Ecos del Colonialismo y la Revolución
Industrial. Guyana: Indios en América.
Multiculturalismo y diversidad étnica
surgida antes de la tan mentada globalización. Presentamos
un análisis sobre el traslado forzado de religiones, razas,
idiomas y culturas que originó el Colonialismo y la Revolución
Industrial en la historia de un estado americano: la República
Cooperativa de Guyana. La dura vida de los indios en América,
lejos de su territorio de origen.
Por Walter Ariel Brooks
(desde Cardiff, Gales - Cymru)
Noviembre de 2002
En el noreste de América del
Sur, hay una región que se diferencia del resto del continente
suramericano y se asemeja más a los estados del Caribe por su
singular mezcla de razas, religiones, idiomas y rasgos culturales. Por
ejemplo, la República Cooperativa de Guyana, que cuenta con una
población de 730.000 habitantes de los cuales 49 % son de origen
indio, 32 % de raza negra y 12 % producto del mestizaje. Asimismo, existe
una minoría amerindia de 6% y otra blanca de 1 %. En cuanto al
aspecto religioso, se practica el cristianismo, el hinduísmo
y el islamismo, y en cuanto a la faz linguística se habla inglés,
hindi y urdu y dialectos amerindios.
Pero detrás de ese panorama multicultural y multiétnico,
una historia de sufrimiento netamente americana yace oculta. Sabemos
de sobra cómo los conquistadores europeos arrasaron de varias
maneras con la población local después de la conquista,
y también sabemos que en su reemplazo importaron esclavos africanos
para trabajar en plantaciones. Pero poco se sabe de una migración
de más de medio millón de "trabajadores contratados"
de la India que ha dejado en la región una impronta socio cultural
ineludible que se manifiesta aún en el presente.
Es necesario considerar esta especie de enclaves étnicos
dentro del panorama de migraciones que desató la Revolución
Industrial, una época signada por la búsqueda de nuevos
mercados y materias primas, la expansión imperial y la colonización
de Australasia y América por parte de Europa. Pero es un capítulo
oscuro y vergonzoso que ha quedado semi oculto y negado hasta por los
mismos indios quienes, según refirió el gran novelista
trinitense V. S. Naipaul en la primera conferencia sobre los trabajadores
indios en el Caribe en la Universidad de las Indias Occidentales en
1975: "Hay una falta de conocimiento de la comunidad india: de
parte de las demás comunidades y también de parte de la
comunidad misma. Olvidamos, no tenemos idea de nuestro pasado, y eso
es parte del problema...".
El novelista trinitense V. S. Naipaul.
La emigración de trabajadores
indios contratados al continente americano es parte de un gran movimiento
poblacional que suma alrededor de 1.400.000 trabajadores de la India
-incluyendo a sus familias- que emigraron a Natal, Kenia, Uganda, Mauricio,
Fiji, Malasia, Reunión y las Seychelles.
En el caso particular del continente americano, ocurrió
que, tras la abolición de la esclavitud, los dueños de
las plantaciones se encontraron con un déficit de mano de obra,
puesto que los esclavos libertos abandonaron las plantaciones para distanciarse
de la degradación a la que habían estado sometidos. El
período de transición llamado "de aprendizaje"
(1834-1838) que siguió a la abolición fue incluso peor
que la época de la esclavitud ya que los dueños de las
plantaciones querían sacar el máximo provecho de los trabajadores
que iban a perder o a los que tendrían que contratar en el futuro.
Una vez libres, los esclavos negros trabajaban cuando necesitaban comprar
algo y se internaban en la selva a vivir en comunidades libres en las
que intentaban recrear las huertas y jardines que recordaban de África.
Los que quedaron en las plantaciones tarde o temprano se marchaban debido
a la baja paga. Este "abandono" de las plantaciones provocó
un gran desequilibrio en la industria azucarera, y los dueños
de las plantaciones -representantes de uno de los lobbies más
poderosos del imperio británico- comenzaron a presionar al parlamento
para que actuase con urgencia para evitar las graves y ruinosas pérdidas
que sufrían en el cultivo de sus propiedades. La importación
de mano de obra barata era la solución más plausible.
Desde la abolición de la esclavitud en el imperio
británico en 1807, se había experimentado con trabajadores
de otras regiones. A partir de 1806, arribaron contingentes de trabajadores
chinos a Trinidad, Jamaica y Guyana Británica, pero como provenían
de una clase mercantil y no eran agricultores, pronto abandonaron las
plantaciones y se dedicaron al comercio. Entre 1834 y 1880, también
se importaron trabajadores portugueses de las islas Madeira y Azores
a Guyana Británica, Jamaica, Trinidad, San Vicente y Granada,
pero este experimento también fracasó debido a que los
portugueses eran viñateros y nada sabían de cultivar la
caña de azúcar, además de que muchos perecieron
por las condiciones insalubres del lugar. Tampoco prosperó la
iniciativa de llevar a Trinidad negros libertos del Canadá en
1840, ya que encontraban las condiciones en la isla inferiores a las
de su antiguo hogar.
En la primera mitad del siglo XIX, los dueños
de las plantaciones de las Indias Occidentales se enteraron de los resultados
positivos que había tenido el empleo de trabajadores indios del
subcontinente asiático en Mauricio y consideraron que la solución
a sus problemas llegaría con la ampliación de ese sistema
de reclutamiento. Los informes escritos alababan la naturaleza dócil
y la dedicación a la agicultura de los trabajadores indios.
No obstante, resulta difícil imaginar qué
podría haber impulsado a aquellos indios del siglo XIX a abandonar
su país y aventurarse a cruzar la Kala Pani (las aguas oscuras)
siendo que, según lo establecen sus tradiciones, tal aventura
implicaba perder el marco de referencia social y espiritual, además
de arriesgarse a pasar a ser una persona sin casta, un paria condenado
a un ostracismo forzoso. Haciendo un relevamiento del lugar de origen
de los emigrantes, queda claro que la mayoría provenían
de estados y regiones que contaban con una presencia de hombres blancos
de origen británico dedicados al aprovechamiento económico
del lugar (no es casual que una de las primeras palabras del hindi que
se incorporó al inglés sea loot= pillaje), lo cual explica
en parte el estado de miseria en el que estaban sumidos y la deseperación
por buscar una vida mejor.
En la práctica, el sistema de contratación
de trabajadores no era ni más ni menos que una nueva forma de
esclavitud: el maltrato en las plantaciones era moneda corriente, el
índice de mortalidad superaba al de natalidad y los pagos eran
irrisorios. La falta de consideración hacia los trabajadores
comenzaba con el viaje en barco, en cuyas bodegas se apiñaban
razas, religiones y castas que jamás se hubiesen rozado en la
tierra natal. El índice de mortalidad era altísimo: en
uno de los viajes desde Calcuta hacia el Caribe perecieron 120 de las
324 personas.
El hecho de llegar a destino, no obstante, no representaba
un gran alivio ya que a partir de allí comenzaban los padeceres
en la nueva vida a iniciar. Las condiciones de trabajo eran insalubres,
tanto por lo riguroso del clima como por la falta de consideración
de los dueños hacia los trabajadores. Durante los primeros años
no hubo un flujo constante de trabajadores contratados desde la India
pero a partir de la década del 1860 comenzaron a llegar varios
barcos anualmente con la preciada carga de mano de obra barata.
Lo vergonzoso de las condiciones de vida de los trabajadores
llegó a oídos del gobierno británico, quien envió
una comisión investigadora para averiguar in situ cuál
era la situación de los inmigrantes indios en las plantaciones.
Los testimonios recogidos bastaron para que se emitiera una ordenanza
por la cual quedaban terminantemente prohibidos los castigos físicos
a los trabajadores contratados. Esa misma ordenanza enumeraba las obligaciones
de los trabajadores y los castigos a asignar a los infractores. Por
ejemplo, si un trabajador no se presentaba a la revista diaria o no
cumplía la labor que le hubiera sido indicada debía pagar
una multa altísima o pasar dos meses en prisión sin goce
de sueldo. Si un trabajador era encontrado en estado de ebriedad o si
contestaba a un superior perdía automáticamente su sueldo.
Si no se presentaba a trabajar durante siete días o si era encontrado
en un radio de dos millas fuera de la plantación era encarcelado
por dos meses. Sin embargo, rara vez se ponían en práctica
los beneficios de la ordenanza: garantir a los trabajadores vivienda,
hospitales y atención médica. Cabe acotar que algunos
dueños de plantaciones donaron tierras y dinero para que los
trabajadores pudiesen construir templos o mezquitas, pero eran francamente
excepciones a la regla.
Bandera de Guyana.
Después del período de
contratación, que podía durar de tres a cinco años,
algunos indios compraron tierras y se dedicaron a cultivarla. Otros
volvieron a su país de origen. El contrato inicial estipulaba
que, una vez finalizado el período en la colonia, los trabajadores
recibían un pasaje de regreso a la India cuyo precio había
sido descontado del sueldo mensual. En la práctica, llegó
un punto en que al gobierno británico se le hacía muy
oneroso costear las sumas requeridas y optó por darles a los
trabajadores -o venderles a un precio accesible- tierras de viejas plantaciones
abandonadas.
Muchos declinaban ese beneficio y regresaban a la India.
Algunos volvían a sus aldeas natales en donde podían comprar
tierras y vivir cómodamente el resto de sus vidas gracias a los
ingresos ahorrados. Pero ocurría con frecuencia que muchos trabajadores
eran despojados de su dinero en el viaje de regreso a la aldea --desde
Calcuta, por ejemplo-- por bandas de ladrones organizados. Otros repatriados
se negaban a recibir sus ahorros una vez llegados a la aldea natal,
ya que de esa manera toda la comunidad se enteraría de la pequeña
o gran fortuna que guardaba y se convertiría en un blanco de
ataques. Muchos otros tenían que enfrentar problemas relacionados
con el rígido sistema de castas vigente en aquella época.
Los miembros de la casta a la que pertenecía el trabajador que
regresaba, o los sacerdotes brahamínicos, podrían exigir
grandes sumas de dinero o grandes cenas en honor del grupo en cuestión
para que el recién llegado pudiese ser "readmitido"
en la casta de origen, posición que había perdido al cruzar
el océano y haberse contaminado.
Muchos expatriados se negaban a dar a conocer el nombre
de la colonia en la que habían tarabajado para evitar semejante
inconveniente. Y en cuanto a los matrimonios celebrados en las plantaciones
entre miembros de castas diferentes, muchas veces se daba el caso de
que debía producirse una separación forzosa si los recién
llegados querían reintegrarse plenamente a la comunidad. Pero
por otra parte, algunos trabajadores que regresaban a sus aldeas se
daban cuenta de que los años de ausencia los habían cambiado
de manera tal que ya no toleraban ni el sistema de castas ni el estilo
de vida de la India, por lo que algunos decidían volver a trabajar
a las plantaciones.
Como toda historia de esclavitud, el devenir de los
trabajadores indios en América estuvo marcado por largos años
de sufrimiento. Pero los padeceres no acabaron con la modificación
del régimen de las plantaciones ni con la independencia del país
de la corona británica. La transición de ser una posesión
imperial a ser una nación nueva no estuvo exenta de conflictos
que hasta el día de hoy existen y que tiene su origen en la enemistad
que surgió entre la comunidad de libertos negros y de trabajadores
indios.
Esa tensión se originó por causas múltiples:
la gran cantidad de inmigrantes indios que generó temores en
la población negra, la separación de las comunidades en
cuanto a la distribución habitacional, la falta de compresión
mutua en los aspectos culturales, la lentitud en la diversificación
de la economía del país y el empleo de las diferencias
raciales por parte de los sectores que detentan el poder para beneficio
propio.
Mapa político de Guyana.
La abolición de la esclavitud generó escasez
de mano de obra, lo cual obró en beneficio de los libertos. Pero
con la importación en masa de trabajadores indios, los sueldos
disminuyeron considerablemente, lo cual generó una marcada hostilidad
hacia los recién llegados. Si bien es muy complejo analizar un
conflicto étnico, se puede argumentar que en el caso de Guyana
fueron los factores económicos la causa del inicio de la enemistad
comunitario-racial, que luego fue sostenida y ahondada por los esquemas
culturales, geográficos y ocupacionales diferentes de las dos
comunidades.
Además, las diferencias culturales desempeñaron
un papel exagerado y profundizaron el temor mutuo de las comunidades
fosilizando los estereotipos. Pero no fueron las cuestiones culturales,
económicas ni geográficas las que sumieron a Guyana en
una virtual guerra civil sino la introducción de políticas
nacionalistas por parte de dirigentes que explotaron esas diferencias
en beneficio propio.
Dos esquemas de conducta profundizaron las diferencias
entre indios y negros en Guyana: las organizaciones comunitarias que
institucionalizaron los modos de vida distintos y los estereotipos negativos
mutuos. Tanto las organizaciones culturales como los clubes, lugares
de culto, sindicatos y, después de la independencia, partidos
políticos (salvo algunas excepciones) dividieron a las comunidades.
En cuanto a los estereotipos, los indios ven a los negros como físicamente
superiores (la mayorá de los indios son relativamente más
bajos, de modo que los consideran una amenaza), económicamente
indisciplinados en cuanto a los hábitos de consumo y culturalmente
inferiores por haber adoptado un estilo británico. Y por su parte,
los negros consideran que los indios son físicamente inferiores,
miserables en lo económico porque prefieren comer y vestir mal
antes que gastar dinero (lo cual inconscientemente representa una amenaza
para la supremacía económica negra) y culturalmente inferiores
por no haber adquirido hábitos británicos que en la época
del imperio eran un sinónimo de estatus.
Es imposible volver atrás las agujas del reloj
para corregir los errores de la historia, reparar injusticias y evitar
catástrofes. La presencia de la comunidad india en América
Central y del Sur podría ser un elemento cultural de suma importancia
si gozara del reconocimiento merecido dentro del marco multi cultural
del continente. Sin embargo, su origen y existencia permanecen ocultos.
Este ejemplo de una historia que debe ser corregida nos es familiar
a todos los latinoamericanos. Y quizás sea tiempo de que volvamos
a revisar nuestro pasado para tratar de comprender cómo podemos
mejorar nuestro futuro sobre la base de lo que somos -una mezcla de
naciones, razas, credos y culturas- que idealmente y siguiendo un camino
acertado puede tener un potencial renovador para un continente que ha
sabido más de penas que de glorias.
Por Walter Ariel Brooks
(desde Cardiff, Gales - Cymru)
Noviembre de 2002
Vista de la ciudad de Georgetown.
En este espacio,
estimado lector,
vuelque sus
comentarios e
inquietudes.