Os amores libres.
Los viajes de un gaitero vigués.

Los recitales de Carlos Núñez en Buenos Aires ya se han transformado en una costumbre y Sitio al Margen presenta un Informe Especial. Para esta oportunidad, nuestra colaboradora María Belén Luaces nos brinda un comentario sobre el último trabajo discográfico, "Os amores libres". Además, nuestro columnista Juan José Diaz Gaitero realizó la crítica del recital del sábado 5 de junio en el Teatro Coliseo.

Por María Belén Luaces

 
 

Pasaron dos años durante los cuáles la expectativa no hacía más que acrecentarse frente al trabajo que venía prometiendo Núñez. "Se dice que va a estar muy cerca del flamenco" me comentó la vendedora de una disquería especializada "quizás llegue en junio" completó. Esa era toda la información que manejábamos por estos lares hasta que con el anuncio de su venida también llegó la noticia de que el disco había salido del horno.

En una primer vuelta la música sonaba extraña, mágica si, pero extraña. ¿Qué había pasado con Núñez en todo este tiempo?. Empecé a acercarme con más detenimiento a cada tema, a tratar de descifrarlos, ver quienes o que cosas interactuaban en cada composición y a primera escucha eran demasiadas. Decidí comenzar mi propio viaje. En el primer corte el gaitero da muestras del impresionante salto cualitativo de su arte, del virtuosismo del que goza como músico y también del arriesgado brete en el que se ha metido. "Jigs and Bulls" es una muñeira tocada por un gaitero, o una alegría desencantada por la guitarra flamenca, o los tambores y el zapateao gitano, o el sonido a tierra del bodhrán celta. Es una primera visión de lo que continua.

Le sigue a este preludio "Os Amores Libres" como para dejar bien en claro por donde viene la cosa, Derek Bell tocando su arpa, Liam O'Flynn con sus flay uilleann pipes, y guitarras y contrabajos para coser esa unión que Carlos retrata con sus whistles. Luego llegan las tan mentadas "Muñeiras Da Sorte" grabadas desconociendo el paso del tiempo, descubriendo el idioma de la música, que todo lo puede contar y a todos hace entender. El Rey de la guitarra flamenca, Sabicas, le da vida a esta muñeira en forma de alegría y Carlos la pone en forma, una de las joyas del disco. La música se me va metiendo en la piel y va cobrando forma y sentido.

En el cuarto tema la emoción encarna en la conmovedora voz de Teresa Salgueiro y en la leyenda de "María Soliña". En seguida otra mujer toma la posta, esta vez una flamenca de raza, la gran Carmen Linares que le pone voz a un poema de Lorca "A Orillas del río Sil", con la maravilla de una rumba flamenca, perdón, una rumba gaitera.

 

 

Carlos Núñez.
 

La belleza del fandango que suena en la música clásica española de "Alma Barca", la emotividad de "O Cabalo Azul" con un dejo de bulerías, la fuerza y la leyenda en "The Raggle Taggle Gipsy" sobrevuelan el aire de mestizaje con grandeza. Llega "Danza da Lúa en Santiago" y la emoción que imprimen Núnez con sus vientos y Jackson Browne con su voz llega a sus puntos más algidos cuando se funden con las voces y los instrumentos del Coro Sufí Andalusí del Tánger. Nadie podrá dudar de que esto es un verdadero viaje. Otra vez una voz femenina trae la magia de la leyenda en "A Lavandeira da Noite" y luego la emoción me gana cuando escucho "Viva la Quinta Brigada", un alegato contundente que rescata la historia de la lucha contra el fascismo.

Es cierto, este no es el disco más celta de Núnez, es cierto que tampoco es un disco de flamenco, pero también es cierto que es grandioso y conmovedor. También es cierto que no sólo deja en claro su extrema habilidad como músico sino también su sensibilidad como artista, su incansable afán de buscador. Lleva entre sus aires la magia de esas cosas que son capaces de transportarlo a uno a otros paisajes, a otras costas, tiene la magia de hacer sentir lo que profesa. Una comunión de casi 100 músicos se concreta en los sonidos futuristas y eternos de "O Castro da Moura", como para ponerle firma al viaje y allí es cuando el CD deja de girar. Pasaron casi 59 minutos de música, de sueños soñados y concretados y me pregunto porque todo suena tan arcano pero extremadamente cercano. La música celta ha sido bien llevada, los aires flamencos, judíos, magrebís, gitanos y medievales no han sido acallados y la música del mundo goza de buena salud. Empiezo a intuir una música nueva, programaciones y efectos futuristas a los largo del disco atrapan y las voces antiguas conmueven. Pero más allá de eso la magia se ha concretado y eso hace que todas las músicas que aquí suenan se hayan engrandecido. Enhorabuena.

 

Este artículo forma parte de un informe especial dedicado a la cuarta visita de Carlos Núñez a Buenos Aires.

Por María Belén Luaces

  < Aclaración

 

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