La Revolución de Asturias de 1934
Poesía revolucionaria.

Sitio al Margen presenta un dossier con las ponencias expuestas en las jornadas académicas sobre el 70ª Aniversario de la Revolución en Asturias en 1934, los pasados 27 y 28 de octubre y 1º de noviembre de 2004. Fue organizado por integrantes de la cátedra Historia de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En este artículo transcribimos algunas de las poesías revolucionarias recitadas por Silvia Hebe Campins.

De nuestra redacción
Febrero de 2005

 
 

La copla al servicio de la Revolución
A Miguel Hernández

Los toreros son monárquicos,
los frailes también lo son.
¿Y los mineros de Asturias?
¡Viva la revolución!

En Mieres nació mi abuelo,
mi abuela en Pola de Siero.
La capital de mi sangre
se debe llamar Oviedo.

Los moros llegan a Oviedo
-la que siempre estuvo verde-
matan a los españoles
y violan a sus mujeres.

Camaradas, cómo arde
la ceniza de los muertos.
De los muertos de la cuenca
que la del Tercio no vale.

En aguas de Covadonga
se bañan los Regulares.
Los señores en Mallorca
y los mineros en sangre.

No cantes ni cante jondo
ni copla de Romancero.
Canta "La Internacional"
que ya cambiaron los tiempos.

Al vasco y al catalán,
al gallego y al murciano
dadle también un fusil.
El también es asturiano.

En Octubre no hay verbenas
que no son de la estación.
Octubre quiere decir
¡viva la revolución!

 

Fotografía de un prisionero de la cárcel de Gijón, partícipe de los movimientos revolucionarios de octubre de 1934 en Asturias.

La libertaria

(A la memoria de Aída Lafuente,
muerta en la insurrección de la cuenca
minera de Asturias, octubre de 1935).

Estaba toda manchada de sangre,
estaba toda matando a los guardias,
estaba toda manchada de barro,
estaba toda manchada de cielo,
estaba toda manchada de España.

Ven, catalán jornalero a su entierro,
ven, campesino andaluz a su entierro,
ven a su entierro, yuntero extremeño,
ven a su entierro, pescador gallego,
ven, leñador vizcaíno a su entierro,
ven, labrador castellano a su entierro,
no dejéis solo al minero asturiano.

Ven, porque estaba manchada de España,
ven, porque era la novia de Octubre,
ven, porque era la rosa de Octubre,
ven, porque era la novia de España.

No dejéis sola su tumba del campo
donde se mezclan el carbón y la sangre,
florezca siempre la flor de su sangre
sobre su cuerpo vestido de rojo,
no dejéis sóla su tumba del aire.

Cuando desfilan los guardias de asalto,
cuando el obispo revista las tropas,
cuando el verdugo tortura al minero,
ella, agitando su túnica roja
quiere salir de la tumba del viento,
quiere salir y llamaros hermanos
y renovaros valor y esperanza
y recordaron la fecha de Octubre
cuando caían las frutas de acero
y estaba toda manchada de España
y estaba toda la novia de Octubre
y estaba toda la rosa de Octubre
y estaba toda la madre de España.

DE LA ROSA BLINDADA, 1936

Por Silvia Hebe Campins
Febrero de 2005
 

Fotografía obtenida del interrogatorio de un revolucionario asturiano...

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