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Sociedades secretas I.
The Golden Dawn.
¿Cuántos mundos habitan
en este mundo? ¿Quiénes realmente deciden el devenir
del Sistema de cosas mundial? ¿Cuál es en verdad el
“Gobierno del Mundo”? y ¿qué actores se
encubren detrás de poderosos Organismos Internacionales? En
esta oportunidad abordamos una sociedad muy particualar: The
Golden Dawn.
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Por Karina Donángelo
Mayo de 2003 |

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Cierto es,
que diversas Sociedades Secretas han participado en episodios claves
de la historia, como la Revolución Francesa y la Americana. Mitos
y leyendas engrandecen sus acciones, no obstante, nadie duda de su influencia,
si se pasa revista a los nombres de algunas de estas organizaciones
ocultas, tales como: la Masonería –en sus diversos ritos-;
los Rosacruces; los Iluminatti; el Ku Klux Klan; la Golden Dawn; la
Anhenerbe; los Bildebergers; la Sociedad Thule, etc, etc.
A todas estas Sociedades las caracteriza el misterio
y el secreto. En muchas de ellas se entremezcla lo político,
económico, esotérico y metafísico.
Tales “secretos” no son en absoluto fábulas,
cuentos ni juegos, sino recetas mágico-técnicas precisas,
difícilmente comprensibles para el común de la gente,
basadas en muchos casos en conocimientos muy antiguos; llaves capaces
de abrir los poderes contenidos en el hombre y en el universo.
El hecho es que tales técnicas y conocimientos
exigen del hombre estructuras mentales distintas de las del propio estado
de vigilia ordinario. Pues en muchos casos requieren de la utilización
del intelecto y del lenguaje en otro plano. Por tal motivo son guardadas
celosamente bajo un estricto hermetismo.
Como decía Albert Einstein, “los que detentan
el poder de tomar grandes decisiones para el bien y para el mal forman
una Criptocracia”.
En 1921, se preguntaba René Guenón, en
un pasaje de su obra “Le théosophisme, histoire d´une
pseudo-religión” (Ed. Traditionnelles): “(...) ¿No
habrá detrás de todos estos movimientos algo mucho más
temible; algo que sus jefes ni siquiera conocen y de lo que no son,
por lo tanto, más que simples instrumentos?”.
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Miembros del Ku Klux Klan, reunidos frente a
las escalinatas del Capitolio... |
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Se corre el velo
Para comprender mejor el mundo actual y venidero, tendríamos
que descorrer el velo de misterio que cubre a este tipo de sociedades,
cuya actuación en los asuntos mundiales, podría decirse,
que en ciertos momentos de la historia ha sido decisiva.
Consideremos la evolución de las cosas. Desde
tiempos pretéritos, reyes y faraones crearon sus propias leyendas.
Distintos hallazgos arqueológicos dan cuenta de creencias populares,
las cuales señalan que la procedencia de estos reyes era divino.
En la Grecia antigua, Olimpia, madre de Alejandro Magno tuvo un sueño
profético, en el cual era poseída por una serpiente. Al
consultar al Oráculo de Dodona de Épiro, por el significado
de dicho sueño, los sacerdotes le respondieron: “El hijo
que nazca de ti descenderá de la estirpe de Zeus y de un mortal.
Significa que en tu seno la sangre de un dios se ha mezclado con la
sangre de un hombre”.
Durante la Edad Media, numerosos sacerdotes, autodenominados
“representantes de Dios aquí en la tierra”, reinaron
y decidieron el destino de muchos pueblos.
Hasta las monarquías, durante la Modernidad alegaban
un poder de origen sobrenatural y los reyes eran considerados como dioses
y semidioses, cargados de oro y ropas suntuosas.
A partir de la Revolución, el poder proclama
ideas abstractas y el Gobierno se oculta. Los responsables del destino
de un país intentaban hacerse pasar por hombres ordinarios, como
parte del pueblo, pero al mismo tiempo guardaban las distancias.
Con la avanzada de las potencias imperialistas y colonialistas,
desde mediados del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, países
enteros no sabían a quién respondían, ni quién
decidía la suerte de esa región.
Por su parte, las democracias modernas hoy se prestan
a mil interpretaciones esotéricas. Hay quienes dicen que América
obedece a algunos jefes de la industria; Inglaterra a los banqueros
de la City cuyo motor radica en las altas finanzas de capitales provenientes
de Arabia Saudita; dicen también que Francia obedece a los francmasones
y Estados Unidos a la banca financiera judía.
Lo cierto es que el secreto envuelve a las responsabilidades
por la imposibilidad de saber”quién es quién”
y “quién decide qué”.
En más de una oportunidad ha caído la
cúpula entera de un gobierno democrático, como si sus
miembros no fuesen más que títeres articulados sobre un
escenario de papel macheé. Pero el verdadero poder siempre permanece
en las sombras, oculto e intacto.
Comenzaremos estudiando algunas Sociedades Secretas
más representativas, como así también los diferentes
Organismos Internacionales más paradigmáticos de estos
últimos tiempos.
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Alejandro Magno.
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La Golden Dawn y sus orígenes
La Golden Dawn fue fundada por Samuel Mathers en Inglaterra,
a finales del siglo XIX y principios del XX, más precisamente
en 1887.
Su iniciación estuvo inspirada en la Sociedad
de la Rosacruz inglesa, creada 20 años antes, por Robert Wentworth
Little y cuyos miembros eran reclutados entre los maestros masones.
Esta última sociedad estaba constituida por 194 miembros, uno
de los cuales era Bulwer Lytton, autor de “Los últimos
días de Pompeya”. Lytton, erudito genial, no esperaba que
su novela inspirase varias décadas más tarde y en Alemania
a un grupo místico, pre-nazi. Sin embargo, en otras de sus obras,
como “La raza que nos suplantará” o “Zanoni”
hacía hincapié en realidades del mundo espiritual y particularmente,
del mundo infernal. A través de las fábulas novelescas
expresaba su certeza de que existen seres dotados de poderes sobrehumanos,
seres que suplantarán y conducirán a los elegidos de la
raza humana a una formidable “mutación”.
Esta idea de los “Superiores Desconocidos”
la encontramos en todas las místicas negras de Oriente y de Occidente;
habitantes subterráneos o venidos de otros planetas. Gigantes
como los que mencionara H. P. Lovecraft en sus obras; otro escritor
de quien se cree que perteneció a la Golden Dawn, junto a Arthur
Machen.
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Samuel Mathers |
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El mismo fundador de la Golden Dawn, Samuel
Mathers pretendía estar en relación con los “Superiores
Desconocidos” y haber entablado contacto con ellos en compañía
de su madre, hermana del filósofo Henri Bergson.
Citamos un pasaje del manifiesto a los “Miembros
del Segundo Orden”, que escribiera en 1896: “Con referencia
a estos Jefes Secretos a que me refiero y de los cuales he recibido
la sabiduría del Segundo Orden, nada puedo deciros. Ignoro incluso
sus nombres terrenales y solo los he visto muy raras veces en su cuerpo
físico... Nos encontramos físicamente en tiempos y lugares
previamente fijados. En mi opinión, son seres humanos que viven
en esta Tierra, pero que poseen poderes terribles y sobrehumanos...”
La Golden Dawn, todavía más reducida que
la rosacruz tenía por objeto la práctica de la magia ceremonial,
el ocultismo y las iniciaciones dentro de distintas logias masónicas,
a fin de obtener poderes y conocimientos secretos. Sus jefes primigenios
fueron Woodman, Mathers y Wynn Westcott, quienes llevaron a que la Golden
Dawn mantuviera aceitados contactos con miembros del Movimiento Antroposófico
de Rudolf Steiner y movimientos influyentes del período pre nazi.
Por ejemplo, Robert Wentworth Lyttle (Soc. Rosacruciana
inglesa) además de influenciar a la Golden Dawn, desde los comienzos
de su creación, estaba en contacto con los rosacrucianos alemanes,
entre otros con el Dr. Willy Ley, el cual había conformado en
Berlín una sociedad secreta denominada “La Logia Luminosa”
o “Sociedad del Vril”. Con ella entró en contacto
Karl Haushoffer que, junto con Dietrich Eckardt, Alfred Rosenberg, Rudolf
Hess y Adolf Hitler integraban la “Sociedad Thule”.
La Golden Dawn tuvo después por jefe a Aleister
Crowly, uno de los más grandes exponentes del neopaganismo, cuyas
huellas también encontraremos en Alemania.
Pero, después de la muerte de Woodman y de la
retirada de Wescott, S. L. Mathers fue el gran maestro de la Golden
Dawn, que dirigió algún tiempo desde París, donde
acababa de casarse con la hija de Henri Bergson (es decir, con su prima).
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El filósofo
Samuel Bergson.

Rudolf Steiner
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Mathers fue sustituido en la jefatura de
la Sociedad por el poeta W. B. Yeats, que recibiría tiempo después
el Premio Nobel (del cual recomendamos leer una de sus obras claves:
“Una Visión”). Yeats tomó el nombre de “Frére
Démon est Deus Inversus”. Presidía las sesiones
vistiendo kilt escocés y llevando un antifaz negro y un puñal
de oro al cinto.
Arthur Machen, antes mencionado optó por elegir
el nombre de “Filus Aquarti”.
También una mujer estuvo afiliada a la Golden
Dawn: Florence Farr, directora teatral y amiga íntima de Bernard
Shaw. Pertenecieron a esta Sociedad además numerosos escritores:
Blackwood; Bram Stoker, autor de “Drácula”; Sax Rohmer;
Peck, astrónomo real de Escocia; el célebre ingeniero
Allan Bennett; Sir Gerald Kelly, presidente de la Royal Academy; John
Buchan, autor de singulares revelaciones sobre los lazos entre el Pangermanismo
y el mesianismo islámico; Hermann Hesse, etc,etc.
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El poeta W. B. Yeats |
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Quien aporta un verdadero dato curioso
es Jean Parvulesco, personaje paradigmático, pero excepcional.
Esto es lo dicho, según sus palabras: “La Confraternidad
Hermética del Amanecer Dorado en el exterior sigue siendo, sin
la menor duda, el grupo espiritual de influencia y de control oculto
que, a partir de Gran Bretaña –pero también a partir
de Francia-, a predeterminado en mayor medida la marcha invisible de
la historia mundial del siglo XX. En efecto, si bien, por motivos oscuros,
el Imperator del Amanecer Dorado en el exterior, Samuel Liddel Mathers
dirigía desde París y con qué mano de hierro los
destinos de su confraternidad hermética, el personaje verdaderamente
fundamental del “grupo de mando” más intenso del
que el propio Mathers había recibido sus atribuciones era, una
muy misteriosa alemana llamada Ana Sprengel (“el ser más
maravilloso del siglo”) la definió Aristide Briand, que
no lo era menos. De hecho, todo ocurría como si Ana Sprengel
fuese realmente la única detentadora de los “poderes últimos”
y sobre todo, del secreto de los procedimientos (...) que permitían
y mantenían el contacto directo con los Superiores Desconocidos,
de la Golden Dawn in the Outer, con las Inteligencias Exteriores, los
Grandes Señores de identidad “galáctica” o
“interestelar”, cuya morada “suprapolar” se
sitúa mucho más allá de los límites concebibles
de este mundo”.
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Samuel Liddel Mathers |
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Política y esoterismo
Más allá de lo místico o esotérico,
lo llamativo e interesante es ver cómo, a través del tiempo
se tejen más de una historia. Se trata de “historias paralelas”;
de “mundos paralelos”. Observemos lo siguiente: Gran Bretaña,
enemiga de Alemania, en el escenario político de las dos Guerras
Mundiales, acuerda en el plano esotérico, metafísico o
metapolítico alianzas profundas con quien a la vista de todo
el mundo era su adversaria: Alemania.
Desde lo político entran en puja dos conceptos
geopolíticos; por un lado el “Atlantismo”, cuyo mayor
exponente es Gran Bretaña, reina de los mares y del comercio,
y por el otro, el “Continentalismo”, mejor representado
por la ex Unión Soviética, hoy Rusia. Hitler comete un
error fatal, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, que
para muchos fue inexplicable. Tras violar el pacto de no - agresión
a la Unión Soviética invade con tropas alemanas territorio
soviético. Ni el propio Stalin puede creerlo. ¿A qué
se debió semejante decisión? Tal vez siga siendo un enigma,
o tal vez haya obedecido a la influencia que Gran Bretaña insufló
encubiertamente en Hitler, en reuniones ocultas llevadas a cabo por
emisarios británicos en el mismo corazón de la Golden
Dawn, que a su vez mantenía ligazones muy profundas con rosacruces
alemanes y miembros de la Sociedad Thule y la Anhenerbe, en las que
en más de una ocasión, el Führer fue partícipe.
Estas y otras son las tramas secretas que se tejen de
espaldas al mundo, pero no por ellos dejan de ser las más decisivas
en el devenir de la humanidad. Se han librado y se continúan
librando guerras ocultas. Seres sin rostro deciden el futuro del mundo.
Semidioses, que a lo largo del tiempo han acumulado el suficiente poder
como para decidir sobre la vida y la muerte de millones de personas.
Estas Sociedades Secretas, pequeñas o grandes,
ramificadas o no, conexas o inconexas, activas o en estado larvario
son ni más ni menos que la manifestación clara del “otro
mundo”, de “un mundo paralelo”,”en otra dimensión”,
pero inserto en el nuestro.
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Por Karina Donángelo
Mayo de 2003 |
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Adolf Hitler |
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