Entrevistas al margen.
Mary Nash y las mujeres ante la historia.

Esta historiadora irlandesa que desarrolló su carrera en España, es la autora de "Rojas, las mujeres republicanas en la guerra civil". Pionera de los estudios sobre las mujeres en España recientemente estuvo de visita en la Argentina, en donde dictó un curso y efectuó una serie de conferencias por todo el país. Nuestra colaboradora, la escritora Viviana O'Connell -directora de la revista The Shamrock-, presenta una entrevista a esta reconocida investigadora.

Por Viviana O'Connell.

 
 

"ROJAS, las mujeres republicanas en la guerra civil", es el título del libro realizado por Mary Nash, una historiadora irlandesa egresada de la Universidad de Cork y una de las pioneras de los estudios sobre mujeres en España. Allí es donde desarrolló la mayor parte de su carrera, destacándose por ser la Presidenta Fundadora de la Asociación Española de Investigación en Historia de las Mujeres, y catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona. 

Esta reconocida historiadora estuvo recientemente en Argentina dictando un curso y una serie de conferencias por todo el país durante el mes de noviembre. Nuestra colaboradora, la escritora Viviana O'Connell -directora de la revista The Shamrock-, realizó una entrevista a Mary Nash y que a continuación presentamos.

Viviana O'Connell.- ¿Por qué comienza a estudiar la problemática del género?

Mary Nash.- Yo estaba becada en ese momento en la Universidad de Barcelona, cuando empecé a trabajar el tema. Había encontrado que en los años treinta habían existido una serie de organizaciones de mujeres, y al encontrar la documentación que era absolutamente desconocida en aquel momento, pues, me pareció muy interesante. Más allá del interés específico en el tema del género; a principios de los años setenta. En aquel momento no estaba desarrollado el estudio de las mujeres y mucho menos en España ni gran parte de Europa. Pero había leído de Simone de Beauvoir "El Segundo sexo" y también me interesaba el tema del movimiento obrero, en el caso de España, y la época de la Segunda República de los años treinta y la guerra civil. Y fue la compaginación la que me decantó. En aquel momento no se hablaba de género, es una categoría que se empezó a utilizar más tarde. Empezamos a utilizar "Historia sobre las mujeres", luego se definió como historia de las mujeres. Y ahora se utiliza la categoría del género, ha sido una evolución de muchos años.

V.O'C.- ¿Fue muy difícil trabajar en la etapa del franquismo, en el ´70 o ´71?

M.N.- Sí, pero también fue difícil por el hecho de que era un trabajo muy solitario. Porque en aquel momento nadie hacía investigaciones sobre el tema en España, con lo cual no había un apoyo o intercambio posible. También era difícil porque al estar en una dictadura una gran parte de la documentación no era fácilmente accesible. Por un lado estaba la documentación que por suerte guardaban muchas bibliotecarias en lo que se llamaba el infierno, documentación guardada en forma clandestina, que cuando una las conocía la hacían asequible. Pero yo también tuve que consultar documentación en el archivo de Salamanca, que en aquel momento estaba bajo custodia militar. Esto era evidentemente muy complicado y además una parte importante de la documentación estaba fuera del país.

V.O'C.- ¿Las mujeres se animaban a hablar con vos, o había miedo o desconfianza?

M.N.- Yo creo que en aquel momento fue una gran ventaja ser irlandesa porque por un lado mi mirada era diferente. A mí me interesaban otras cosas. Y no sólo porque este era un tema que nadie había planteado. Por eso también puedo decir que se me facilitó la posibilidad de hacer esto. Porque el catedrático allá quería que yo hiciera otra cosa, cuando le dije que quería realizar este trabajo aceptó mi propuesta. También aceptó que comenzara a dar un curso sobre historia de las mujeres en el 74, allí empecé con la docencia. Todo esto bajo el franquismo y creo que fue en parte por mi condición de extranjera que se aceptara la posibilidad de hacer cosas locas -podríamos decir entre comillas-. Para el acceso al archivo de Salamanca también tuve que alegar mi condición de irlandesa a fin de lograr consultarlo.
Las militantes pensaron también que el hecho de no ser de España facilitaba las cosas porque había mucha resistencia a hablar de estos temas, miedo también de las represalias, etc. También porque vieron en mi caso que no estaba contaminada, que mis concepciones políticas no influían porque venía de otro lugar. Me veían como una persona que podía escuchar y ser mucho más objetiva que otro investigador de España.

V.O'C.- Fue presidenta fundadora de la Asociación Española de Investigaciones en Historia de las mujeres, ha desarrollado su carrera en España. ¿Por qué allí y no en Irlanda?

M.N.- Es cierto he desarrollado toda mi carrera académica y profesional en España. El camino fue un poco largo, me gradúe en University College en Cork en Licenciatura en Historia, obtuve una beca de postgrado en Italia, en Torino, en un Instituto de estudios europeos. Luego viví algún tiempo en Irlanda y la verdad es que me interesaba mucho lo que estaba pasando en otras partes de Europa en aquel momento. En Irlanda en esa época, no se podía hacer prácticamente nada, hay que decirlo. Y además los temas que me interesaban a mí, o que en todo caso me inspiraban en aquel momento no encontraba una respuesta en Irlanda. Irlanda en los años sesenta era un país bastante difícil, sobre todo para las mujeres.

 

 

Mary Nash
 

V.O'C.- ¿En qué medida considera que los conflictos bélicos han incidido en la condición de la mujer a nivel mundial? ¿Que diferencias fundamentales encuentra entre la experiencia irlandesa y la española?

M.N.- Yo no me siento muy autorizada para hablar sobre el tema en Irlanda, porque hace tantos años que estoy fuera, que sólo leo y veo desde lejos. En el caso de la mujer española, se puede argumentar que cuando se produce el vacío de poder, cuando se produce un desplazamiento sobre todo de los hombres hacia otros espacios, esta situación abre para las mujeres espacios de mayor libertad. Ya sea el acceso al trabajo, la formación profesional, actividades que hasta entonces no estaban permitidas. Yo creo que esto es lo que se produce en el caso de España y de la guerra civil española. Una movilización absolutamente masiva de miles de mujeres que hasta entonces no habían estado ni siquiera politizadas. En toda la iniciativa de la lucha antifascista,  algunas ven a la vez que este es el momento de mejorar su propia situación. Hay todo un debate también en el caso de Irlanda, hasta que punto los movimientos nacionalistas, los movimientos sociales, o momentos de conflictividad que ha habido muchos sirvieron o no para algo semejante. Y yo creo que aquí hay respuestas contrastadas y que posiblemente tendríamos respuestas diferentes. Por un lado yo entiendo que estas situaciones de guerra o de conflictividad social permiten lo que yo llamo el aprendizaje social de las mujeres, a partir de la experiencia de vida, no a partir del discurso político o la ideología que puede marcar. Y este es nuevamente el punto de insistencia. Parte de su propia experiencia vivida, de su propia experiencia colectiva que marca la posibilidad de generar otras respuestas con respecto a un conflicto determinado, pero que también respuestas en cuanto a las mujeres. Esto me parece que es interesante en el sentido de que también en el nacionalismo catalán como el nacionalismo irlandés, el discurso que genera, puede marcar también el comportamiento de las mujeres, y puede inclusive limitarlo. Depende del uso que se hace con respecto a ello. Esto es lo que me interesa a mí, la noción de las mujeres como agentes sociales, como sujetos. Aunque un discurso puede limitar su actuación yo no las veo como víctimas exclusivamente, yo creo que también son capaces de cambiarlo. 

V.O'C.- Usted hizo una equivalencia en su conferencia entre las razones que se utilizaron para la discriminación racial y las que se utilizaron a su vez para la discriminación de la mujer. ¿Podría comentarnos algo al respecto?

M.N.- Yo mantengo que en la sociedad europea en el siglo XIX del mismo modo que se elabora un discurso político con sentido liberal y luego democrático, esto trae cambios en las estructuras sociales, económicas, etc. También creo que hay presente un pensamiento muy específico respecto al otro, respecto a la diferencia humana, que se puede hacer en términos de hombre-mujer, diferencias de género o de grupos étnicos. Y particularmente en aquel momento, cuando se da la expansión de las grandes naciones. ¿Cómo se justifica esto? La lógica que está detrás de este paralelismo que yo planteo es que argumenta que esta diferencia humana entre el hombre blanco y una persona de un país colonizado en aquel momento es una diferencia natural. Se hace en términos de concepto de civilización y barbarie, de superioridad e inferioridad. ¿Qué ocurre con esto? Que desde una supuesta diferencia natural, si existe la noción diferencia, se elabora un discurso que hoy diríamos bio-social de un reduccionismo biológico que se traslada a la vez a la sociedad. Para argumentar que esta diferencia, que se puede ver en la apariencia de las personas, representa a nivel de la sociedad una situación de inferioridad, de capacidades diferentes, intelectuales, morales, etc. Es también lo que puede justificar una relación de predominio de unos sobre otros. En el caso de las mujeres es una lógica semejante desde la naturaleza que se prepara a través de la maternidad y la reproducción. Se traslada esto nivel social para decir que las mujeres como son madres, sobre todo desde la naturaleza, por lo tanto son más reducidas en sus capacidades. En todo caso sus capacidades son aquellas que les hacen más aptas para la reproducción. También esto justifica la idea de que tienen capacidad intelectual menor, tiene menos raciocinio. Y esto es muy difícil de combatir porque si dicen que viene de la naturaleza o también del discurso religioso, que refuerza esto. Es natural, por lo tanto es inevitable.

V.O'C.- En cuanto al tema de la mujer como víctima, esta juega un rol de educadora de mujeres, es muy común escuchar que la mujer está colonizada culturalmente y por lo tanto educa a sus hijas para cumplir el rol de madre-esposa y nada más.

M.N.- En parte es cierto, pero lo que yo mantengo es que hay mecanismos de control social e informal, mecanismos culturales, pautas de  valores culturales, modelos de género, modelos de femineidad y de masculinidad que refuerzan los modelos y que condicionan tanto a hombres como mujeres. Por lo tanto, el responsabilizar a las mujeres de reproducir un sistema existente, en este caso un sistema en donde se mantiene un poder determinado, me parece que es incorrecto. Lo que hay que entender son los mecanismos que llevan a construir esto. Y en la medida también en que las mujeres van siendo más concientes, me imagino que la educación irá cambiando. Luego el problema está en que es más fácil cambiar textos. Por ejemplo: si hay unos conocimientos educativos, universitarios o académicos donde hay una mención muy significativa a las mujeres, entonces evidentemente hay que cambiar los conocimientos, y también diría tener una visión del mundo de los conocimientos científicos donde haya una mirada de las mujeres. Diría que cuando se consiga esto tendremos una visión mucho más equilibrada. En este sentido también hay comportamientos ocultos. Está estudiado y cotejado que a nivel del aula el profesor dedica más atención a los chicos que a las chicas. Hay expectativas diferentes. En este sentido hay mecanismos sociales, culturales que están operando tanto en la familia como en el sistema educativo y sobre todo en los medios de comunicación. Y esto es dificilísimo de contrastar porque se trata de mecanismos ocultos. 

V.O'C.- ¿Le parece que está cambiando?

M.N.- Sí enormemente. La suerte de ser historiadora es que una mira hacia atrás y ve los cambios que se efectúan. 

Por Viviana O'Connell.

 

Mary Nash, entrevistada por Viviana O´Connell.

 

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