| |
Existe una
gran verdad: la única barrera infranqueable en esta vida es la
muerte. Pero si se tiene talento, si se tiene vocación y fuerza
de voluntad, no hay ningún escollo imposible de vencer.
Ni las desavenencias económicas, ni los horrores
de la guerra, ni el desarraigo, ni la pérdida de un ser querido,
ni el desafío de tener que comenzar de nuevo han sido impedimentos
para Joanna Mouskouri, más conocida mundialmente como “Naná
Mouskourí”.
Segunda hija del señor Constantino Mouskourí
y su esposa, Naná nació un 13 de octubre de 1934, en la
isla de Creta. Dos años después su familia se trasladó
a Atenas, donde su padre se desempeñó como proteccionista
en un cine al aire libre. Por aquel entonces, la familia Mouskourí
vivía en una humilde casita detrás de la pantalla gigante
del cine. Lo que nos hace pensar, alegóricamente, que ya desde
pequeña, Naná se preparaba “agazapada”, detrás
del telón para impresionar a su público, brillando como
artista sobre el escenario con su canto.
El sueño frustrado de la madre de Naná
había sido ser cantante de ópera. Debido a este sueño
incumplido, ella esperaba que Jenny –su primera hija- o Naná
desarrollaran la misma vocación. Fue así como las dos
pequeñas fueron matriculadas en el Conservatorio de Música
de Atenas, aunque sólo Naná se convertiría años
después en una estrella internacional.
La crisis mundial, producto de la Guerra arrastró
a Grecia a una debacle económica, lo que sumió por ende
en la pobreza a la familia Mouskourí. Esto obligó a que
los padres de Naná ya no pudieran costear sus estudios en el
Conservatorio de Música. Sin embargo, uno de los profesores vio
algo especial en la pequeña, e insistió en hacer que Naná
permaneciera en el conservatorio. No sólo eso, sino que ofreció
además, voluntariamente pagar la matrícula para que Naná
pudiera concluir los ocho años de carrera musical.
Mientras Naná se convertía de niña
a mujer comenzó a cantar en pequeños clubes nocturnos,
incursionando en la bohemia ateniense. Motivo por el cual, le pidieron
que se retirara del conservatorio, ya que, según adujeron algunas
de las autoridades, la conducta de la joven cantante contrariaba “la
moral y las buenas costumbres” de dicha institución.
|
|
Naná Mouskourí. |
|
Pero fue precisamente en uno de estos
clubes nocturnos donde Harry Belafonte la oyó cantar por primera
vez. Ella lo impresionó tanto que sería él quien
más adelante la presentaría al mundo y la acompañaría
en muchas de sus giras. Un grupo musical llamado “Los Atenienses”
viajó también con Naná. El líder del grupo
era George Petsilas, quien años después se convertiría
en esposo de Naná. De este matrimonio nacieron dos hijos, Nicolás
y Helena. Aunque dicho matrimonio fracasaría tiempo después,
provocando no solo la separación de ambos cónyuges, sino
también la ruptura de Naná con el grupo.
A
lo largo de toda su carrera, Naná Mouskourí ha experimentado
con variados géneros musicales, desde la música clásica,
el jazz, Pop y Rock, como así también spiritualls y música
griega laica, moderna y tradicional.
Los compositores más destacados que acompañaron
a Naná en su carrera fueron Nikos Gatsos y Manos Hadjidakis,
quien recreó un nuevo estilo musical griego basado en las raíces
tradicionales y Bizantinas.
Naná en los inicios de su carrera profesional
participó del primer Festival de la canción griega, con
dos canciones: “Kapou Iparchi Agapi mou” y “Asteri
Asteraki”. Poco después entró en el festival Mediterráneo
de Barcelona cantando la canción “Xirna Agapi mou”,
escrita por Kostas Yannidis, donde recibió por primera vez un
premio fuera de su Grecia natal.
Cantó también en el documental griego-alemán
llamado “Greece Land of Dreams”, trabajo cinematográfico
que ganó el “León de oro” por la canción
“White Rose of Athens” (“La Rosa Blanca de Atenas”),
la cual vendió más de 1 millón de copias en Alemania.
A continuación firmó un contrato con Philips
Fontana para trabajar en Francia, país que se convertiría
en su segundo hogar. Tras mantener una reunión con Michel Legrand,
en París voló a Nueva York a grabar un LP en inglés
llamado “A girl from Greece sings” (“Una niña
de Grecia canta”), con Quincy Jones.
Se multiplicaron sus discos, actuaciones en vivo y apariciones
en televisión, lo que la transformó en una artista reconocida,
no solo en Alemania, Francia e Inglaterra, sino también en Japón,
EEUU, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica,
etc.
Dos de las figuras que concurrían a todos sus
conciertos, desde el exilio, debido a la dictadura militar que se desenvolvía
en Grecia fueron el ex presidente Constantino Karamanlis y Melina Mercouri,
quien estaba comprometida en la lucha contra la Junta Militar Griega.
|
|
 |
|
Naná
Mouskourí ha interpretado canciones de Neil Diamond, Leonard
Cohen y Bob Dylan, no solo en inglés sino también en francés
y alemán. Ha cantado temas de los Beatles, Los Rolling Stones,
Kris Kristofferson, Janes Taylor, Tom Paxton, Dolly Parton, Cat Steven,
Bette Midler, Serge Lama, Jacques Brel, Charles Aznavour, Edith Paif,
Marlene Dietricht, Neil Young Sedaka, John Denver, Judy Garland, Ella
Fitzgerald, Nat King Cole y Don McLean.
Ha recibido además discos de oro, platino y doble
platino. En 1986 fue nombrada “Chevalier des Arts et des Lettres”
(“Caballero de las Artes y las Letras”) en Francia.
En 1988 realizó un tour por Asia, incluyendo
Corea, Taiwán, Hong Kong, Malasia y Japón, para concluir
con presentaciones inéditas en Argentina y Brasil.Naná
se dio el gusto además de interpretar un repertorio clásico,
con canciones tales como: “Casta Diva”; “Carmen”;
“Recuerdos de La Alambra”; “Ave María”,
etc.
Ya en los 90 incursionó en el mundo de los “Spiritualls”(Canciones
espirituales) y Gospels.
En su álbum más reciente en inglés
“Falling in love Again” (“Enamorándose otra
vez”) Naná rinde un homenaje a la música de las
películas de todos los tiempos.
En total, Naná Mouskourí ha grabado más
de 800 discos, lo que le ha granjeado numerosos premios en todo el mundo
y numerosos fans, inclusive de la realeza.
Su amor por los niños la ha llevado por otros
caminos. En octubre de 1993 se convirtió en “Embajadora
de UNICEF”. Muchos de sus conciertos son a beneficio de esta organización
mundial.
En 1994, Naná se internó además
en la política. Fue elegida como representante de Grecia en el
Parlamento europeo.
En suma, esta digna mujer de sangre griega, como muchas
otras y desde otros lugares y en distintas partes, no ha cejado nunca
en su empeño por conseguir aquello que se proponía y su
tesón nos sirve de ejemplo, para no bajar nunca los brazos.
 |
Por Karina Donángelo
Katzellis.
Agosto de 2003 |
|
|
|