Declaraciones de Memoria Activa, 2a. parte.
Memoria Activa.

El 18 de julio de 1994 se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de la Argentina: una bomba destruyó el edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en el que murieron 86 personas. Este informe inicia una serie de notas y entrevistas con la finalidad de ofrecer un seguimiento de la evolución del caso.

Gentileza Memoria Activa.

 

Parte 2

Del 22 de septiembre hasta el 20 de abril de 1998

Lunes 22 de septiembre de 1997.

Alguien dijo que salvar a un hombre es salvar al mundo. Tal vez sea cierto, tal vez sea un granito de arena y eso ya es bastante.

Tal vez matar a un hombre también sea matar al mundo. El 18 de julio de 1994 mataron a un hombre, y después a otro, y después a otros hasta llegar a 86. Y después el asesinato se multiplica entre quienes sólo morimos un poco aquel día, una parte de los padres, de los hijos, de los esposos, de los hermanos, de los amigos. Morimos sólo un poco porque sólo nos asesinaron una parte, un pedazo, sufrimos sólo una mutilación, una punzada, un dolor mortal. Pero el resto del cuerpo sigue vivo y se acomoda, se bate como dentro de una coctelera y sobrevive. Y con la vida que sobrevive se debe encontrar un camino, se debe vivir.

Una de las cosas más tristes cuando alguien muere es que uno ya no puede compartir con nadie los recuerdos compartidos con el que murió. Uno se queda solo con sus recuerdos.

Una de las cosas más tristes cuando alguien muere asesinado es que uno se siente indefenso, y cuando a este asesinato le sobreviene la impunidad uno siente que tiene que hacer algo.

Impunidad. Ninguna palabra quizás defina la experiencia que vivimos como esta. Falta de castigo, de investigación, de justicia.

La posibilidad de cometer crímenes sin tener que sufrir ninguna pena.

El perdón y el olvido, sin acordamos que el olvido siembra la repetición. Porque aquello que se hizo una vez sin pena alguna, se puede repetir sin miedo.

La arbitrariedad, que es en definitiva una definición de nuestra justicia, genera corrupción y el peligro de la repetición de los crímenes. Los indultos como moneda de cambio en política generan impunidad.

El campo para la realización de los valores supremos de la persona es la democracia. Sin embargo, la impunidad presente conspira contra ella misma, porque afecta al conjunto de la vida social y de las relaciones que hacen posible una vida civilizada entre los seres humanos. La impunidad atenta contra nuestra libertad de construir el presente y el futuro.

Lunes 29 de septiembre de 1997.

La semana pasada se hicieron públicas las consideraciones finales y conclusiones firmadas por los legisladores Federico Storani, Carlos Chacho Alvarez, Raúl Galván, José Genoud y Melchor Cruchaga de la Comisión Bicameral Especial de Seguimiento de la Investigación de los Atentados a la embajada de Israel y al edificio de la A.M.I.A. Algunas de las conclusiones, en forma resumida, son:

-Que la consumación del segundo atentado confirmó la incapacidad el sistema nacional de seguridad interior e inteligencia para prevenir y/o conjurar este tipo de hechos, y para seguir, investigar y conocer el accionar del o de los grupos mafiosos y terroristas capacitados para llevarlos a cabo.

-Que la falta de voluntad gubernamental en investigar y contribuir con el esclarecimiento del atentado contra la embajada de Israel, posibilitó la perpetración del atentado contra el edificio de la A.M.I.A.

-Que hubo funcionarios del sistema nacional de seguridad interior que, en forma manifiesta o soterrada, obstaculizaron la investigación, encubrieron sospechosos y/o intentaron desviar el rumbo de la pesquisa.

-Que es visible que la Corte Suprema no ha actuado con la debida diligencia y eficiencia que la investigación del atentado a la embajada de Israel requiere y que la instrucción de la causa llevada a cabo por un órgano colegiado, como es la Corte Suprema de la Nación, llevó al fracaso de la investigación.

-Que en nuestro país operaron y podrían seguir operando grupos delictivos y/o organizaciones con capacidad logística, operativa, de personal y de inteligencia suficiente para perpetuar actos terroristas como los mencionados atentados.

-Que la falta de actividad demostrada por el ex jefe de la Policía Federal Argentina, Comisario Gral. Adrián Pelacchi, actual Secretario de Seguridad Interior del Ministerio del Interior, en la investigación de los atentados terroristas, se inscribe en el mismo tenor que los actos de distracción y omisión denunciados, por lo que la justicia deberá determinar el grado de responsabilidad emergente.

-Que resulta indispensable profundizar las investigaciones acerca de la responsabilidad y e1 compromiso de algunos miembros de la Policía Federal Argentina, de la Policía Bonaerense y de la Secretaría de Seguridad del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en la preparación, ejecución y posterior encubrimiento del atentado a la sede de la A.M.I.A.

No creemos que hoy alguien se atreva a decir acerca de las conclusiones de este grupo de legisladores que se trata de denuncias genéricas o que son pasibles de querellas por calumnias e injurias. En este sentido, queremos destacar que los integrantes del bloque justicialista de la Comisión Bicameral no sólo no firmaron los considerandos y las conclusiones de este Primer Informe, sino que tampoco elaboraron ningún otro alternativo.

Los diputados y senadores justicialistas de la Bicameral se encuentran en flagrante falta con nosotros, los familiares, y con la sociedad toda, y siguen demostrando con hechos, al igual que el gobierno nacional, que seguirán sosteniendo el velo de impunidad que hasta el día de hoy cubre la identidad de los asesinos de nuestros familiares.

Lunes 20 de octubre de 1997.

El día jueves 16 tuvimos una entrevista con el Presidente de los Estados Unidos, la Secretaria de Estado y doce congresistas que vinieron con ellos a la Argentina. A la entrevista concurrieron el presidente de la D.A.I.A., Dr. Beraja, el presidente de la A.M.I.A., Sr. Hansman, el presidente de la B'nai B'rith argentina, Sr. Kopek, y cuatro representantes de los familiares de las víctimas de la embajada de Israel y la A.M.I.A. La entrevista se desarrolló en un clima por demás cordial, nos sentimos como nunca escuchados por un gobierno, ya que, lamentablemente, durante cinco años nuestro gobierno nunca nos recibió ni nos escuchó. Tanto el Presidente Clinton como el resto de las personas que lo acompañaban se mostraron sumamente interesados por lo que nosotros les íbamos transmitiendo, se conmovieron frente a nuestras historias personales, y se comprometieron, sobre todo en relación al pedido concreto de obtener la información que la C.I.A y el F.B.I. habían recabado en Argentina cuando vinieron a colaborar con los Servicios de Inteligencia de nuestro país. El Presidente Clinton transmitió que cuando llegara a su país se iba a ocupar de este tema.

Los familiares les transmitimos nuestra desazón y desesperanza porque después de cinco años del atentado a la embajada de Israel y de tres años del atentado a la A.M.I.A. sentimos que los resultados son muy pobres. Que en Argentina la impunidad es moneda corriente, que la inseguridad jurídica es una de las situaciones con las que nos encontramos diariamente, y sobre todo que la falta de decisión y de voluntad política del gobierno argentino de encontrar a los culpables de ambos atentados no sólo nos hiere sino que provoca un serio temor en todos los argentinos porque abre la posibilidad de un tercer atentado. Tanto el Presidente como la Secretaria de Estado nos dieron ánimos, nos dijeron que tenemos que seguir en nuestra lucha; y si bien no se comprometieron en nada en particular, pensando que son representantes de un gobierno amigo de la Argentina y que estaban de visita, la Secretaria de Estado nos dijo en forma personal que haría todo lo posible por ayudarnos. Nosotros creemos que así es, porque el sólo hecho de habernos concedido la entrevista de una hora, demuestra que hay un interés especial por saber qué pasó en ambos atentados. También le pedimos al Presidente que sea él el vocero de nuestro agradecimiento al Congreso de los Estados Unidos, que en dos oportunidades hizo una audiencia especial sobre el tema de los atentados, cosa que nuestro Congreso no hizo nunca; y también un agradecimiento especial a la comunidad judía de Estados Unidos, que nos ayudó y nos ayuda porque se sienten comprometidos en nuestra lucha, por mantener la memoria y pedir justicia.

Lunes 27 de octubre de 1997.

Hoy, para muchos argentinos, es el lunes después del 26 de octubre. Para muchos argentinos es la posibilidad de pensar un país mejor, con un futuro pleno de vida y oportunidades. Para muchos argentinos es abrigar otra vez una esperanza.

El martes pasado algunos argentinos fuimos convocados por los docentes de la carpa blanca. Nos ubicaron en grados a todos aquellos que, en forma perseverante, seguimos exigiendo respuestas. La consigna por la cual fuimos convocados fue: "Argentina, no te olvides". No te olvides de los docentes ni de José Luis Cabezas ni de los adolescentes secuestrados, torturados y asesinados en democracia, no te olvides de los desocupados ni de las víctimas de la embajada de Israel y de la A.M.I.A. Todos exigimos saber quiénes son los responsables de tanta insensibilidad social y de tanto crimen impune.

Hoy, para los familiares de las víctimas de la Embajada y de la A.M.I.A. no es el lunes después del 26 de octubre. Es el lunes número 172. Estamos aquí parados desde hace 172 semanas, reiterando nuestro reclamo de justicia.

Nuestros tiempos continúan transcurriendo a los tiempos de Menem y Duhalde, a los tiempos del Dr. Galeano, y seguramente, a los tiempos de los recientemente electos legisladores. Porque hasta que no tengamos respuestas nuestro tiempo interno y nuestro tiempo cronológico seguirán midiéndose en escalas diferentes.

Hoy tenemos un gobierno Menemduhaldista que sigue encubriendo a los asesinos de nuestros familiares porque ha tomado la decisión de mantener el manto de impunidad que los sigue protegiendo. Porque sigue inventando cuerpos de elite, que no hacen más que obstruir, o simplemente no hacer. Porque sigue invirtiendo millones de pesos en un servicio de inteligencia que tal vez haga inteligencia para terroristas locales o extranjeros, para lo cual acumuló vasta experiencia en los tiempos del terrorismo de Estado. Porque sigue aceptando renuncias de funcionarios sospechados sin importarle cuáles fueron las responsabilidades no asumidas durante sus gestiones.

Porque según informaciones recientes la premura por esbozar una pista iraní definitiva con un responsable árabe ubicado en algún lugar remoto de Medio Oriente es tal, que todo parece indicar una urgente necesidad política de encontrar un culpable. De ningún modo vamos a aceptar una verdad construida a la medida del poder de turno. Nosotros queremos saber la verdad de los hechos para poder pensar en un futuro que valga la pena.

Seguiremos luchando por la memoria de la tanta gente que ya no está, denunciando la inacción de los gobiernos de Menem y Duhalde y, también para que los legisladores aliancistas se comprometan seriamente con nuestro reclamo.

Lunes 3 de noviembre de 1997.

Hace más de 2 años, un grupo de familiares nos habíamos acercado a la Fiscalía a cargo de los Dres. Mullen y Barbaccia para interiorizarnos sobre la marcha de la investigación del atentado contra la A.M.I.A. Fueron demasiadas las preguntas formuladas en esa oportunidad, pero hubo una que emanó de nuestro más elemental sentido común: cuánto tiempo sería necesario para establecer la vinculación de Carlos Alberto 'Telleldín con la masacre de la A.M.I.A., si en ese lapso Telleldín no podría recuperar su libertad. La respuesta de los fiscales fue inmediata y contundente: Telleldín tenía suficientes delitos en su haber como para pasar muchos años tras las rejas.

De más está decir que no quedamos satisfechos con la respuesta. No se trata de tenerlo en prisión: se trata de esclarecer el homicidio de 86 personas y 'I'elleldín fue el último poseedor del motor que se encontrara en la calle Pasteur hace 173 semanas.

Los hombres del Poder Judicial se recostaron una vez más sobre una dimensión demasiado aletargada del tiempo, la única que son capaces de manejar. Y los resultados están a la vista.

En el mes de agosto, los familiares presentamos en el juzgado del Dr. Galeano un escrito en el que solicitábamos, entre otras medidas, el procesamiento de la concubina de Telleldín, Ana María Boragni, y del hermano, Eduardo Daniel Telleldín. La respuesta del tribunal fue, como ustedes saben, "téngase presente".

El tiempo pasó, y el abogado de Telleldín solicitó su excarcelación la semana pasada, sosteniendo que su cliente no tuvo nada que ver y que ya pagó en prisión por los delitos comunes. El tiempo pasó, y el juzgado del Dr.Galeano lo perdió miserablemente.

En un segundo escrito que presentamos la semana pasada le reiteramos al juez los conceptos expresados en el escrito anterior, y que emergen de los primeros cuerpos del expediente principal.

Ana María Boragni estaba al tanto de la relación de Telleldín con los policías Barreda y Bareiro, se encargaba de llevar o traer los motores o los vehículos duplicados de los talleres involucrados en los hechos, y en lo que nos atañe específicamente, la Traffic de Messín y su motor reparado, que fuera encontrado entre los escombros de la A.M.I.A.; tenía poder de decisión en lo que se hacían y en lo que se dejaba de hacer, y aún más: el día de la explosión, tanto Boragni como Telleldín sabían que la Traffic vendida por ellos había sido la utilizada en el ataque a la A.M.I.A. Caso contrario, cómo se explica, además de los testimonios que dan cuenta de ello, que Telleidín se profugara antes de que apareciera su motor recién el día 25 de julio.

Otro tanto puede decirse de Eduardo Telleldín, quien participara de todos los arreglos con las brigadas policiales como surge de su propia declaración a fs. 1583 del expediente Brigadas y la de su hermano Carlos, a fs. 24273. La banda de Telleldín tenía perfecta noción del encargo recibido y repararon el motor y la carrocería de un vehículo que, Ribelli y su grupo mediante, llegó a estallar en la sede de la A.M.I.A. causando 86 muertes y centenares de heridos.

No estamos pidiendo nada desconocido para el tribunal. Le estamos diciendo que de una vez por todas eche mano a la evidencia que ha acumulado a lo largo de estos más de tres años, sin necesidad de viajar a Francia o a Estados Unidos: le estamos hablando del último tenedor de la Traffic que volara la A.M.I.A. y su banda, eslabones indispensables en la cadena de responsabilidades que culminara con la masacre de nuestros familiares.

Dr. Galeano: nuestros tiempos por cierto muy distintos a los suyos, se están acabando. No estamos dispuestos a esperar ninguna oportunidad especial o hecho político significativo para que la participación necesaria de Telleldín y su grupo sea finalmente demostrada.

No estamos dispuestos a esperar el cuarto aniversario, porque entonces ya habrá sido demasiado tarde para todos.

Lunes 24 de noviembre de 1997.

El 18 de julio pasado los familiares decíamos, entre otras cosas, que los hombres de la mejor policía del mundo decidieron cruzar la avenida Gral. Paz para participar en el atentado más sangriento perpetrado contra un blanco civil en la capital del país de la impunidad. Hoy, con 176 semanas de atraso, y después de varias denuncias públicas, se acordaron de pedirle explicaciones a Klodczyk, el jefe de Ribelli. Curiosamente, un día antes de su visita al Congreso, quien cubriera el accionar de Klodczyk, Ribelli y compañía, el Gobernador Duhalde, invertía su pulgar diciendo que pudo existir un cuadro de connivencia con Ribelli dentro de las filas de la policía bonaerense. Su Secretario de Seguridad, Carlos Braun, dijo que el ex jefe de la fuerza no podía desconocer semejante crecimiento del patrimonio de su subordinado y hombre de confianza. El mejor jefe de la historia de la policía está dispuesto a cargar en sus espaldas cualquier ilícito, pero nunca la voladura de la A.M.I.A. Significativamente todo esto ocurre, una vez más, en ausencia del juez Galeano. El juez viajó a Estados Unidos en el momento menos propicio, uno de los pocos momentos álgidos que ha tenido esta investigación. Nada es casual. Anzorregui, el jefe de la S.I.D.E., también está en Estados Unidos. En tanto que el Canciller Di Tella sostuvo, tres años después de la famosa semiplena prueba iraní de Menem, que el gobierno podría llegar a tomar medidas diplomáticas contra Irán. Si este país fuera serio, en su momento se debió haber procesado a todos los diplomáticos iraníes sospechados de estar involucrados en la masacre. Esto nunca ocurrió. Pero está ocurriendo ahora, en el preciso momento en que empieza a despejarse la madeja de la conexión local.

Y es en relación a la conexión local que hemos encontrado una pista que tal vez pueda contribuir a la suma de indicios en derredor de Ribelli. Se trata de Miguel Jaimes, cuyo procesamiento hemos solicitado ante el juzgado de Galeano hace aproximadamente un mes. Jaime, alias Quelo, alias el cirujano, trabajaba teóricamente como visitador médico. Como tal, su especialidad era la duplicación de motores Renault, ya que contaba con el lápiz óptico que utilizaba dicha empresa. Era parte de la organización. Según testimonio de Valdés, César Fernández levantaba los autos, Telleldín los vendía y Jaimes los doblaba. El 25 de enero de 1995 se allanó la casa de Jaimes, de la cual se secuestraron agendas y papeles. La semana pasado, habiendo tenido la oportunidad de revisar ese material, encontramos que el 22 de agosto de 1994, a las ocho horas, Jaimes tenía una cita en el hotel Conte, el centro de operaciones de Ribelli. ¿Sería Telleldín, que ya estaba preso, quien lo enviara a Jaimes a dicho hotel? Los familiares creemos que esta pista vincula a Telleldín con Ribelli, y queremos que todas las otras pistas que aparezcan sean analizadas seriamente para poder, de una vez, armar el derrotero de la Traffic, y conocer los nombres de quienes la tuvieron en algún momento.

Semanas atrás, Menem decía que quienes denuncian una supuesta impunidad no hacen más que deteriorar impunemente, valga la redundancia, el orden constitucional. A esta altura de los acontecimientos no tenemos ninguna duda acerca de quiénes son los que deterioran, impunemente, el orden constitucional.

Lunes 1 de diciembre de 1997.

Parece ser que, después de 177 semanas, algo ha cambiado en la disposición del gobierno para avanzar y profundizar en la magra investigación del atentado que arrebatara la vida de nuestros 86 familiares en la sede de la A.M.I.A. No somos ingenuos. Tal vez la derrota electoral de octubre, tal vez la visita del Presidente Clinton y su reunión con los familiares de las víctimas, tal vez nuestras reiteradas denuncias públicas, o tal vez una conjunción de todos esos hechos hicieron que, al menos, el Ministro del Interior Corach dispusierala colaboración de ochenta hombres de la Policía Federal en lugar de los ocho existentes. Recordemos que para esclarecer el secuestro del empresario Osvaldo Sivak, en aquella oportunidad se involucró a 200 policías.

Podríamos hablar entonces de una aparente decisión política de esclarecer el atentado, en vista del conjunto de presiones ejercidas. No olvidemos que este gobierno actúa según el principio de acción y reacción: si la ciudadanía no se organiza, reclama y presiona, ellos no cumplen con sus deberes de funcionarios públicos.

Es así que el Poder Legislativa, a través de la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación de los atentados, se ha involucrado finalmente con el tema; el Poder Judicial, con gravísimas dificultades, hace su aporte a cuentagotas en una investigación que no termina de tomar el rumbo adecuado.

Nunca vamos a dejar de lamentar la cantidad de evidencias que se deben haber esfumado junto con el tiempo que se perdió. Tampoco perderemos de vista a los responsables.

Los familiares hemos presentado al tribunal un tercer escrito, solicitando al juez 25 medidas procesales. Entre ellas se pide la citación de testigos que deberían aportar datos sobre la Traffic, se inicie una investigación sobre diversas cuentas bancarias y se investigue una reunión que Miguel Jaimes, el experto duplicador de autos que trabajaba con la banda de Telleldín, habría mantenido en el hotel Conte el 22 de agosto de 1994.

Esperemos que este pedido no se convierta en un nuevo "téngase preente" del tribunal. Seguiremos insistiendo hasta que el juez provea de conformidad a lo solicitado. Tal vezx entonces estemos más cerca de la verdad. Sólo entonces será justicia.

Lunes 8 de diciembre de 1997.

La Corte Suprema de Justicia, el brazo de Balcarce 50 en el Poder Judicial, ha vuelto a tener protagonismo. En muchas oportunidades hemos denunciado la impunidad que cubre la investigación del atentado a la A.M.I.A. Por ello fue posible que los cuatro comisarios provinciales, Jorge Bianchi, Alberto Sosa, Raúl Machuca y Raúl González, encargados de detener a Ribelli y compañía, permitieron que los buscados violaran la incomunicación ordenada, y coordinaran la forma y el momento de su entrega; así como también sus declaraciones ante Galeano. Hubo un camarista de La Plata, el Dr. Leopoldo Schiffrin, de manera solidaria y sin el apoyo de los otros dos camaristas, Sergio Dugo y Román Frondizi, sostuvo que la investigación debía extenderse a Klodczyk y al Director de Seguridad Comisario Inspector Carlos Miqueleitz. Es por ello que el Dr. Schiffrin opinó que, por conexidad con la causa A.M.I.A., esta investigación debía volver al juzgado del Dr. Galeano.

El Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Moliné O' Connor, emite un voto en el que dispone apartar al Dr. Schiffrin de la Sala Segunda de la Cámara Federal de La Plata y trasladarlo a la Sala Tercera; de manera tal de neutralizar su constante presión para que la pista de este encubrimiento no sea profundizada.

El lamentable y gravísimo desenvolvimiento de la Corte no termina acá. La semana pasada se acordaron de llamar a declarar al encargado de la seguridad interna de la embajada de Israel, porque todavía tienen dudas acerca de cómo volara el edificio.

Hoy existe en el Congreso de la Nación una Comisión Bicameral que realiza el seguimiento de las investigaciones de los dos atentados. Sería importante que además de averiguar sobre las responsabilidades política de ambos crímenes, se dedique de una vez por todas a votar las conclusiones del informe pericial que ha elaborado. Ante la abrumadora evidencia acumulada durante estos años, sólo sería aceptable aquel dictamen que solicita el juicio político a la Corte Suprema.

Lunes 29 de diciembre de 1997.

El 30 de agosto de este año un matutino publicaba la siguiente conversación:

"- No nos ocupamos del asunto.
- ¿Cómo que no se ocuparon?
- Sí, nosotros no bajamos al mundo policial, como que les dejamos hacer lo que querían."

El asunto era la investigación del atentado contra la A.M.I.A. El que no se ocupó es Alberto Piotti, Secretario de Seguridad Interior y posterior Secretario de la Gobernación del ferviente amante del sillón presidencial, Duhalde. Bajo su protección progresaron en su carrera policial los Ribelli, Calabró, Miqueleitz, Machuca, Klodzcyk, entre tantos otros afortunados. Y también el comisario Salguero que, hace casi un año, reconocía ante el juez Rodríguez que sus subordinados Guerrero y Rivero "habían armado todo" y eran todos responsables de las pintadas de cruces svásticas en el cementerio de La Tablada.

El juez Rodríguez mantenía oculto el hecho; cuando trascendió tampoco procesó a nadie ni por violación a la ley antidiscriminatoria, ni por daños agravados, ni por falsedad ideológica. No pasó un año y las profanaciones volvieron a ocurrir, a pesar de gozar de "uno de los poderes judiciales más positivos de esta parte del mundo", según el Presidente Menem.

Este último lunes del año quizás deberíamos hacer un balance. Pero no nos corresponde. El balance deberían hacerlo los hombres del Poder Ejecutivo que pecan de cómplices por acción u omisión. Los hombres del Poder Legislativo que hacen oídos sordos a nuestros reclamos. Los hombres del Poder Judicial que no se ocupan con la celeridad e idoneidad debidas del esclarecimiento del crimen de la A.M.I.A.

Lunes 5 de enero de 1998.

El 10 de diciembre de 1995, cuando el juzgado del Dr. Galeano había acumulado evidencias de la participación de la bonaerense en el atentado a la A.M.I.A., el diputado y ex capitán del ejército, Emilio Morello, decía: "La conexión local no existe. Estuvo bien hecho, no hay dudas. La justicia está muy lejos de cualquier pista". El tiempo pasó, la Cámara Federal consideró que el modinista tenía méritos para seguir disfrutando de su libertad; en tanto que la pista de la bonaerense era cada vez más consistente.

El 16 de julio de 1996 el Gobernador Duhalde decía: "No creo que haya un jefe de policía con una vocación democrática y una capacidad de trabajo como la que tiene Klodczyk. Es el mejor jefe de policía que ha tenido la historia de la Provincia de Buenos Aires". Un día antes, el propio Klodczyk, cual sociólogo profesional, decía: "Hay un grado de inmadurez en la sociedad que pretende más de lo que debe y se compromete menos de lo que debiera". Con un tono más amenazador, el 9 de marzo de 1997, decía: "Los relevos y las exoneraciones dispuestos por Vitelli están creando un malestar terrible en el interior de la Fuerza". A pesar de los ánimos reformistas de Duhalde, no fue capaz de dominar a la criatura que él mismo había alimentado.

Hace un año se conocía la participación de dos policías bonaerenses, que amparados bajo el ala del comisario Salguero, habían participado en una profanación al cementerio de La Tablada. El juez Rodríguez no los procesó; y un año después ocurrieron episodios de igual naturaleza. Quizás el Gobernador cambió su óptica, ya que el sábado pasado sostuvo: "Estamos trabajando para caer sobre estos delincuentes salidos de los basurales".

Hoy no es 28 de diciembre, pero a todos aquellos que han decidido compartir con el Gobernador Duhalde la responsabilidad de una nueva embestida contra la criatura policial, les pedimos que la memoria les valga.

Lunes 16 de marzo de 1998.

Un breve cuento delata que en una aldea europea vivían, muy precariamente, una madre viuda con sus dos hijos. Acusados injustamente de un delito que no habían cometido, los jóvenes fueron ajusticiados por sus vecinos en una colina. Allí se instaló la madre durante días y noches a velar los cadáveres de sus hijos. No bebía ni se alimentaba. Arrullaba constantemente los cuerpos inertes, y espantaba con las manos a las aves de rapiña. En la aldea, por un hecho fortuito, encontraron a los verdaderos culpables del delito. Los principales personajes del lugar llegaron a la colina para disculparse por la atroz equivocación. La mujer respondió: pídanles perdón a mis hijos, víctimas inocentes de vuestra maldad. Ahora que se ha hecho justicia permitiré enterrarlos, antes no hubiesen descansado en paz.

La síntesis de esta narración tiene muchas similitudes con esta tragedia. Porque la madre del relato también sabía que cuando no se hace justicia los cuerpos de los muertos permanecen insepultos. Los dos atentados, y crímenes anteriores y posteriores a ellos, que enlutan hogares y permanecen impunes, nos demuestran que hay un total desprecio por la vida humana y una falta absoluta de justicia.

No es fácil el papel de los familiares. Hay quiénes dudan de quiénes somos en realidad. Somos personas dolidas, porque sólo nosotros sabemos del valor y del dolor de lo que nos quitó la bomba terrorista. Queremos que aquellos que entorpecen la investigación sean procesados, ocupen el cargo que ocupen. No somos los familiares los que constituimos un peligro. Son peligrosos los asesinos que pululan por las calles. Buscamos la verdad. Queremos justicia.

Lunes 6 de abril de 1998.

A casi 200 semanas del homicidio múltiple de nuestros familiares, recordamos que, hace 37 semanas, los familiares denunciábamos, una vez más, con nombres y apellidos, todas las responsabilidades incumplidas, obstrucciones y encubrimientos en los cuales incurrió el gobierno argentino en relación al crimen de la A.M.I.A. ¿Qué ocurrió después de aquel testimonio del 18 de julio pasado? El 14 de agosto, el Ministro del Interior, Carlos Corach, decidió crear una brigada especial de investigaciones constituida por 80 hombres bajo el mando del comisario Jorge Palacios, quien semanas atrás, se quejaba en privado de la falta de colaboración de los Servicios de Inteligencia extranjeros para hallar a Wilson Dos Santos, el brasileño que, en tiempos no muy lejanos, resultaba ser un testigo no significativo para el juez Galeano. El 26 de octubre, después de la abrumadora derrota electoral de la lista encabezada por su esposa, el gobernador Duhalde se puso a la cabeza de una nueva reforma de su mejor policía del mundo, esta vez secundado por líderes de la oposición política. Hoy, esta re-re estructuración transita por la senda del fracaso, al igual que todos los intentos anteriores. La única explicación posible de este nuevo fracaso es la complicidad gubernamental en la paternidad de esta monstruosa criatura policial. La investigación de la pista de la participación carapintada en la provisión de los explosivos, cayó en el olvido, a pesar del intento de algunos parlamentarios. En diciembre, la Comisión Bicameral hacía el trabajo sucio, citando, entre otros, a Morello y Salguero, en tanto que Galeano iniciaba un nuevo viaje al exterior.

Con el tiempo, comenzó a tener presencia en los distintos medios la tan mentada conexión internacional. Los nombres de los diplomáticos iraníes, nunca citados por el juez Galeano, y que figuran hace rato en el cuerpo 9 de la causa, volvieron a aparecer en un matutino en el mes de marzo. Mientras tanto, prescribía la causa de Telleldín por el encubrimiento de la venta de la Traffic, quedando así desvinculado de la causa A.M.I.A. Evidentemente, no percibimos ningún cambio favorable para lograr una investigación seria.

El 30 de enero de 1998 el informe sobre los derechos humanos en Argentina, elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, decía, en relación a la denegación de un juicio justo: "La constitución provee un Poder Judicial independiente. Mientras el Poder Judicial es, nominalmente, independiente e imparcial, sus procesos son ineficientes, complicados, y, por momentos, sujetos a influencias políticas". El 27 de marzo, el ex fiscal el caso Watergate y actual director del centro de justicia criminal de Harvard, comentaba: "En los atentados, los primeros días son claves; y sobre todo, el estudio del vehículo utilizado como coche bomba. Aquí se hizo mal. No hubo inteligencia previa a los atentados, y después se investigó mal".

En el día de ayer, Memoria Activa se reunión con la congresista norteamericana Anita Lowey, a quien le transmitimos los hechos antes mencionados. Le pedimos que impulsara nuestra idea de realizar una tercera sesión especial en el Congreso de Estados Unidos, en la cual Memoria Activa estuviera representada para expresar nuestro único objetivo: la búsqueda de la verdad y la justicia.

Lunes 20 de abril de 1998.

Quiero compartir el testimonio que llevamos a Rosario, para el acto de Memoria Activa del día 18.

Han transcurrido 45 meses de aquel 18 de julio de 1994. Demasiados largos meses. Demasiado dolorosos días vividos con ausencias cada vez más presentes. Han transcurrido 45 meses desde que la bomba destruyó la vida de nuestros familiares. Ellos perdieron sus vidas, nosotros los perdimos a ellos. Todos los argentinos perdimos aun más: perdimos la inocencia de una democracia adolescente, ese engañoso sentimiento de justicia y protección. Pero hay algo que no perdimos: el ejercicio de nuestra memoria, la que perturba de manera incesante a los poderosos profesionales de la amnesia, expertos en construir verdades a la medida de las circunstancias. Ese ejercicio de la memoria es la que nos mantiene de pie desde hace casi 200 semanas frente al Palacio de Justicia con el único objetivo de saber la verdad. Para llegar a la verdad hemos formulado en estos años cientos de preguntas que siguen sin respuestas. Cómo se explica que los asesinos estén en libertad; que hay quienes encubren esta masacre; que el juez de la causa recorra distancias de miles de kilómetros, mientras la investigación no avanza ni un centímetro. ¿A quiénes atribuirá el gobierno menemista la responsabilidad de la amenaza recibida días atrás en la sede del club Hebraica de la Capital, que debió ser evacuado inmediatamente? ¿Investigarán, al igual que el crimen de nuestros familiares?

La conclusión es que el gobierno de Menem carece de voluntad política para esclarecer el homicidio de nuestros familiares. Así se instala la impunidad, la cual funciona a partir del ocultamiento y garantiza la supervivencia del poder político. Esta despiadada práctica de encubrir en lugar de investigar y esclarecer, se corresponde con la desesperación de quienes quieren mantenerse a cualquier precio en la cima del poder. El resultado final es la existencia de una justicia cautiva de ese poder político. Es por ello que hemos llegado al convencimiento de que esta investigación es de una torpeza y falta de sentido común tales, que superan cualquier comparación posible. Hoy estamos convencidos de que ninguna medida procesal que pidamos tendrá un destinatario comprometido con la investigación. El camino para alcanzar la verdad está lleno de obstáculos que se han ido acumulando, como única consecuencia de la más absoluta inoperancia. No por limitarnos a considerar la participación de terroristas internacionales podemos permitir que se deje de investigar a los responsables locales. Sin embargo esto es lo que ocurre.

Nosotros contamos con los detalles necesarios que justifican nuestra decisión de presentarnos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e San José de Costa Rica para que sea juzgada internacionalmente la conducta del Estado argentino por la forma de llevar la investigación de la masacre de la A.M.I.A., así como su eventual responsabilidad por la capacidad profesional exhibida por las personas que actuaron en dicha investigación.

Kafka alguna vez escribió: "Frente a los sufrimientos del mundo puedes echarte atrás. Sí, puedes hacerlo, si está de acuerdo con tu naturaleza. Pero precisamente, ese echarse atrás es el único sufrimiento que tal vez podrías evitar".

 

   

 

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