|
Historias de inmigrantes. Alumno de quien fue el gaitero decano de la Argentina y maestro de numerosos jóvenes, Xesús Mariño Barcia mantiene la tradición de la música gallega en la Argentina, a la cual arribó en 1949 desde Galicia, siguiendo el itinerario que más de un millón de inmigrantes gallegos realizaron durante el siglo XX. Mariño mantiene viva la tradición popular que aportaron a la cultura argentina esos millares de hombres y mujeres que hicieron culto a un noble instrumento, la gaita.
|
|
|||||||||
|
Es bien sabido que cada generación concibe sus propias formas de expresión de acuerdo a las particularidades de su época. Igualmente es cierto que esas maneras no surgen exclusivamente de esas circunstancias ya que el pasado constituye una fuente primordial en la cual abrevar como punto de partida para forjar y mantener una identidad. En la República Argentina, durante el siglo XX, han vivido más de un millón y medio de inmigrantes de origen gallego, sin contar su descendencia. Pero la presencia gallega se remonta aún a momentos en que la Argentina se estaba gestando como idea de nación. Una prueba de ello constituyen la Congregación del Apóstol Santiago (de 1787) y el Tercio de Gallegos, milicia urbana creada para defenderse de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata en 1807. Así es como la cultura gallega forma parte de la Argentina tanto en su historia como en la actualidad con transmisión directa a los argentinos por parte de sus ascendientes: los millares de inmigrantes gallegos. Uno de ellos, Xesús Mariño Barcia, natural de la aldea de Vilas (a 7 km de la ciudad de Santiago de Compostela), es un destacado intérprete de la gaita gallega, instrumento más que característico y tradicional de esa nación y que en la Argentina tiene, como es lógico por lo referido anteriormente, numerosos cultores y admiradores. Pero Mariño no es un gaitero más por varias cuestiones, como por ejemplo, hoy es maestro gaitero de varios alumnos y él fue discípulo del gaitero decano de la Argentina: Manuel Dopazo. También se destaca por su experiencia y sabiduría que Xesús (forma gallega del nombre Jesús) comparte generosamente, como otros tantos de los veteranos maestros que aún tiene la comunidad gallega de Buenos Aires, transmitiendo sus conocimientos a los jóvenes. Para resumir presentamos un último aspecto, aunque todavía nos quedan mencionar varios, Mariño mantiene la tradición de la construcción de palletas para la gaita y para muchos es considerado el principal en esa actividad, aparte de ser uno de los pocos que la realizan en la Argentina. Por esos y otros tantos motivos nos acercamos a su casa, en el barrio de Boedo, para conversar con este sencillo y humilde artesano y músico. Allí nos atendió con su familia, con la cálida recepción de su esposa Antonia Mata Otero (también oriunda de Galicia) y pasamos una tarde entre la algarabía que armaban sus queridos nietos, de los cuales advertimos, por las fotos que se lucen con orgullo en la casa y especialmente en la manera en que Matías toma los instrumentos del abuelo, que ellos asegurarán la continuidad de la tradición familiar por la gaita, la música y el baile gallego.
|
![]() Xesús Mariño Barcia. |
|||||||||
|
Sitio al Margen: ¿Cuándo usted llegó a Buenos Aires ya tocaba la gaita? Xesús Mariño Barcia: Yo vine en 1949 y recién empezaba. SaM: ¿Y por esa época tocaba en las romerías y demás fiestas? XMB: No, en ese entonces tenía 16 años y vivía a 7 km de Santiago de Compostela y les digo que hoy es más "avivado" mi nieto que tiene 9 que yo cuando tenía 16. Mi hermano era el que tocaba la gaita, pero a mi eso ya me tiraba y una canción sencilla la sacaba solo. Después, cuando vine para acá, y como mi hermano falleció antes, mi mamá me dijo -con respecto a la gaita-, "bueno, llévala para allá, para que la queremos nosotros aquí". A los dos años o al año de estar en Argentina fui a ver a don Manuel Dopazo, que en aquel momento era el fenómeno de los gaiteros. Los primeros pasos los di con él. Habré ido un año o un año y pico porque después se enfermó y falleció. A partir de entonces estuve cerca de 25 años sin tocar la gaita SaM: ¿Y por qué tanto tiempo sin tocar la gaita? XMB: Dejé por falta de tiempo, por el trabajo. Estaba en un bar y me ocupaba los sábados, domingos y las fiestas. Entonces no tenía lugar para tocar y dejé. SaM: ¿Y cómo vuelve a la gaita? XMB: Tenía dos compañeros de antes, de la década del 50, que estaban en el Arzuano (el Centro Arzuano-Melidense), Eladio y Santiago, y cada vez que me veían en el bar que yo tenía en la Avenida San Juan -a dos cuadras de canal 13-, y como en esa época los sábados y domingos ya no trabajaba, me decían "ahora tienes tiempo, ahora tienes que venir, no puedes decir que no". Hasta que me metieron de nuevo no pararon de insistirme. Así es como empecé otra vez con la gaita en el 87. Es algo muy lindo y sano, muy familiar y la verdad es que todos lo pasamos bien. Con Eladio y Santiago ya habíamos estado juntos en el coro de la asociación "Residentes de Vigo", (coros de los antes, con cuerpos de baile y músicos) y después por esas cosas de la vida, como les conté, fui dejando. Un aspecto recurrente en la dura vida de todo inmigrante es el sacrificio y el trabajo que se debe realizar para salir adelante y progresar. A esa cuestión hay que sumarle la tragedia de las causas que motivaron el desarraigo. En el caso de la inmigración gallega un papel fundamental jugó la Guerra Civil (1936-1939) y sus posteriores consecuencias. Xesús Mariño, cuando se le pregunta por las causas de su partida evita comentarlo, "bueno sobre la emigración, ya se sabe un poco como fue todo... después de la Guerra Civil...". Respetamos su doloroso recuerdo y pasamos a otras cuestiones. SaM: ¿Cómo fue su viaje desde Galicia a Buenos Aires? XMB: A mucha gente le caía muy mal, se mareaba, no podía comer, era un desastre. Yo la pasé bien todo el viaje que solo hizo una escala en las Islas Canarias. El barco -llamado Córdoba- había sido de guerra pero en ese momento estaba acondicionado para pasajeros con camas de a tres -tipo marineras, una arriba de otra-, en un salón grande. Prácticamente eran barcos de transportar animales... en fin, la cosa era hacer la travesía. A mi me cayó bien el viaje, comí bien, y como casi todos los que venían eran de Galicia, siempre había alguno que llevaba una gaita... (risas). Nos tocó buen tiempo y pasamos todo el viaje arriba, en la terraza, solo bajábamos para comer y dormir. Le puso 15 días, pero el único contratiempo estuvo en el puerto de Buenos Aires, al que llegamos a la mañana temprano y atracamos recién a las once de la noche. Como era menor me tuvieron que reclamar familiares, unos tíos y mi hermana. Mi tío tenía un almacén y estaba cansado de luchar con los de acá, los que le hacían el reparto. Le preguntó a mi hermana si tenía parientes más chicos y luego me escribió una carta donde me preguntaba si quería ir a Buenos Aires. Como allí no pasaba nada, le pedí permiso a mis padres. Nunca me arrepentí, ya que cuando vine acá encontré las mismas costumbres, así que no sufrí. De donde yo soy vino mucha gente.
|
![]() Xesús Mariño Barcia junto a nuestro columnista, Eliseo Mauas Pinto. |
|||||||||
|
SaM: ¿Cuál fue la sensación en Buenos Aires? XMB: Que todo era enorme porque en A Coruña fui cuando arreglamos los papeles, conocía Santiago, que no era una ciudad grande, y cuando llegué me encontré que esta ciudad es un monstruo. Una característica de la colectividad gallega de antaño fue el sentido solidario que mantuvieron, lo cual proporcionó a muchos inmigrantes una saludable contención afectiva. SaM: ¿Cómo era por ese entonces la colectividad gallega? XMB: Los domingos nos reuníamos allá en los pinos, en los recreos, y cada club o asociación tenía su campo. En algunos aspectos la unión (que conformó el actual Centro Galicia) fue positiva, pero en lo que comentaba fue más lo que se perdió que lo ganado. Nosotros teníamos el club en una sede por aquí y ahora tenemos que ir a Olivos... la "casa" ya no es la de uno, ya no se siente tan cómodo. Por aquí cerca teníamos el Centro Orensano y uno iba cuando estaban de moda los coros. Ahí se fundó el famoso coro "Brétemas e Raiolas", después fuimos a ensayar al Centro Betanzos. En ese momento estaba como director Julio Anta, que volvió a Galicia -donde murió-, pero antes lo llevó para la asociación Residentes de Vigo, que fue donde largué y estuve 25 años sin tocar hasta que me engancharon los compañeros nuevamente. Ahora estoy en el Centro Arzuano - Melidense y se mantiene la casa a pulmón, pero con mucho gusto porque es la casa de uno nuevamente. Un ejemplo de este caso es lo que sucede con mucha gente que perteneció al Centro Pontevedrés, quienes se reúnen en un restaurante cada tanto. Ellos no se pudieron integrarse en el Centro Galicia y tampoco les dieron lugar...Finalmente dejaron de tener casa. SaM: A su manera de ver ¿se notaba un cambio entre la música de Galicia y la colectividad gallega en Buenos Aires cuando usted llegó en 1949? Los gallegos de Buenos Aires ¿tenían un estilo propio, desarrollaron alguna particularidad? XMB: No, no pienso que fuera así. Si había muchos conjuntos que tocaban exclusivamente para los bailes, reuniones y todo eso, y se dedicaban solo a eso. Normalmente eran dos gaitas y un clarinete y la percusión, pero el estilo era el mismo que yo recordaba de Galicia, claro que yo vine de chico, solo tenía 16 años. SaM: Y usted que vivió esa época ¿Es cierto que Dopazo fue verdaderamente el gaitero mayor de Buenos Aires? XMB: Si es así, en esa época en donde aparecía una gaita gallega, siempre era él. Los sábados siempre estaba en alguna radio. Dominaba mucho la digitación y hacía muy bien el picado. Era bárbaro. Los únicos que quedamos de los alumnos que tuvo Dopazo somos Feito y yo. Creo que Feito todavía sigue con un grupo tocando, es un hombre grande también. SaM: ¿Se puede hacer una comparación con los gaiteros de hoy? XMB: Si tenemos que decir quienes son mejores gaiteros... son mejores los de hoy, más completos, con mayor técnica. En aquel momento eran buenos, y para las posibilidades que tenían eran superiores. Sucede que evolucionó mucho la digitación en la gaita. Acá hay buenos gaiteros, pero en mi opinión el principal y diría que el único es Carlos (Fernández) de Xeito Novo. Yo lo escuché tocando temas muy a fondo, y muy difíciles, y tiene un gran dominio. Es lo máximo que tenemos acá en gaita. Luego fueron surgiendo buenos valores pero para que lleguen al nivel de Carlos... SaM: ¿Considera que también ha evolucionado la gaita como instrumento, en cuanto a los cambios en las técnicas de construcción, el calado? XMB: Si evolucionó en Galicia y fundamentalmente por la fabricación, hay muchos más, aunque buenos muy pocos, cinco o seis. En cuanto al calado, en Buenos Aires teníamos a Rúa, que vivía en Haedo, que le daba más forma de campana al puntero, a la parte de abajo. También "chillaba" mucho, no sé si sería por esa característica del puntero. Después también aquí los orificios eran notoriamente de mayor tamaño. Por lo demás era igual lo de allá (Galicia) a lo de aquí (Argentina)
|
![]() Xesús Mariño Barcia junto al director de la revista Sitio al margen, Pablo Rodriguez Leirado. |
|||||||||
|
SaM: ¿Que diferencia encontró en las fiestas gallegas cuando volvió a Galicia por primera vez, en la década del 70? XMB: La diferencia es que está todo cambiado allá. Antes la gente era más dada, más... en fin, ahora es como acá, la juventud se va a la medianoche y vuelve a la madrugada. Antes se iba a la comida principal al mediodía y a la tarde al baile, en el campo, hasta que a las diez de la noche terminaba. Las romerías eran lo mismo. Ahora empiezan a la medianoche y duran hasta la madrugada. Se perdió un poco la fiesta de las aldeas, todos tienen auto así que van sólo a las principales, entonces la aldea quedan vacía. Aparte están al tanto de todo, donde hay buenas orquestas o buena música, no les importa ir a 100 o 200 km de distancia si total llegan en auto rápidamente. SaM: Seguramente ahora son más fiestas de ciudad, no se comparte tanto con el vecino, y además antes en el campo trabajaban todos los días bien temprano. También viajó a Galicia el año pasado ¿Cómo notó el resurgimiento que tiene la gaita? XMB: Hoy mismo allá también hay mucha juventud que toca la gaita, mucha más que aquí. El año pasado nos encontramos con un grupo, en Arzua, en donde había un muchacho de solo 22 años que "rompía" la gaita. Nos dijo que tenía más de 100 alumnos por la zona y estaba formando una banda y ya tenía más de quince gaitas... Después, mi compañero habló otro día con él y vino toda una tarde con nosotros ¡"rompía" la gaita! Saben lo que pasa, es que hoy salen todos leyendo música. Todos del conservatorio, agarra la gaita cada monstruo ¡que la revientan! SaM: Claro que siempre está el que tiene un don o tiene talento más allá del estudio... XMB: Si, pero el estudio ayuda mucho. Incluso en la digitación, los adornos hoy los escriben, te lo marca la partitura. Para el que lee lo favorece muchísimo. Si yo supiera leer música, aquí en la ciudad agarro la flauta, pongo el papel, y así nomás le pego. Pero yo tengo que escuchar un disco y luego repetir o recordar de memoria. SaM: Bueno, los grandes gaiteros de antes así lo hacían ¿Qué opina de la moda de tocar en agrupaciones de importante cantidad de gaiteros, con 30, 40 o más, como las actuales Bandas de Gaitas? XMB: Tocar en un grupo de dos, cuatro o seis a hacer una Banda de 40 o incluso 100, eso es la actualidad que exige esas cosas. Son modas, hay que respetarlas, aparte es lindo ver una banda, pero que toque bien, cuando la escuchas te alegra el corazón. Claro que también hay distintos estilos de Bandas, destacables y no tanto, para todos los gustos. SaM: El día de Las Letras Gallegas, en el Centro Arantey, cuando tocó -después de la notable charla que brindaron Xosé Martínez Romero - Gandos y Carlos Penelas-, vi que su gaita no tiene farrapo, solo usa borlas. Quedaban muy bien, alguien comentó que era una característica de la zona de Santiago ¿Es cierto? XMB: (se sonríe) Esto es por una cosa muy particular mía, porque cuando dejo la gaita en una silla o en otro lugar, siempre se engancha y me dio por sacarle el farrapo. Ya me había cansado, pero así sola le faltaba algo así que le agregué las borlas. ¿Qué diferencia hay tenga farrapo o borlas? SaM: Pues ninguna, ya va a haber por ahí alguno que lo va a imitar (risas). ¿También fue una moda "vestir" la gaita? XMB: No, creo que eso ya es algo tradicional, desde chico siempre la recuerdo así la gaita, con farrapo y borla, o con uno de los dos. Aquí hay otros que tomaron la costumbre de llevar el roncón vacío, libre de todo adorno, sin farrapo, sin borla, ni nada. Para mi le falta algo, no recuerdo haber visto el roncón así "pelado". Pero bueno, son comodidades o gustos de cada persona. Eso no le afecta nada a la gaita ni al sonido.
|
![]() Xesús Mariño Barcia mostrando a Sitio al margen su trabajo artesanal. |
|||||||||
|
Además, artesano "palleteiro" En la Argentina existe una larga tradición de artesanos constructores de gaitas, o de sus diversos accesorios. Uno de esos artesanos fue Avelino Rodríguez Arteaga, muy querido y aún recordado en la comunidad gallega. Pero Xesús Mariño Barcia se destaca por su calidad en realizar palletas, lengüeta doble de caña, elemento que resulta imprescindible para la gaita porque es el que hace que suene el puntero, por donde se interpreta la melodía. Básicamente está hecha de dos tiras de caña, sujetas alrededor de un tubo metálico. SaM: ¿Tenemos entendido que empezó a fabricar palletas a partir de un libro que le pasaron después de un viaje a Galicia? XMB: Si, es cierto, fue en el año 1988 cuando me conseguí un manual que me pasó un señor que andaba tocando la gaita con un grupo de unos cuatro pibes. El año pasado fui a un curso a cargo del artesano gallego, Rubén, como palleteiro. La duda mía estaba en la colocación del aro de metal, que en realidad se llama frenillo o precinto, porque siempre me quedaba flojo y cuando uno lo trataba de apretar para abrir la caña, porque la caña resultaba siempre cerrada en la parte superior, cuando la forzaba para darle forma se separaba de la lámina. Esto no puede ser, me dije, porque si las palletas de Rubén no se separan, algún secreto tienen que tener. SaM: ¿Cómo es el proceso? XMB: Primeramente se trabaja la caña, se la corta. Para empezar a atarlas se sumergen en agua tres horas, como mínimo y posteriormente se las ata, unas vueltas de hilo nada más, de manera floja más que nada para moldear la caña, para que quede plana, después se hace el atado definitivo. Luego recién viene la colocación del frenillo, en donde hay que conseguir que no queden cerradas, cosa que antes siempre me pasaba. SaM: ¿Y cuál es el secreto? Si se puede decir... (risas) XMB: Bueno, el secreto es que le pongo un molde para que quede bien. Seguramente Rubén tendrá un sistema similar. Lo que a mi siempre me llamaba la atención es la terminación, la abertura que es fundamental. Porque muchas veces, si la caña está mal trabajada adentro, se cierra y queda un cuarto o menos de la mitad de la palleta, entonces no puede sonar bien. La abertura de la palleta tiene que quedar correctamente de punta a punta, antes también fallaba mucho en eso. SaM: ¿Se depende también de la calidad de las cañas? XMB: La calidad de las cañas las vas conociendo a medida que las usas. La caña buena es gruesa, cuando la trabajas ves que es blanca y toda pareja. Porque hay otra madera que es oscura o veteada, esa no sirve, porque entonces no tiene buen timbre. SaM: ¿La caña que Ud utiliza es de la zona de Tigre? XMB: No, la corté en Caseros y también en Ciudadela, en un baldío. Es una caña hueca y tiene que estar estacionada por lo menos dos años para empezar a trabajarla. Aquí lo fundamental es encontrar un cañaveral con buena caña en general, más allá que uno corte y elija un poco en un árbol o en otro. También se utiliza para otros instrumentos como el clarinete, etc. Acá cortamos y no sabemos si existen normas para su cultivo pero nunca me han contado sobre algún cuidado especial. Lo que si conozco es que una vez cortada, en la época correspondiente, debe estar en un lugar ventilado al resguardo del sol y del agua. SaM (Eliseo Mauas Pinto): Para hacer palletas un poco se nace, porque hay que tener mucha paciencia. Uno cuando lo ve le parece que es fácil, lo peor es el final, cuando tenés que armar el frenillo, al estudiar contigo obtuve muy pocos resultados, y lo que más trabajo me dio fue trabajar la caña... XMB: Cuando estuve en el curso en Galicia, había gente que no sabía tomar en la mano una navaja y, pobrecitos, vinieron como fueron. Primero hay que aprender a filetear la caña, abrir un tubo, cortarlo. Después tienes que vaciarlo y que quede la parte de adentro plana los costados casi filosos. Luego hay que vaciar lo de adentro, darle media caña. Tiene que ser un buen trabajo sino después cuando se arma no camina la cosa. Se hace con un molde de metal para que salga pareja la lámina. Con el molde das la forma, se le quita el brillo que es donde va el hilo para que no patine. Luego se corta por la mitad. La palleta cuando la terminas tiene que quedar una abertura. Antes me quedaban cerradas y tenía que abrirlas con una pinza. Yo le pongo un molde adentro para que la caña no se cierre y quede bien moldeada. A veces la tengo que cerrar un poquito porque queda muy abierta. El profesor, Rubén, la ponía en una mano y con eso le daba forma. Yo tengo un taco con esa forma porque es más cómodo. Y en plan de comodidad, tal vez muchos músicos ni se preocupen por conocer los secretos de fabricar una buena palleta, total ganan tiempo cuando las compran ya terminadas. Lo que pierden: la posibilidad mantener una relación más estrecha con el instrumento y principalmente acceder a una tradición de los antiguos gaiteros. SaM: En el momento en que fue al Centro Arzuano - Melidense, ¿había otros gaiteros allí? ¿Con qué tipo de gaita tocaban? XMB: Estaban Longarela y Camilo -dos de los maestros gaiteros más reconocidos-, que se encuentra en el Centro Lalín, y Camilo que está en Tuy-Salceda. Cuando llegué estaban tocando con gaitas en si be mol. Después se había puesto de "moda" el si natural. SaM: En el Arzuano tiene además a sus alumnos... XMB: Si es cierto, bueno no hay muchos. Nunca había pensado en eso hasta que llegó una muchacha pariente de un matrimonio perteneciente al club. Como era grande, de unos 30 años, bailar ya no podía, "y que puedo hacer", se dijo, "tocar la gaita". Me llamaron y me lo dijeron. Bueno, si tiene gana empezamos. Así fue, a partir de ahí empezaron otros. Resulta sumamente gratificante para quienes escriben estas líneas acercar este reportaje a nuestros lectores para que puedan apreciar que las tradiciones sobre la cultura popular gallega se siguen enseñando desde el ejemplo de sencillez y humildad que cabalmente representa Xesús Mariño, un hombre totalmente alejado de los falsos protagonismos y de la petulancia, y quien transmite no solo técnicas para ser gaitero, sino también la sabiduría y el afecto que se desprende del amor por lo que hace, y a quien por suerte tenemos muy cerca. Sea este nuestro humilde reconocimiento en nombre de Sitio al Margen.
|
![]() |
|||||||||
|
|
|
Muchas gracias. |