El universo victoriano en clave policial.
La enigmática Anne Perry.

Esta prolífica escritora londinense, cuya misteriosa vida -propia de los argumentos de sus celebradas novelas-, custodia celosamente, es el nuevo fenómeno de la literatura policial tradicional y de corte europeo. Pero a diferencia de otros best seller del género va más allá de una interesante sucesión de razonamientos e investigaciones de clásico estilo. Anne Perry ahonda en los problemas sociales, ideológicos, políticos y en el ambiente cultural de la Gran Bretaña de fines del siglo XIX, dotando además a sus personajes de una amplia profundidad que permiten develarnos, en forma magistral, todo el complejo universo victoriano. Poseedora de una vasta cultura, construida desde un estudio minucioso de documentos históricos, recrea esa época hasta en sus más ínfimos detalles tal como comenta Mercedes Giuffré en el presente artículo. También se brinda una lista de textos de la autora, en inglés y en español.

Por Mercedes Giuffré.
Enero de 2002

 
 

Desde hace algunos años, quienes hablamos y leemos en español hemos accedido a gran parte de la obra traducida de una escritora sorprendente: Anne Perry. Los amantes de la literatura policial tradicional y de corte europeo (esto es, la que sigue las huellas de Sir Arthur Conan Doyle, Chesterton, Simenon y otros) encuentran en sus novelas "victorianas", no solo una interesante sucesión de razonamientos e investigaciones de clásico estilo, sino también una exhaustiva reconstrucción del ambiente cultural, los problemas sociales, ideológicos, políticos y, en definitiva, del pensamiento de aquella época: las disputas entre quienes condenaban o apoyaban las ideas de Charles Darwin, los cuestionamientos acerca de los derechos de la mujer y el consecuente voto femenino, la situación injusta de la masa de pobres y explotados del Imperio Británico, el abismo ético y generacional entre la Reina Victoria y su libertino hijo, la presión irlandesa por lograr la independencia, los temores surgidos a causa de los crímenes de Jack el destripador, las castas sociales y sus desavenencias, la pasión innovadora de Oscar Wilde y los prerrafaelistas, etc. En tal contexto, enmarca Anne Perry dos series de novelas policiales que llevan por protagonistas a los matrimonios de Thomas y Charlotte Pitt y de William y Hester Monk.

Ambos inspectores, el desprolijo y perspicaz Pitt, quien en el refugio de su hogar y la sagacidad de su esposa, compensa los horrores a los que su profesión lo expone y el desmemoriado Monk, parecen inspirarse en diversas personalidades de la época, en tanto que los casos en los que se ven involucrados conservan reminiscencias de crímenes realmente acontecidos. Se trata, no obstante, de personajes originales, que poseen rasgos únicos. Esto se debe al estudio minucioso que la autora ha llevado durante años en relación con documentos históricos, testimonios, obras literarias y pictóricas, teorías científicas y políticas en boga a fines del siglo XIX y, también, a su gran intuición y observación del espíritu humano y de sus flaquezas.

 

 

Anne Perry.
 

Especial interés despiertan los personajes femeninos como Charlotte y Emily - en la serie del inspector Pitt- cuyos nombres y el de su hermana mayor, Sarah, (asesinada en la primera novela de la serie), homenajean a las Brontë, escritoras que se abrieron camino en un mundo de hombres. También la tía abuela Vespasia (personaje en el cual muchos reconocen rasgos de la propia autora) se erige en ésta serie como un carácter axial sin el cual las investigaciones prescindirían de la gracia que las envuelve.

Anne Perry es una mujer de amplios conocimientos y de gran cultura. Ama la ópera y ha traducido al inglés varios textos griegos, latinos e italianos (entre estos últimos, la Divina Comedia de Dante Alighieri), es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (cuyos miembros se conocen como Mormones) y es muy celosa de su intimidad. Vive en la villa de Portmahomack, en el norte de Escocia, con la sola compañía de algunos gatos y un perro y la cercanía de su madre quien vive en la periferia. Jamás se ha casado y hasta hace unos años, mantenía cierta reserva con respecto a su pasado. Se conocía, sin embargo, parte de su vida: su nacimiento en Londres en 1938, su vocación lectora inspirada en el ámbito familiar, la infancia itinerante, la adolescencia en Nueva Zelandia, la educación severa en un colegio de pupilas, el nuevo matrimonio de su madre, la juventud en Estados Unidos en donde se unió a la Iglesia Mormona y sus comienzos literarios. Sin embargo, la fuga de información que propició la prensa neozelandesa como consecuencia del estreno de la película "Criaturas Celestiales" ( con Kate Winsley como protagonista), agregó a los ya mencionados, algunos datos que se convirtieron en materia de especulaciones y de regodeo para quienes lucran con el dolor ajeno. 

La noticia de que Anne Perry fue una de las dos jóvenes homicidas cuyos nombres debieron ser cambiados en la historia llevada a la pantalla grande, destapó un aquelarre informativo que, a pesar de todo, no logró turbar la paz de la escritora. Por el contrario, ella reconoció la veracidad de los datos pero agregó que, si bien no quería hablar de algo que había sucedido cuando ella tenía 15 años y en circunstancias demasiado complejas como para ser tomadas a la ligera, debía recordar a sus acusadores que padecía tuberculosis en aquel entonces y que los médicos le habían dado a tomar una droga muy fuerte (luego retirada del mercado por sus efectos nocivos) la cual le provocó una extraña pérdida de control sobre sus actos, algo que la ciencia ha reconocido. Sin embargo, a causa de aquel episodio, la joven Anne debió pasar algunos años en prisión, luego de los cuales recomenzó su vida (primero en América y luego en el Reino Unido) y, se le reconoce, la ha llevado de manera intachable y recta. 

Lejos de arrojar la primera piedra, consideramos que la férrea formación intelectual adquirida por la autora durante sus prolongadas horas de lectura a causa de sus constantes períodos de enfermedad, sumada a su experiencia de vida itinerante, a su riqueza espiritual y, por supuesto, al dolor provocado por el episodio en cuestión (del cual nada tenemos para agregar), colaboraron a forjar la madurez literaria con la que Anne Perry construye sus obras. 

 

 
 

Si bien la escritora ha manifestado en ocasiones que no desearía haber vivido en la época victoriana, pues la situación de la mujer dejaba mucho que desear y la medicina no había avanzado lo suficiente, Anne Perry reconstruye mejor que nadie en sus novelas los conflictos éticos, la complicada e hipócrita moral de entonces, las virtudes y los defectos de una estructura social injusta, oscura y llena de dobleces propicios para la desesperación y el crimen. Maneja, así mismo, detalles asombrosos tales como las técnicas de las lavanderas para quitar las manchas de parafina de las velas, los trucos de costura de las doncellas para arreglar los costosos vestidos de terciopelo o seda, las idas y vueltas de la moda londinense de las décadas de los ochenta y noventa, así como recetas de cocina, ajetreos de la servidumbre según los distintos eventos sociales de las temporadas londinenses e insuperables descripciones de aromas, dichos y costumbres que envolvían a la clase alta metropolitana.

La primera de sus novelas (The Cater Street Hangman) fue publicada en 1979, luego de diez años de haberla escrito. La vocación no fue fácil de sobrellevar para Anne Perry en los comienzos. Debió realizar distintas tareas para sobrevivir, pero lo único que disfrutaba haciendo era escribir. Aún hoy confiesa que no podría dejar de hacerlo. Trabaja duro en ello durante seis jornadas de ocho horas cada semana. Actualmente posee un contrato por el cual debe entregar dos novelas al año, una de la serie de Pitt y otra de la serie de Monk. No obstante, encuentra tiempo para escribir cuentos y dirigir un periódico de la Iglesia Mormona, y ha publicado también una novela de ficción no policial, ambientada en el Egipto antiguo, intitulada: Tathea.

Cada ejemplar de la serie de Pitt lleva por título el nombre de un barrio o sector del londres decimonónico, por lo cual, luego de completar la serie, el lector puede reconstruir mentalmente el plano de la ciudad y, junto a Pitt, Charlotte, Emily, Jack y los demás personajes, recorrer las calles de la capital del Imperio.

 

 

Le ha llevado tiempo a esta escritora ser apreciada por el público en su valor real. La abundancia que Inglaterra ostenta en materia de escritores del mismo género a través de los tiempos, hace que, una vez más, nadie sea profeta en su tierra. Es por eso que la gran masa de lectores de Anne Perry se haya concentrado en Estados Unidos antes que en su país de origen. En la actualidad, no obstante, varias editoriales se disputan sus obras y ha sido traducida al alemán, al español, al portugués y al italiano. 

Recientemente se ha llevado a la pantalla chica la versión fílmica de su primera novela "The Cater Street Hangman", a cargo de la cadena A&E, con Eoin Mc Carthy como el detective Thomas Pitt y Keeley Hawes como Charlotte Ellison. En Argentina puede verse dicho film en televisión por cable, en su versión original subtitulada. 

Como sucedía con la obras de Charles Dickens o de Conan Doyle, en plena época victoriana, los lectores del siglo XXI esperamos con ansias cada nueva entrega de nuestra literatura preferida, en la que un sin fin de seres típicamente londinenses, viven, crean, sufren y descubren los más incalculables misterios.

Por Mercedes Giuffré.
Enero de 2002
 

 

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