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¿El final del Estado?. Los nuevos "ajustes" llevados a cabo por el gobierno que preside Fernando De la Rua manifiestan la continuidad de una política, cuyo principal adalid fue Carlos Ménem, que implica la reformulación total del papel del Estado, que se define por su ausencia ante las crisis sociales y su escasa presencia en la gente excluida del mercado. Nuestra columnista Karina Donángelo analiza la situación actual por la que está atravesando el Estado argentino.
Por Karina Donángelo.
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Conversando con esta periodista en alguna esquina, envuelto en la humedad de cualquier café de Buenos Aires, un viejo observador del devenir histórico de nuestra nación decía: "¡Pucha que la patria no se puede perder así como así! Este país no se puede entregar como lo han hecho. Acá nació el tango. Esta es la patria de Gardel, de Evita, del Che Guevara y de Maradona". El ser, pensativo, perdió su mirada en algún recodo de los tiempos, apuró su taza de café y concluyó con tono amargo: "Acá, lo único que falta es que nos planten la bandera extranjera. Ya no quedan referentes. El pedazo de la torta es cada vez más chico y mientras los de arriba pelean por las migas, el país se está incendiando..."
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![]() Carlos Gardel, un "icono de la argentinidad" |
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La Patria enajenada Después de décadas de estancamiento e inflación, la economía argentina parecía que volvía a crecer, a recuperar el prestigio perdido en los mercados mundiales, llovían las inversiones extranjeras. Sólo un recalcitrante culto del pasado podía negar la prometedora realidad de una Argentina que -con convertibilidad y estabilidad mediante- cumplía a cabalidad las reglas del juego económico y participaba del tablero mundial. Sólo podían criticar la reactivación económica los trasnochados nostálgicos de un país que practicaba malabarismos entre la famosa "tablita de Martínez de Hoz y la hiperinflación". Sin embargo, como en todo juego -en el de los mercados mundiales también - hay perdedores y ganadores. Porque la profunda transformación económica que vivió nuestro país desde hace una década atrás fue inversamente proporcional al mejoramiento político y social de la nación. Poco a poco se comprobó que el "Estado no podía garantizar la eficacia del gasto social, y como si fuera poco, el déficit público no ha dejado de aumentar". Erróneamente muchos creyeron (y siguen creyendo) que la apertura y el flujo de capitales solucionaría todos los problemas. Sin embargo, quienes hasta no hace mucho coincidían en afirmar que había que profundizar el modelo, hoy cuestionan ese mismo modelo, la hegemonía de los organismos internacionales y la "dictadura" de mercado. Como prueba de esto, hace poco menos de un mes, la izquierda argentina se unió a la derecha liberal, riquistas y frepasistas, oficialistas y cavalistas, unieron sus voces en Plaza de Mayo, en protesta contra las políticas del Fondo Monetario Internacional. Según un estudio de la Cepal, "la economía argentina ya está completamente extranjerizada. Ya en 1997, 342 de las 1000 compañías de mayor facturación eran filiales de multinacionales, que concentraban el 53% de las ventas, el 54% de los activos y el 47% del empleo; mientras que 75 conglomerados de capital local poseían el 22, 29 y 20 por ciento de esos rubros, respectivamente. Esto se ha debido en parte, al traspaso del control de empresas de origen nacional a firmas extranjeras. Como se ve, los compromisos contraídos con empresas y organismos internacionales, hoy trascienden nuestras fronteras y colocan a la población, o por lo menos a gran parte de ella, en una periferia ignorada, en muchos casos, netamente marginal. Incluso en el seno interno del Gobierno, diputados aliancistas se han pronunciado en contra del último ajuste económico aplicado por Economía, Un ajuste que, lejos de cumplir con la promesa oficial de ampliar las fuentes de trabajo, ha arrojado un amplio manto de despidos, recortes salariales y un filoso descontento social. Un ajuste que cumple a pié juntillas con los requerimientos de los organismos internacionales pero que amplía la brecha de marginalidad social, genera desconfianza en la población y produce fracturas entre los distintos sectores del oficialismo. El problema es que la extranjerización y la cumplimentación de los "deberes" recomendados por entes reguladores internacionales ha provocado un desplazamiento del eje del poder económico fuera de las fronteras del país. Y la marcada asimetría de fuerzas entre el poder económico, el poder político y el de la sociedad, cada día pone más en riesgo a la democracia. Hoy asistimos a un vaciamiento de contenidos, en lo que respecta al verdadero valor otorgado a nociones tales como Soberanía, Democracia, Estado y Libertad; porque la sensación general de la gente es que "falta un proyecto colectivo, capaz de incluir a TODA la población".
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El devenir de una Nación Nuestro país, la Argentina, otrora llamada "El granero del mundo" ha vivido todo tipo de acontecimientos. Desde guerras absurdas, intrigas, persecuciones políticas; hasta momentos de máximo esplendor. Este país ha dado grandes frutos, no solo en lo concerniente a la cultura sino también a las ideas. Ha sido escenario de verdaderas atrocidades: el terrorismo de Estado, violentas guerrillas y la desaparición de miles de personas, como paroxismo de la violación a los Derechos Humanos. Por otra parte, la economía nacional ha experimentado momentos de verdadero crecimiento, pero también a padecido caídas aplastantes y de difícil resarcimiento. Con la llegada de la democracia, en 1983, las cosas parecieron tomar un nuevo rumbo. Sin embargo, el restablecimiento del orden no fue condición suficiente para dar solución a los gravísimos problemas económicos y sociales, que arrastraron a nuestro país a una crisis de gobernabilidad. La inestabilidad económica, las politices de ajuste, en concordancia con el rumbo global del capital, esbozado en las recetas del Fondo Monetario Internacional, la corrupción enquistada en las esferas del poder y la impunidad por encima de la justicia han producido en estos últimos veinte años una gravísima crisis social, un desborde en los altos índices de desempleo y pobreza y un peligroso descontento popular, que si no se revierte con políticas sociales efectivas, de manera urgente puede alcanzar resultados inusitados. Las pruebas están a la vista. La situación económica, social y financiera de las provincias de la República Argentina es un caos. La mayoría de los distritos tiene sus cuentas en rojo, enfrenta un elevado nivel de endeudamiento, sufre la caída de la recaudación de impuestos y ya vendió todo lo que quedaba por privatizar. El panorama se agudiza por el contexto recesivo, que realimenta un circulo difícil de romper. Aunque este es solo un anillo más de la rueda mundial. La crisis ha deteriorado los ingresos propios y también los que las provincias reciben por el cobro de impuestos nacionales. A principios de año, diez provincias ya estaban en estado critico económico. En la lista se alinean Salta, Jujuy, Formosa, Tucumán, Catamarca, La Rioja, la ya intervenida Corrientes, Chubut, Río Negro, Tierra del Fuego y Neuquen. En total, los estados federales cargan con una deuda de 18.389 millones de pesos y un déficit de 3.789 millones para 1999. Desde hace tiempo, el FMI viene reclamando que se modifique la relación entre la Nación y las provincias. El objetivo es que las provincias ajusten sus presupuestos, se financien con recursos propios y que una mayor porción quede en manos del Tesoro Nacional. Sin embargo, este reclamo impacta contra una realidad en llamas, desde lo económico y estrictamente social. Las economías regionales hoy funcionan a medio vapor, más aún, luego de la recesión y devaluación brasileña. A esto se suma la amenaza latente de varios cierres de fábricas y el traslado de plantas a Brasil; lo que hace que varias provincias tengan un panorama productivo y laboral incierto. En muchas provincias el gasto público se consume en sueldos y el exceso de empleados públicos actúa como una especie de subsidio de desempleo, lo que no impide, sin embargo que la tasa de desocupación ronde el 30 por ciento. Por otra parte, tampoco han faltado gobernadores que repartieron prebendas a diestra y siniestra, funcionarios provinciales que cobraron jubilaciones de privilegio, subsidios otorgados a granel y regímenes provinciales subsidiados. Aunque el Fondo Monetario Internacional sigue la aritmética de los mercados y pretende que se consolide el déficit del Gobierno Nacional con el de las provincias, desde el punto de vista institucional, la Nación no tiene injerencia sobre las cuentas públicas de las provincias. Estas pueden tener el déficit que quieran y hasta pueden ir al mercado de capitales o al sistema financiero, incluso devaluar. Tampoco el FMI puede negociar con las provincias, porque se lo impide su propio reglamento interno. Y la Nación puede negociar metas fiscales con algunos distritos provinciales, pero sólo en el marco de compromisos voluntarios.
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El colapso de una país, el colapso de un sistema. Hacia fines de la década del 70, y sobre todo en la década del 80, aparecen en el escenario mundial una serie de nuevas ideas que modifican las actitudes y la visión de la realidad, rehabilitando las doctrinas clásicas o neoclásicas del comercio internacional. Los postulados básicos fueron la necesidad de sostener la disciplina fiscal (presupuestos sin déficit), reducir el personal del Estado sobre la economía a través de privatizaciones, desregulación y propugnar la liberación del comercio internacional y la desaparición del proteccionismo como medio para acelerar la integración de la economía mundial. Estas ideas forman parte de las recetas recomendadas por el FMI y en cierta medida se avizoran también en algunos estudios del GATT, a partir de la década del 90. En la Argentina, el ex presidente Carlos Saúl Menem puso en práctica un programa de transformación económica, que concuerda con estos preceptos y la línea continúa con la administración del actual presidente, Fernando De la Rúa. Sin embargo, la situación de descalabro social que vive nuestro país, demuestra a las claras que el resultado de estas prácticas ha sido una marcada asimetría. Mientras fenómenos tales como la desocupación y la marginalización golpean la realidad argentina y del mundo, otros hechos, menos perceptibles pero de crucial importancia, sacaban sin prisa pero sin pausa la arquitectura política del sistema internacional, el poder de los Estados y la capacidad de los gobiernos para hacer frente a sus responsabilidades. Pues la globalización ha abierto paso a un proceso de interdependencia trasnacional que modifica radicalmente las premisas sobre las que. se asentó el Estado Nación y la percepción del espacio geográfico regido por su competencia exclusiva. Hoy los individuos pueden participar, al igual que los Estados y las grandes empresas en un sistema, donde las preferencias ya no se circunscribe a las fronteras nacionales. No obstante, de la mano de estos nuevos fenómenos, llega también otra realidad, en la cual no "todos" los individuos tiene participación. Porque también está aumentando la desigualdad en la distribución de los frutos del nuevo crecimiento, que crea un subdesarrollo de grupos de población, dentro del proceso de desarrollo económico. Lo que produce marginalidad, exclusión social, revueltas, manifestaciones y aumento de la violencia. Constreñido por los requerimientos de la actividad productiva nacional, los acuerdos entre los gobernadores -sobre todo de la oposición-, las presiones sindicales, los déficit de la deuda junto con la necesidad de adaptarse a una estrategia de competitividad externa, hacen que el Estado argentino cada vez se encuentre más encerrado en un peligroso círculo de fuego. Los cortes de ruta, las manifestaciones de los piqueteros, fogoneros, camioneros, pescadores, zafreros, etc. son evidencia de muchas cuentas que aún quedan por saldar. Mientras continúan las políticas de ajuste, estos grupos de manifestantes, "que no portan bandera", ni poseen aún, y solo aún, una cabeza política visible fracturan la concepción de lo que comúnmente se entiende por "Nación" Porque es evidente que en nuestro territorio, hay más de una Argentina. Existe la Argentina del desarrollo, pero también la Argentina de los que ya no son.
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Amenazas y desafíos Hoy, la amenaza no está dada por un poder imperial externo, o por potenciales "dueños" extranjeros que pugnan por el poder. Por lo menos, no únicamente; más bien la amenaza está adentro de las fronteras de un país. En relación con este tema, el escritor e historiador inglés, Eric Hobsbawn, un estudioso del capitalismo y de los fenómenos nacionalistas comentó: "Una quinta parte de la superficie terrestre del mundo seguirá siendo una zona de crisis en el futuro cercano. Aún así, la principal amenaza en las próximas décadas no provendrá del exterior, sino del interior. Las guerras más factibles se librarán entre grupos armados dentro de una región -que tal vez ni siquiera sean guerras civiles formales-, con o sin participación de potencias externas. El peligro consiste en la desintegración de instituciones, Estados y las tramas de la sociedad. En otras palabras, la amenaza no está encarnada por algún conquistador externo o la tiranía, sino por la anarquía interna". En el análisis de Hobsbawn, la Argentina no es ajena a lo planteado. Sobre todo, si se tienen en cuenta los conflictos, "aparentemente invertebrados, que irrumpen cada vez con más frecuencia en distintos puntos del interior del país. Como así también, el resurgimiento de movimientos de protesta, que desconocen públicamente el papel de las autoridades nacionales, descreen de los políticos, repudian el modelo económico neoliberal y hacen frente a las fuerzas de seguridad. El presente desequilibrio está generando, en esta región del hemisferio sur, una paulatina ruptura parametral. Al tiempo que renacen, en el devenir de los tiempos, viejas figuras bajo nuevas formas, tal como lo expresó el politólogo brasileño Helio Jaguaribe, al decir: "Como ocurrió en la terrible Roma del siglo III y principios del IV d.C, cuando los valores clásicos se erosionaron, donde se formó una sociedad brutal de minorías privilegiadas explotadoras de masas destituidas de todo, hasta alcanzar la barbarización interna y la incapacidad de resistir al bárbaro externo. Hoy los bárbaros internos están en rapidísima expansión y los externos abundan en el mundo. Hoy el desafío es detener la barbarización desde adentro y desde afuera". Ya lo habla dicho el famoso filósofo alemán, Walter Benjamin: "La historia de la cultura, es también la historia de la barbarie". En sintonía con estas posturas, pero desde otro ángulo ideológico, los italianos Furio Colombo y Umberto Eco coincidieron en afirmar que el mundo actual ha comenzado a transitar el camino que conduce "Hacia una nueva Edad Media". Lo cierto es que el bloqueo de rutas, el corte de calles y puentes, las huelgas de camioneros y la toma por asalto de edificios públicos aparecen hoy en el escenario argentino como una consecuencia obligada de la no-reconversión económica, es decir, una especie de fundamentalismo de mercado. Planes de trabajo efímeros, magros subsidios y escasa capacitación laboral, son algunos de los factores que en las últimas dos décadas han incidido notablemente en el aumento del descontento social, con una violencia inusitada.
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![]() Trabajadores de la zafra tucumana cortando una ruta del norte argentino. (La Gaceta de Tucumán) |
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Las democracias de papel. El ensayista y escritor español, Antonio Gala, refiriéndose al papel que hoy en día desempeña la democracia, en medio del profundo cambio geopolítico mundial, comentó: "La socialdemocracia -adaptada por algunos gobiernos de Sudamérica, por caso, Argentina- intenta convencer a los pobres de que, pese a sus carencias, en la libertad está su salvación; pero no les promete, ni aún a la larga, como hizo el comunismo, la redención total. Los pobres votarán sin estar formados, ni informados y podrán, en última instancia vender su hambre para seguir votando. Sin embargo, un día acabarán por preguntarse, como ya hizo alguno; 'libertad, ¿para qué?', y empezará todo de nuevo. Y es que la verdadera democracia no es susceptible de improvisaciones: ha de crecer, como todo lo vivo, desde abajo hacia arriba y desde adentro hacia fuera". Por otra parte, mientras avanza el populismo en varios países de la región, y la izquierda y el progresismo apenas quedan reservados para la periferia, "se observan maniobras oscuras, que estarían operando en las sombras, incluso en la Argentina". Cada vez son mis los rumores que indican la supuesta presencia de observadores de las FARC en las provincias de Salta y Santiago del Estero. La inexistencia de controles fronterizos, fundamentalmente en el área que bordea a Ciudad del Este, al noreste de la República Argentina, en el limite con Paraguay, hace proclive también la aparición de células fundamentalistas islámicas, el contrabando y la irrupción de mafias procedentes de la Europa oriental y del continente asiático. Sin olvidar tampoco, la región norte de la provincia de Salta -que comprende las ciudades de Embarcación, Coronel Cornejo, General Mosconi, Tartagal, Salvador Mazza, Orán, Aguas Blancas y Victoria -que linda con las ciudades sureñas de Bolivia (Tarija, Yacuiba, Pocitos, etc.), por donde circula toda una red de contrabandistas y narcos, según fuentes cercanas a Gendarmería Nacional. Una zona altamente sensible, sobre todo si se tiene en cuenta que por allí atraviesa la ruta 34, lugar donde, cada vez con más frecuencia, piqueteros y fogoneros inician el corte de esta red vial con encendidas protestas, lo que coloca al Gobierno nacional en una peligrosa encrucijada. Dependiendo o no de que pueda llegar a haber "infiltrados", dentro de los pobladores que reclaman por mejoras sociales, en distintas provincias -según lo denunciara en reiteradas oportunidades el ministro del Interior, Federico Storani, al indicar que algunos de los rebeldes "portaban pistolas 9 milímetros y carabinas"-, la tensión social va "in creccendo", y la violencia también. En los seis meses de gobierno que lleva la gestión de Fernando De la Rua, los cortes de ruta y los estallidos sociales se vienen produciendo alternativamente en las provincias de Neuquen -más específicamente en las ciudades de Cutral-Có y Plaza Huincul-, Chaco, Tierra del Fuego, Corrientes, San Luis, Santa Cruz, La Rioja, Río Negro, Córdoba, Tucumán y la zona denominada "Gran Rosario", perteneciente a la provincia de Santa Fe. La socióloga argentina Alcira Argumedo comenta, en su obra "Los silencios y las voces en América Latina", que: "Los planes del ajuste y las modernizaciones productivas, realizadas dentro de los patrones de un capitalismo salvaje, van agudizando los procesos de polarización social. Tales procesos están dando lugar a una creciente "feudalización de estas sociedades", donde los sectores altamente privilegiados y las minorías que logran integrarse en los modelos emergentes, con niveles medios y altos de consumo -nuevas aristocracias laborales y fracciones de clases medias- están rodeados de amplias capas sociales empobrecidas y hambrientas, con servicios educativos y sanitarios en decadencia, con niveles crecientes de desempleo y precarización del trabajo. El aumento de la violencia, el aumento de la delincuencia y otros factores de suma gravedad obligan a los privilegiados a construir muros de protección; verdaderas fortalezas que rodean sus sitios habituales, mientras se extienden las "tierras incógnitas", donde es peligroso aventurarse". Y la autora agrega: "Los núcleos feudales que se van estructurando en las ciudades grandes y medias de América Latina y del Tercer Mundo, están rodeados por masas sociales, cada vez más impenetrables y amenazantes".
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![]() Un piquetero de la provincia norteña argentina de Jujuy. (Foto: Martín Acosta) |
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En Argentina, la preocupación actual por los estallidos sociales, no solo se circunscribe a la violencia, ya sea por parte de los manifestantes o de las fuerzas de seguridad. Reina también un descrédito hacia la clase dirigente, que con el correr de los días, aumenta precipitadamente. Es curioso observar cómo se van disponiendo las piezas del tablero político. Hace un mes, en la provincia de Tierra del Fuego, la ministro de Acción Social Graciela Fernández Meijide fue atacada por manifestantes, con una "lluvia de huevos". En tanto que hace poco más de veinte días, en una movilización llevada a cabo en la Plaza de Mayo por un grupo de pescadores qué reclamaban po el mantenimiento de sus fuentes de trabajo, atacaron al senador nacional aliancista Leopoldo Moreau y advirtieron que "seria mejor que Fernández Meijide, ni aparezca por la ciudad costera de Mar del Plata, porque no será precisamente con huevos, con lo que la recibirían". En tanto que los ataques que padeció el vicepresidente de la Nación, Carlos "Chacho" Álvarez, en la ciudad de Cipoletti, se agregan a esta cadena preocupante. Con lo cual, quedaría delineada una hipótesis de conflicto, más que llamativa: hasta el momento, todos los funcionarios políticos, que padecen con el descontento de la gente, curiosamente son de extracción radical "alfonsinista", o bien del partido que se unió al radicalismo, para conformar la coalición gobernante, es decir el Frepaso. Lo cierto es que, dentro del terreno de las hipótesis, no se excluye aún el fantasma del "fujimorazo", estrategia temida por la clase política argentina de la oposición, durante el gobierno menemista que sin embargo, todavía merodea el ideario hipotético argentino, aunque hoy sean otros los actores. Habrá que ver de qué manera se propone solucionar el actual Gobierno el caos económico y social. Porque los "temblores y movimientos tectónicos" que se suceden sobre nuestro territorio nacional, ya están produciendo grietas profundas en la sociedad. El desafío es grande y aún falta que hagan su aparición sobre el escenario político "los otros actores"... Los cambios que se vienen operando en el país responden a una enorme simbiosis de los paradigmas, no ya circunscriptos a fronteras nacionales o incluso continentales. Mis bien están enmarcados dentro de la "Aldea Global"
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![]() El ex presidente de la República Argentina, el Dr. Raúl Alfonsín. |
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La asimetría del mundo El científico e investigador inglés, P. C. W. Davies, catedrático del King College de Londres, en relación con este tema comentó: "La ciencia moderna ha descubierto situaciones en que el espacio y el tiempo cambian tan drásticamente su carácter, que ocurren fenómenos notables e inesperados. Los resultados de muchas investigaciones indican que, bajo ciertas circunstancias, el espacio-tiempo puede sufrir un colapso y dejar de existir". Davies agrega: "La imagen del espacio - tiempo, establecida por Newton y tan cercana a nuestra experiencia cotidiana, ha sido revelada y modificada una y otra vez para adaptarla a las nuevas teorías de la Física. Tanto las leyes del electromagnetismo, con la abortada invención del éter; como el extraño espacio - tiempo de cuatro dimensiones, de la teoría de la relatividad especial; y la inquietante noción del espacio curvo, de la teoría de la relatividad general; junto con la teoría cuántica, que predice que los hoyos negros pueden evaporarse hasta reducirse a nada, y el espacio - tiempo fragmentarse hasta dimensiones submicroscópicas, han erigido una nueva estructura conceptual en las ciencias. Entrelazada con esta imagen cambiante de la estructura del espacio - tiempo, se encuentra una historia paralela de paradojas y confusiones, que se refieren a la asimetría del mundo, con respecto al pasado y al futuro. La revolución que ahora está en marcha, podría alterar para siempre la perspectiva que el ser humano tiene, no tan solo del universo, sino también de su propio lugar en ese universo".
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![]() Piqueteros subidos a un camión mientras cortan la ruta nacional 34, en la ciudad de Tartagal, provincia de Salta. (Foto: Agencia Salta) |
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Dentro de ese espacio - tiempo, que el autor señala que imprevistamente puede "colapsar", se incluyen instituciones, sistemas de gobierno, circuitos económicos y poblaciones enteras. Elementos actores de lo que el politólogo israelí, Yehezkel Dror denominó "Estados enloquecidos", cuando un sistema global es presa de una profunda revolución. En este sentido, el analista político norteamericano, Alvin Toffler advirtió "Lo que todavía no entienden muchos santones de la política internacional, es que cuando unos sistemas se hallan 'lejos del equilibrio', se comportan de maneras extrañas, que violan las normas habituales. Se tornan no lineales, lo que significa que pequeñas causas pueden desencadenar efectos gigantescos. Una vez en marcha, ciertos procesos cobran vida propia y lejos de estabilizarse introducen en el sistema inestabilidades aún mayores. Y una convergencia de fluctuaciones interiores es susceptible de conducir al quebrantamiento total del sistema o a su reorganización en un nivel superior". Actualmente, muchos políticos van quedando a la zaga de los acontecimientos y de los cambios que se suceden en el mundo. Es que muchos gobiernos no fueron capaces de preverlos y cuando finalmente los advirtieron y de algún modo los entendieron, ya otros habían tomado decisiones por ellos. En este contexto, hoy los políticos que levantan la voz para "indicar el camino", parecen señalar para atrás en la historia. Y la estatura de estadista se diluye junto con la noción de Estado que lleva implícita, en la ambición de poder, en un mar de confusiones, desmanejos e inoperancias. Así se produce entonces, un supuesto juego de simulación, en una partida donde las piezas ya estaban dispuestas de antemano. Aunque todavía para muchos, esto no se comprenda.
Por Karina Donángelo. |
![]() Una imagen que se repite cada vez con mas asiduidad en Argentina e Iberoamérica: fuerzas policiales reprimiendo alzamientos de la población. |
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Muchas gracias. |