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Después
de casi 15 años de ser el gobernador de la provincia de San Luis, en
la República Argentina, Adolfo Rodríguez Saá se postula para un quinto
período, de 1999 hasta 2003. Este largo mandato no sólo está basado
en el voto popular. Hay otras cuestiones que intervienen como la generación
de un poder político que avasalla la justicia de la provincia, en donde
el "amiguismo" juega un papel fundamental.
Esta situación se repite
en otras provincias: los Romero Feris en Corrientes, los Menem y los
Yoma en La Rioja -y en el gobierno nacional-, los Sapag en Neuquén,
los Bravo en San Juan, los Romero en Salta, los Juárez en Santiago del
Estero, y todavía se siente la presencia de los Saadi en Catamarca.
Curiosamente, uno de los
pilares en donde se asienta el poder de estas familias está en el Congreso
Nacional y en el Poder Ejecutivo Nacional. El Gobierno nacional necesita
del apoyo de los legisladores de las bancadas provinciales para aprobar
las leyes que impulsa. Esta situación genera que se negocien los votos
de diputados y senadores a cambio de prebendas: beneficios económicos
(mayor coparticipación federal - fondos nacionales destinados a las
provincias -), favores impositivos y regímenes especiales (promoción
industrial).
En el caso de la provincia
de San Luis fue fundamental la sanción de una ley de promoción industrial,
bajo la presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989), que posibilitó el
afincamiento de numerosas industrias. En 1997 recibió un 2,2% de los
recursos nacionales -su población es el 0,9% del país -, y se destaca
el 3,6% que recibe del Fondo Nacional para la Vivienda (FONAVI), unos
36 millones de dólares, de los cuales dispone libremente el poder ejecutivo
provincial. Una de las actividades en las que se destaca el gobernador
es la entrega en mano de las casas, situación que es aprovechada por
la estructura de propaganda oficial para exacerbar el culto a la personalidad.
Pero el sistema de tipo
feudal que padece San Luis no una novedad, ni es producto exclusivo
de la familia Rodríguez Saá. Un repaso por la historia provincial puede
resultar sumamente revelador.
¿Cómo surge la
provincia?
San Luis es una de las
23 provincias argentinas. Su historia se remonta al siglo XVI, cuando
don Luis Jufré y Meneses fundó la ciudad de San Luis en 1594, de acuerdo
con las órdenes del gobernador de Chile, don Martín Oñoez de Loyola.
En un principio la llamó San Luis de Loyola, aunque luego se la reconocía
como San Luis de la Punta de los Venados, motivo por el cual se denomina
"puntanos" a los habitantes de esta ciudad y, por extensión,
a los de toda la provincia.
La provincia de San Luis
"nace" cuatro años después de la declaración de la independencia
de Argentina (9 de julio de 1816), el 1º de marzo de 1820 cuando los
habitantes de este territorio nombran gobernador al Dr. José Santos
Ortiz.
En diciembre de 1855 -
a tres años de sancionada la Constitución Nacional- adquiere su definitiva
organización con aprobación de la Constitución Provincial; y en febrero
de 1856 se instala la primera Sala Legislativa Constitucional.
Génesis de un apellido
con mucha historia
El apellido Rodríguez Saá
tiene su origen -en San Luis- durante el siglo XIX, cuando Feliciana
Saá, sobrina de Juan Saá, se casa con un afortunado comerciante, José
Elías Rodríguez, descendiente de un granadero del general San Martín,
el renombrado libertador de América, junto con el venezolano Simón Bolívar.
A raíz de una revuelta
federal en 1840, Juan Saá fue perseguido y vivió entre los indios, a
los que acaudilló y con los cuales se ganó el mote de Lanza Seca, por
su ferocidad.
Años después (1860), fue
gobernador de San Luis. Para ese entonces Argentina se hallaba dividida
en dos estados: el de Buenos Aires y la Confederación Argentina. En
enero de 1861 fusiló a Antonio Aberastain -el Gobernador de San Juan
y entrañable amigo de Domingo Faustino Sarmiento-, que mediante un golpe
militar había instalado en la provincia sanjuanina una política favorable
a los intereses del Estado de Buenos Aires en detrimento de la Confederación
Argentina. Este fusilamiento desencadenó el enfrentamiento que terminó
con la victoria de Bartolomé Mitre (líder de Buenos Aires) sobre Justo
José de Urquiza en la batalla de Pavón (1861). Mitre pasó a ser el presidente
de la República Argentina, ya totalmente unificada.
La repercusión en San Luis
fue inmediata: Juan Saá tuvo que exiliarse. Pero esto no significó el
fin de la carrera del caudillo. En 1866 retorna para dirigir, junto
con su hermano Felipe -a quien nombran gobernador -, una sublevación
en la provincia contra el gobierno de Mitre, aprovechando hábilmente
que el ejercito nacional peleaba en la Guerra del Paraguay (1865-70).
Sin embargo, a pesar de un éxito inicial, fue derrotado por el general
Paunero en 1867. A partir de ese entonces se retira de la vida pública.
Los Saá retornan a las
altas esferas con Teófilo, que derrocó, en 1893, a Jacinto Videla Poblet,
quien tenía la legislatura provincial copada por un gran número de sus
familiares.
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