Cuentos al margen.
La Niebla.

La escritora Viviana O'Connell, integrante del Círculo Celta de Rosario (Argentina), presenta una narración en la cual conjuga hábilmente el cuento fantástico con elementos de la mitología céltica.

Por Viviana O´Connell
Mayo 1997

 
"Yo suelo regresar eternamente
al eterno regreso..."

El Tiempo Circular.
Jorge L. Borges

 

 
"Quien ha mirado lo presente
ha mirado todas las cosas: las que
ocurrieron en el insondable pasado
Las que ocurrirán en el porvenir"

(Reflexiones, libro sexto, 37)
Marco Aurelio

 

 

 

Estoy muerta. Me fue difícil darme cuenta pero a esta altura es indudable. No podía reconocer que no era un sueño, que realmente hice este viaje que me olvidó en el camino.

Si me pongo a rememorar hasta soy capaz de recordar el instante en que preparé a toda velocidad un pequeño bolso, sólo lo indispensable para un par de días. Recuerdo cuando saqué el auto del garaje, era de madrugada, mientras la vecina curiosa espiaba por las rendijas de la persiana. Tomé esas calles frías de invierno a toda velocidad. Había neblina y yo me angustiaba. ¿ En qué pensaba? Ya recuerdo, en la llamada. " Usted es la señora de..." Esa voz chillona retumbaba en mi cabeza " el auto gris..", " el lugar desolado...", " lo siento señora, nos llevó tres semanas..."

Las palabras retumban y retumban en mi cabeza: "Martín... auto gris... tres semanas...". Pero ahora estoy muerta y ya no importa, esto no es lo que yo pensaba, no se parece a nada que haya leído, me inquieta, algo tiene que pasar.

¿En qué estaba? ¡Ah! sí. Era de madrugada. Salí con el auto angustiada, a un lugar desolado y tan lejos de casa. La niebla, no se veía nada. La niebla va cubriendo los campos sembrados. Una mujer con una blanca túnica baila entre los árboles, su cabello blanco envuelve sus tobillos. Hay hogueras a lo lejos. Es una Banshee.

 

 


 

Benshee: Hada de la mitología celta que anticipa la muerte.

 

 

 

 

 

Mi manto me envuelve. El rocío del atardecer cubre de cristales los prados de la isla verde. Está oscureciendo, el sol ya se ha acostado sobre la tierra y el resplandor del fuego anticipa la fiesta. Un olor a resina invade mis sentidos.

Hoy es la fiesta de Samhain, en esta noche especial recibiré a mis ancestros junto a las hogueras. El druida camina adelante, el viento azota sus blancos vestidos contra sus flancos. No me mira, va agitando su vara del árbol de la vida. Los jóvenes se van sumando en fila a sus espaldas. Bajo la protección de los árboles seguimos en silencio su marca en el camino.

Alguien va a morir, a lo lejos oigo música de hadas. Hay una Banshee, pasa bailando entre los árboles al son de los tambores. Se ríe y me mira traviesa, la reconozco, esta vez será alguien de mi clan.

 

 

Samhain: Festividad celta que marca el fin del verano y el comienzo del año, se festeja el primero de noviembre. Los celtas creían que en la noche de Samhain se borraban las fronteras entre el mundo de los vivos y el otro mundo.

 

Martín desapareció, tuve que obligarme a recordar. Así sin explicación, no vino a dormir. Cuando desperté en mi lado de la cama y noté su ausencia ya era de mañana. Hice todos los llamados de rigor: trabajo, amigos. Con un amargo sabor en la boca me decidí y llamé a la policía.

Tuve que observar con horror mientras hurgaban en todas sus cosas, toda mi intimidad quedó al desnudo.

Un policía gordito que sudaba mucho me interrogaba: "Estee... usté no tenía problemas con su marido... nunca se enteró de alguna otra mujer, por ejemplo... Le avisaba cuando llegaba tarde....".

Cuando logré echarlos se me cayó la soledad encima en un instante. Dos semanas, y aún no hay novedades. " ¿Cuándo lo van a encontrar? Necesito que lo encuentren."

 

 

El viento juega en mis rojos cabellos. Esta noche yo, Mairie de la estirpe de Bran hijo de Febal. Cuando el druida lo permita, entre el sonido de los cuernos y el tañer de los tambores, bailaré junto al fuego.

Es una buena noche, las sombras de los túmulos se alargan, la luna brillante ilumina los grises acantilados. Hoy los vivos recibiremos nuestros ancestros con alegría. La ceremonia comienza. Frente a la hoguera el druida extiende sus brazos en comunión con los muertos. Se huele la magia en el ambiente, nos eleva y nos transporta.

 

 

Este accidente estúpido no tenía que pasar, sólo tenía que reconocer el cuerpo y las cosas. La niebla era tan espesa esa noche, me traicionó la ansiedad. Sentí un solo golpe, y ya está, estaba muerta. ¿Hice todo esto por nada? Tuvieron que demorar tres eternas semanas para descubrir el auto en el agua.

Alguien está cantando en alguna parte. Tengo miedo, no puedo sentir el frío aunque veo la escarcha. Un olor a resina invade mis sentidos.

"¿Porque me traicionaste Martín? Nada de esto hubiera pasado, estaríamos juntos...vivos!". Recuerdo cuando levanté simultáneamente el teléfono y escuché, escuché lo que no debía. No sé quien es ella, ya no lo sabré nunca.

No sospechaste nada raro cuando te pedí que me acompañaras. La culpa te hacía complaciente y no pudiste negarte.

Una mujer blanca pasa bailando cubierta con sus cabellos blancos.

¿Cuantos días pasaron? El tiempo no existe, solo la niebla. Cada tanto oigo tambores a lo lejos y un resplandor se insinúa entre mis pestañas. Alguien me llama. Tiene un acento extraño. Camina hacia mí con sus brazos abiertos, sus pulseras tintinean. Es una mujer joven casi adolescente. Bajo un largo manto negro que la cubre se adivinan sus vestidos antiguos. Sus cabellos rojos como el fuego se destacan en esta fría y blanca nada. Me sonríe, se me parece bastante.

Tomo sus manos extendidas y me abandono. Ahora sé que no era un sueño.

Esta es la noche del encuentro. Suenan los tambores y los cuernos. Un hada blanca, de blancos cabellos baila entre los arboles. Se aleja cantando.

Por Viviana O´Connell
Mayo 1997

 

 

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