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Declaraciones
de Memoria Activa, 3a. parte. El 18 de julio de 1994 se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de la Argentina: una bomba destruyó el edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en el que murieron 86 personas. Este informe inicia una serie de notas y entrevistas con la finalidad de ofrecer un seguimiento de la evolución del caso. Gentileza Memoria Activa.
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Parte 3 Del 26 de mayo hasta el 27 de octubre de 1997. Lunes 26 de mayo de 1997. DIONISIA FONTÁN. Periodista. No estamos solos, aunque los grupos que se arman los lunes no demuestren la cantidad de gente que aporta su solidaridad. En los lugares de trabajo, en el pensamiento, en la compra en el supermercado, la gente, cada vez más, tiene conciencia y acompaña. Sé que ninguna palabra jamás podrá aliviar a un familiar. De lo que se trata acá es de acompañar en forma no pasiva. Tenemos que volver a armar lentamente nuestra red solidaria. Nosotros como ciudadanos sabemos que la impunidad es la peor de las violencias. Por lo tanto tenemos que insistir con que la libertad sea equitativa y justa. SERGIO SMIETANSKY. Abogado de los familiares de la masacre de Ingeniero Budge. Se cumplen diez años de la masacre de Ingeniero Budge. Este fue el primer caso en que los familiares de una víctima de gatillo fácil, junto a los vecinos, salieron a pedir justicia. Pasaron diez años, y siguen pidiendo justicia, y van a seguir haciéndolo hasta que se acabe la impunidad. Nosotros tenemos mucho en común. Hay una política de represión e impunidad. No es casualidad que el personal de la Regional Segunda de Lanús esté implicado en la masacre de Wilde, en la masacre de la A.M.I.A., en la muerte de José Luis Cabezas. Hay una política de proteger a estos asesinos y luchamos porque termine. Tenemos otra cosa en común. Cuando sucedió lo de Budge, la gente se preguntaba: ¿serán culpables o inocentes? Porque en definitiva, eran de Budge. Cuando sucedió lo de la Embajada y la A.M.I.A. la gente decía: había inocentes y no había inocentes. Porque en definitiva, eran judíos. Una vez Bob Dylan dijo: "¿Cuántos más tendrán que morir para darnos cuenta de que ya han muerto demasiados?" Esperemos que ninguno más. Espero que todos nos unamos, y que los genocidas estén donde deben estar: en la cárcel. CARLOS JABLONOVSKY. Vicepresidente del Likud mundial. Nuestro pueblo, el pueblo judío, y aquellos que sufrieron en carne propia la incomprensión e injusticia tienen mucha memoria. Seguiremos recordando todo lo que está pasando con nuestra comunidad, y con todo lo injusto que se produce en nuestro país. Estoy convencido de que esto es el resultado de la trilogía del terrorismo internacional, el nazi fascismo instalado en la Argentina, y la corrupción de todo orden: en la ley, en la economía y en la vida de nuestra sociedad. Si el Poder Judicial está cuestionado, ¿por qué no exigir a nuestros representantes que desenmarañen la madeja de todo lo que permite la corrupción, en la administración y en la justicia? La corrupción tiene lugar cuando la justicia se lo permite, cuando hay suficientes canales de evasión para que la ley imponga su castigo. Tenemos que pedirles a los partidos políticos democráticos que asuman un rol protagónico para estudiar y crear las leyes que hagan que el país emerja. No son suficientes las declaraciones de condolencias. Lunes 9 de junio de 1997 NORMAN ERLICH. Actor. En un principio me sorprendió que Memoria Activa fuera a reunirse un día feriado, en que los Tribunales están cerrados. Y yo mismo me sacudí, tomé conciencia de que la memoria no tiene horarios, la muerte no se toma vacaciones, el frío o la lluvia no pueden impedir que los cerebros sigan funcionando. En esta mañana yo también estoy presente. Estoy vivamente identificado con lo que fue el símbolo de A.M.I.A. Sí, se voló un símbolo, una esencia, la presencia de la comunidad durante tantos años en un lugar tan importante. Pero también eso se puede reconstruir. Lo que no puede rescatarse es la dignidad que perdimos en ese momento, y la traición del silencio que está ahora imperando. Por eso es importante estar aquí, porque no vamos de olvidar. Espero que las autoridades tengan el criterio y la lógica necesarias, que hasta ahora no han tenido, de entender que esto debe ser aclarado. ALBERTO GULLIS. Periodista. Algo que todos saben y pocos quieren recordar es que el fundamento del Estado es la violencia. Es lo que habitualmente se conoce como violencia legítima. Para quienes creían, inocentemente o no, en esta clásica teoría del Estado, el atentado de la A.M.I.A. causó sorpresa. Los sorprendió descubrir sobre qué valores violentos fue fundado y sigue funcionando nuestro Estado, nuestra democracia. Fue por eso que en días posteriores al crimen de la calle Pasteur, era frecuente escuchar el reclamo por mayor seguridad. ¿A quién se la reclamaban? Ingenuidad en el mejor de los casos, después de conocerse la fuerte implicación de elementos de la Policía Bonaerense en el entramado del atentado. Después de esa experiencia se suponía que nadie más reclamaría que la seguridad ciudadana debía ser asegurada, justamente, por aquellos que la violentaban sistemáticamente. Sin embargo, alguna de nuestra dirigencia política, progresistas incluidos, hoy insisten en ese reclamo perverso con el desgraciado proyecto de ley antiterrorista. Entonces cabe preguntarse: ¿es un nuevo intento de restablecer el monopolio de la violencia en manos del Estado? ¿Por qué? La impunidad del aparato genocida es mucho más que un simple perdón. Es la preservación de una fuente de elementos entrenados en el asesinato, la tortura, la represión, y sobre todo, en la obsecuencia al mandante para ser reclutado. Estos grupos de tareas se ofrecen a las agencias de seguridad que se multiplican en forma ostensible. Esto es un signo mayúsculo de la descomposición del Estado. En estos elementos hay que rastrear el origen de la impunidad en el atentado a la A.M.I.A., en los asesinatos de María Soledad, Cabezas, Víctor Choque o Teresa Rodríguez, en la represión de Cutral Có, Ledesma o Tartagal, en los casos de gatillo fácil. ARIEL STOKMAN. Rabino. Cada vez que escucho que vivimos en el país de la impunidad me siento mal. No vivo en un país de impunidad. Vivo en un precioso país donde estamos nosotros, cada uno de los seres humanos que somos gente de bien, que hacemos nuestros reclamos, que trabajamos cada día en pro de nuestro país. Y quiero diferenciarme y diferenciarlos de los que no hacen lo mismo que nosotros. Hay seres humanos que actúan con impunidad. Hay funcionarios que hacen caso omiso de sus obligaciones que un día han asumido en representación nuestra. Uno de los diez mandamientos dice no robarás. Y es precisamente ello lo que algunos funcionarios deberían hacer realidad. No robar ni dinero, ni seres humanos, no robarnos la esperanza, no robarnos la alegría, la condición de seres humanos. No matarás también está escrito en los diez mandamientos. Se olvidaron, no lo cumplieron. Nos mataron desde aquel 18 de julio de 1994. Y los funcionarios juran al asumir sus cargos con su diestra sobre la Biblia. Que Dios y la Patria me lo demanden, así juran. Y se olvidan. Lunes 16 de junio de 1997. SALVADOR SAMARITANO. Crítico de cine. Estoy orgulloso de que me hayan convocado a estar acá para expresarles mi solidaridad. Y pedir que algún día todo esto se esclarezca y que nuestro país deje de ser el país de la impunidad. SILVINA WALGER. Escritora. Hace tres días fue condenado a muerte el asesino de Oklahoma. Más allá de los resquemores que puede provocar la pena de muerte, el asesino fue detenido a las pocas horas del hecho y el caso concluido en exactamente dos años. Dentro de unos días se cumplirán tres años del crimen de la A.M.I.A. y creo que los comentarios sobran. Pareciera que con un poco de empeño se puede llegar a la verdad. Pero también hace falta un sistema que permita que el empeño dé sus frutos. A lo largo de su historia la Argentina se ha revelado como una sociedad carente de defensa frente al autoritarismo, lo que le generó una manera autoritaria de ver el mundo. Esto es apostar contra nuestros propios derechos. Y los efectos de esta complicidad han dado lugar a un estado crónico de indefensión del ciudadano, sobre todo ante los excesos de los aparatos de seguridad. Esta vocación autoritaria volvió ilusoria en la Argentina la teoría de la división de poderes. Este país puede vanagloriarse de no haber tenido prácticamente nunca un Poder Judicial independiente. La Argentina de hoy se caracteriza por la existencia de un medio ambiente social degradado, que tiene su origen en un poder personalista y vertical, una justicia obsecuente y la impunidad como regla. Una sociedad en la que el delito aparece sistemáticamente vinculado al poder. Y cuando alguien cercano al poder es eximido de rendir cuentas ante la justicia, entonces la ley pierde todo su valor. Aquí todo está vinculado: la sociedad de los ricos y famosos que se sustenta en la ideología neoconservadora, la estética kitch del populismo y la ética del todos pueden llegar. Elementos que conjugados permiten el auge de la criminalidad. No estoy muy esperanzada. Por lo que los felicito a ustedes por esta memoria vigilante. Una memoria que no se contenta con evocar el pasado sino que trabaja para salvaguardar el futuro. Único modo de impedir que ese futuro se convierta en pasado. Lunes 23 de junio de 1997. PEDRO KESELMAN. Prosecretario del Colegio Público de Abogados. En el desborde de corrupción e impunidad que enmarcan nuestra diaria realidad, la injusticia surge como fruto de esa confluencia. La injusticia florece cuando criminales autores de delitos de lesa humanidad son primero perdonados y liberados, y luego convocados, sea en condición de contratados o ascendidos para ejercer cargos públicos. Sus cómplices, pares, imitadores o simplemente admiradores se ven así alentados a reiterar crímenes atroces, pues saben que además del precio vil que perciben, serán honrados y hasta considerados héroes. No podemos resignarnos a estimar como inexorable este ciclo perverso. Y mientras existan bastiones que reivindiquen la virtud y la grandeza humana, que mantengan vivo el impulso vital que está en la historia y que ninguna violencia puede apagar, podemos y debemos seguir adelante. Porque la libertad es una apreciada condición para el ser humano. Y la vida, vivida en dignidad, es un supremo valor que defenderemos frente a los dogmáticos del odio, beneficiarios de un orden de inequidad e injusticia. MARCOS DOÑO. Periodista. Estoy aquí ante todo para solidarizarme con el dolor de todos. Porque si hay algo que este gobierno se ha empeñado en hacer es quitarnos hasta la capacidad del llanto. La dimensión del dolor es universal, sobre todo cuando el dolor es provocado por la impunidad. Y la impunidad, que es lo contrario de la justicia, tiene una causa muy clara. Durante la pasada feria del libro conversé con un dirigente de la comunidad armenia sobre el genocidio armenio. Y me recordaba que el holocausto, además de muchas causas, tuvo la base de la impunidad y del olvido. Como había dicho Goebbels: "Ya nadie se acuerda de lo que se hizo a los armenios, nadie se va a acordar de lo que les vamos a hacer a los judíos". Esta impunidad se traduce en una especie de acostumbramiento cultural ante la muerte. Por eso la memoria y el acto son fundamentales. BEBE KAMIN. Director de cine. Hace poco me preguntaron por qué vengo a Memoria Activa. Algunas de las respuestas que encontré se las voy a comentar. Primero es un espacio donde me siento libre, atento, preocupado y esperanzado. Segundo, me encuentro con otros, que buscan una respuesta que se oculta. Tercero, es un lugar no mediático. No veo pantallas de colores sino rostros de piel cercana. Percibo reclamos sinceros, percibo lágrimas, las contengo yo mismo. Es el lugar de la militancia contra el olvido. Es un espacio cívico, anónimo, activo de la memoria. Es el espacio de los familiares. Aquí cada lunes se combate a la traición, a la mentira oficializada, al crimen impune, a la muerte inevitable. Estoy aquí porque en esta pequeña superficie me reconozco humano y posible. Lunes 30 de junio de 1997 ATILIO BORÓN. Profesor. Han pasado largos años desdelos atentados a la Embajada de Israel y la A.M.I.A. y sigue la cadena de atentados y de terrorismo, cargados todos de impunidad; una impunidad que se refleja en el hecho emblemático del asesinato de José Luis Cabezas. Todos estos hechos responden a la misma lógica: la del más fuerte, la de la falta de derecho, la de aquellos que creen que es posible por la fuerza callar las aspiraciones de justicia de la sociedad La justicia está en mora, y esto no sucede por ninguna causa abstracta, sino porque no hay una voluntad de que haya justicia. Es imposible distinguir entre aquellos que investigan el crimen y los culpables del crimen. Es la misma gente. Tenemos que seguir trabajando para mostrar que los argentinos no estamos dispuestos a transigir con la inmoralidad ni con la injusticia. DIANA WAN. Psicóloga. Estoy aquí por tantos que ya no pueden estar, por ejemplo mis padres. Mi papá ya había muerto el día del atentado a la A.M.I.A., mi mamá todavía vivía. Esa mañana del 18 de julio para mi mamá fue otra vez el infierno. Después de 50 años otra vez estaba en Polonia, otra vez el terror, otra vez la pérdida de su primer hijo. Para los sobrevivientes del holocausto, para nosotros, sus hijos, el atentado fue una confirmación lacerante: nosotros no éramos inocentes. Llevamos las heridas de una memoria que parece dormida, pero que renace con suma facilidad, y nos enciende otra vez las mismas preguntas. Nos preguntamos por la naturaleza humana, por la maldad, por la injusticia, por la crueldad favorecida y estimulada por la impunidad. Es por estas preguntas desesperadas que estoy acá. Este ritual de todos los lunes podría pensarse también como un encendido colectivo de velas conmemorativas. Un acto de resistencia. Decisión de vivir con dignidad. Nada heroico ni demasiado ruidoso. Nada más ni nada menos que nuestras presencias, nuestros cuerpos diciendo: estamos acá. MAIA MIRKIN. Alumna del colegio Tarbut. 18 de julio de 1994. Una bomba se escucha en toda la ciudad. Un edificio cruelmente destruido.¿Qué quisieron lograr con este atentado? Quisieron que nos perdiéramos, que nos quedáramos en el pasado. Pero entre tanto dolor logramos salir a flote. Recordando a todas las personas por las que venimos acá a reclamar justicia. Dijo Rafael Obligado: "Y aunque la incomprensión me desespere, disimulo la herida a quien me hiere. Y tengo la bondad de sonreír. Y así, por el amor que he creído, sufriendo como todos, he cumplido con el acto mismo de vivir". Lunes 7 de julio de 1997. RUBÉN BERAJA. Presidente de la D.A.I.A. Con la responsabilidad que me confiere el cargo que envisto, vengo a este acto a reiterar nuestro homenaje a cada una de las víctimas caídas en las masacres de la calle Arroyo y de la calle Pasteur; y a afianzar nuestro compromiso con la lucha que desde todos los frentes, y en distintos foros, nacionales e internacionales, instituciones como Memoria Activa y muchas otras vienen desarrollando para mantener viva en la memoria de la sociedad una demanda que no sólo ya reclama el cese de la impunidad, sino la toma de decisiones concretas para remover a aquellos que en forma encubierta, o a veces explícita, han ido perjudicando y trabando el avance de la investigación. No venimos en tren demagógico a reclamar esclarecimientos como si fuera una situación que inevitablemente se puede lograr. Sabemos que hay muchos crímenes que tardan tiempo en ser descubiertos. Pero también sabemos que hay una obligación primera a todo esclarecimiento, y es la obligación de trabajar seriamente, coherentemente, con todo el peso del Estado, con todas las fuerzas de las instituciones, para que efectivamente se llegue a esa posibilidad de esclarecimiento. Cuando fracasa, cuando no existe una cuota de trabajo seria, hay razones para denunciar que hay protagonistas fundamentales, en distintos sectores del aparato estatal, tanto administrativo como judicial, que se han encargado de obstruir el avance de la investigación. Y hoy podemos decir que tenemos un registro prolijo de nombres y apellidos de aquellos que a lo largo de estos años han venido efectivamente obstruyendo, trabando, distrayendo, perjudicando el avance de esta investigación. Nombres y apellidos que vamos a ir recopilando para ser presentados en forma judicial para que efectivamente podamos limpiar el aparato estatal de aquellos que están justamente no para hacer que la ley se cumpla, sino para obstruir su vigencia. Y en ese mismo análisis queremos destacar que ya no puede disimularse más la falta de concepto apropiado para llevar adelante la investigación. ¿Cómo pueden investigarse en forma absolutamente separada, sin contactos, sin integración, dos crímenes que pertenecen a una misma mano, a un mismo modus operandi, a un mismo objetivo? ¿En qué país, en qué manual de seguridad, en qué manual de investigación, en qué manual de procedimientos judiciales puede concebirse una duplicación de esfuerzos que no solamente no tienen contactos directos para saber qué elementos pueden apoyar uno al otro, sino que a menudo, como ha sucedido en nuestro país, uno sirve para trabar al otro? Porque nosotros durante mucho tiempo en el tema de la causa de la Embajada mantuvimos una distancia prudente porque no éramos parte querellante en forma directa. Pero no podemos disimular que un atentado y otro están vinculados. Y que no avanzar en la investigación de la Embajada es trabar el esclarecimiento de la A.M.I.A. Porque justamente en el primero puede haber huellas fundamentales para ayudar a acelerar la investigación del segundo. ¿Y cómo justificar esta obstinación de algunos protagonistas que según nuestro modo de ver, por prejuicios, por preconceptos, por posiciones personales que no tienen que ver con los intereses de la sociedad, han venido trabando, un largo año discutiendo dónde estalló la bomba en el caso de la Embajada? Un año de discusiones y polémicas por un tema que fue en su momento verificado por el propio Presidente de la Corte Suprema en una diligencia de constatación en el mismo edificio, donde verificó el estado del mismo y la conservación de elementos que no podrían haber permanecido intactos si hubiera habido una bomba adentro. Pero nosotros hoy podemos decir que efectivamente la bomba estalló adentro, adentro de la Argentina. Las bombas estallaron adentro de la Argentina. Y eso es lo que deben comprender los funcionarios, los magistrados. Cuando reclamamos no estamos haciendo un reclamo sectorial. Estamos pidiendo por lo mínimo: por el derecho a sentirnos amparados por la ley y por el derecho a que aquellos que tienen que aplicarla la apliquen sin cálculos mezquinos, sin hipótesis descabelladas y sin caprichos personales que no tienen nada que ver con la estricta aplicación del derecho y con la defensa de los intereses de los particulares. En el mismo tono, creemos que ha llegado la hora para que se sancione definitivamente la ley del arrepentido. Creemos que no hay razones para postergar la inmediata sanción de esta ley a la cual le hemos dado nuestro apoyo en todo lo que implicaba limitar una amenaza a los derechos individuales, a los derechos humanos y a las libertades cívicas. Pero creemos que estas demoras que se van viviendo al compás de las luchas políticas intestinas implican también un desprecio a la memoria de cada una de las víctimas. Y también reclamamos, como lo hicimos desde la primera hora, para que no se politice en ningún caso la investigación. Nosotros creemos que en el árido campo de la lucha política nacional hay causas, como esta que nos convoca hoy, como la de Cabezas, y como la de muchas otras víctimas de este crecimiento de la violencia en el país, que deben ser preservadas con dignidad por aquellos que quieren recibir el respeto de la ciudadanía. Nosotros creemos en ese marco que la unidad de los que tenemos un compromiso con la democracia, un compromiso con las libertades públicas, nos lleva ahora a reclamar que aquellos que están imputados de responsabilidades claras por omisión, por obstrucción, por distracción, sean denunciados y removidos claramente de sus funciones. Porque ya no basta con reclamar genéricamente basta de impunidad. Basta de complicidades, basta de obstrucciones solapadas, y basta de distraernos de aniversario en aniversario; porque el dolor no reconoce calendarios ni ningún tipo de distracción. Y creemos que el país todo está expectante para que el valor justicia recupere el lugar que la Argentina se merece si pretende ser efectivamente una democracia consolidada y un estado de derecho respetado en el mundo. Ojalá que esta acción que refleja la decisión de la comunidad judía argentina de moverse unida y mancomunada sea respondida por toda la sociedad argentina. Y en ese contexto invitamos a reforzar la movilización de particulares e instituciones comprometidos con la libertad, la justicia, los derechos humanos; para que actos como los que nos convocaN hoy, movilicen a todos para definitivamente instaurar en la Argentina una justicia que se aplique en forma clara, en tiempo oportuno y en función de los objetivos y los derechos de la ciudadanía. PABLO DÍAZ. Sobreviviente de la Noche de los Lápices. Estar de nuevo aquí significa que la paz de la justicia no ha abrazado aún a las víctimas y los familiares. Siento en algunos momentos que si la impunidad se consolida como un aspecto cultural de una sociedad, el horror va a volver a suceder. Por lo cual quiero reafirmarles que miles y miles de hombres en la ciudad de La Plata, a la que pertenezco, están con Memoria Activa, en el hecho de que esta es una instancia que nos refuerza en el sentido de juicio y castigo a todos los culpables. A los de ayer, a los de hoy, y tal vez a los de mañana. Estoy con ustedes. Sus víctimas son mis víctimas, sus familiares son mis familiares, sus desaparecidos son mis desaparecidos. Que el juicio y castigo a los culpables se nos haga a flor de piel, y que la paz llegue a todos nosotros por el bien de nuestra sociedad. DON MARIASCHIN. Director de Asuntos Políticos de la B'nai B'rith Internacional. En nombre del medio millón de miembros de la B'nai B'rith en todo el mundo, estoy aquí con ustedes aportando nuestra solidaridad. Estar libres de todo temor es el derecho de todos los hombres, mujeres y niños, y ese es el motivo por el que esperamos sea así el futuro de los argentinos. Esperamos el día en que la comunidad internacional decida de una vez y para siempre que el terrorismo y sus perpetradores, sus autores intelectuales y aquellos que los apoyan sean aislados y castigados. Instamos al gobierno argentino a seguir los pasos necesarios para aclarar definitivamente estas causas; recién entonces la sociedad argentina podrá vivir en paz, una paz que su gente desea tan profundamente. Lunes 14 de julio de 1997 RAÚL KOLMAN. Periodista. Hace seis mese en Inglaterra fue condenada una célula fundamentalista por un atentado que se cometió unas días después del de la A.M.I.A. Hace dos semanas terminó uno de los juicios por el atentado de Oklahoma. Y aquí en Argentina no hay funcionarios a los que se les caiga la cara de vergüenza porque esta causa no avanza, porque esta causa se ha convertido en pasto de internas, porque unos policías se acusan a otros sólo por cuestiones de poder, porque hasta hoy no sabemos quién se robó el video que desapareció del juzgado; en suma, no hay funcionarios a los que se les caiga la cara de vergüenza porque en esta investigación sólo un grupito investiga y un montón se dedica a ver cómo impide la investigación. En este marco quiero advertir sobre los acuerdos para tratar de sacar esto del apuro. No queremos culpables sin pruebas. Queremos culpables con la justicia en la mano. Quiero celebrar hoy que se publique una lista de los que obstruyeron las causas de la A.M.I.A. y de la Embajada de Israel. Estoy de acuerdo con que de una vez se diga en voz alta quiénes han trabajado en contra. Y quiero proponer una segunda lista: la de los que no hicieron nada, los funcionarios que no se han dignado a evitar que esta investigación sea hecha apenas por un puñado. Y no tengo dudas: en esta lista seguramente habrá nombres de Ministros, de integrantes de la Corte, y no dudo que también estará el nombre de un Presidente. SELVA VANCIER. En nombre de jóvenes de la Plaza Lavalle. A más de tres años del atentado contra la A.M.I.A., nos encontramos sin respuesta ante nuestro dolor. Por eso, un grupo de jóvenes, apoyados por la Sociedad Hebraica Argentina, ha formado el grupo Shinui, que significa cambio, para informarnos sobre todos aquellos temas relacionados con la justicia. Conscientes de que el verdadero cambio comienza con el conocimiento y continúa con la acción. Como jóvenes no nos sentimos representados por esta justicia que por su ineficiencia se hace cómplice de los que pusieron con sus manos la bomba. La indiferencia y el olvido son los mejores aliados de esta justicia inoperante o encubridora. Nosotros no vamos a ser cómplices. Lunes 21 de julio de 1997 ALFREDO LEUCO. Periodista. El viernes se cumplieron tres años del asesinato masivo más grande cometido por el terrorismo en toda la historia de nuestro país. Trescientos kilos de amonal hicieron explotar el edificio de la A.M.I.A. por los aires y dejaron en nuestros corazones un agujero negro imposible de llenar. Porque allí se apagaron 86 vidas argentinas. La muerte no los discriminó. 86 argentinos muertos, 86 desgarros en la esperanza, 86 familias de luto, un país de luto que así lo recuerda. El mundo se vino abajo, el edificio estalló en mil pedazos, la muerte se apoderó de todo, en un abrir y cerrar de ojos todo se terminó, y detrás del humo apareció la nada. No hay monumento más terrible a la intolerancia y el fanatismo que ese agujero negro que llevamos en nuestras entrañas. Si alguien quiere saber qué es el odio a un semejante que vaya a Pasteur 633 y deje latir su corazón. Allí sentirá que también asesinaron un edificio que estaba por cumplir 50 años. Un edificio que tenía mucho más que ladrillos y que desapareció de la faz de la tierra. Un edificio que tenía tesoros en sus paredes y en su magia, un templo cívico que tenía las risas desafinadas de los chicos cantando algunas canciones en hebreo y otras en castellano, las barbas de los ancianos portadores de la Torá y contadores de cuentos llenos de humor y de terribles historias de persecución, las lágrimas de cada persona que fue a tramitar un sepelio de un ser querido, la melodía más maravillosa que es ese vientito que producen las hojas de los libros antiguos al ser consultados, el color de la esperanza del señor que está en la cola de la bolsa de trabajo esperando que se produzca el milagro, las fuertes voces de las actrices que hablando en idish son tan dulces y severas; el corazón y el alma y el cerebro de todos los que murieron aquel 18 negro. Todo esto volverá solamente con la verdad y la justicia: la risa de los chicos, la barba de los viejos, las lágrimas de los sepelios, el vientito de los libros, la dignidad del trabajo, el idish y el hebreo, la historia de este tiempo. Todo volverá con verdad y justicia, porque no nos moverán. Porque no pasarán. Porque podrán poner mil bombas pero es la vida la que tiene futuro, por eso aquí estamos, para ponerle el pecho al dolor. Y si alguien quiere saber qué es el dolor que escuche esta historia: Ana y Norma son dos madres que estaban trabajando en la A.M.I.A. y hace exactamente tres años perdieron lo que más querían, perdieron a sus hijos. Ana y Norma tienen el dolor más grande que un ser humano puede tener: sobrevivir en el tiempo a sus hijos. La sabia ley de la naturaleza tiene previsto que los hijos entierren a sus padres. Pero los terroristas no saben de leyes, no saben de naturaleza, no son padres, no son hijos; son apenas asesinos. Paola era la hija de Ana. Aquel día nefasto había ido a la A.M.I.A. a ayudar a su madre en la auditoría externa de la mutual. Estaban felices. Los tres años de la Facultad de Derecho le iban a permitir a Paola colaborar con su madre, iban a trabajar juntas por primera vez. Paola tenía 21 años. Le gustaba navegar con su computadora y soñaba con viajar por Europa y tener dos hijos varones, que hasta había bautizado de antemano como Kevin y José. Ana fue a otro sector del edificio a enviar un fax y eso la salvó. Después de la explosión y el derrumbe la rescataron ilesa entre piedras y maderas. Ahora el cuerpo de Paola está cubierto por una gran piedra blanca que dice: víctima del atentado a la A.M.I.A., y quiere descansar en paz en el cementerio de La Tablada. Austín era el hijo de Norma. Estudiaba ciencias económicas y trabajaba en la parte de computación de la A.M.I.A. Esa mañana Agustín se cruzó con su madre, que era la directora del departamento de acción social. Agu, como ella le decía, le hizo una seña graciosa para indicarle que iba hasta la bolsa de trabajo a buscar a un amigo. Fue el último gesto. Fue la última sonrisa. Esa sonrisa que reventaba en carcajada con las ocurrencias de Gasalla o las genialidades de Les Luthiers. Primero fue el ruido ensordecedor como si fuera un terremoto. Después todos los techos se desplomaron sobre los pisos. Norma estuvo una hora debajo de los escombros, rodó hacia un costado y se sacó varias piedras de la cara para poder respirar hasta que la rescataron. Agustín estuvo tres días debajo de los escombros hasta que encontraron su cuerpo sin vida. Ana se llama Ana Czyzewski. Norma se llama Norma Lew. Madres de 50 que salieron vivas de la explosión que mató a sus hijos de 20. Ana y Norma son ahora las madres de la calle Pasteur. El viernes estuvieron en la calle Pasteur. Con la angustia en la sangre escucharon los rezos, los lamentos, vieron las fotos, las velas, las sombras, la desolación, las protestas y los silbidos. Las madres de la calle Pasteur están rodeadas de gente y sin embargo se sienten solas. Ellas bailan solas, diría Sting. Están solas con sus insomnios y sus pesadillas, sus palpitaciones y sus temblores. Están solas porque la bomba les explotó adentro de la panza. Ana y Norma son las madres de la calle Pasteur. Siguen el camino bíblico que dice "justicia, justicia perseguirás". Luchan cada minuto para conseguir justicia para los vivos y paz para los muertos. Protestan por tanto crimen impune y por tanto criminal que anda suelto entre nosotros. Ana y Norma y todos los familiares mantienen activa la memoria porque sin memoria hay olvido, y el olvido es el primer paso hacia la impunidad, y la impunidad es una tragedia que vuelve. Por eso vale la pena repetir: no se olviden de la A.M.I.A. ni de José Luis ni de la Embajada ni de Alfredo Pochat ni de María Soledad ni de Teresa Rodríguez ni de Víctor Choque ni de tantos otros. No se olviden. La impunidad es una tragedia que vuelve. Ana y Norma saben que el gobierno no hace todo lo posible. Parece que el gobierno no quiere destapar las ollas podridas de la impunidad porque tiene miedo de encontrarse con viejos amigos y aliados. Parece que el gobierno tiene miedo de que al destapar las ollas de la impunidad aparezcan antiguas facturas. O peor todavía: parece que el gobierno tienen pánico de destapar las ollas de la impunidad y encontrarse con su propio espejo. Por eso no hay que pedirle perdón al gobierno, al gobierno hay que pedirle explicaciones; y dar cuanto antes la lista de los que pusieron palos en la rueda de la investigación o quisieron directamente desviarla. Sin ánimo de venganza pero con ánimo de justicia. Ana y Norma son las madres de la calle Pasteur y hacen su ronda aquí en Tribunales. Se niegan a ser sobrevivientes. Prefieren luchar y ser luchevivientes, y luchar para que el infierno de hace tres años no se repita, para que los culpables tengan juicio y castigo, y para que todos recuperemos la respiración y dejemos de vivir en peligro. Par que nunca más el terrorismo mate a 86 argentinos. Para que nunca más. Para que nunca más. RAÚL HELLER. Presidente de la Asociación Israelita de Paraná. Nosotros en Paraná el día 18 hicimos un acto. Y mientras Laura decía lo que dijo, nosotros decíamos exactamente lo mismo. No sólo repudiamos la impunidad. Repudiamos también fervientemente todo lo que dice el Ministro Corach. Repudiamos también las declaraciones aparecidas en el diario "Clarín" del Ministro Di Tella, en las que dice que no hay que ser impacientes. Son una desfachatez. En el acto del 18 leímos un poema destinado a Sebastián, la víctima más jovencita del atentado a la A.M.I.A., y en homenaje a todos los que, sufriendo la violencia del Estado no encuentran a la justicia, la recomposición de la cadena de la vida. ARIEL YANJENSON Y BÁRBARA MARGOT. Representantes de grupos de Hebraica. Venimos en representación de los chicos de 9, 10 y 11 años que vamos a los grupos de Hebraica. Hoy quisimos estar acá para contarles algunas cosas. Nosotros conocemos las cosas que hace la A.M.I.A., que no es sólo un edificio, sino un grupo de personas que trabaja para la comunidad. Hace tres años, cuando teníamos siete, explotó la A.M.I.A. Hoy todavía no sabemos quiénes son los culpables. Aunque no escuchen a los grandes, los chicos queremos ser escuchados; porque cuando seamos adultos no queremos que pasen cosas como estas. Nunca dejemos de venir y tener una memoria activa para no perder la esperanza de conseguir la paz y la justicia. Lunes 28 de julio de 1997. ALEJANDRO KATNIEV. Director Ejecutivo de la Sociedad Hebraica Argentina. Voy a leer parte del discurso del Premio Nobel de la Paz, Eli Wiessel, del 18 de julio de 1997, frente al Consulado Argentino en Nueva York. "Nos hemos reunido aquí para expresar tristeza e indignación. Tristeza por las víctimas, cuyos familiares están aquí con nosotros; e indignación hacia aquellos que no defendieron a las víctimas cuando estaban vivas, y que ahora insultan su memoria al no arrestar, juzgar ni sentenciar a sus asesinos. Hace 18 meses viajé a Buenos Aires y me reuní con los familiares de las víctimas. Todos los lunes se reúnen frente a los Tribunales de Buenos Aires. ¿Por qué se reúnen allí? ¿Para seguir haciendo su duelo? La ley judía impone al doliente ponerle un límite a su duelo. Pero la memoria no tiene límites, el recuerdo no se debe desvanecer jamás. Por eso se reúnen frente a Tribunales. Para recordar e impedir que otros olviden. Espero que el gobierno de Argentina no crea que los aquí reunidos sólo nos representamos a nosotros. Detrás nuestro y con nosotros cientos de miles de hombres y mujeres, judíos y no judíos, están pensando ahora en Argentina a través de nuestra tristeza e indignación. El hecho de que los asesinos aún estén libres es escandaloso. ¿Las autoridades están poco dispuestas a encontrarlos o carecen de capacidad para arrestarlos? Sólo puede ser lo uno o lo otro. Cualquiera sea la respuesta, no honra a la Argentina. Durante mi visita allí me reuní con ministros del gobierno y con el fiscal principal del caso. Me reuní con el Presidente Menem en persona. Todos prometieron agotar los medios a su alcance para perseguir a los asesinos, llevarlos ante la justicia y hacerlos pagar por sus crímenes. Ya pasaron 18 meses y nada ocurrió. En ese momento el fiscal me informó que conocía la identidad de los asesinos, lo que faltaban eran pruebas. El Presidente Menem dijo algo similar, lo que empeora las cosas. Parece una parodia o un encubrimiento. Debemos decirle al Presidente Menem que no se lo considerará un amigo del pueblo norteamericano hasta tanto no se encuentre a los asesinos y se los lleve ante la justicia. Si las más altas autoridades judiciales y políticas del país saben quiénes son los asesinos, ¿por qué están libres todavía? ¿Acaso su libertad no es un insulto a la dignidad humana, una ofensa a las familias devastadas, significa que no hay justicia ni verdad en Argentina? Como nación no logró proteger la vida de las víctimas. Que sus funcionarios electos, por lo menos, respeten ahora la dignidad de su recuerdo." TOMÁS ABRAHAM. Filósofo. El viernes 18 de julio, al estar en la calle Pasteur a la mañana, me sentí honrado como argentino, como judío. La voz de Memoria Activa que se escuchó el 18 de julio último no fue una voz política ni religiosa, sino una voz ética. Memoria Activa no habló para convencer, ni juntar adhesiones ni conmemorar. Y no sólo habló desde el dolor. Es barato creer que lo que se dijo fue emotivo y emocional; fue absolutamente racional, pero de otra racionalidad, no la racionalidad del cálculo y del negocio. Esa voz dijo que no. Dijo no los descubren porque los encubren. Y esta fue la palabra que le sirvió al personal gubernamental que nosotros hemos elegido para ver qué daño más podía provocar y a quién podía perseguir. Y preguntémosle entonces a la familia del soldado Carrasco qué es la palabra encubrir. Preguntémosle a la familia Cabezas, Lanusse, a la familia de María Soledad, y a todos los familiares qué es encubrir, que lo sabrán decir. He escuchado voces obscenas en los medios de comunicación criticando a Memoria Activa. Y digo obscenas porque se dirigen a la población recordándole todos los bienes que hizo este gobierno al país para compensar algunos males que se están diciendo. Bienes de producto bruto, de exportación, de turismo. Son las mismas voces que en el mes de julio de 1979 decían que las Madres de Plaza de Mayo recibían a la Comisión de Derechos Humanos de la O.E.A. hablando de los males del gobierno de ese momento, cuando no se recordaban los bienes que había hecho ese gobierno, el de la dictadura sangrienta. Esas son las mismas voces que hablan hoy. La voz de Memoria Activa desnudó a la razón política. Lo hizo desde la soledad, que es una soledad de puño cerrado, unida hacia adentro, sólida hacia afuera. La voz de Memoria Activa, voz de los muertos y de los vivos, construyó el último 18 de julio la dignidad sobre el dolor. JACOB SALOMON. Vicepresidente Ejecutivo de la Federación Judía de Miami. Estoy aquí representando no sólo al Servicio Internacional Comunitario Judío sino también al American Joint. Y también a millones de personas en Estados Unidos que no se olvidan de la desgracia que ustedes han tenido que pasar. Queremos recalcar que estamos aquí apoyándolos en esta situación. Y estamos enojados por el hecho de que después de tanto tiempo no se haya resuelto este crimen. Este no es un problema de los judíos, este es un problema de todo el mundo; y tenemos que hacer todo lo posible para resolverlo. ABU BILAN. Secretario General del Kibutz Artzí, de Israel; y uno de los fundadores del movimiento SHALOM AJSHAV (Paz Ahora). Dos atentados tuvieron lugar en Argentina en los últimos años. En nombre de la Federación de Kibutzim en Israel vengo hoy a expresar nuestra solidaridad con la comunidad judía de Argentina y con las familias que perdieron a sus seres queridos. Nosotros, el movimiento Paz Ahora, el Kibutz Artzí y Meretz estamos luchando hace muchos años para conseguir la paz en Medio Oriente. Por otro lado también luchamos contra el terrorismo de todas clases. Las personas que planifican, actúan y cooperan con el terrorismo deben ser llevadas a juicio y encarceladas. Nosotros en Israel luchamos por muchos años como un movimiento extraparlamentario y triunfamos. Con demostraciones, cartas, reunimos miles de personas en las calles y convencimos al gobierno de que la paz debe ser conseguida. Esperamos que las autoridades argentinas dejen de cubrirse entre ellos, detrás de extrañas excusas y razones. El esfuerzo y la lucha por la justicia, aunque nos lleve mucho tiempo, va a finalizar en victoria, no hay duda sobre eso. Lunes 4 de agosto de 1997 ARMANDO RELER. Director Ejecutivo de Macabi. En estos días, en el calendario judío, es 9 del mes de Ab, y se conmemora la destrucción del templo de Jerusalén. Enseñan nuestros sabios que el templo se destruyó a causa del odio. Con estupor somos, después de cientos de años, otra vez testigos de la imbecilidad. Los idólatras del odio estuvieron nuevamente presentes. El desconcierto llena nuestras vidas del mismo modo que lo hace la esperanza. Nos autoconvocamos para honrar la memoria de nuestros seres queridos, los seres humanos. Nos autoconvocamos para activar la memoria de los desmemoriados. Nos autoconvocamos para exigir el total esclarecimiento del atentado. AÍDA BORTNIK. Escritora. Leés el diario, mirás el televisor, escuchás la radio, te asomás a la ventana, abrís la puerta, querés sacar un pie afuera y allí está, la ciénaga. Crece, día a día, incesantemente, desde hace demasiado tiempo. Está cubriendo el país. La ciénaga traga a una joven asesinada en el norte, a una niña ahogada en un colegio religioso, a un joven y a otro y a otros, que mueren en la calle o en comisarías. Se traga un edificio entero, a una Embajada, con su arquitectura y su gente. Y después a otro edificio, una mutual llena de vida; se la traga con los que trabajaban, con los que daban y los que pedían, se la traga con los que pasaban por la calle. Se traga a un fotógrafo con las manos esposadas a la espalda y arrojado al fuego. Se traga a un fiscal amenazado, y a un periodista amenazado; y a otro amenazado, y a otro, y a otro traga, deglute. Y la sucia superficie apenas gorgotea. Una burbuja aquí, y allí, y después, nada. El fango de siempre, ominoso, maloliente, siniestro, intacto. Eso es la impunidad, una ciénaga que está cubriendo la República. Y sumergidos en la impunidad, como en una ciénaga, sólo sobreviven alimañas. A la intemperie de esta organización que no reconoce más jerarquía que la de la ciénaga, sabemos que lo que parece torpeza es complicidad. Lo que se dice error es complicidad. Los documentos que se pierden, los testimonios que se falsean, las pruebas que se destruyen, los nombres que se ocultan, las condolencias al Presidente de Israel por la muerte de ciudadanos argentinos, la falta de voluntad política, todo es complicidad. Sin la complicidad la impunidad sería imposible. Ellos, los asesinos y los cómplices, lo saben. Y nosotros lo hemos aprendido. Esta es nuestra nueva sabiduría. La que no nos deja respirar el mismo aire a menos que gritemos una y otra vez los retazos de verdad que ya no pueden ocultarse. Frente a la cultura de la impunidad; frente a los mercaderes sin conciencia; frente a la mentira constante, la amenaza velada y la amenaza violenta; frente a los que se permiten la soberbia de ofenderse cuando se los llama por su nombre, a ellos, a sus acciones y a sus omisiones; frente a la corrupción de los poderes que los cobijan y los protegen; los argentinos judíos y no judíos, los argentinos desarmados y de a pie, enarbolando la dignidad de la memoria y el reclamo de justicia los perseguiremos hasta el fin. MARCELO BRONSTEIN. Rabino de la Comunidad B'nei Ieshrum de Nueva York. Tengo el privilegio de trabajar en una comunidad con quienes organizamos el acto en Nueva York. Vengo simplemente para decirles a ustedes que este grito de Memoria Activa de cada lunes llega hasta Nueva York, que nosotros seguiremos gritando con ustedes, que vamos a preguntarles al Presidente Clinton, a los senadores y a los congresales en qué medida se puede seguir haciendo negocios con un gobierno inmoral, en qué medida no debería estar gritando el gobierno de los Estados Unidos por justicia. Vengo para decirles que ustedes aquí, cada lunes, no están solos. Lunes 11 de agosto de 1997. JUAN PABLO VARSKY. Periodista. El lunes 18 de julio de 1994 no quería despertarme temprano, eran las 7 de la mañana en Los Ángeles y quería disfrutar de mi primer día de descanso en casi dos meses. El Mundial de fútbol había terminado en la tarde del día anterior. Pero no pude. El teléfono empezó a sonar con la noticia de la bomba en la A.M.I.A. A mil ciento veinte días de ese día nosotros no olvidamos. Si algún poderoso creyó en ese deporte nacional llamado la falta de memoria, nos subestimó. Quizás creyó que este se convertiría en un problema reservado para judíos. Se equivocó. La lucha contra la impunidad se ha transformado en un partido que jugamos todos los argentinos. Y estamos dispuestos a ganarlo jugando limpio. Y si aún creen que el tiempo cura o borra las heridas aquí estamos para aclararles que nuestro reloj se detuvo a las 9.53 del 18 de julio de 1994. Y hasta que no se sepa quién asesinó y mandó asesinar a 86 personas, ninguna aguja será importante para nosotros. Lunes 18 de agosto de 1997. HORACIO VERBITSKY. Periodista. El sonido del shofar está simbolizando una demanda universal humana. Y harían muy bien en escucharla quienes a mis espaldas se han empeñado en hacer oídos sordos a ese sonido y al mensaje que ese sonido transmite. Creo que la exigencia a las autoridades es necesaria pero no suficiente si no reflexionamos acerca de quiénes son esas autoridades. ¿Qué sentido tiene que le exijamos justicia al Ministro de la Corte Suprema Carlos Fayt, que tiene una decisión tomada acerca de cómo ocurrieron los acontecimientos y se enoja cuando un testigo aporta elementos que contradicen ese prejuicio? ¿Cómo confiar en que pueda hacer justicia el Presidente de la Corte Suprema, Julio Nazareno, cuyo mayor antecedente jurídico para llegar a este cargo es haber sido, aparte de amigo y socio de los hermanos Menem, Jefe de Policía de la Provincia de La Rioja? ¿Cómo es posible esperar justicia del Vicepresidente de la Corte, Moliné O´Connor, abogado exitoso que llega a la Corte por ser cuñado del Jefe de los Servicios Secretos del gobierno, y cuyo mayor antecedente como jurista, aparte de ser dueño de un estudio que ha ganado mucho dinero, es haber sido presidente de la Federación de Tenis? Y estos elementos concretos que hacen a quienes son los que administran la justicia en la Argentina de hoy, se manifiestan muy específicamente en las causas que tienen a su cargo. Cuando se discute en la Corte Suprema la delegación de la instrucción en uno solo de sus miembros, el Dr. Nazareno dice que se abstiene de hacerlo, ya que le correspondería como Presidente, porque el hecho de ser hijo de árabes hace que se sienta inhibido de intervenir. Y el Dr. Moliné, Vicepresidente de la Corte, dice que se siente inhibido por ser cuñado de Hugo Anzorregui. Me parece muy bien que si ellos se sienten inhibidos no se hagan cargo de la instrucción; pero entonces tendrían que apartarse de entender en cualquier aspecto de la causa; no porque uno sea hijo de árabes y el otro cuñado de Anzorregui, sino porque ellos sienten que eso los inhibe. Y todos los que tenemos alguna relación con la causa tenemos que exigir que ellos se aparten. Porque no tendrá ningún sentido la delegación de la causa ni siquiera con el mejor juez del país, en tanto y en cuanto la decisión final permanezca en las manos de una Corte Suprema integrada por estos hombres. Es erróneo plantear que inconstitucionalmente la Corte se aparte del entendimiento de una causa que le corresponde, porque eso sería apartarnos nosotros del camino de la legalidad; pero es perfectamente legítimo exigir que se aparten de la Corte para entender en estos casos aquellas personas que dijeron sentirse inhibidas para hacerlo. Y en ese sentido la organización internacional de la cual soy directivo, Human Rights Watch, ha ofrecido a las autoridades de la colectividad judía el patrocinio ante los organismos internacionales para llevar adelante la denuncia contra el Estado Nacional Argentino por la decisión de la Corte Suprema de no aceptar la recusación planteada para el juez Carlos Fayt. El 18 de julio yo estaba en Nueva York, en el acto que se hizo frente al Consulado Argentino. Y me impresionó ver cómo nadie del Consulado participaba en el acto, y por el contrario espiaban desde atrás de las cortinas. Y eso me hizo recordar un hecho vergonzoso que es la actitud que tenían los funcionarios de la dictadura militar cuando en distintas capitales del mundo los familiares de los detenidos desaparecidos hacían su ronda. Cuando volví a Buenos Aires y tomé conocimiento de la magnitud del acto y de las palabras de los familiares, y de la actitud directa de reclamo a los funcionarios en la cara que los participantes de la manifestación les dirigían, tuve la sensación de que estábamos asistiendo a un punto de inflexión. Porque desde el primer día del atentado hemos oído la frase "hoy somos todos judíos". Lo cual en algunos corazones quiere decir me duele igual que a las víctimas directas, en otros quiere decir yo no soy judío. La misma frase expresa cosas distintas. Y no hay duda de que en estos años ha habido una diferencia entre el sufrimiento de las víctimas directas, el sufrimiento de los judíos; y el resto de la sociedad argentina. Así como no hay duda de que estos atentados, que son desestabilizadores de la democracia argentina, son, primero y ante todo, atentados antisemitas. El acto del 18 de julio me parece que por primera vez sintonizó en la misma frecuencia los reclamos de justicia de las víctimas de estos atentados con el estado de ánimo general imperante en la sociedad argentina por muchos otros episodios del mismo tenor, y que están diciendo lo mismo sobre la enfermedad profunda del sistema institucional argentino. Y el 18 de julio tuve la sensación de que el sentimiento de hartazgo que el conjunto de la sociedad argentina tiene frente a la indecencia y la impunidad entronizados en el poder, sintonizaba con la sensación de humillación, frustración e indignación que tenemos los judíos por todo lo que ha ocurrido. Y si ese es realmente el punto de inflexión, el tiempo, que el poder creyó que corría a favor del olvido, igual que lo pensaba la dictadura militar en los primeros años posteriores a la masacre; esa misma actitud que han tenido las autoridades argentinas resultará igualmente errónea. Porque así como a partir de 1980, 1981, lo que parecía que se olvidaba comenzó a reaparecer y surgir con cada vez más fuerza, y aún hoy, dos décadas después de la masacre es un tema central para la construcción de la democracia argentina, y está presente en la sociedad; lo mismo empieza a ocurrir con la falta de castigo a los atentados. El tiempo corrió a favor del olvido hasta el 18 de julio de este año. Hace un mes que el tiempo corre al revés, en contra de la impunidad y del olvido. Y este reclamo que ustedes están manteniendo, como hicieron hace dos décadas los organismos de derechos humanos en forma igualmente solitaria, se va a ir convirtiendo en un reclamo masivo, porque la sociedad argentina está harta de impunidad y clama por justicia. Y ese clamor se va a manifestar en las calles y en los foros nacionales e internacionales, señalando con nombre y apellido a los responsables de la impunidad y la indecencia. Lunes 1 de septiembre de 1997. HÉCTOR TIMERMAN. Periodista. Yo quería recordar que por los años 76, 77, los que teníamos familiares desaparecidos, presos o muertos, no encontrábamos ningún tipo de eco en Argentina, y tuvimos que salir al exterior, ir al Congreso de los Estados Unidos, a Europa, a las organizaciones internacionales. Y por haber hecho eso se nos acusó de anteponer nuestros intereses a los de la Nación, cuando era todo lo contrario: estábamos en contra del gobierno porque estábamos a favor de la patria. Ahora, con Memoria Activa sucede lo mismo. Cuando levantan la voz los acusan diciendo que hablan desde el dolor, pero que no dicen la verdad. Creo que eso es un error. Por eso creo que hay que abandonar el temor a ser acusados o menospreciados, y hay que decir basta, anunciando que no se va a votar por ningún candidato que haya obstaculizado las investigaciones. Lunes 15 de septiembre de 1997. MANUEL ANTÍN. Director de cine. No soy persona de discursos, sólo he aceptado hablar esta mañana por el conmovedor motivo que nos convoca. He tirado a ese fin de una cuerda casi inédita de mí, y he escrito como homenaje a la perdurabilidad de la memoria unas palabras que pretenden ser un pequeño poema, dedicado tristemente a los personajes del mal.
JORGE BURKMAN. Director Ejecutivo de la B'nai B'rith. En los últimos días me pregunté qué es lo que hace que todos nosotros vengamos a esta plaza. Me di cuenta de que primero tenía que pensar por qué vengo yo. Y El Poeta me dio una respuesta: creo que los que estamos acá no podemos volver atrás, porque "la vida nos empuja con un aullido interminable". Vengo a escuchar el shofar que me da fuerzas para seguir manteniendo las convicciones. No es posible vivir en la oscuridad, sin ley, sin justicia, aislados, con miedo. Debemos buscar respuestas y seguir reclamando justicia, porque si no lo hacemos dejaremos de hacer la parte que nos toca. MARCELO PIÑEYRO. Director de cine. Creo que de lo que se trata es de conservar la memoria como el único modo de garantizarnos el futuro. Y exigirle al Palacio de Justicia que realmente sea lo que debe ser, porque ahora se ha transformado en el palacio de la injusticia. El sentido de la justicia es clave. Es vergonzoso para nosotros como sociedad pensar en toda la trama de ocultamientos y complicidades que impiden el esclarecimiento de hechos tan atroces como estos. Sólo entonces abogar por seguir exigiendo que el esclarecimiento se produzca lo antes posible. Lunes 22 de septiembre de 1997. MAIA SHAMÁ. Alumna del tercer año del instituto Wolfson. Me hubiera gustado no tener
que pronunciar este discurso. De haber actuado la justicia como debiera,
no hubiésemos tenido la necesidad de reclamarla cada lunes. Aunque el tiempo pase y la justicia no exista, la memoria sigue activa. ALEJANDRO DORIA. Director de cine y televisión. Esta es la primera vez que vengo porque estaba trabajando siempre en este horario, pero quiero confesar que muchas veces me sentí culpable por tener que ir a trabajar y no poder estar presente aquí. Pienso que cada vez seremos más, y no va a importar si hablamos o no, porque creo que a veces el silencio de miles, de millones, es más fuerte, es un rugido más fuerte que un grito. El hecho de estar aquí me hace sentir un poco más digno como ser humano, porque los 86 muertos son muertos de todos, son también míos, son hermanos míos. La congoja es muy grande, el dolor es muy grande y sincero también. Me siento con más fuerzas al pensar que debo seguir viniendo y que debo empezar a luchar de verdad por lo que se exige en Memoria Activa. OSCAR SWARTZMAN. Director de la comunidad Bet Am Medinath Israel. Dentro de unos días el pueblo judío va a festejar el comienzo de un nuevo año. El pueblo judío comienza cada año haciendo un balance de lo que ha pasado, porque es la forma de crecer y seguir caminando la vida: afirmar los votos positivos y volver hacia atrás en aquellas cosas en las que nos hemos equivocado. Por eso la importancia de recordar, y el error de aquellos que piensan que recordar es guardar rencor o querer tomar venganza. Recordar el pasado para tratar de corregirlo es buscar eso que se llama justicia. LUCÍA ALBERTI. En nombre de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Son 167 semanas y nosotros sabemos, desde la militancia de los derechos humanos, desde caminar este país, de la crueldad de la impunidad. Y de la crueldad del indulto, y de la crueldad de la complicidad. La complicidad y la impunidad de la mano; y lo que hay que hacer es trabajar así, como lo estamos haciendo, para demostrar que a pesar de las mutilaciones, a pesar del dolor, a pesar del corazón que se desangra, los brazos se unen y las manos se juntan para combatir la impunidad y la complicidad. Lunes 29 de septiembre de 1997. LALO MIR. Periodista. Parece que quieren convertir a este país en una sociedad anónima. Comenzaron con los mensajes anónimos, las denuncias anónimas, las amenazas anónimas. Fueron dos bombas anónimas. Siguen siendo muchas las bombas anónimas. Una bomba anónima es peor que una guerra, la más terrible. Porque es una guerra de nadie, porque es la guerra de todos, y porque nadie sabe por qué ni quién. Otra vez un mensaje anónimo. Todos sabemos que sin culpables no hay justicia. Las bombas explotan cada mañana y cada noche. Conseguir trabajo es imposible. Drogas y armas se consiguen en cualquier esquina, al fiado y sin garantía. Junta esos tres elementos: desempleo, armas, drogas, y tendrás una bomba explotando todo el tiempo. Una inteligente ecuación que escuché en la CNN hablando de los argentinos. Si no hay culpables no hay justicia. Si no hay justicia no hay derechos. Si no hay derechos no hay límites. Y sin derechos ni límites no hay Estado ni democracia. A lo sumo una democracia de cartón. Pero para eso trabajan. Eso quieren. ¿Alguien puede adivinar cómo será así nuestro futuro? Mientras tanto, ellos juegan a las campañas. Hablan y prometen hasta cansarse. Se cansan mucho para poder a la noche conciliar el sueño y soñar cosas lindas. Seguramente ellos quieren soñar que nosotros nos olvidamos de todo, hasta de la muerte. El olvido es un crimen, el peor pecado. El olvido es la próxima bomba. FELIPE YAFE. Rabino de la comunidad Bet Hilel. En dos días más la comunidad judía entrará en el año nuevo. Es paradójico. Por un lado el mensaje de nuestra tradición a partir del ingreso en un nuevo año es siempre de optimismo y esperanza. Por otro lado, cuando miramos a nuestra sociedad respecto de los eventos que trágicamente recordamos en esta plaza, el optimismo no parece ser un compañero de ruta en el ingreso a este nuevo tiempo. Siento que el mensaje más intenso que podemos dar es básicamente el de los nombres que el año nuevo ofrece al mundo. Primero, el día del recuerdo. Que los responsables de hacer justicia comiencen a hacer su propio recuerdo y a revisar cada uno de los peldaños de su escalera, al no traer justicia y tranquilidad a los familiares, y el reposo a los muertos que yacen bajo la tierra. Luego el segundo nombre, el día del juicio. Que se juzguen a sí mismos. Y cuando se juzguen con la vara de su propia conciencia, de lo que no hicieron, puedan llegar al tercer nombre del año nuevo, el sonido del shofar. Y entonces puedan levantarse de su letargo, y por una buena vez tomar la responsabilidad de dar tranquilidad a esta comunidad, a estos familiares y a estas víctimas. Quizás, luego de recordar sus acciones, luego de poder entrar a un juicio sincero, luego de levantarse del letargo, despertarse con el sonido estridente de un shofar interno que les grite desde el corazón justicia, justicia, justicia; entonces quizás nosotros, los familiares y los muertos podamos entrar en el año nuevo. Un año bueno, limpio, un año de consuelo y prosperidad. Y quizás ellos también merezcan, por fin, entrar en un año donde su dignidad, aunque sea a pedazos, pueda ser recompuesta. ENRIQUE PINTI. Actor. Resulta muy difícil poder ejercitar la sonrisa con estas cosas que nos están ocurriendo, y que están ocurriendo desde hace tantas décadas en Argentina. Es más, a mí el público que me sigue me está diciendo en los últimos tres o cuatro años: yo antes con usted me reía más; y yo les digo: yo también me río menos. Un artista siempre es reflejo de una sociedad y su época, porque cada vez tengo menos motivos para ejercitar la risa. No hay nada peor y más paralizante que la injusticia. No hay nada menos creativo que la injusticia. Y no hay nada peor que la impunidad y no saber de dónde vienen los golpes. En otras épocas uno tenía individualizado al enemigo. En esta época los golpes vienen de todas partes, y nadie parece cuidarnos. Por eso es indispensable que los que creemos en la justicia todavía hagamos oír nuestra voz. Lunes 13 de octubre de 1997. JOE GOLDMAN. Periodista. Esta semana el presidente de mi país, Bill Clinton, visitará Argentina. Su itinerario incluye una reunión no sólo con los líderes de la comunidad judía sino con familiares de las víctimas. Me enorgullece que Clinton y sus asesores hayan incluido este encuentro en su apretada visita de 36 horas a Buenos Aires. Pero mucho más me enoja que Carlos Menem no se haya dignado a recibir a las familias en los 3 años y 3 meses desde el atentado a la A.M.I.A. Muchos dignatarios visitantes expresaron su horror a las familias de las víctimas, pero Menem prefirió ver a Claudia Schiffer, Xuxa, Oliver Stone, Alain Delon, Michael Jackson, Madonna, Shirley McLaine, Gina Lollobrigida, George Hamilton, Ornella Muti y Joan Collins. ¿Por qué esta indiferencia hacia el dolor de sus compatriotas? Una respuesta posible es que se trata de vergüenza o mala conciencia por parte del Presidente. Hace tres años sugerimos en nuestro libro que los atentados eran en parte una revancha contra Menem por promesas que hizo en campaña a algunos de los peores elementos en Medio Oriente, promesas que no acabó de cumplir. Es que, lejos de los paparazzi, Menem tuvo otros contactos más siniestros con figuras oscuras. ¿Qué hacían Monzer Al Kassar, su hermano y su familia en Argentina? ¿Qué hacía Ibrabim Al Ibrahim manejando Ezeiza? En nuestro libro publicamos el facsímil de 70 pasaportes emitidos por la Embajada argentina en Damasco, pasaportes recibidos por algunos de los más notorios traficantes de armas y drogas en el valle de la Bekáa. Esos documentos fueron firmados por el embajador de Carlos Menem en Siria, su propio hermano Munir Menem. ¿Cuántos terroristas fueron recibidos en Argentina durante el gobierno Menem? Pero la investigación oficial ha sufrido muchos obstáculos. El juez Galeano y sus fiscales pueden tener las mejores intenciones, pero han fallado o los han hecho fallar. Es que el sistema hace que dependan de las mismas fuerzas de seguridad e inteligencia que son sospechables de haber participado en el mismo crimen. Es necesario cambiar. Es necesario una investigación judicial independiente. Tenemos dos métodos disponibles, ahora que la investigación oficial ha confundido las cosas. Primero, hay que investigar la investigación, averiguar por qué algunas pistas se abandonaron, se taparon, no fueron seguidas, mientras que otras se siguieron cuando ya había pasado su vida útil. Segundo, hay que hacer un esfuerzo serio y crear un programa de protección de testigos con una recompensa. Esta ya existe, pero el gobierno no la reglamentó y por cierto no difundió su existencia. Lunes 20 de octubre de 1997. MÓNICA GUTIÉRREZ. Periodista. ¿Qué es el poder?, preguntó el periodista. Tener poder es tener impunidad, respondió el empresario, poniendo en muy pocas palabras toda una manera de ver la vida. Aceptando que para algunos el principal atributo del poder es la impunidad uno puede comprender muchas cosas. La primera, por qué tanto apego, tanto esmero en orden a sostenerse en el poder. Uno puede repreguntar: ¿impunidad para qué? Y la posible respuesta mete miedo. Impunidad para hacer lo que a uno se le ocurra, como se le ocurra y cuando se le ocurra sin sufrir consecuencia alguna. Si en el lenguaje político de estos años el poder se construye, uno podría inferir que la impunidad y los complejos mecanismos que la hacen posible han sido delicada y perversamente construidos y perfeccionados desde el poder. En la lógica de los tiempos que corren tener poder es tener impunidad. Y en este contexto mataron a Cabezas y volaron la A.M.I.A. y atentaron contra la Embajada. El no a la impunidad que ha quedado indeleblemente impreso en la mirada de Cabezas, trasciende el drama absolutamente irreversible de la muerte. Es un no rotundo al uso calculado de la violencia. Un no a esta manera de entender y ejercer el poder. Un no a la siniestra parafernalia del encubrimiento, a la justicia vendida o distraída. Un no a la policía comercialmente gerenciada. Un no a los códigos mafiosos usados como estrategia empresarial. Un no a la política pensada desde el mundo de los negocios. Un no al Estado ausente o desentendido, a la flexibilización de la dignidad. Un no a los que creen que pueden hacer todo y más sin sufrir consecuencia alguna. LAURA BONAPARTE. Madre de Plaza de Mayo, línea fundadora. Quiero compartir con ustedes el nombre de mis desaparecidos. El padre de mis hijos, Dr. Santiago Isaac Brustein. Mis hijas: Aída Brustein de Saidón, su marido Adrián Saidón, mi otra hija, Irene Brustein de Ginsberg, su marido, Mario Ginsberg, mi hijo, Víctor Brustein, su señora, Jacinta Levi. No elegí ser madre de desaparecidos. Pero a partir de ese momento mi vida quedó soldada con tres ideas fijas. Justicia, avalada por la verdad, para que esta refuerce la memoria. El enigma referido a la A.M.I.A. que no es enigma está casi armado. Sabemos quién tiene la palabra que falta pero no la dice. Que este silencio lo sostenga la falta de rectitud, o más bien acuerdos corruptos, perversos, transforma este drama en una tortura interminable. Primero fue encontrar los cuerpos, identificarlos luego, para darles la calidad humana que jamás perdieron. Se llevaron la vida de demasiados amigos y amigas. Hoy es un día después del día de la madre. Y esta sociedad está armando el cuerpo despedazado de su institución madre. Y debemos hacerlo entre todos. Porque ocurrió en la casa de cada uno de nosotros. Todos descubrimos horrorizados la persistencia del terrorismo de Estado. ¿Por qué llamarlo de otra manera si el Estado es el que no nos permite armar este cuerpo, cuya ausencia denuncia el crimen? La A.M.I.A. no nos abandonó, fue asesinada. Aquí hay culpables del acto y del silencio. El crimen se perpetúa hasta que la verdad no sea testimonio en la justicia. Lunes 27 de octubre de 1997. GLADYS CABEZAS. Hermana del fotógrafo José Luis Cabezas. Nuestros seres ya no están con nosotros. Pero somos nosotros los que tenemos que luchar, tratando de curar a esta Argentina. Porque tenemos el derecho de vivir en una Argentina en paz, sin muertes. Por eso no se olviden de Cabezas, y de unir a la gente. Nosotros podemos unirlos. Vamos a hacerlo y en paz. HUGO MIDÓN. Director y autor teatral. Quiero decir que la memoria activa mantiene los corazones y los cuerpos activos, para buscar la justicia que todos merecemos. Que se esclarezcan los hechos, que las cosas vuelvan a ser como en la vida de los niños, claras. Y que no renunciemos a eso. Aquí estaremos siempre que se cometa alguna injusticia. GABRIELA CERRUTI. Periodista. Ayer, cuando veía a la gente festejando, me preguntaba cuánta gente había votado por las víctimas de la A.M.I.A. Y pensé que la gente que había votado contra el gobernador Duhalde, que mantiene a una policía involucrada en masacres, había votado por las víctimas de la A.M.I.A. Y la gente que había votado contra esta Corte Suprema que no investiga el atentado contra la Embajada de Israel, que es corrupta, que pide coimas, que sólo hace que se profundice la injusticia en la Argentina, había votado por las víctimas de la A.M.I.A. Y que la gente que había votado contra el Ministro Corach, responsable de la Policía Federal, había votado por las víctimas de la A.M.I.A. De alguna manera creo que el voto de ayer, hayan votado por quien hayan votado, fue un voto contra la injusticia, contra la falta de investigación, contra la corrupción, contra el olvido. Fue un voto por la memoria. ANA MARÍA GIUNTA. Actriz. Los atentados a la Embajada de Israel y a la A.M.I.A. fueron un genocidio. Porque las muertes de esas dos fechas se multiplican por todas las muertes que tiene el país y que tiene el planeta, esas muertes injustas como son todas las muertes. Las muertes que deciden hombres por poder, por dinero, por la mentira, por las estafas. Yo estoy aquí poniendo el cuerpo, que no es poco el mío. Y pongo mi mente y mi alma. Queremos decirles a todos los que detentan el poder, que cuando el pueblo se tome de las manos en paz, con la única arma de la palabra; con la mente, el alma y el corazón calientes para decir basta, y solamente avance en silencio, van a temblar los cuatro puntos cardinales del país. MARIO ROJZMAN. Rabino de la comunidad Bet El. Siento que este lunes hay un aire distinto en Buenos Aires. Los distintos grupos de excluidos nos hicimos oír. Los jubilados, los desocupados, los docentes, los débiles. Pero creéme que no hay mayor excluido que aquel al que le mataron un familiar y el Presidente de tu país no te recibe. Y le preguntamos con respeto al señor Presidente: ¿por qué, si anoche nos dijo a todos que Dios es el pueblo, no lo escuchó a Dios cuando desde la Biblia grita justicia, justicia perseguirás? ¿Por qué no escuchó al Profeta que denuncia hace tres mil años: "No ocultes al asesino"? Es cierto, ya no hay inflación en la Argentina. Peor, hay deflación en el valor de la carne humana, y por eso el argentino ayer protestó. En estos días de Año Nuevo y el Día del Perdón nuestra sinagogas se llenaron de políticos que venían, por supuesto, en temporada alta, a visitar las casas en que nos juntamos los judíos. Queremos decirle a quien le quedan dos años de poder: los judíos somos grandes negociadores. Pero nuestros grandes líderes lo fueron porque nunca negociaron a nuestros muertos. Y este es el mensaje que hoy les gritamos a todos.
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Muchas gracias. |