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Declaraciones
de Memoria Activa, 4a. parte. El 18 de julio de 1994 se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de la Argentina: una bomba destruyó el edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en el que murieron 86 personas. Este informe inicia una serie de notas y entrevistas con la finalidad de ofrecer un seguimiento de la evolución del caso. Gentileza Memoria Activa.
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Parte 4 Del 3 de noviembre de 1997 hasta el 20 de abril de 1998. Lunes 3 de noviembre de 1997. PATRICIO CONTRERAS. Actor. Me siento honrado de estar acá como en otras oportunidades, acompañando a quienes exigen memoria y justicia. Creo que es una buena manera dentro del dolor, o precisamente por los dolores recibidos, por los castigos, por las injusticias, comenzar la semana una vez más exigiendo memoria y justicia. DANY GOLDMAN. Rabino. Querríamos para nuestro país un Poder Judicial limpio. Se nos dice permanentemente: el Poder Judicial, salvo algunas excepciones, no es corrupto. Cuando hay excepciones, el Poder Judicial se transforma en su totalidad en corrupto. Porque debe ser el poder más sublime. Por otra parte, se dice que un grupo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires es la que generó el atentado. Y esto también es una mentira. Es el núcleo mismo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires el que ha generado este atentado. Porque el policía honesto que sabe que su compañero es deshonesto participa en el mismo atentado. Y por supuesto que para generar un atentado necesitamos dos personas, no más; pero necesitamos toda una onda expansiva alrededor que apañe y que transforma el sistema en un sistema de impunidad. NORMAN TAIS. Presidente de la Sociedad Americana para los hebreos inmigrantes. Estoy hablando por los judíos de América, y por gente de todo el mundo que está preocupada por esta situación. El crimen no puede quedar impune. Nosotros también hemos tenido situaciones en Oklahoma, en el Trade Center; y debemos luchar para lograr descubrir a los culpables. La justicia debe prevalecer. Como presidente de la Sociedad Hebrea de ayuda, me comprometo a llevar este mensaje por todo el mundo. Lunes 10 de noviembre de 1997. CARLOS CHAHO ÁLVAREZ. Dirigente del FREPASO. En primer lugar, un reconocimiento a la tarea sistemática, persistente, de Memoria Activa, en defensa de la libertad y la justicia. Estos hechos, como otros dolorosos y trágicos de la Argentina, muchas veces dejan de existir en la vida cotidiana de nuestros ciudadanos por falta de los sectores militantes y comprometidos en activar las conciencias en términos de que si no esclarecemos estos hechos no vamos a construir nunca una democracia plena en nuestro país. Me preocupa mucho que en las conclusiones del oficialismo sobre lo que pasó el 26 de octubre no haya aparecido el tema de la impunidad y la falta de justicia como una de las demandas más importantes que, junto con la del empleo, movilizó a la sociedad argentina a decir basta a muchas cosas y para renovar la esperanza. Creo que la impunidad fue un tema de la agenda de los argentinos. Y que no es un tema que solamente afecta a algunos sectores, a alguna subcultura o a la comunidad judía específicamente. Este es un tema que afecta profundamente a la democracia argentina, es un tajo abierto en el corazón de la democracia argentina; y el compromiso nuestro debe ser renovar la lucha para llegar a lo que todos estamos esperando hace casi cuatro años: que se esclarezcan las responsabilidades intelectuales, materiales, internacionales y nacionales sobre estos crueles atentados que sufrió nuestro país. Y digo que es un tema que tiene profundas implicancias sobre el tipo de democracia que vamos a construir. Porque quienes participaron en el atentado a la A.M.I.A. no son independientes ni ajenos a quienes participaron en el asesinato de José Luis Cabezas. Es una misma trama de poder que se vino consolidando en el país en los últimos años: empresarios mafiosos, policías mafiosas, y autoridades políticas que protegen, habilitan y amparan a esos mafiosos. Sin ese sistema de poder, sin esa capacidad para estar conectados al poder, difícilmente se podrían haber producido estos hechos. Ya no importa cuánto porcentaje de conexión internacional y conexión local. El compromiso de los legisladores, de los dirigentes empresarios y sociales, de toda la comunidad, es el de desmontar las mafias en la Argentina que han crecido y se han desarrollado. Un mensaje final que tiene que ver con la tristeza y el dolor de sentir que no podemos confiar en la justicia. Que puede haber jueces mejores que otros, pero que siempre está la sospecha de qué sector del poder manipula a estos jueces; y que nadie está dispuesto a ir a fondo, en serio, contra los poderes que tuvieron que ver directa o indirectamente con este atentado. Y eso es lo que tenemos que quebrar en la Argentina. Para eso vamos a seguir peleando, por eso estamos acá; y lo hago en nombre de toda nuestra fuerza política y de todo un conjunto de dirigentes de la Comisión Bicameral del atentado a la A.M.I.A., que fue iniciativa nuestra que se creara, para que el Congreso no estuviera ausente como estuvo después del atentado a la Embajada de Israel, para que no nos tomara la desmemoria y empecemos a descomprometernos de estos hechos que sufrieron ustedes, la comunidad, los familiares; pero que en definitiva sufrió la democracia argentina. Nuestro compromiso de pelear por una justicia en la que podamos creer; y el de estar con ustedes en una actitud comprometida y militante; y que no vamos a abandonar hasta que no haya verdad y justicia con la A.M.I.A., con la Embajada, con Cabezas y con tantos hechos que seguramente ni siquiera conocemos. GLADYS MAKINSON. Abogada. Para la gente de derecho las normas jurídicas no sólo indican las conductas que hay que seguir. Para algunos tienen también un contenido ético que nos compromete a todos. Si uno habla de ética en nuestro país, parece que va siendo hora de hablar de la ética civil, que puede definirse como el mínimo común decente por debajo del cual no hay convivencia posible. Y en estos momentos el mínimo común decente es el que tiene que ver con el respeto a la libertad, a la dignidad, a la vida. El compromiso ciudadano de exigir justicia es el mínimo común decente por debajo del cual no hay convivencia posible. Es hora de que la ciudadanía les reclame a los jueces que tengan ética de responsabilidad, pero también ética de convicción, que implica hacer cumplir la ley. MIGUEL REPISO, "REP". Dibujante. Mi tarea en esta vida es hacer humor gráfico. Y perpetro una tira en un diario en la que hay dos bebés que dialogan con la luna. Luego de aquella aberración, luego del atentado a la A.M.I.A., la beba, Septiembre, empezó a hablar de otra manera con la luna, la luna que es testigo de tanta oscuridad argentina. Y empezó a preguntarle quiénes habían sido los culpables, porque quién más que la luna está en esos momentos en que se pergeñan las cosas en la oscuridad. Y la luna nunca le contestó. Entonces ella se enojó y no le habló más, le dio la espalda a la luna. Mi compromiso desde el humor gráfico es no olvidar, no sólo este hecho sino también otros que me han impactado desde hace años: Malvinas, los desaparecidos, la Embajada, la A.M.I.A., Cabezas. Y voy a seguir utilizando mi medio para hablarles a los chicos y recordarles lo que pasó; de vez en cuando, no digo todos los días porque esto es humor. Pero voy a volver porque la indignación dura, la impunidad dura y la injusticia persiste. Entonces voy a seguir haciendo esas tiras que son más dolorosas que otras, para que la gente siga leyendo las tiras del diario y vuelva al hogar a la noche; no como aquel día en que muchos leyeron y no pudieron volver. Lunes 24 de noviembre de 1997. GUILLERMO SACCOMANO. Escritor. Esta mañana, antes de venir a este acto, repasé "El hombre rebelde" de Albert Camus. En ese ensayo Camus sostiene que, en nuestro tiempo, los crímenes de pasión fueron reemplazados por la lógica del asesinato en masa. La distinción entre ambos crímenes está dada por al cálculo. La muerte de cada víctima escapa de la individualidad para transformarse en un número, una estadística. Citando a Sade, Camus observa: "Matar a un hombre en el paroxismo de una pasión es cosa que se puede comprender. Que se haga matar a otro en la calma de una meditación, y con el pretexto de un ministerio honorable, eso no se comprende". Después del horror de los campos de exterminio, alguien dijo que escribir ya no tenía sentido. Hoy, en nuestro país, después de la última dictadura, treinta mil desaparecidos, padeciendo todavía efectos del terrorismo de Estado, también podríamos pensar lo mismo. Dos de mis tres hijas son judías. Sin embargo no estoy aquí sólo por mis hijas judías, estoy por las tres; porque quiero para ellas un mundo mejor. Y pienso que escribir tiene sentido cuando la palabra es necesaria. En particular la palabra justicia. JUAN JOSÉ JUSID. Director de cine. Quiero pedir disculpas por referirme a un episodio que me tocó vivir de cerca, y que iba a ser una tímida metáfora del magnicidio perpetrado muchos años después en nuestro bendito país. Corría el verano del 75 y yo estaba filmando "Los gauchos judíos" en territorio militar de Campo de Mayo. Presidía el país María Estela Martínez de Perón, y López Rega era su eminencia gris. El pueblo que habíamos construido para el rodaje remedaba las colonias de Entre Ríos fundadas por los colonos judíos a fines del siglo pasado. Cierto día el teléfono sonó en mi casa a las cuatro de la mañana. Habían quemado las varias hectáreas de construcciones impidiendo por mucho tiempo la continuidad del rodaje. Haciendo gala de un cinismo exacerbado las autoridades militares de entonces me explicaron que los habitantes de una villa de emergencia vecina a Campo de Mayo habían ingresado al cuartel, a pesar del estado de sitio, y habían provocado el incendio sólo en la zona del rodaje. Tiempo después supe que la proeza la había concretado con bombas un grupo de oficiales inequívocamente antisemitas, molestos de convivir con los judíos en territorio militar. Fue la primera vez en mi vida en que la vivencia de la impunidad invadió por mucho tiempo mi espíritu, cuando los encargados de investigar y traer las pruebas de lo ocurrido eran los mismos responsables del atentado. Y aquí vuelvo a la sensación de impunidad frente a los asesinatos a mansalva de la Embajada y la A.M.I.A. Frente a la sensación de estar condenados a la injusticia por falta de justicia, de investigación rigurosa. Sabemos que los autores intelectuales y materiales siguen en libertad. Por eso tienen sentido estos encuentros, para derribar de una vez por todas la impunidad, para clamar por una justicia independiente y para que la memoria sea de una vez por todas el camino para alcanzar la madurez que todos los ciudadanos estamos necesitando. MELCHOR CRUCHAGA. Diputado perteneciente a la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Investigaciones de los atentados. A título personal vengo a sumarme al reclamo de Memoria Activa. Como Diputado Nacional vengo a informar y rendir cuentas. A tres años y cuatro meses del atentado más cruel perpetrado en nuestro país, es justicia lo que se está reclamando. Quienes ostentan una representación política deben ejercer al máximo el mandato conferido por el pueblo para que el conjunto del poder del Estado no ceda hasta lograr el total esclarecimiento de los dos atentados y la sanción a los responsables. Al Poder Judicial le corresponde realizar investigaciones responsables y eficientes en la búsqueda de la verdad. El Poder Ejecutivo debe colaborar con la justicia en forma activa. Al Poder Legislativo le corresponde el control para que esas funciones se cumplan adecuadamente. El objeto central de nuestra Comisión es el seguimiento de las causas judiciales, colaborar con las mismas, señalar responsabilidades y proponer recomendaciones. La Comisión ya elaboró un primer informe parcial sobre el análisis de ambas investigaciones. En relación al atentado a la Embajada de Israel hemos señalado, los miembros de la oposición, las graves deficiencias en que incurrió la Corte Suprema de Justicia. A más de cinco años no existió investigación real. Es una seudo investigación. Una delegación de las competencias en tiempo oportuno a un juez inferior era uno de los caminos a seguir. Pero faltó la voluntad política. Y hoy estamos como al principio, en fojas cero. De haber actuado diligentemente el más alto tribunal de nuestro país, se estima como probable que al atentado a la A.M.I.A. no se hubiera cometido. Al menos se hubiera ganado experiencia judicial, se hubiera identificado provisoriamente a los sospechosos, y también a las áreas del Estado Nacional más deficientes, para que se adoptaran las medidas preventivas que nunca se propusieron. En comparación, la investigación por el caso A.M.I.A., que tiene a su cargo al juez federal Galeano, exhibe avances, por ahora parciales, que deben destacarse. Pero falta mucho por hacer. Recientemente se encontraron evidencias que comprometen aún más a los actuales procesados en esa causa. Y se afianza la hipótesis de una conexión local que brindó algo más que apoyo material. La sociedad debe saber que todavía faltan elementos para saber toda la verdad. No debemos conformarnos con lo existente hasta hoy. En la Comisión tenemos indicios de que las organizaciones criminales locales se encuentran activas, y han actuado y actúan para frenar la investigación. Hay que impedir que tengan éxito en esa tarea. Por ello hay que sumar todo el poder del Estado, y a todos los sectores, como éste, que están dispuestos a enfrentar el desafío de conocer quiénes son los responsables de los atentados. Por el clamor de las víctimas fatales de A.M.I.A. y Embajada, por el clamor de verdad de sus familiares y amigos, por el clamor de justicia de todos los argentinos, y por el clamor de futuro de nuestra cimiente, es que debemos luchar por el triunfo de la justicia. Lunes 1 de diciembre de 1997. ERNESTO TENEMBAUM. Periodista. ¿Qué es lo que puedo agregar a todo lo que ustedes me han dicho en todos estos años? Básicamente vengo a decirles gracias. Los periodistas, y particularmente los periodistas políticos, nos intoxicamos todos los días en encuentros con dirigentes que nos explican las razones de realismo político por las cuales no se hace algo, o la culpa siempre es de otro político o de otro poder. Hay una deformación en nuestra profesión que es el cinismo. En general no creemos en los discursos, de tanto escucharlos. Y aun en las mejores redacciones nos reímos de casi todo. Quizá sea una manera de defendernos de las tragedias colectivas. Cuando los familiares están en la calle, cuando la gente toma la calle se acabó el verso, las alfombras, las explicaciones, la importancia de los poderosos. No sé si alguna vez se va a hacer justicia, pero no se imaginan todo lo que nos están dando en su batalla. Para decirlo con otras palabras: Videla está libre, pero los militares quedaron arrinconados quizás para siempre. Sin la intransigencia, la valentía y la emoción que nos transmitieron durante todos estos años las Madres de Plaza de Mayo eso no se entiende. Yo no sé si Luque es culpable del crimen de María Soledad, pero sé que las relaciones entre el poder y la sociedad catamarqueña jamás volverán a ser las mismas; y que los hijos del poder no podrán volver a tratar a las hijas de la gente humilde como fue tratada María Soledad Morales. Y no sé cómo terminará la causa A.M.I.A., pero miro para atrás y veo la revolución que ustedes han producido en la Policía Bonaerense, en todos los organismos de seguridad, en la sociedad toda, y sé que gracias a ustedes algunas cosas jamás volverán a ser como eran entonces. Menem no cambió nada desde el día de la explosión. El hombre que ocupaba la S.I.D.E. era Anzorregui, como ahora. El que ocupaba el Ministerio del Interior, Ruckauf, fue ascendido a Vicepresidente. El único fusible que saltó fue el entonces Subsecretario de Seguridad Interior, Hugo Francos, quien es actualmente Director Nacional de Migraciones. El mismo día del atentado, en el Salón de los Escudos del Ministerio del Interior, Francos sostuvo ante dos periodistas, Román Lejman y yo, que no se podía descartar la culpabilidad de sectores de la derecha israelí, deseosos de sabotear el proceso de paz. Quiero agradecerles por todo lo que nos enseñaron en estos años. Por haber forzado la aún incompleta reforma de la Policía Bonaerense. Por recordarnos que el hombre es mucho más que un tipo voraz, siempre buscando poder, siempre buscando dinero. Lunes 8 de diciembre de 1997. MIRTA MÁNTARAS. Representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. El 10 de diciembre se cumple el cuarenta y nueve aniversario de la declaración universal de derechos humanos, cuyos principios se plasmaron en todas las convenciones y tratados de derechos humanos. Hoy nos interesa el artículo que dice: "Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los Tribunales nacionales competentes que la amparen contra actos que violen sus derechos fundamentales"; coincidente con el que figura en el Pacto de San José de Costa Rica que dice: "Toda persona tiene derecho a un recurso rápido y sencillo para proteger sus derechos". Se dice recurso efectivo o rápido y sencillo para dar a entender que no se trata de una garantía meramente declarativa que se diluye en el tiempo; sino que es un derecho de aplicación obligatoria y oportuna, es decir, que no debe llegar demasiado tarde. En nuestro país la impunidad y el abuso de poder que importa el indulto a los genocidas nos a la pauta de que la justicia no se consigue esperando que los funcionarios cumplan con sus obligaciones, sino que se consigue con constantes presiones y reclamos públicos. La falta de depuración y la impunidad tienen relación con los atentados a la Embajada de Israel y la A.M.I.A. Los familiares tuvieron que esperar tres años para que se amplíe el personal adscripto a la investigación. El paso del tiempo conspira también contra la posibilidad de castigo a los culpables. El delito de encubrimiento tiene como plazo máximo de prescripción tres años. A tres años de producirse el hecho ya no puede perseguirse más a los culpables de este delito. Cierto es que procesalmente van extendiendo estos plazos, lo que se llama secuela del juicio. Pero si no es así, todos los que no fueron citados al tribunal pueden quedar impunes. En este sentido los familiares han marcado un camino de persistencia y valentía que seguramente vencerá las trampas del poder que encubre a los partícipes del crimen. En esta línea intransigente, ajena a los pactos, está la llave para procurar esclarecer los crímenes y de la defensa inclaudicable de los derechos humanos. CARLOS GOROSTIZA. Dramaturgo. Últimamente, cada día con
mayor énfasis, vinculo estos ruidos groseros del mundo que nos rodea
con la ausencia de memoria. Todos sabemos que el holocausto fue posible
debido a la ausencia de memoria. El olvido posibilita la repetición
de nuevos holocaustos. Lunes 15 de diciembre de 1997. RICARDO SALTÓN. Periodista. Hace pocos días se planteó una discusión sobre quién era el personaje del año. Y todos coincidimos en que el personaje del año era José Luis Cabezas. Entonces alguien dijo: qué lamentable que el personaje del año sea un muerto. Y otro pensó: a lo mejor no es tan lamentable. Porque a partir de la muerte de Cabezas algo cambió en el país, porque la sociedad argentina en su conjunto lo adoptó como una cuestión propia. Entonces esta aparente divergencia no lo era tanto. Las dos cosas son verdad. Entonces pensé que el personaje del año en realidad no era José Luis Cabezas, sino su cadáver. Antes de su asesinato, José Luis Cabezas era un trabajador más de la prensa, como cada uno de nosotros. Cuando es asesinado, su cadáver se convierte, primero para nosotros los periodistas, y luego para la sociedad argentina, en un símbolo. Cuando se dice "No se olviden de Cabezas" estamos diciendo no nos olvidemos de la impunidad. No nos olvidemos que hizo falta que un periodista muriera para que nos acordáramos de que también habían asesinado a Mario Bonino. Entonces pensé que las 86 personas masacradas en la A.M.I.A., los muertos de la Embajada, María Soledad, el soldado Carrasco, murieron para que nosotros nos despertáramos. Para que nos diéramos cuenta de que esta sociedad impune, injusta, en la que vivimos cotidianamente, a veces con demasiada siesta, no puede seguir. MARCELO BONELLI. Periodista. En el caso del atentado a la A.M.I.A., aparte de la impunidad, convivimos con el encubrimiento. El encubrimiento policial, legislativo, judicial, político. Ese encubrimiento se engendra en lo alto del poder, que nos deja a merced de las mafias y las organizaciones delictivas. Hace cuatro años y medio viví personalmente ese desamparo. Una noche oscura y fría fui agredido al entrar a mi trabajo. A diez días de la agresión, la justicia quería cerrar la investigación. Un mes después, un fiscal del Estado me culpó de no querer colaborar con la investigación. De esa manera justificaba su desidia y su intención de encubrir a quienes me golpearon. La impunidad que generó el ataque a la Embajada de Israel llevó a la impunidad y el encubrimiento que facilitó el atentado a la A.M.I.A. La impunidad permitió que me pegaran. Permitió que le pegaran a López Echagüe y otros periodistas. La falta de castigo permitió otro hecho atroz: la muerte de José Luis Cabezas. OSCAR MARTÍNEZ. Actor. La sociedad en la que vivimos está gravemente enferma. Sabemos que esa enfermedad y sus múltiples metástasis tienen un origen común: la impunidad. La impunidad que, ya sea favorecida por la negligencia, la desidia, o en algunos casos la desfachatada complicidad de encumbrados representantes del poder oficial, protege a los declarados enemigos del estado de derecho, a los mercenarios, a los genocidas, a los asesinos a sueldo, a los mafiosos con ambiciones monopólicas, a los funcionarios corruptos. Por eso estamos aquí, frente a este desacreditado Palacio de Justicia, reclamando ante quienes tienen la obligación política, social, y sobre todas las cosas moral, para que asuman la responsabilidad que les compete. Una sociedad que no castiga duramente a quienes atentan contra su propia razón de ser no es digna de sí misma. Lunes 5 de enero de 1998. PAMPA MERCADO. Representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Argentina es un país con una arraigada concepción antisemita en diversos sectores de la sociedad. Bastaría recordar el permiso de ingreso al país de soldados y jerarcas nazis, a quienes les abrieron las fronteras y se afincaron en estas tierras, inclusive sin ocultar sus orígenes, llegando a ser miembros destacados de ciertos círculos sociales. Durante los años de plomo de la dictadura militar, un 10 % de los secuestrados y luego desaparecidos pertenecían a la colectividad judía. Desgarradores testimonios avalan que los vejámenes y las torturas contra los miembros de esta comunidad eran más violentos en los campos de concentración. Los responsables de esos crímenes de lesa humanidad viven entre nosotros, amparados por las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y el indulto. Con el advenimiento de la democracia la acción antisemita no cesó. En el 92 atentaron contra la Embajada de Israel. En el 94 volaron la A.M.I.A. Estos atentados constituyen crímenes políticos provocados por el antisemitismo y la intolerancia; y es responsabilidad del Estado investigar, esclarecer, encontrar a los culpables y condenarlos. No ocurre así, y lo demuestra ahora la profanación de las tumbas en los cementerios de La Tablada y Ciudadela. HÉCTOR SZULIK. Gobernador de la B' nai B'rith Internacional. Recientes atentados a tumbas judías nos revelan la existencia de grupos que actúan con total tranquilidad, sabiendo de la incapacidad, y aun de la complicidad, de los organismos pertinentes para detener o prevenir este accionar. Y esta responsabilidad no cumplida se extiende al Poder Judicial que parece impotente para encauzar las investigaciones. Y a un Poder Legislativo que ni siquiera ha dictado normas que tipifiquen este delito execrable, a punto tal que si se diera el caso de la detención de los responsables de la destrucción de dichas tumbas, la sanción probable se equipararía a la misma que corresponde a la simple rotura de bienes, como puede ser un vidrio roto por una pedrada. B' nai B'rith se hace presente en esta plaza de la memoria para expresar su repudio a la impunidad. Tuvo que ocurrir la muerte de Cabezas para que la sociedad reaccionara ante la existencia de una mafia que se empeña en impedir que se investigue. Recién entonces muchos llegaron a la conclusión de que algo semejante podía estar ocurriendo con la Embajada de Israel y la A.M.I.A. Ya lo evidente está expuesto. El futuro de la sociedad democrática se ve comprometido por esta impunidad. JUAN CARLOS GENÉ. Director teatral. En el misterioso libro del Sefer Shesirá existe una receta hermética para fabricar un Golem, un muñeco amasado con polvo virgen de una montaña, sobre cuyos miembros deberá pronunciar su realizador la consonante que le atribuye el Shesirá, y combinarla con las cuatro consonantes que designan el impronunciable nombre del Señor. Finalmente se dará vida al autómata grabando en su frente la afirmación "Elohim Emet", el Señor es la verdad. Y se asegura que el ser así nacido será inmortal mientras no se borre la letra "e", que inicia la palabra "emet", convirtiéndola en el desolado y terminante "met", muerto. El mito afirma que el creador de un Golem siente la satisfacción de sentirse un dios al poder crear esa vida y ponerla a su servicio. Porque el Golem obra como un autómata que ejecuta a la perfección lo que su amo le ordena hacer. Y como está realmente vivo, crece y realiza tareas más grandes y pesadas, desarrollando una fuerza y un tamaño sobrehumanos. Ya es tan grande que nadie alcanza su frente para borrar la "e", por lo tanto escapa ya al control de su creador, que termina siendo su propia víctima. Para la represión el Estado argentino hace tiempo creó un Golem. Sus titulares se sintieron dioses por la perfección aniquiladora del autómata creado, y lo vieron crecer con orgullo. Cuando el trabajo sucio estaba hecho y soplaron vientos democráticos, los nuevos titulares del Estado supusieron que el monstruo iba a inclinar por sí solo la frente para someterse y ser eliminado. Pero no hizo tal cosa, y al parecer hubo que negociar con él. El resultado es que el Golem está vivo, y dañándonos; que nadie ha podido llegar a la inscripción de su frente; y que nosotros no podemos ni debemos sentarnos a esperar que por sí solo desaparezca. Catorce años de democracia no han bastado para llegar a la frente del Golem y eliminarlo. Frente a esto la ciudadanía persiste en recordar los crímenes y reclamar justicia. Como argentino herido y humillado hoy estoy aquí alzando también mi voz contra estos crímenes. Y si el Golem hasta destruye tumbas para que no olvidemos que está ahí, tampoco olvidemos que nos cabe a todos una responsabilidad: recordar, y así ayudar en algo a borrar la letra que por sí sola lo mantiene vivo. Lunes 12 de enero de 1998. SALO PASIK. Actor. No es fácil. Como actor estoy acostumbrado a estar frente al público con palabras de otros. Cuando me invitaron pensé desde dónde hablar. Busqué poesías, textos, pero no me conformaba nada, porque hay una parte de esos textos que me resulta ajena. Quiero buscar dentro de mí qué es lo propio. En marzo del 92 yo no vivía en este país. Pero sé que había un hombre, mirando la televisión, con las lágrimas cayéndole por el rostro. Un hombre enfermo, un hombre bueno, que tenía alegría por la vida, amor por la vida, amor por sus semejantes. Mirando las imágenes del atentado su corazón no pudo soportar tanta barbarie, y decidió irse a descansar. Dos años después regresaba a este país, buscando la identidad. Otra vez contar la impresión, la explosión, el hongo que vi subir desde el balcón de mi casa. Porque el terror no cesa. Un año después llegó Juan David, y Juan David tiene la mirada limpia. Es la verdad. Tiene dos años y medio y es la certeza, es lo que hace que uno muy adentro siga diciendo basta. Que no haya más lugar para el eufemismo, esta mentira argentina de disfrazar la voluntad de olvido. Basta a la hipocresía. Basta a la impunidad. Basta a esta infamia de promover un monumento al olvido en los lugares del terror. No es fácil para mí hablar hoy. Porque uno no se da cuenta pero le crecen cáscaras alrededor y se endurece, y le resbala. Y uno tendría, como ejercicio, que estar parado en estos lugares una vez por semana, para tener la cáscara más blanda. JORGE SCHUSSHEIM. Músico, escritor y publicitario. A mí me tocó cantar varias veces en el teatro de la A.M.I.A. Allí entré a hacer los trámites para enterrar a mi mamá. Toda mi vida tuvo que ver con la A.M.I.A. y ese barrio. Mi padre tenía su oficina en esa cuadra. Un tío mío tenía su negocio por allí. Hoy sigo pasando por la A.M.I.A., ya que es camino obligado cuando vuelvo de mi oficina a mi casa. El otro día pasaba y paré. Me quedé en la vereda de enfrente. Me pareció que estaba frente a una fortaleza. Y en ese mismo momento, cuando pensé en la palabra fortaleza, pensé que estaba viendo una cárcel. Y no me daba cuenta de cuál de las dos cosas era. Se suele pensar que la fortaleza es el símbolo de la fuerza, cuando en realidad es el símbolo de la debilidad. Los fuertes no necesitan de las fortalezas para guarecerse o cuidarse. Saben cuidarse solos. Lo mismo veo en otros caminos alternativos por los que paso. La actual fortaleza Hebraica, en la cual hay unas barricadas impresionantes. O la actual fortaleza Macabi, con luces y blindajes. O la actual fortaleza Hacoaj, donde hay jóvenes que a uno lo revisan antes de entrar. Y casualmente el día que mi Presidente lanzó su propuesta para la ESMA pensé que no había que derrumbarla sino preservarla. Como se preservó Auschwitz, donde no se hizo un supermercado ni un monumento a ninguna unidad nacional. Preservarla para que quede. Pero sí demoler los otros símbolos de la debilidad. Demoler esos símbolos de falsa seguridad, de falsa fuerza, que lo único que hacen en trasformar a una serie de viejas, queridas y necesarias instituciones, en objetivos judíos. Creo que hay que destruirlas y reconstruirlas. Hay que ser fuerte y luchar para que se reconstruyan donde deben estar esas barricadas. Deben estar adonde le dieron los documentos argentinos en 48 horas a Al Kazzar. Deben estar en la frontera tripartita por donde se sabe que entran armas. Deben estar en la licitación de los D.N.I. Creo que eso es una tarea pendiente. Lunes 19 de enero de 1998. CARLOS RODRÍGUEZ. Periodista. Hoy quería reflexionar con ustedes sobre el delito de encubrimiento. Según el Código Penal es un delito menor comparado con el de homicidio. ¿Pero sigue siendo menor si hablamos del asesinato de 28 personas en el 92, y de 86 en el 94? Pero el delito de encubrimiento no sólo se agrava a partir del número de víctimas. También tiene que tenerse en cuenta quiénes son los que encubren, y qué trama siniestra oculta ese encubrimiento. En los últimos tiempos, los que intervienen en el encubrimiento son agentes del Estado, designados por el Estado presuntamente para investigar. En el caso María Soledad, el primer encubridor fue el Gobernador de la provincia. Y su segundo fue el Jefe de la Policía de Catamarca. En el crimen de Carrasco, aunque hay tres condenados por el crimen, está totalmente parada la causa del encubrimiento. Hay treinta sospechosos entre Oficiales del Ejército, miembros de los servicios de inteligencia y policías en el delito de encubrimiento del soldado Carrasco, que puede cambiar el curso de la sentencia anterior. Un hombre sospechado de haber actuado en el encubrimiento en las dos causas, hoy fue ascendido a Jefe de Homicidios de la Policía Federal. ¿Qué va a pasar con Ribelli, va a ser condenado? ¿Van a investigar a Klodzcyk? Lo que está claro es que ellos no han sido los únicos. Por encima de ellos hay responsables políticos que los apoyaron en su momento. ¿El ex juez Piotti explicará alguna vez qué se hizo con tanto arsenal secuestrado antes del primer atentado? Siendo juez nunca explicó el origen y objetivo de ese monstruoso material bélico secuestrado por él con mucha pompa y ceremonia. El encubrimiento no es, en suma, hoy, un delito menor. El encubrimiento impide romper el muro de impunidad. Y ese muro es levantado por la mano de obra ocupada por el Estado, no desocupada. La única forma de romper ese muro es reclamando justicia y castigo a los culpables, para que después no anden hablando por allí como Astiz, o como Massera, o tantos otros. Lunes 9 de febrero de 1998. HORACIO RAVENA, Secretario de Relaciones Internacionales de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Hoy es un día particular porque, otra vez, frente al reclamo de verdad y justicia, el Presidente agravia a quienes reclaman justamente su necesidad de verdad y castigo a los culpables. Esto no es el producto de un exabrupto. Esto es una manera de pararse frente al ejercicio del poder y del gobierno. Fíjense que esta acusación es la misma que hacía la dictadura militar a los familiares y las madres. No es casualidad que para ocultar la falta de accioón de su gobierno, rayana en la complicidad para amparar la impunidad, necesite tratar de ocultarlo en el agravio a los familiares de las víctimas. En la misma línea está la investigación de la Corte a la Embajada, en lugar de investigar el atentado trataba de investigar a la Embajada. Y hay otros hechos que marcan un hilo conductor. Las declaraciones de Astiz, la falta de colaboración denunciada por el gobierno suizo a la investigación de los fondos de los militares en Suiza. Fíjense en la similitud entre el oro nazi y los genocidas argentinos. También allí falta decisión política. Por eso no nos puede asombrar que se haya tenido que disolver la mejor policía del mundo, por corrupta, por tener responsabilidad en estos atentados. SILVIA KANTER. Actriz y directora teatral. Cuando empecé a estudiar teatro a los 17 años mis maestros me aconsejaron que leyera a los grandes. Conocí entonces que estos autores comprendían la naturaleza humana. Un día leí que Shakespeare le hacía gritar a un personaje: "Algo está podrido en Dinamarca"; y a otro, en otro texto: "Mi reino por un caballo". Hoy digo que yo no quiero estos textos para mi país. Después leí a Brecht, que le hacía decir a un personaje: "El que no está a favor mío, está en contra de mí". Y después, le hacía decir a una mujer: "Y no digamos que es una desgracia, digamos que es una vergüenza. Y no me digas que es por poco tiempo mientras me alcanzás el tapado que, sabés, no voy a necesitar hasta el próximo invierno". Tampoco hoy quiero esos textos para mi país. Hoy me pregunto qué es lo que quiero para mi país. Y recuerdo lo que me enseñó mi maestra de 4º grado: "Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promever el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Lunes 16 de febrero de 1998. EMA PEKOCH. Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Venimos a traer nuestra solidaridad. Es la lucha la que nos une. La política que fue denostada por nuestro Presidente es la política de la lucha por la justicia y contra la impunidad. Nosotros hace 22 años que estamos luchando, y en este último año estamos viendo cosas muy importantes que prenden en la sociedad. Y su lucha también debe cosechar sus frutos. La impunidad es la que permite la repetición de los atentados y la violación contra los derechos humanos. Por eso luchamos contra la impunidad, por la justicia y la verdad. FABIÁN SALVIOLI. Representante de Amnesty Internacional. Amnistía Internacional es un movimiento mundial que defiende el respeto a los derechos humanos. Amnistía Internacional ha pedido con fuerza a las autoridades argentinas el esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y la A.M.I.A. La impunidad es moralmente inaceptable, jurídicamente deplorable y potencialmente peligrosa. Y el Presidente de la República ha dicho que esta causa es politizada. Quiero contar que el día del atentado a la A.M.I.A. yo estaba en Costa Rica, trabajando. Cuando vimos el horror de lo sucedido, el ex Director de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Juan Escatolini, peronista; el actual diputado radical de la Provincia de Buenos Aires, Germán López; el profesor universitario de Córdoba Carlos Juárez Centeno y yo; nos pusimos a juntar firmas pidiendo el esclarecimiento del hecho, en una carta dirigida al Ministerio del Interior y al Presidente de la República Argentina. En nombre de Amnistía Internacional y en el mío propio les reitero nuestra solidaridad y nuestro compromiso de trabajo infranqueable. JOSÉ MARÍA PASQUINI DURÁN. Periodista. Yo quisiera señalar que no me avergüenza ni me ofende ser minoría. No me avergüenza ni me ofende ser opositor de la mentira y la impunidad. Y no me avergüenza tomar una posición política, porque la política contra la mentira y la impunidad, la política por la verdad y la justicia, es la mejor expresión, la más noble, que puede tener el pensamiento político. Basta mirarnos para darse cuenta de que no somos ni poderosos ni influyentes como banqueros, que son los únicos que entran a los salones del oficialismo. Basta mirarnos para darse cuenta de que no somos ni poderosos ni influyentes como los civiles golpistas que acaba de denunciar el General Balza, que hoy ocupan posiciones prominentes en la democracia. No somos poderosos ni influyentes. Somos apenas una memoria en movimiento. Cada lunes en esta plaza, cada miércoles con los jubilados, cada jueves con las madres, cada día en la carpa de la dignidad, cada vez que otra minoría se reúne en algún lugar del país para pedir verdad y justicia, nos preguntamos si estaremos en condiciones de vencer a la mentira y la impunidad que amparan y promueven los poderosos e influyentes. Si no somos capaces de lograr esta victoria, si somos una minoría, ¿qué les preocupa? ¿Por qué quieren hacer desaparecer esta presencia? Lo que les preocupa es que este es un país de gente decente. La inmensa mayoría es gente decente, sin poder ni influencia; y cuando la decencia se encuentra con la libertad se empiezan a perder los temores. Por eso somos peligrosos. Porque hay millones de argentinos que pueden seguir este camino. Y ese día, las poderosas e influyentes mentira e impunidad se habrán acabado. Lunes 23 de febrero de 1998. RICARDO RAGGENDORFER. Periodista. En esta hora recuerdo una
anécdota de la vida de Simón Wiesenthal. Después de la Segunda Guerra
Mundial él se establece en Austria, que era uno de los países más antisemitas,
aun después de la guerra, y allí establece su centro de documentación;
ante la oposición tácita de su esposa que le decía que se fueran de
allí, que no pertenecían a ese lugar. Y él decía que era cierto, pero
que todos los tipos que él quería agarrar estaban allí. Salvando las
distancias, acá también los asesinos están entre nosotros. No sé qué
diferencia hay entre Ribelli y Astiz. Pero en este país de memoria no
muy sólida, este año el Capitán Astiz ha abierto la boca. Y fueron muy
interesantes las reacciones que causaron sus horrendas palabras, porque
a este hombre no se lo condenó por haber sido un asesino, sino por el
hecho de haber contado sus crímenes. En ese sentido, más cerca en el
tiempo, podemos decir que la enorme cadena de complicidades y encubrimientos
que tuvieron los atentados a la Embajada de Israel y a la A.M.I.A. tienen
un derrotero similar. Al punto que, luego de haberse disuelto la Policía
Bonaerense, personajes nefastos aún han quedado en el poder. Por ejemplo,
uno de los altos oficiales ratificados en la investigación del crimen
de Cabezas, el Comisario Miguel Ángel Garello, fue precisamente el que
participó de aquella maniobra de encubrimiento que se gestó desde la
Brigada de Vicente López, en la que un asesino confeso y preso por eso,
a cambio de dinero, quedó en hacerse cargo del crimen en su totalidad,
el caso Solari. El Comisario Garello fue el chasqui que llevó la carta
de Solari al Embajador de Israel. Aquella maniobra dilatoria empiojó
la investigación durante más o menos cuatro meses. CARLOS GUROVICH. Ex Director del canal Alef Network. El domingo vuelvo a Israel, que ha sido mi casa desde hace veinte años. Y mi testimonio es venir a compartir con ustedes una experiencia de vida. Es difícil encontrarse con gente que a la mañana vio salir a sus familiares, y que en las noticias escucha que un autobús explotó. Ese dilema lo han pasado ustedes dos veces. Y uno se pregunta qué debe hacer al día siguiente, cuando por ejemplo mis hijas tienen que ir a la escuela en autobús. Y la respuesta es salir, continuar, no permitir que aquellos que ponen las bombas nos recluyan, nos impidan actuar con la mente clara. Y esa forma de demostrar que no nos pueden derrotar es la mejor forma de responder. RAÚL SERRANO. Director teatral. Es evidente que estamos en una época pragmática, neoliberal. Es por eso que yo quisiera hacer una reflexión pragmática, que en otro momento no haría. ¿Para qué sirve la memoria? Hubo dos atentados que mataron a infinidad de personas. ¿Para qué recordarlos? Hay 30.000 personas, algunas de ellas muy cercanas a mí, que han desaparecido. ¿Para qué pensar en ellas? Los asesinos están por ahí. ¿Qué sentido tiene pelearnos? Escuchamos todos los días este tipo mentiroso de reflexión. Únicamente gracias a la memoria puede la democracia fundamentar su funcionamiento, argumentar sobre lo ocurrido, evaluarlo, y proyectar el futuro. Si renunciáramos a la memoria renunciaríamos a la posibilidad de operar sobre el futuro. Estamos aquí frente a los Tribunales. Estamos aquí por un solo reclamo: justicia. El único punto final posible es la justicia. La única obediencia que debemos es a ella. DANI SALTZMAN. Periodista. Muchas veces escuchamos la frase "importamos un conflicto ajeno". Pero hay un conflicto que es argentino: la corrupción, la falta de justicia, la clase dirigente que se cree nuestro jefe y se olvida de que es nuestra empleada, el racismo como doctrina, la policía sospechosa, el no te metas, los servicios de inteligencia más ocupados en buscar opositores que en buscar culpables. Todo eso es industria nacional. No lo importamos de ningún lado. Este conflicto es argentino y está pendiente de resolución. Y se tiene que resolver por el bien de nuestro pueblo, de los otros pueblos, de los atentados por venir, de los que no se resolvieron nunca, de las madres, de cada periodista muerto o perseguido o amenazado. Y esto tiene que pasar para tener un futuro mejor, en paz y sin violencia. Lunes 2 de marzo de 1998. SIMÓN LÁZARA. En nombre de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Hoy vale la pena reflexionar sobre la condena a los responsables del crimen de María Soledad Morales. Vale la pena reflexionar sobre lo que significó la voluntad del pueblo de Catamarca a lo largo de siete años, que al principio solitariamente, y después acompañado por toda la sociedad argentina, terminó imponiendo el fin de un régimen feudal y el establecimiento de un marco de justicia en Catamarca. Pero también vale la pena recordar que hace cien años, Emile Zola defendió, también solitariamente al principio, y después acompañado por la opinión pública francesa, al Capitán Dreyfus, que había sido acusado de traición a Francia, sobre la base de un mecanismo de corrupción judicial, de falsificación de pruebas y de profundos sentimientos antisemitas. Le costó a Zola mucho lograr la reivindicación de Dreyfus; y en ese tiempo escribió "Yo acuso", que pasó a la historia, porque logró desnudar la naturaleza de los problemas que se enfrentaban. Y hoy, mirando lo que pasó la semana pasada con la Corte Suprema, pienso que ha llegado el momento de decir Nosotros acusamos. A quienes por inacción, frialdad o cálculo equivocado, terminaron por enturbiar una investigación que hacía a las entrañas mismas del estado de derecho. Nosotros acusamos a los brotes de antisemitismo enquistados en la justicia y el poder en Argentina. A los que dejaron avanzar en la Provincia de Buenos Aires a los grupos que crearon la red de impunidad que hizo posible el atentado a la A.M.I.A. Reclamamos en nombre de la moral pública y la democracia, y sólo si nos levantamos juntos es posible quebrar el espinazo a esta red de impunidad. RAFAEL VERJANOVICH. Presidente de la Federación Universitaria Argentina. Hace 190 semanas por el atentado a la A.M.I.A. y hace casi seis años por el atentado a la Embajada de Israel los argentinos peregrinamos, sufrimos, buscamos respuestas. Vengo en representación de los estudiantes argentinos que alguna vez escribieron, y sentimos como siempre, aquello de "los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan". Los estudiantes argentinos que no nos olvidamos de que en nuestras aulas quedaron bancos vacíos después de los atentados. Los estudiantes que estamos hartos, que buscamos justicia, que sentimos con profunda indignación toda esta secuencia de cobarde encubrimiento por parte del poder. Sentimos con mucha convicción que los millones de argentinos que buscamos una sociedad distinta estamos dispuestos a seguir luchando para no dejar morir por segunda vez a todas nuestras víctimas. Nosotros somos el reaseguro de que no van a poder matarlos nuevamente, ni hacerlos desaparecer mediante el olvido, la falta de justicia y la impunidad. Y es a los responsables de esta impunidad a quienes queremos advertir, a los que hacen una exaltación de la celeridad en el abuso del poder, a los que son capaces de privatizar y dejarnos sin Estado en horas, a los que están en una carrera desenfrenada por ser reelegidos: queremos que estén acá, que den la cara, que nos digan de una vez por todas quiénes fueron los asesinos de nuestras víctimas. FEDERICO LUPPI. Actor. El ocultamiento, la negativa, la incapacidad de dar respuestas, la cobardía de funcionarios, la perversión de aquellos que creen que van a vivir eternamente, nos hacen a veces caer en la tentación de cerrar los ojos. Digo esto porque este año y el que viene van a estar signados por una enmarañada búsqueda del poder que va a dar lugar a internas feroces y externas caníbales. Mal que nos pese, hace menos de un mes asistimos a un botón de muestra cuando al intentar tratar el tema de dos leyes terribles, vimos la extraña alquimia de diferentes gatos peleando por lo mismo en la misma bolsa. Lamentable y bochornoso. Estamos viendo ya enroques políticos, nuevas montas, represores de ayer unidos a los entrecomillados demócratas de hoy; que se extiende a casi todos los ámbitos: desde el periodismo deportivo hasta comunicadores sociales que privilegian las agonías de un perrito de sofá por encima de la existencia de un general mentiroso. Ahora sabemos que tenemos que estar como nunca aguda y desesperanzadamente alertas. Porque frente a este juego permanente de la buena pipa del poder opongámosle otro, que es el ser más conscientes, lo que nos va a llevar a ser más solidarios y fraternos. Embajada y A.M.I.A. son el paradigma del mundo que no deseamos, del país que no queremos. Frente a eso tenemos que ser solidarios, mirarnos a los ojos, y saber que la consigna definitiva es no bajar la guardia. Lunes 9 de marzo de 1998. EDUARDO MYLEWICZ. Cineasta. Tengo la convicción de que la historia siempre nos alcanza, y esto para mí no es un concepto general, se los quiero transmitir a partir de algo que me pasó. No puedo jactarme de ser muy valiente. Siempre encuentro alguna excusa como para no enterarme, y es que estoy muy ocupado. Cuando fue el atentado a la Embajada yo estaba filmando una serie de televisión en la calle Arroyo, justo enfrente. Había una toma que no salía, decidimos irnos, y cinco minutos después nos enteramos de la explosión. Me llamó la atención que nunca nadie me haya pedido las cintas de video, algún material que hayamos registrado. Cuando fue el atentado a la A.M.I.A. yo estaba en casa, y empecé a recibir mensajes preguntando si estaba bien. Entonces prendí la televisión y me enteré. Cuando me llamaron para
invitarme sentí que la historia me alcanzaba. En el caso María Soledad
la justicia terminó por doblegarse frente a una evidencia de la historia,
que tarde o temprano la alcanza. Lunes 16 de marzo de 1998. NELSON CASTRO. Periodista. Cuando llegan los aniversarios, parece que algo pasara. Aparece una declaración, como que hay indicios. Pero cuando pasa la fecha, no pasa nada. Cruel, porque no es casual, porque ya ha sucedido muchas veces. ¿Qué es lo que sabemos hoy? Sabemos que esto fue el producto de una acción planificada, que se realizó el 17 de marzo y se repitió el 18 de julio del 94. Sabemos que los que lo hicieron pudieron hacerlo bien, porque no tuvieron dificultades, ni antes ni durante ni después. Sabemos que había advertencias en los dos episodios, y nadie les prestó atención, aquellos que debieron ocuparse de esto. Y en este ejercicio de memoria es impresionante cuando uno seis años después recuerda algunos hechos: las expresiones de las autoridades, la incompetencia con la cual se trabajó, las promesas de justicia, quiénes eran los personajes que en aquel momento tenían la responsabilidad de investigar. El Ministro del Interior era Manzano. Entonces cuando pensamos en la precariedad de medios con la cual se investigó, de los cuales depende el esclarecimiento de una causa, uno sabe que no es casual lo que estamos viviendo hoy. Tenemos la presunción de que como nadie se ha tomado esto con la seriedad que corresponde, tal vez tengamos que convivir mucho tiempo con el temor de que vuelva a suceder. Quiero decirles que no cejen en este ejercicio de la memoria. La memoria nos llevará algún día hacia la verdad. No para venganzas, sino para que los culpables tengan el castigo que corresponde. Y para que otros, que piensan "qué fácil es matar gente en Buenos Aires", entiendan que no. Este es mi deseo, y por eso es que quiero compartir con ustedes este acto de memoria. Lunes 23 de marzo de 1998. DARÍO RIVA. Director Institucional de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan. En nombre de treinta y tres comunidades del interior de nuestro país, es un honor poder expresar las siguientes palabras. Para todos nosotros que provenimos del interior del país, estar aquí nos provoca una sensación de profundo respeto a la vida. Queremos que sepan, amigos y familiares de las víctimas de estos horribles, sangrientos, cobardes y crueles atentados que existe el ejercicio de la memoria activa en todos los lugares de nuestro país. En todas las provincias luchamos y reclamamos por una justicia sin impunidad. Ustedes no están solos. Todos los lunes, y en cada aniversario, recordamos a las víctimas de la A.M.I.A. y la Embajada. Hacemos pedidos a las legislaturas y gobiernos de las provincias para que los asesinos estén en la cárcel y los muertos puedan descansar en paz. HUGO YÁÑEZ. Diputado Nacional del P.S.O.E. de España. Mis palabras son de solidaridad y admiración, y no sólo en mi nombre, sino en el nombre de todo el pueblo y el Parlamento español, que están siguiendo muy de cerca vuestra lucha contra la impunidad y por la justicia. Somos solidarios con esa batalla tenaz, pacífica y constante que estáis llevando adelante los argentinos para lograr justicia; por los crímenes cometidos durante la larga y cruel dictadura, de la que se cumplen ahora 22 años, como por los atentados antisemitas a la Embajada de Israel y la A.M.I.A. Y la sentimos como propia porque consideramos que en el tema de los derechos humanos no hay injerencias, no hay principios de soberanía nacional. El ser humano es uno. Y si dejamos a un pueblo, como ya dejamos en el pasado a los judíos en Alemania que lucharan solos; o en otras zonas del mundo donde se han producido genocidios, sin que la comunidad internacional levantara su voz; sabemos entonces que la impunidad se instala. La mejor garantía para luchar contra la impunidad es la solidaridad de los pueblos de todo el mundo. En el año 1979 yo era Diputado, y visité Buenos Aires para interesarme en los derechos humanos. Entonces no encontraba un auditorio como este, desgraciadamente, sino interlocutores que me insultaban, o denigraban, o me echaban de sus despachos. Y no sólo los militares. Vi también al Arzobispo Aramburu. Vi líderes políticos. Y todos tenían la misma respuesta: este es un asunto interno, acá no hay desaparecidos. Nosotros veníamos con listas ya, con nombres. Pero fue después cuando se supo la enorme dimensión de la tragedia. Por tanto, para que todo eso no vuelva a ocurrir, por una justicia independiente y sin fronteras, es que estoy con ustedes aquí. GRUPO TEATRAL ESENCIA CON
LIMÓN. Lunes 30 de marzo de 1998. NOÉ JITRIK. Escritor e investigador. Desde que tengo memoria he vivido la ilusión argentina. Un país de integración humana fácil; en el que el pasado pesa menos que el futuro. En medio de tal ilusión, siempre me pregunté, dónde estaba, palpitante por debajo, el huevo de la serpiente. Supuse que, protegido por el calor que reina en las sentinas del poder, en la carne corrupta de los saqueadores, en la xenofobia y el racismo, podía en cualquier momento echar a la luz del día su horrible fruto, su diabólica criatura, y hacer estallar la ilusión reduciéndola a ridículo polvo. Estoy hablando del fascismo, de la dictadura que sigue ensombreciendo en su recuerdo y en sus secuelas, en sus prolongaciones solapadas e hipócritas, lo que queda de la ilusión argentina. Estoy hablando de los atroces pozos que se tragaron a muchos miles. Y estoy hablando de los atentados que aquí se recuerdan, que no me parecen desvinculados de aquel otro horror. El atentado a la A.M.I.A. es una gran pústula en la ilusión argentina. Fue un producto de la sombra, sale de esa Argentina oculta, de propietarios de los bienes materiales y de sus símbolos más falsos y precarios que legítimos y verdaderos. Lo que cuesta es admitir que ese hecho brota junto a quienes nos obstinamos en la ilusión, e intenta poner sobre ella la sombra de la muerte, como si la que pudimos sortear estuviera al acecho, esperando otra oportunidad. Lunes 6 de abril de 1998. SERGIO CIANCAGLINI. Periodista. Cuando llegué aquí ese edificio me provocó nostalgia. Hace varios años me tocó cubrir el juicio a los ex Comandantes, Para mí fue una experiencia periodística muy fuerte, ya que vi cómo Videla, que había sido Presidente, se tenía que poner de pie delante de los jueces; cómo se condenaba a Massera, a Viola. Estaban todos los ex Comandantes allí, y hubo una condena; algunos la discutieron pero habían sido condenados, y había sido condenada toda una metodología. Hoy parece increíble hablar de esto en un país de la impunidad; esta misma gente luego fue indultada. En aquel momento había una justicia que podía actuar porque había voluntad política. Y esa voluntad política surgía de la voluntad de la sociedad. Hoy no sólo no hay voluntad política, sino que sentimos que hay complicidad. Pero seguimos estando nosotros, la sociedad, que podemos reemplazar esa falta de voluntad política; sobre todo en una época en que todas las informaciones nos explican cómo hay poderes gigantescos, económicos, de los terroristas, del narcotráfico, capaces de corromper esa voluntad. A veces pienso que la sociedad tiene que reemplazar esa falta de coraje para llevar las cosas adelante. PABLO JORKIN. Presidente de F.U.B.A. Un poeta europeo perseguido por el fascismo, escribía: "Yo te lo he dicho para tus pensamientos, para tu palabra. Toda caricia, toda confianza se sobreviven". Aquí, en esta plaza, se sobreviven muchas confianzas, a pesar de la muerte. En Argentina no existe la posibilidad de adoptar posiciones intermedias en temas como este. Se puede reclamar y exigir justicia o se puede ser cómplice del horror. La complicidad puede asumir la forma de la hipocresía, del encubrimiento, de falta de voluntad política. Y en este lugar, aquí detrás, se pueden ver actitudes cómplices con el horror. Pero han elegido el lugar equivocado. Porque van a ver una actitud de exigencia de justicia y castigo, en forma conjunta con una actitud de más de 20 años de reclamo incesante por justicia por el genocidio de la Argentina. Y se van a encontrar con la ronda de los jueves y los actos de los lunes. Y contra eso no pueden. Como decía ese mismo poeta, vamos a sumar nuestro compromiso para construir un bosque, un bosque que seguramente va a ser más fuerte que el hacha que tala el árbol. TOMMY BAER. Presidente de B'nai B'rith Internacional. Es un honor para mí venir a traer el apoyo de la B'nai B'rith Internacional en busca de verdad y justicia. Estamos seriamente preocupados por la falta de avance en las investigaciones sobre los atentados a la Embajada de Israel y la A.M.I.A. En la medida en que los culpables de estos horrendos actos permanezcan libres, los judíos de Argentina y el mundo están en peligro; y en la medida que estos ataques no se resuelvan, queda abierta la puerta para futuros atentados. Estamos trabajando por todos los medios posibles para atraer la atención internacional sobre esta situación. Hace varias semanas me reuní con el Presidente Menem en Nueva York y renové nuestra petición al gobierno de Argentina para que los crímenes se resuelvan. Hoy, en Memoria Activa, renuevo el llamado; y me uno a ustedes en la demanda de justicia. Lunes 20 de abril de 1998. ROQUE BEMOL. Presidente de la Junta de Seguridad de la Legislatura Porteña. La magnitud del atentado es la que dimensiona en parte el estupor, en parte la indignación, de todos. Indignación que toma mayor dimensión cuando leemos los diarios de hoy, donde se dice que se van a incrementar las medidas de seguridad. Suena a hipocresía, y va a seguir siendo hipocresía hasta que este hecho no tenga el esclarecimiento debido. Hace poco más de tres meses la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires constituyó la Junta de Seguridad que yo me honro en presidir, junto con Marta Oyhanarte y Facundo Suárez Lastra, que me acompañan hoy, aquí. Nosotros nos hemos comprometido, dentro de nuestra competencia, a luchar sin descanso por el esclarecimiento de los hechos. MARIANO GRONDONA. Periodista. Yo soy uno de esos privilegiados que no ha pasado por la prueba suprema de perder un hijo, un hermano, una mujer, en alguno de los hechos de violencia de este país tan violento. Pero cada vez que he visto a padres y madres de las víctimas inocentes de la A.M.I.A., de desaparecidos, de los chicos de las Malvinas, y tantas otras tragedias que ha vivido la Argentina estos últimos años, veo en ellos un rasgo común: encontrar un sentido a las muertes absurdas. Hoy me pregunto, a casi cuatro años de la A.M.I.A., qué sentido encontrarle a la muerte de esas víctimas inocentes. Una respuesta posible es pensar y preguntarse si el país no está pasando de una cultura del olvido a una cultura de la memoria. Una manera de que los hechos del pasado no nos puncen con el remordimiento y nos obliguen a cambiar. La cultura del olvido es una cultura matinal, nos encanta empezar, pensar que el pasado no pesa. Y desde el blanqueo impositivo hasta las numerosas amnistías e indultos, o el golpe de Estado. ¿El golpe qué es?: la idea de que todo puede volver a empezar. Y pasar a una cultura de la memoria, que es una cultura vespertina, la cultura del examen de conciencia. Cuando el día termina y uno se pregunta: ¿qué hice este día? Me pregunto si con motivo de lo que ustedes hacen acá cada lunes, y de lo que otros hacen en otros campos, la Argentina no empezará a tener las primicias de una cultura de la memoria. Hay signos positivos. A María Soledad la mataron hace siete años, la gente no se olvidó. Los represores fueron indultados, la gente no los deja vivir. Firmenich no pudo estudiar en la facultad. Pero esos signos se dan más en la sociedad que en el Estado. Creo que el Estado prolonga una cultura del olvido. Y la tentación que tenemos como sociedad frente a la inoperancia del Estado en las investigaciones, como es el caso de la A.M.I.A., es la fatiga. Alguna vez alguien esperará que ustedes se cansen. O que los periodistas nos cansemos de decir NO SE OLVIDEN DE CABEZAS. La ley del olvido ha caracterizado a la Argentina durante mucho tiempo. Lunes 27 de abril de 1998. GRACIELA PODESTÁ. Presidenta de la Comisión de Seguridad de la Legislatura Bonaerense. Hace dos años, desde que ocupo mi lugar en la Cámara de Diputados, que comenzamos a hacer desde lo institucional lo que pudimos. Hay que decir que nos pusieron trabas, que el poder político no nos permitió investigar y llegar a las pistas que hoy están mucho más claras. Digo que están más claras para nosotros, los que sabemos que hay que seguir profundizando en la pista local, que no se puede desechar la participación de sectores carapintadas, ni la de algunos sectores de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Este país vive la impunidad desde hace muchas décadas, la imposibilidad de llegar al fondo de las cosas. Pero hay un momento en la historia en que se dice basta. Los que alzábamos las voces desde hace mucho tiempo vemos que somos acompañados por otros. Y aunque no sea facultad de esta legisladora investigar, es facultad de cualquier persona bien nacida investigar y profundizar cada una de las pistas que nos llevan a encontrarnos con los seres que durante mucho tiempo vienen violando los derechos humanos. Nosotros renovamos el compromiso porque tenemos memoria, porque no vamos a perdonar ningún hecho de lesa humanidad en nuestro país. Para cimentar la garantía de que no haya un tercer atentado. DAVID (YOREK) PLOMSKY. Niño en el guetto de Varsovia. Como uno de los sobrevivientes de la revuelta del guetto de Varsovia, yo llamo al mundo y al gobierno argentino para que las cosas que sucedieron hace 55 años en Polonia no sucedan en un Estado hermoso como éste. Basta de asesinato, de violencia. Yo me ocupo de contar y recordar el holocausto a la gente de Israel y el mundo, por eso me encuentro aquí, y no en Israel, en Iom Ha Hatzmaut, como hubiera deseado.
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Muchas gracias. |