Irlanda del Norte.
Colapso en el acuerdo paz.

Los unionistas no dieron cuorum cuando se debía definir la conformación del Gobierno Autonomo, debido a que no estan dispuestos a compartir un gobierno con el partido católico republicano Sinn Fein hasta que el IRA no se desarme, pese a que en el Acuerdo de Stormont la fecha prevista para tal fin es el 22 de mayo de 2000. Una colaboración especial para Sitio al Margen de Susana Shanahan, periodista experta en temas relacionados con Irlanda y su colectividad, directora del programa Plum Puding y caboradora habitual en las revistas The Shamrock y Celtic News, y los periódicos The Southern Cross y Argentine Irish Time.

Por Susana Shanahan

 

La esperanza es lo último que se pierde, dice el refrán y nunca mejor aplicado para los habitantes de Irlanda del Norte, en especial para los católicos que llevan ocho siglos de esperanza de solución y los protestantes progresistas, que hartos de tanta lucha dieron en mayo del 98 su sí en el referendum de aprobación al Acuerdo de Paz de Stormont firmado por todas las fuerzas políticas de Irlanda del Norte.

La nueva esperanza se centra en el 6 de septiembre próximo, cuando el ex senador estadounidense George Mitchell comience formalmente la revisión de los puntos pactados en Abril de 1998. Hasta esa fecha mantendrá diversas reuniones con los líderes políticos de uno y otro bando, así como con los primeros ministros de la República de Irlanda y de Gran Bretaña, en apariencia, principales promotores de una pronta solución a este colapso, generado por la intransigencia del partido Unionista, que preside el Premio Nobel de la Paz, David Trimble, y que a esta altura debería haber devuelto tan destacado honor al Comité Sueco para la Paz -entidad encargada por la Fundación Nobel de decidir quien recibe el tan preciado galardón-, dado que su postura dista mucho de pacifista y hasta roza los límites del chicaneo a una fuerza que se las trajo siempre en Irlanda, como es el Ejercito Republicano Irlandés, que viene desde hace ya casi 3 años manteniendo una tregua, demostrando su voluntad de pacificación, cooperando para que de una vez y para siempre, Irlanda del Norte tenga su gobierno autónomo conformado por todos los representantes políticos que integran el mapa ideológico de la zona. Más los Unionistas se niegan a ser parte de un gobierno en donde el partido Sinn Fein participe, dado que es considerado el brazo político del IRA. A los protestantes no les interesa la voluntad popular que emitió su voto tanto para el referendum como para la elección de las autoridades, llevando al Sinn Fein a tener 2 representantes de los 10 que según lo pactado en el Acuerdo de Pascua del 98, deberán hacerse cargo del gobierno autónomo de Irlanda de Norte.

 

 

Los premios Nóbel de la Paz, David Trimble, lider del partido protestante unionista, y John Hume, lider de la socialdemocracia laborista.
 

Por su parte el Sinn Fein, acusa a Tony Blair a pactar una vez más con el conservadorismo inglés y permitir que los unionistas se desliguen de lo firmado y caprichosamente exijan el desarme del IRA antes de la conformación de gobierno, cuando el mismo ha de producirse el 22 de mayo del 2000. Esta fecha es tanto para el Ejercito Republicano Irlandés como para la más de media docena de grupos paramilitares protestantes que azotan constantemente a los católicos norirlandeses.

David Trimble, mantuvo la farsa democrática durante 13 meses, quizá para obtener el casi medio millon de dólares que implica el premio Nobel, o es el escudo inglés para dilatar, una vez más, la situación. Esto ya es histórico en el gobierno de Gran Bretaña, dado que ha utilizado toda clase de métodos, con el fin de no perder el poder en este territorio y en todos aquellos que usurpó (sin ir más lejos nosotros los argentinos bien sabemos de ello con nuestras Malvinas y los españoles con Gibraltar). A Inglaterra le cuesta devolver lo que no le pertenece, y en este caso Irlanda del Norte sólo le pertenece por derecho propio al pueblo irlandés y aunque la devolución no era por el total del territorio y el poder, al menos era el inicio de un gobierno que desde Belfast y con políticos norirlandeses iba a comenzar a decidir por su cuenta los designios de los irlandeses del Ulster.

Trimble urdió un doble juego, por un lado era el político comprometido con la paz que enfrentaba a sus propios partidarios por ella, pero al momento de demostrar lo cierto de su causa terminó siendo tan o más intransigente que el Rvdo. Paisley, del partido Unionista Democrático, que desde un comienzo se opuso al Acuerdo de Paz y manifestó que haría lo imposible para que el mismo se cumpliera.

 

 

Tony Blair, premier de Gran Bretaña.
 

Gerry Adams, líder del Sinn Fein junto con Martin McGuinness, han venido soportando hidálgamente cada embate unionista y hasta de su propio partido, donde en ciertos momentos llegaron a considerarlos débiles o supeditados a la fuerza unionista; para ellos la voluntad popular, las más de 3.000 victimas en 30 años de intensa lucha, la posibilidad que el católico irlandés comience a ser considerado un ciudadano de primera, que el idioma gaélico, las tradiciones, costumbres, música y danza irlandesa puedan ser moneda corriente en esta parte de la Isla Esmeralda, eran suficiente motivo y lo continúan siendo para seguir adelante. Que exista una cooperación y diferentes organismos Norte -Sur es para ellos el leiv motiv de esta ardua lucha de negociaciones.

Ahora solo queda esperar, que una vez más, como lo viene haciendo desde 1995, que George Mitchell logre, aquello que desde los ojos distantes en Argentina de una periodista descendiente de irlandeses parece imposible, que los señores políticos ingleses acepten que la voluntad de un pueblo es superior a sus ambiciones, que en Irlanda del Norte su hora está llegando a su fin, o que al menos es hora de que arribe a un impase, y permitan a los norirlandeses decidir por propia cuenta su destino, sin que ellos tengan mayor injerencia que ocuparse de aquellos ciudadanos que, aunque habitan territorio irlandés, quieran sentirse ingleses.

Por Susana Shanahan.
 

Gerry Adams, lider del Sinn Fein.

 

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