tocar con dos gaitas para los gallegos, es decir tocar el repertorio gallego con una y con otra -también gallega pero en una tonalidad más cercana a una gaita asturiana- hacer la parte asturiana. Otro aspecto es el tiempo de afinar, tenés el que quieras y podes tocar lo que gustes para prepararte, que eso sirve como relajación. También no son muy exigentes con los tiempos, son más flexibles. 

SaM: ¿Qué otras competencias te llamaron la atención?

RE: La competencia de la gaita tradicional bretona, la biniou, pero más la de bombarda. También la de Bandas de Gaitas Bretonas.

SaM: ¿Cúales son las tendencias musicales que apreciaste en el FIL?

RE: Hay mucha fusión de la música celta con el pop en la mayoría de los grupos, parece que el sentido, según lo que me pareció a mi, de la tendencia es volcarse hacia la fusión con el rock y, principalmente, el pop como una manera de llegar a los más jóvenes.

SaM: Aparte de lo que mencionaste sobre los gaiteros gallegos y asturianos ¿hay interés por parte de los músicos de otras naciones por conocer la música de los demás?

RE: Si, absolutamente. Te pongo como ejemplo que una bagad bretona de las más importantes, Bagad de Lann Bihoué, tocaba el Busindre Reel -del asturiano José Ángel Hevia- y el clásico gallego Aires de Pontevedra, por sólo recordar lo primero que me viene a la mente. Estamos hablando de verdaderos y grandes músicos, que aparte de conocer perfectamente las tradiciones de su cultura son capaces de interpretar otras músicas con la misma calidad, como de innovar, fusionarse y también crear. Ellos comparten lo que tienen en común y también sus diferencias.

 

 

Ramiro Especht junto a Gordon Walker.
 

SaM: ¿Qué aprendiste y que destacás, como músico y espectador, del Festival Intercéltico, aparte de todo lo que mencionaste en este reportaje y lo que preparamos para el informe del FIL 2001, que no es poco?

RE: Creo que aprendés a hacerle reverencia a los grandes (risas), también mucho de la organización y de los grandes grupos de música celta que ves por allí, aspecto que aquí no tenés, ya que los grupos son muy superiores a los locales, porque se trata de los principales a nivel mundial. También haber conocido personalmente a grandes músicos, los que ya mencioné y otros como Gordon Walker y tantos más. Por otra parte, hay cosas que sólo allí las ves, como por ejemplo, yo de música bretona verdaderamente no conocía nada y vi y escuché una biniu, bombardas, unas bagad impresionantes, y tantas cosas más... que uno aprende con solo estar. En la parte gallega me encantó Xacarandaina, sus maravillosos trajes tradicionales y el nivel extraordinario de sus músicos, obviamente el IGAEM es espectacular, una afinación perfecta, los gaiteros sonaban como una sola gaita, y también el montaje grandioso del Ballet Rey de Viana.

Hace 31 años que el Festival Intercéltico de Lorient se constituyó en un encuentro que alimenta la búsqueda y preservación de las tradiciones, la manifestación de la vitalidad actual, y la proyección cultural de los pueblos de origen celtas, históricamente marginales de los grandes centros de poder. Un encuentro basado en el respeto por las particularidades y con la finalidad de compartir expresiones comunes y enriquecerse con las diferencias, a pesar de ser un Festival prácticamente olvidado por los subsidios a los cuales tiene derecho. Los resultados en Europa está a la vista. Aquí en América, relegada y empobrecida por las recurrentes crisis económicas de las últimas décadas (y las dictaduras de los años 70), las otrora fuertes comunidades gallegas y asturianas, y demás de origen céltico -que tanto hicieron por sus tierras de origen en otras épocas oscuras para Europa-, languidecen olvidadas, como parte de la cultura europea y americana a la vez. Esperemos que estos aún pequeños encuentros permitan generar la energía y solidaridad que estas tierras están necesitando para que florezca en el Nuevo Mundo la memoria de una noble estirpe que mucho puede significar a futuro.

Por Pablo Rodríguez Leirado.
Septiembre de 2001.
 

Ramiro Especht participando en el Torneo Macallan, en el marco del Festival Intercéltico de Lorient. A sus espaldas, también sobre el escenario, el jurado asturiano (izquierda) y el bretón (derecha).

 

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