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Penelas x 2. Un gran poeta uruguayo, lamentablemente olvidado, es nuevamente puesto al alcance del público por un par argentino. El trabajo de investigación de muchos años que Carlos Penelas realizó sobre Walter González Penelas, sin parentesco familiar, lo llevó a publicar un libro que es un estudio crítico de su obra e incluye una antología poética. "El regreso de Walter González Penelas" (Ediciones del valle, 2001). "Se trata de uno de los grandes de la lírica del Río de la Plata", afirma concluyentemente Carlos Penelas, "que insólitamente fue dejado a un lado por la mayor parte de sus contemporáneos".
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"¿Por qué esta cultura no termina de percibir a un autor, a un excelente poeta que habla del tiempo, de la muerte y de la soledad?". Esta fue la pregunta que se planteó hace ya varios años otro poeta, Carlos Penelas, en referencia al olvido en que se encuentra la obra de Walter González Penelas. Desde hace ya varios lustros que el escritor argentino admira al uruguayo y, contrariamente a lo que se puede percibir en una primera impresión, no pertenece a un mismo linaje de sangre aunque nosotros creemos que si a uno de espíritu. Las primeras referencias de González Penelas llegaron su homónimo argentino siendo muy joven y nada menos que por la ponderada mención que hizo uno de los principales poetas de Argentina: Juan L. Ortiz, quien le preguntó a Carlos sobre si existía algún parentesco con Walter, como después lo hicieron otros. Esas preguntas fueron una invitación a que la curiosidad desembocara en el conocimiento de la obra de su par uruguayo, que posteriormente se potencia con una profunda admiración y un cierto asombro al descubrir que ese excelente poeta no tuvo una mayor divulgación y reconocimiento. Varias gratas sorpresas constituyen la excepción. Tal vez la más notable sea la devoción que manifestó otro de los grandes de la lírica hispanoamericana, Ricardo E. Molinari, quien también inquirió a Carlos sobre la pertenencia a una misma familia con el uruguayo. "Molinari y González Penelas eran como hermanos del alma", recuerda el escritor argentino. También rememora que "Molinari lo admiraba profundamente como poeta, a tal punto que le dedica un poema". Carlos Penelas comenta, con relación a las alabanzas que recibe de notables figuras como Molinari y Ortiz, que "me llamó la atención que ambos, que no son de fácil elogio, lo ponderaran tanto". Otras amistades y admiradores destacados son Washington Benavídez, Selva Casal, Conrado Nalé Roxlo, Carlos Astrada, entre otros.
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El trabajo para el regreso. Todas estas situaciones, personales y externas, convergieron para que Carlos Penelas se decidiera firmemente a no tolerar esta falta de memoria colectiva y reconocimiento, y se abocara al placer indiscutido que constituye dar a conocer a otras generaciones a un extraordinario escritor. Resulta sumamente agradable ver la pasión con que habla del poeta uruguayo, contagiando ese entusiasmo a su familia, a sus amigos y conocidos, entre ellos nosotros. La admiración del argentino se mudó en afecto sincero, por el talento e injusticia padecida, a pesar de no haberlo conocido personalmente. Este regreso fue preparado y trabajado mucho tiempo. Incluyó una profunda investigación de la obra y la vida, búsquedas en archivos, bibliotecas, hemerotecas, la realización de entrevistas y varios viajes a Uruguay, en donde fue fundamental la colaboración -en tareas de recolección de información- de Laura Diez, estudiante de antropología. "Al comenzar a investigarlo llegó a conclusiones asombrosas. Se trataba de un hombre culto, fino, del cual casi no tenía fotografías, hoy por suerte tengo más de seis. Nació en 1913 y murió en 1983, casi cuando tenía 70 años. Era descendiente de gallegos -al igual que yo-. Fue sociólogo, Director de Instituto de Colonización y autor de "El Uruguay y su sombra", en el cual esa mencionada sombra era el latifundio. Es una obra que denuncia la realidad de su país y que tuvo una notable trascendencia, ya que ese libro fue tema de debate del parlamento uruguayo. Finalmente tuvo que renunciar al cargo que ejercía obligado por las presiones que padeció". Toda esta situación que comenta Carlos remite a una persona comprometida fuertemente con su entorno y del cual no buscó acomodarse con los sectores de poder, lo cual también contribuyó a ese forzoso olvido sumado a que, como cuenta Carlos, "siempre estuvo fuera de las corrientes poéticas de su época". Carlos menciona a otra persona importante que ayudó en la investigación, "Ofelia Zúccoli Fidanza, que lo conoció y lo trató durante muchos años incluso me dio correspondencia, poemas inéditos y una carta muy sentida donde habla de la personalidad de Walter González Penelas". Todo el esfuerzo fue condensado en un libro llamado "El regreso de Walter González Penelas", que incluye unas 60 páginas previas, y una parte fotográfica, en las cuales Carlos realiza un estudio crítico utilizando diversas fuentes, analizando el medio en el cual vivió -especialmente los acontecimientos políticos y sociales en el Río de la Plata-, su particular personalidad, y finalmente la relación con tres de sus amigos: Ricardo Molinari; Conrado Nalé Roxlo; y Carlos Astrada -pensador existencialista conectado con Martin Heidegger-, a quien González Penelas presenta en una conferencia en la ciudad de Piriápolis. "Este encuentro es clave porque revela la dimensión intelectual del poeta del cual estamos hablando". Finalmente cierra el libro una antología poética que no expone toda la obra del lírico uruguayo. "Solo seleccione 26 poemas de diferentes épocas, porque son suficientes para descubrir a un gran poeta". Esta cuestión debe tenerse en cuenta en González Penelas, porque no fue un autor prolífico, aspecto que no va en desmedro de su calidad e importancia. Esta sería la segunda antología, ya que la primera fue "Las señales del fuego" (Colección de Poesía Ángaro. Editado por Pedemonte en Sevilla, en 1985), con prólogo de Hugo Pedemonte, que lamentablemente pasó casi desapercibida. Héctor Ciocchini es quien realizó el comentario crítico de la contratapa, que también resalta la figura del escritor uruguayo. Fue profesor de Estilística en la Universidad de Oxford y ha realizado estudios, traducciones y mantuvo fluidas relaciones con personajes de la talla de René Char, (candidato al premio Nobel de Francia), María Zambrano, Arturo Marasso, Gastón Bachelard, Martínez Nadal (el último referente de Federico García Lorca), entre otros. Se le publicó una antología poética en España recientemente y se lo considera el autor más importante vivo en Argentina. "Allí Ciocchini también habla de mi poesía de raíces celtas y gallegas, de los mitos, del olvido y de la muerte como puntos de unión con la poesía de Walter González Penelas, características que no había descubierto entre Walter y yo". La mezquindad, los celos y la mediocridad son claramente denunciados al acceder y disfrutar de la obra de Walter González Penelas, hoy recuperada por su par Carlos Penelas. Porque sino, ¿cuáles pueden ser los motivos para que esta cultura no termine de percibir a un autor, a un excelente poeta que habla del tiempo, de la muerte y de la soledad?
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![]() Carlos Penelas. |
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