Festival Intercéltico de Lorient 2000.
América descubre Lorient.

La presencia de gaiteros iberoamericanos en el Festival Intercéltico de Lorient, específicamente en el Torneo de Gaitas asturianas y gallegas Macallan, ha sido considerado un muy importante acontecimiento cultural que preanuncia marcados crecimientos en la calidad y cantidad de intérpretes de este singular instrumento. Conversamos con algunos de los protagonistas, acerca de sus impresiones del Festival y analizamos todo lo acontecido en torno al evento.

Por Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks.
(corresponsales de Sitio al Margen
en el Festival Intercéltico de Lorient 2000).

 
 

Entremezclados entre las delegaciones de Asturias y Galicia, los representantes de la América Latina disfrutaron de ser el centro de atención por ser los primeros en venir a concursar en la competencia para gaita gallega y asturiana desde esas latitudes, lo cual sienta un precedente importante y descubre el telón de un futuro que seguramante deparará nuevas satisfacciones.

Aqui ofrecen su visión sobre lo que les aportó su presencia en Lorient Analía Espinosa, Alberto López, ambos de Argentina, y Juan Daniel Abad, de México.

Sitio al Margen : ¿Qué rescatan de la experiencia en el Festival y en el Concurso Macallan?

Alberto López: Venir acá equivale a estar en contacto con distintas culturas que vienen de una misma raíz pero que tienen diferentes estilos, desde los escoceses a los bretones, los irlandeses y los asturianos mismos, y también los gallegos. Este contacto no lo podemos tener en la Argentina. Esta experiencia enriquecedora me deja una impresión muy grata. El nivel de los gaiteros gallegos y asturianos es muy superior al de los de América, pero ahora ya tenemos una idea sobre qué aspectos técnicos tenemos que trabajar para acortar la diferencia. Además, gracias a la mejora en las comunicaciones podemos conseguir más información, partituras y todo tipo de material que antes hubiesen tardado mucho en llegar a Buenos Aires, si es que llegaban alguna vez.

Analía Espinosa: Venir al festival fue para mí una experiencia impresionante. El sólo hecho de estar acá es lo mejor. El nivel de la Argentina es muy bajo comparado con el de los asturianos que vimos acá. Aprendí miles de cosas, nuevas técnicas que en la Argentina ni se ven. Por ejemplo, estuve con el grupo Muyeres y varias de las señoras me mostraron cómo sería el verdadero traje asturiano, porque el que usábamos en Argentina tenía algunas fallas. Eso es sólo una de las tantas cosas que aprendí.

Juan Daniel Abad: Obtuve mucha experiencia. Como uno vive tan lejos de todo esto, al venir se aprende mucho, porque se está entre los mejores. En lo que más me beneficié como gaitero fue en lo musical. He aprendido nuevas técnicas, nuevos floreos. La clase magistral de Hevia no tuvo desperdicio.

 

 

Los gaiteros iberoamericanos en el Concurso Macallan del Festival de Lorient. De izquierda a derecha, Alberto López y Analía Espinosa de Argentina; Juan Daniel Abad de México.
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La opinión de Jean Pierre Pichard, director artístico del Festival, confirma lo positivo de estas nuevas incursiones: "La participación de América Latina es muy reciente y es sumamente interesante. Hemos montado concursos de gaita en México y en Buenos Aires, y hay realmente muchísimas cosas que hacer, muchísimos vínculos a entablar entre estos países y Bretaña. Nuestra región se ofrece ahora como punto de encuentro de todas estas culturas del mundo, así se encuentren en Europa o en el otro extremo del planeta, como por ejemplo en el hemisferio sur".

Lisardo Lombardía, delegado de Asturias en el FIL (Festival Intercéltico de Lorient), no disiente con Pichard: "Yo creo que el Festival estuvo muy bien, aunque yo lo vivo desde adentro y con una dinámica prácticamente de trabajo. Pero pienso que los asturianos y los gallegos cumplimos nuestros objetivos. En cuanto a la participación latinoamericana, es un hecho muy importante, "histórico", aunque la palabra está un poco agotada. Por primera vez, la participación de gaiteros de América Latina significa acrecentar los lazos con las comunidades de origen hispano y celto-hispano en este caso. No pasó desapercibida la presencia de los latinoamericanos y, teniendo en cuenta que los auspiciantes actuales están satisfechos, podremos continuar en esta línea y mantener la presencia. Quizás poco a poco haya una participación mayor de las comunidades gallega y asturiana de Latinoamérica. En el mes de julio estuvimos reunidos en Villaviciosa con Manuel del Campo y el representante de México, y los llevé a ver a los auspiciantes de "Sidra El Gaitero", que dijeron que iban a mantener su patrocinio. Esto permitirá seguir con el concurso Macallan, y quién sabe si con la ayuda de los gobiernos autónomos podamos traer a bandas producto de la emigración gallega y asturiana. Yo lo vengo proponiendo desde hace años en el Festival, y eso se tradujo en el hecho de que vengan los delegados latinoamericanos. Es difícil traer a un grupo numeroso desde América pero nada es imposible. El problema es que los pasajes son demasiado caros, si no, por ejemplo, la banda de gaitas y el Conjunto Pelayo, de Buenos Aires, que dirige Manuel del Campo ya hubieran estado acá..."

 

 

Juan Pierre Pichard, director artístico del Festival de Lorient

Reflexiones en la Argentina.
Por Pablo Rodríguez Leirado.

Analía Espinosa y Alberto López regresaron a Buenos Aires en la tercer semana de agosto. Recibieron un sinnúmero de felicitaciones y tampoco fue menor la cantidad de preguntas de otros gaiteros, como sus compañeros de la Banda Ciudad de Buenos Aires, y admiradores de la música celta sobre el impresionante festival y la competencia de gaitas. Pasados esos primeros días, Sitio al Margen se encontró nuevamente con ellos en Buenos Aires, ahora más relajados, poder escuchar sus comentarios y sus reflexiones.

Ambos coincidieron que la estadía y la participación en el Festival Intercéltico de Lorient fue una experiencia completamente enriquecedora, a todo nivel, tanto en lo que significa para un músico como en la trascendencia vital que les aportó como personas. A esta apreciación se suma Paula, una destacada música que acompañó a Lorient a su hermana menor Analía, la única mujer participante en el Trofeo Macallan. La familia Espinosa completa una especie de triología artística con Cintia, la mayor de las tres, y que también incursiona en la actividad musical. 

"En todo momento fuimos muy bien tratadas y consideradas. Lisardo Lombardía siempre que nos vio se nos acercó y nos trató muy bien. También fuimos muy bien recibidas por la colectividad bretona, asturiana, gallega, mexicana e italiana, en otras palabras, por todos. Después de la competencia del día sábado, del desfile y la entrega de premios del día domingo, nos dedicamos a disfrutar a pleno del festival, no sólo en recitales, sino también en clases, en competencias, es decir, en todo. También vimos a Hevia en su clase magistral". 

 

 

Analía Espinosa, gaitera argentina, en plena actuación en el Torneo Macallan. A sus espaldas y arriba del escenario, el exigente y especializado jurado con representantes de Asturias, Galicia y Bretaña.
 

Los músicos argentinos llegaron un día antes del inicio y la organización los ubicó en un internado, un colegio. Alberto López se quedó con los asturianos porque se encontraban prácticamente en el centro de la ciudad mientras que la delegación gallega estaba a casi tres kilómetros. Uno de los tantos aspectos que les llamó positivamente la atención fue la extraordinaria organización con que se desarrolló el Festival. Por ejemplo, la actividad constante y programada que permitía tener a toda hora un excelente espectáculo para disfrutar. Alberto comenta estusiasmado: "Todas las noches tenías el Fest Noz, que empezaba aproximadamente a las 22:30 y se realizaba en una especie de carpa o moderno gimnasio y duraba hasta las cuatro de la mañana, en donde la gente va y viene. Además es un continuo pasar de artistas, cada aproximadamente 15 o 20 minutos van cambiando, desde músicos exclusivamente hasta grupos con cuerpos de bailes, todos ellos con la más variada cantidad de integrantes, ya sean solistas hasta conjuntos numerosos. Pero lo más impresionante es que toda la gente baila, ves desde los nietos, padres y abuelos que se ponen en ronda a bailar y a disfrutar la música, que solo mirarlos te contagian la alegría. Dan ganas verdaderamente de ponerse a bailar. Hay bailes que son fáciles, muy simples, pero hay otros más complejos. Es muy interesante ver la onda con que la gente toma la tradición y el grado de conciencia que poseen ya desde chiquitos los bretones y que consideren tan natural el encontrarse con sus tradiciones. Es como si realizaran una romería y que los abuelos y los nietos bailaran, sin extrañarse nadie por ello, una jota o una muiñeira. Claro que convengamos que eran danzas más tranquilas que una muiñeira, pero impactaba realmente. La gente que no bailaba eran generalmente los extranjeros". Analía comenta que "lo que más me llamó la atención era la cantidad de bares que había en una misma cuadra, porque los tenías uno al lado de otro y todo el tiempo había gente tocando". Alberto continúa con su descripción de los bretones y su particular relación con el festival aclarando que "ellos miran todo de manera muy sentida y profunda, seas de donde seas o cualquier actividad artística sea la que realices. Por ejemplo, un bretón, o un irlandés, o un gallego, o nosotros mismos, se pone a tocar la gaita en la calle y la gente se paraba, rodeaba al artista y realmente lo escuchaba. Si ibas a un pub y te ponías a tocar, como hicimos, la gente hacía una rueda alrededor, te escuchaba, muchos se ponían a bailar. Toda la ciudad tenía distintos puntos y shows en donde cada uno expresaba su cultura, los escoceses, los irlandeses, los galeses, asturianos, gallegos, etc. Así tenías distintos lugares, como el Palacio de los Congresos, el Espacio Kergroise (una especie de estadio-carpa donde estuvieron The Chieftains, Capercaillie, Liam O'Flynn, o Hevia). Después tenías el estadio, pegado al colegio donde estábamos, que es donde se realizan las Noches Mágicas, que en total son cuatro y empezaron el martes 8 y terminaron el viernes 11, que es en general donde actúan las bandas de los distintos países, que generalmente empiezan y cierran con la banda de la marina que esta en Lorient. De Asturias estuvo la Banda de Gaitas de Villaviciosa, que dirige Hevia, y por Galicia Zucurrundullo, y como grupo de baile fue Celme (de Pontevedra); el de Asturias, en danzas, fue Muyeres. Todas las noches se cerraban con espectaculares fuegos artificiales. Tenías el campo de juego cubierto por una tela o un piso blanco y enfrente a las plateas había un gran paño blanco en donde proyectaban imágenes. También había un escenario con una bajada, dado que las bandas entraban luego bajaban y hacían todas las rondas sobre el campo de cara a la platea y luego se iban por el mismo lugar. Pero esto no era lo único, ya que había un motón de carpas-auditorios, en distintos tamaños, por las que pasaban un montón de grupos; había concursos de música celta, de bandas de gaitas y de distintos instrumentos; congresos de música, literatura, arte; también seminarios de distintas disciplinas, presentaciones de libros; clases magistrales, como la de Hevia; y lo que se sumaba en la calle, en bares y pubs. Esos diez días se viven a pleno".

 

 

Analía Espinosa en los acantilados de Bretaña.
 

Luego nos comentaron que toda la ciudad estaba preparada para el acontecimiento, cuestión que se pudo observar hasta en la distribución  tranquila y metódica del espacio que ocuparía en la calle los numerosos puestos esparcidos por la ciudad en los que se vendían desde remeras hasta artesanías, CD hasta instrumentos musicales, y todo tipo de adornos y recuerdos. A veces hay detalles que, por pequeños que sean, marcan la idisincracia de un pueblo. Así Alberto recuerda una anécdota: "El primer día que estábamos allí, cuando no había comenzado aún el festival, nos fuimos a sacar una foto para poner en el carnet que te daban. Mientras hacíamos eso muchos ya estaban armando esos puestos. Había una persona que iba marcando, con un particular aparato, el metraje que iba a ocupar cada casilla de ventas y asignando el lugar según una planilla en la cual ya estaba establecido quien iba a ocupar ese espacio, y todos respetaban lo estipulado. Acá, en Argentina, seguramente algo así desataría todo un descontrol por ocupar el mejor lugar... ". Otro detalle de la organización: ya están listos la publicidad que anuncia el próximo Festival que estará dedicado a Galicia. 

En cuanto a los grupos y artistas lo que más le impactó a Alberto fue el virtuosismo de muchos de ellos, incluso de aquellos que no figuran en primera línea como "varios gaiteros de la Banda de Gaitas de Villaviciosa, que tienen un grupo de música celta, y tocaban muy bien la gaita irlandesa o el bodhran. Por supuesto The Chieftains, que estuvieron estupendos con la " Obertura gallega " -del CD Santiago-. Paddy Moloney es un fenómeno, todos tienen un manejo excelente de los tiempos, de la actuación ya que tienen una gran capacidad de transmitir todo lo que disfrutan. Muy intersante fue Dan Ar Braz, con su obra The Heritage des Celtes, donde estuvo también Carlos Núñez y otros artistas que fueron observados por unos 15.000 espectadores. Fue muy bueno The Pilgrin, con un coro de unas 140 personas, que en total eran más de 200 músicos. Estuvieron muy bien Capercaillie, Liam O'Flynn, y tantos otros imposibles de recordarlos a todos". Analía explica que los grupos que más le gustaron fueron: Bagad Kemper, Dan Ar Braz (donde participó también Carlos Nuñez) y las bandas de Villaviciosa y Zucurundullo.

Con respecto al caracter y trato de los bretones, Alberto expresó que "fueron muy correctos y me parecieron bastante cálidos en su forma de ser y muy amantes de las tradiciones. Todos eran muy macanudos. Llama la atención las diferencias que se producen dentro de la misma Bretaña, como por ejemplo las cofias de las mujeres cambian de un pueblo a otro, y se establece una especie de competencia."

 

 

El gaitero argentino Alberto López junto a Lisardo Lombardía, el delegado de Asturias en el Festival de Lorient.
 

Alberto López recuerda que más allá del viaje y sus vivencias, haber ido fue como "cubrir una asignatura pendiente por lo que había sucedido aquí con el empate en la seleccion de gaiteros para el Trofeo Macallan ". Recordamos que Alberto había empatado la primera ubicación en gaita gallega con Walter Almirón García durante la competencia en Buenos Aires (el 6 de mayo de 2000), pero como solo uno en esa categoría debía viajar el reglamento estipulaba que en caso de igualdad clasificaba el más joven. Como consecuencia de que se declarara desierta la vacante del otro intérprete de gaita gallega que representaría a América (pero en el hemisferio norte, en México, debido a cuestiones confusas en la organización mexicana), se determinó que esa plaza la ocupara Alberto López, ya que por su empate tenía el mismo puntaje que quien había clasificado en Buenos Aires. "Fue una reivindicación " resumió el gaitero argentino con inocultable alegría ya que fue el mejor clasificado de los músicos americanos. En cuanto al desarrollo del Trofeo Macallan, todo comenzó, como cuenta Alberto, "con un almuerzo de camaradería, que es típico, con los concursantes, el jurado y el animador. Allí nos encontramos todos y surgió el tema si se entregaban las partituras o no. Los asturianos recordaron que no era obligación entregarlas, así que algunos presentaron las partituras y otros no, cuestión que no cambió en nada las calificaciones. Se hizo el sorteo y a las tres de la tarde empezó. Yo participé en cuarto lugar. Había seis jurados, dos por cada nación : Galicia, Asturias y Bretaña ubicados arriba del escenario. El gaitero se ubica delante de los jueces y queda entre ellos y el público. En general todos eran gaiteros, pero creo que los bretones no. Lo que si eran todos músicos. Los jueces gallegos no intervenían cuando se tocaba el set asturiano; igualmente esta situación se repetía con los asturianos que no evaluaban la parte que se interpretaba de música gallega, ya sea en gaita asturiana o gallega. Los bretones escuchaban todo pero no evaluaban específicamente el repertorio, sino que se dedicaban a otros aspectos como la estética, el ritmo, la afinación, la precisión. En el auditorio había bastante gente. Obviamente estar ahí te pega... te agarran nervios, aunque los experimentados afirman que siempre se ponen nerviosos, supongo que mucho más cuando es la primera vez. Uno está bastante tensionado. El que ganó, Diego Pangua, había salido segundo el año pasado". En este cuestión, Analía acota que ella se puso más nerviosa y se desconcentró porque momentos antes de subir le pidieron fotos y comentarios por ser la primer mujer en participar del Macallan. Alberto continúa el relato comentando que "cuando terminamos de tocar todos, se retiraron los jurados y luego nos llamaron para decirnos desde el último puesto hasta el ganador. En total once participantes porque un gaitero gallego no pudo presentarse. Yo quedé en octavo lugar y es una lástima porque fue a un punto de un gaitero asturiano que me sacó mucha ventaja en el repertorio asturiano. Fue toda una experiencia. Aparte allí nos hicieron varios reportajes -además del que realizaron Geraldine y Walter para Sitio al Margen-, al igual que antes también, lo que sucede es que era toda una novedad que estuvieran presentes gaiteros americanos. Incluso unos italianos nos hicieron tocar otra vez el set para grabarlo. Al otro día, luego del campeonato de Highland Pipe, se entregaron los Trofeos y los premios". Reflexionando sobre el torneo Alberto concluye  "que sirvió mucho y lo que se destacó fue que los gaiteros gallegos y asturianos estaban muy preparados con la técnica y el virtuosismo y por ahi no tanto la expresividad y la musicalidad, sino que la rapidez y la digitación. Es algo que impacta ". Analía Espinosa hace su evaluación y afirma que "puedo decir que este Festival me abrió nuevas posibilidades, no sólo por haber competido, sino también por haber conocido a profesionales de la gaita, y poder obtener nuevas técnicas e información para poder perfeccionarme (muchos se sorprendían que desde tan lejos tocáramos la gaita con tan pocos recursos). A partir del Festival tengo nuevos contactos y amigos, con los cuales puedo contar para obtener información sobre todo lo relacionado con la gaita. Por lo tanto, estoy dispuesta a perfeccionarme y poder intentar participar nuevamente de este importantísimo festival".

Nosotros nuevamente los felicitamos y les hicimos llegar las  congratulaciones que han enviado distintas personas, por ser la web oficial de la Selección Sudamericana del Trofeo Macallan, como Carlos Fernández, de la Fundación Xeito Novo de Cultura Gallega de Buenos Aires, uno de los jurados en Buenos Aires. Esperamos que todas esas vivencias les puedan ser de utilidad y que otros gaiteros americanos puedan repetir de ahora en más similares experiencias.

 

Alberto López y su gaita en los acantilados de Bretaña.

Informe especial del Festival Intercéltico de Lorient:

Todos los años, durante los primeros días de agosto, en Lorient, ciudad de Bretaña, se produce el fabuloso encuentro de artistas y admiradores de las distintas manifestaciones culturales de los varios pueblos de origen celta, o sea Irlanda (Éire), Escocia (Alba), Galicia (Galicia o Galiza), Asturias (Asturies), Gales (Cymru), Bretaña (Breizh) Cornualles (Kernow), Isla de Man (Mannin). Este año, del 3 al 13 de agosto, unas 500.000 personas y más de 4.500 artistas participaron de este impresionante festival. Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks, corresponsales exclusivos de Sitio al Margen, presentan este informe, con declaraciones de sus organizadores, y una serie de entrevistas a varios de los grupos e intérpretes de música celta que allí estuvieron, como The Chieftains, Hevia y la movida asturiana, Dan Ar Braz, Alasdair Fraser Skyedance, y otros que no pertenecen a este género, pero participaron del Festival como Roger Hodgson. El sábado 5 de agosto fue el Campeonato de Gaiteros Solistas para el Trofeo Macallan (en gaitas gallegas y asturianas), considerado como "el premio Nobel de la gaita", en el cual por primera vez participaron músicos de América, entre ellos varios argentinos.

Por Geraldine Lublin y Walter Ariel Brooks.
(corresponsales de Sitio al Margen
en el Festival Intercéltico de Lorient 2000).
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