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Entrevistas al margen. Sitio al Margen continúa con la serie de artículos relacionados con la historia olvidada del Tercio de Gallegos, la Escuela de Náutica y la Congregación de Santiago Apóstol de Buenos Aires, por entender que constituyen instituciones íntimamente ligadas al origen de la idea de la Argentina como nación y que la vinculan con una colectividad de notable trascendencia. En esta oportunidad entrevistamos a quien hizo posible el resurgimiento del Tercio de Gallegos y que actualmente es su director: Horacio Vázquez, con motivo de la publicación de un libro que narra la historia del histórico regimiento. Por Pablo Rodríguez Leirado.
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En tiempos de uniformidad y de la tan mentada globalización cultural -o tal vez deberíamos decir norteamericanización-, es necesario resaltar el trabajo de quienes se esfuerzan por rescatar el pasado del olvido generalizado. Ellos nos recuerdan los lazos que nos unen, que nos dan identidad y personalidad. Hace más de veinte años, un joven inició esa búsqueda. En la actualidad, ese cadete de la Escuela Nacional de Náutica devino en Oficial de la Marina Mercante Argentina. También ejerce como docente de la academia en la cual se formó profesionalmente y humanísticamente. Pero no sólo la vocación de enseñanza y la actividad profesional unen a este hombre con una de las primeras instituciones de la Argentina -y que en 1999 celebra su bicentenario-. Horacio Vázquez ha realizado una investigación, exhaustiva y científica, sobre los orígenes de la Escuela Nacional de Náutica. Debe considerarse que en un país para el cual las exportaciones han sido imprescindibles, el constituir una marina mercante adecuada debería ser una prioridad. El producto de esa labor, de varios años de perseverancia, se hallan resumidos en un libro de próxima aparición. Allí se reconstruyen aspectos desconocidos de una época y de sucesos que transformarían al país, las Invasiones Inglesas, desde la narración de la historia del Tercio de Gallegos. Esta agrupación militar -una milicia voluntaria y urbana- fue creada en 1806 en el seno de la Escuela de Náutica y comandada por su director, Pedro Antonio Cerviño, para enfrentar el ataque inglés al Río de la Plata. Este regimiento estaba "desaparecido" al igual que su gesta, de notable influencia en los albores de la independencia, y constituye el principal símbolo y nexo histórico con una colectividad de fundamental trascendencia en el desarrollo de la República Argentina como nación.
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![]() Horacio Vazquez con el uniforme del Tercio de Gallegos. |
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Sitio al Margen se entrevisto con Horacio Vázquez, quien además es el jefe del actual Tercio de Gallegos, recreado en 1995, para conocer los detalles del libro "El Tercio de Gallegos", las características y motivos de su investigación. -¿Con cuáles acontecimientos comienza su libro antes de adentrarse en la reseña de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata? - El relato se inicia con la situación de Buenos Aires y el Río de la Plata, y también de la Península Ibérica a fines del siglo XVIII. Allí me propuse mencionar una parte trascendental que casi nunca la he visto en los libros de historia, especialmente en los que se ocupan del Río de la Plata. Todos aluden a Europa, lo cual es importante porque nosotros constituíamos una referencia del continente europeo y lo que allí sucedía no dejaba de repercutir acá, pero nosotros no éramos Europa y en Buenos Aires no había solamente españoles. Yo nunca vi en ningún libro que se describa a los que lucharon en las invasiones inglesas porque la masa de la tropa no era los españoles nada más. - ¿Y quiénes lucharon en las invasiones inglesas? - Naturalmente mi el libro es sobre una tropa hispánica, no voy a menospreciar yo la actuación de los españoles, pero no podemos ignorar que el grupo más numeroso era la Legión de Patricios y después había otros cuatro batallones criollos. Estaban los arribeños, que eran de las provincias de arriba, cuyanos, salteños, indios coyas, etc; existía una compañía de Cazadores Correntinos sumados a un regimiento español como eran los vizcaínos; teníamos a los Pardos y Morenos; a los esclavos, que era el regimiento de Castas; y a los naturales, es decir los indios, que actuaron como servidores de artillería. Lamentablemente en nuestro país uno habla de indios y es un concepto muy vago. Hoy se le pregunta a cualquier argentino por ellos y puede darnos una docena de nombres, los siux, los apaches, o los mohicanos, todos ellos norteamericanos. Si uno pregunta por los indios que había, no en toda la Argentina, en Buenos Aires, donde vivo ahora, ¿quién los nombra? ¿Quién sabe cómo eran, cómo vivían, que hacían en esa época, como se vestían, si existían diferencias entre ellos? Sobre todo con la importancia que les da Belgrano, que es uno de los adalides de esta historia. Manuel Belgrano es el primero que pone, en un reglamento oficial, que a la Escuela de Náutica tenían derecho de ingreso los indios, lo aclara específicamente. Además determinó que había que darles cuatro vacantes a los huérfanos, que así dispuesto en un estatuto constituye una consideración social adelantada a su época casi 200 años. Este comienzo es para describir la vida en el Río de la Plata, como eran los españoles y también quienes vivían allí, los indios. Si voy a hablar de la reducción de los indios Quilmes, hay que explicar que era una reducción, ¿una reducción matemática, un engranaje? ¿Reducción de qué era? Hoy tenemos una localidad y una marca de cerveza, que es un signo de argentinidad, que tienen nombre de indio. Por otra parte creo que si lo supiesen los ingleses que la auspician, retirarían su apoyo (Risas). O tal vez no... Pero bueno, como no se conoce absolutamente nada, entonces yo lo menciono.
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Luego continúo con las instituciones que le dan origen al Tercio de Gallegos, que básicamente son la Escuela de Náutica y la Congregación del Apóstol Santiago. Después realizo una descripción del regimiento para contar desde quienes eran sus hombres, como nació, que características tenía el uniforme, su actuación y, brevemente, las implicancias que tuvo en la Revolución de Mayo. Aquí termina la primera etapa. - ¿Cómo es la segunda etapa? - Es eminentemente documental. El núcleo central del libro son crónicas documentales escritas por los propios protagonistas del Tercio, que incluye las dos crónicas que publicó Manuel Castro López en 1911. Pero como esas dos, hay decenas. La primera parte esta dedicada a Pedro Cerviño, que consta de una especie de biografía lo más completa posible, con todo lo que él escribió sobre su actuación en la primera invasión inglesa y luego en el Tercio de Gallegos. Continúo con el 2º comandante, José Fernández de Castro, que es absolutamente inédito, ya que no se conocía nada de él, y es bastante importante. - ¿Cómo conseguió la información? - Ha salido dispersa por los lugares más inimaginables con un método que adquirí luego de más de 10 años de trabajo. Empecé por el Archivo General de la Nación para preguntar si tenían algo del Tercio de Gallegos, y la respuesta fue ¿qué es eso?... Tuve que hacer indagaciones por Consulado de Buenos Aires, por Cabildo, por Junta de Guerra, por fecha, en definitiva por un montón de lugares, y lo peor del caso, sin saber que perseguía, porque si yo digo quiero el reglamento del Tercio, busco por reglamento o por Tercio, o por militar, pero yo buscaba algo del regimiento, cualquier documento, alguna cosa que tuviera que ver con este cuerpo militar. Entonces salieron desde documentaciones de servicio hasta una redacción que se hace de la actuación de Santiago Pampillo en el Tercio de Gallegos que aparece en las actas de un juicio, que es una viñeta sumamente pintoresca, porque a Pampillo, que era un hombre muy impulsivo, un día el segundo comandante de Vizcaínos lo insulta y lo trata de cobarde. Le responde que la única cobardía la había realizado él, a pesar de su cargo, en el día que salieron de campaña porque fue a esconder a su casa y recién se puso el uniforme completo cuando Liniers hizo un banquete para convidar al enemigo. En consecuencia Ignacio Rezábal le hace un juicio por calumnias e injurias. ¿Quién es el abogado de Pampillo? Nada menos que Mariano Moreno, quien realizó todo los autos del juicio. En su alegato Pampillo hizo una enumeración de todo lo que efectuó, todo un relato completo, pero fíjense hasta donde hubo que buscar. Ustedes se pueden imaginar lo que es investigar juicio por juicio que desde aquella época, en donde el abogado defensor, Moreno, menciona que quedó impune, o sea que la impunidad en la justicia es una larga tradición aquí... (risas), bueno uno no sabe si reír o amargarse... Seguidamente viene la parte del sargento mayor, Jacobo Varela, con el documento que había encontrado Castro López, más otra inmensa cantidad de registros que encontré gracias a la familia Varela. Luego se incluye la descripción completamente inédita de Pampillo, con el juicio y más datos. En un último capítulo, el quinto dentro de la parte de crónicas coloniales, se destaca la influencia del Tercio de Gallegos en la poesía colonial, porque se pudo llegar a encontrar poemas dedicados al regimiento. El más importante es el que hizo Pantaleón Rivarola, que realiza un relato en verso sobre las invasiones inglesas y tiene algunos fragmentos especialmente dedicados al Tercio de Gallegos. También hay una referencia a la participación de la mujer en las invasiones, cosa que tampoco he encontrado en otros lugares. Algunas son fundamentales, como la intervención de la tucumana Manuela Pedraza, que mata con sus propias manos a un soldado británico, le quita su fusil y lucha durante todo el combate tan denodadamente que los mismos hombres se asombran, hasta recibe un reconocimiento del rey que la nombra subteniente del ejército, y hay que tener en cuenta que la mujer en aquellos tiempos estaba considerada un poquito más que un mueble - y depende de que mueble (risas)-. - ¿Cómo continúa el desarrollo del libro? - Luego de la parte documental, en la tercera etapa se narra la recuperación, a dos siglos, de esta historia entre Argentina y Galicia que estaba absolutamente perdida. Los pocos que la conocían la tenían totalmente olvidada y tan trascendente era que en casi cinco años de existencia del nuevo Tercio de Gallegos, ha cumplido más de 150 servicios, fue condecorado por el Congreso de la Nación (en 1997), la Ciudad de Buenos Aires (en 1996), ha sido Guardia de Honor en la asunción del mando del Presidente de la Xunta de Galicia en 1998, y este año fue nominada oficialmente a la Medalla de Galicia en la categoría de Plata. (Cabe aclarar que con posteriridad a la entrevista nos enteramos que el 17 de junio se comunicó oficialmente que el Tercio de Gallegos obtendrá la condecoración, que es la más alto galardón al que puede aspirar una institución o entidad en Galicia -la medalla de oro se reserva para las personalidades-. La distinción la entregará el propio presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, el día de Santiago Apóstol -25 de julio-, en Santiago de Compostela.) Todo esto no es casualidad ni es mérito mío, evidentemente el Tercio de Gallegos tenía un lugar en la historia, en la sociedad y en la tradición de Argentina y de Galicia que se descubrió ahora.
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![]() Soldado del Tercio de Gallegos. |
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- ¿Qué descubrimientos, de los innumerables que realizó, tienen un valor especial para usted? Me fulminaron realmente muchas cosas. La primera, cuando di con el reglamento manuscrito. No, me equivoco, primero fue cuando encontré el libro donde Manuel Castro López hace todo el relato de Cerviño y menciona el reglamento. Luego me digo, eso debe estar en algún lado. Castro López indicaba, en 1911, que estaba en el museo Mitre. ¡Pasaron 80 años y vaya uno a saber donde está eso ahora! El día que fui - telefónicamente me habían confirmado que estaba -, yo sentía como que íntimamente lo fuese a ver a Cerviño, en mi preparación, en como tenía que vestirme, yo sentía como si fuera a darle la mano a Cerviño, era una emoción enorme. Más adelante sentí una conmoción muy grande al ver y poder tocar la bandera, y anteriormente fue muy especial saber que existía. La tercera fue realmente provindencial, así lo sentí verdaderamente. Sucedió un día que fui al Museo Mitre para una averiguación puntual, porque ya ni siquiera leo libros, novelas, o revistas, ni el diario, porque siento que estoy perdiéndome de otra cosa que yo considero prioritario para la investigación. Cuando salgo del Museo, la chica que me había retenido el portafolio me lo devuelve y me invita, muy gentilmente, a pasar a la sala que seguramente no iba nadie. Me dice "mire pase, esta abierta, es gratis" y por un mínimo de cortesía, de caballerosidad yo no le podía decir que no me importaba, ni que no tenía tiempo para mirarlo, porque se trataba de la vajilla de Mitre, una foto de Mitre con no sé quien, cosas que son importantes, pero a mí particularmente no me interesaban. La providencia quiso que tuviese un gesto de gentileza y pasara sin ganas. Entonces miré todas esas cosas importantísimas pero que no revestían el menor atractivo para mí, todo como para que la chica no se sintiese defraudada, hasta que doblo la esquina y me encuentro con una carta náutica del Virreinato del Río de la Plata, muy antigua. Bueno, no está mal, me digo, me acerco y cuando llego a la altura de mis ojos veo que dice más o menos " Carta del Virreinato del Río de la Plata, levantada por orden del Real Consulado de Buenos Aires en 1798 por don Félix de Azara, don Juan Insiarte, y don Pedro Cerviño", y arriba de ese recuadro de presentación estaba el escudo del Consulado, el escudo de mí Escuela de Náutica dibujado por propia mano por Cerviño. Yo no sabía a que santo rezarle, atras mío estaban Santiago Apóstol, Belgrano, Cerviño que me empujaban y me decían no podía ser tan ordinario de decirle a esa chica que no. Un plano que según la encargada de esa área del museo había estado centurias archivado y que, para ella la casualidad, y para mí la providencia, hizo que lo sacaran entre otros cientos de cartas y lo pusieran allí, justo el día que yo iba. Sólo iba a estar expuesto una semana, después de haber estado archivado durante más de 100 años, para ser nuevamente guardado hasta otro siglo más. Era la única que había, es una carta de apróximadamente unos 3 metros de ancho y más de 2 de alto y tuve que hacer un trámite especial para sacarle el plástico para poderla fotografiar. - ¿Cuál hubiera sido la situación del regimiento en la actualidad si Tercio de Gallegos no hubiese interrumpido su historia? - Seguramente en este momento sería tan importante como los Patricios o los Granaderos de San Martín, o más aun porque es el vínculo con otra nación de magnitud trascendental en nuestro país hasta el día de hoy.
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![]() Ingeniero Pedro Cerviño, primer director de la Escuela de Náutica. |
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- ¿Cuál fue el elemento inicial que le impulsó a iniciar esta investigación? - El disparador fue un comentario. Cuando yo ingreso a la Escuela de Náutica como cadete, al igual que todos, recibo clases de historia. En una de ellas se mencionó, tal cual lo voy a repetir ahora, la actuación del Tercio: "la Escuela de Náutica en 1806 participó de las invasiones inglesas ya que su director creó un regimiento que se llamó el Tercio de Gallegos". Punto final. Si uno lo lee en cualquier libro es sólo un renglón, para mi fue un virus que se me metió para infectarme por completo, totalmente. Llegó un momento en que ya no podía dejar de suponer, de conjeturar, que había sido de ese Tercio, ¡un regimiento como el de Patricios y que nació en mi escuela, en donde nadie tenía la memoria de eso! Yo soy cadete de esa escuela y yo no sé como era el uniforme. Yo veo desfilar a los Patricios, a los Granaderos, a los Arribeños - que es el actual Regimiento 3 de Infantería de Tandil - a los Húsares de Pueyrredón, y yo no veo participar al Tercio, ¿cómo es eso? Otra duda que tenía era saber si existió o fue un invento. Tal vez se habían equivocado. Muchos dicen, erróneamente, que Bernardino Rivadavia nunca estuvo en la Escuela de Náutica, y por ahí tienen documentos de que todo era falso... Así que primero me propuse ver si era verdad, si realmente existió ese Tercio de Gallegos porque yo nunca en la vida había escuchado de él. Pensé que capaz era un verso que me habían hecho en la Escuela para engancharme, para decir que lindo que era esto. Empecé a leer, a investigar, a buscar, todo durante muchos años de una dedicación prácticamente exclusiva y obsesiva hasta que comenzó a aflorar la historia del Tercio de Gallegos, y que hoy es una realidad que me supera ampliamente, yo sólo soy una referencia nada más de ese cuerpo militar, y esta bien que así sea, porque lo más importante es, evidentemente, el Tercio. Días después de haber entrevistado, encontramos en el prólogo de un excelente libro de investigación y de revalorización de la memoria -"Los Posse. El espíritu de un clan", de José María Posse- una cita que también merece aplicarse a Horacio Vázquez: "No importa que de todos ellos me haya hecho descender el cielo, si yo escribo su historia, ellos descenderán de mí". Por Pablo Rodríguez Leirado. |
![]() Bernardino Rivadavia, primer presidente constitucional argentino. |
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Muchas gracias. |