El escritor al margen.
Roberto Cunninghame Graham: gaucho y socialista.

El poeta argentino Carlos Penelas recuerda a un excelente escritor lamentablemente olvidado y desconocido por los jóvenes. En este breve artículo, que forma parte del su último libro "De Espenuca a Barracas al Sur" (de Ediciones Valle y el Centro Betanzos de Buenos Aires), Penelas efectúa un sentido homenaje a este singular escocés que amó nuestra pampa.

Por Carlos Penelas.
Abril de 2001

 
 


"El proletariado no tiene patria; todas las patrias le son una prisión".
Cunninghame Graham.

Resulta sorprendente la falta de conocimiento que tienen las últimas generaciones sobre escritores, artistas o hechos históricos del imaginario social. En verdad es fácil de explicar: vivimos el resultado de años de demagogia, dictadura y populismo. Ahora el simulacro y la decadencia son analizados por la posmodernidad.

Entre los escritores prácticamente desconocidos se encuentra Roberto Cunninghame Graham. En su obra no sólo admiramos su estilo sino que nos ofrece un interés de época, uno de los pocos escoceses que pisó este suelo y confesó su forma de ver y de sentir. Sobre todo si recordamos que viene de la aristocracia. Fue descendiente directo del decapitado Jacobo I. No podemos dejar de recordar junto a su nombre los de Guillermo Enrique Hudson y Aimée Tschiffely. Fue el poeta Lucas Moreno quien me puso en contacto con estos autores en mi juventud. Desde esos días son ejemplos que llevo permanentemente.

Hay abundante bibliografía gracias a no pocos estudiosos argentinos y británicos -de quienes soy agradecido deudor- que realizaron contribuciones para el mejor conocimiento de una obra surgente y polifacética.

"Don Roberto", como se lo conocía, fue un celta revolucionario, aristócrata, con un total espíritu de independencia, justicia y solidaridad libertaria para el criollo. Nada más cercano a la cita de Thoreau en el pensamiento de Cunninghame Graham: "Es inútil escribir sobre temas elegidos. Tenemos que esperar a que hallan encendido una llama en nuestra mente. Todo esfuerzo destinado a ser coronado par el éxito debe basarse en la fuerza copulativa y engendradora del amor. La decisión fría no crea nada, no da origen a nada..."

Los años de viaje, de incontables búsquedas, el sentido de observación de "don Roberto", crean una literatura de conmovedor humanismo.

 

 
 

Uno de sus grandes amigos y admiradores, Joseph Conrad (¡nada menos!), le escribió una vez: "¡Las cosas que usted no conoce! ¡Desde el exterior de un caracol hasta el interior de una prisión! Cuando pienso en usted, siento como si me hubiera pasado toda la vida metido en un agujero oscuro sin ver ni conocer nada."

La vitalidad de este incansable jinete que recorrió las pampas, las sierras y echó raíces en las tierras del Plata asombró a los pelucones de Hyde Park apareciéndose en un caballo, pero en un criollo traído de la Pampa, al que le dio ese nombre: Pampa. Con él iba al Parlamento del que era miembro. Su fino olfato, su sagacidad literaria hicieron de este aventurero un personaje que va más allá de la literatura. España, Inglaterra, Escocia, zonas desconocidas de Texas, México, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Marruecos. fueron algunos de los lugares por donde pasó, observó costumbres y describió con humor y fidelidad. Muestra de ello son sus libros "Rodeo", "Cuentos del Río de la Plata" y "Los caballos de la conquista", entre otros.

George Bernard Shaw, otro de sus amigos, dijo "...un personaje tan increíble debe haber destruido su verosimilitud...''. Todo en él es fantasía. Graham estuvo cautivo por una tribu árabe, fue jinete en la mocedad en nuestras tierras, la policía de Londres lo metió preso por participar de una manifestación popular en contra del gobierno realizada en Trafalgar Square. Mientras, en sus páginas, traduce como pocos el sentido de lo bello y advierte en la naturaleza la ingenuidad y la alegría de los pájaros.

Será el dandy que montará una cebra en África. A los setenta y tantos años un potro salvaje en Londres. Superficiales biografías sólo mencionan estas anécdotas. Pero nuestro hombre es bastante más. Señalará los conflictos sociales por cada territorio que pasa, denuncia la superstición, la irracionalidad, el problema esclavista, el dolor de los asalariados. Como muestra sólo estas reflexiones que acuñó con valentía y lucidez incomparable: "Los pobres son los negros de Europa". "Esta rosbífica puddinesca patria nuestra imbecilizada por el oporto y la Biblia".

En Cunninghame Graham el amor a la libertad y el amor a la naturaleza fueron una sola sabiduría.

Su vida y su obra integran un todo, en un armonioso y existencial equilibrio. Vale la pena releerlo

Por Carlos Penelas.
Abril de 2001
 

Carlos Penelas.

 

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