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La angustiante crisis
en la Argentina. En el famoso "granero del mundo" se saquean supermercados por hambre. La espiral de violencia que estalló el miércoles 19 y jueves 20 de diciembre de 2001, y que aún sigue latente, tuvo una buena cantidad de años incubándose. Una crisis que es seguida desde todos los lugares del mundo. Las culpas se reparten para todos lados pero es unánime la crítica local y en el exterior hacia la mediocre clase dirigente argentina. ¿Pero de dónde surgió?
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Promesas electorales siempre incumplidas. Instituciones que son meras fachadas. Avasallamiento del Poder Ejecutivo al Judicial y al Legislativo. Formas vacías de contenido. Millones de excluidos. Paraíso de lobbies. Ley de la selva. Impunidad absoluta de los poderosos. Corrupción generalizada. Las lamentables frases con las cuales se puede describir el actual sistema "democrático" en la Argentina como, precisamente, no democrático son casi infinitas. Hace pocos días que la Argentina obtuvo la atención de todo el mundo no sólo por su crisis económica o por su capacidad record para cambiar de presidente, sino por la escalada de violencia que culminó con el trágico saldo de 35 personas asesinadas, saqueos, represión y desmanes. Uno de los pocos acontecimientos positivos fueron las manifestaciones pacíficas, los ya célebres "cacerolazos" tan comentados y que tanto se diferenciaron de los robos y demás hechos delictivos. Nadie los convocó, ninguna asociación, entidad o partido pudo beneficiarse adjudicándoselos. Su éxito fue tal que obligó a las renuncias de inepto Fernando De la Rúa y el soberbio Domingo Cavallo, y también de Adolfo Rodríguez Saá, el gobierno con frondoso prontuario y poca inteligencia. Básicamente los argentinos se cansaron del engaño de los políticos y empezaron a protestar y exigieron fundamentalmente justicia (con fuertes críticas a la Corte Suprema), honestidad y capacidad en los funcionarios y legisladores, poder elegir a nuevos y sin prontuario, independencia de los poderes del Estado. Básicamente, pedían democracia. Esto significa un notorio cambio en la ciudadanía, implica una actitud más decidida por hacer respetar y defender sus derechos, exigir lealtad a sus representantes y el estricto cumplimiento de la ley. Sin duda alguna es positiva esta nueva conducta con respecto a la apatía acostumbrada, que hemos reflejado hace poco tiempo en un artículo publicado en abril del 2001 con el irónico título "El síndrome de la angustia pasiva". Igualmente es una prueba más de la ausencia de democracia, ya que no debería el pueblo salir a la calle a protestar -y casi gobernar-, porque para eso se eligieron representantes y debe funcionar un sistema que vele por sus derechos. Las "cacerolas" debieron haber sonado mucho antes... un poco de memoria, Ley de Punto Final, Ley de Obediencia Debida, primeros casos de corrupción en la democracia (durante el gobierno de Raúl Alfonsín), y la estocada final con el aumento de miembros de la Corte Suprema al inicio del mandato de Carlos Menem. Sin embargo, hoy la mayoría de los políticos y demás dirigentes han acusado el ruido de las cacerolas que expresan el hartazgo, y hasta el desprecio, que la ciudadanía siente por ellos. La Asamblea Legislativa, que aceptó la renuncia de De la Rúa, postuló como interino a Rodríguez Saá hasta nuevas elecciones, pero olvidó ese aspecto cuando eligió a Duhalde. ¿Se habrá tratado de un cambio sincero de actitud o simplemente de un acto de supervivencia ante el temor de no volver a ser elegidos? Duhalde fue ex intendente de uno de los municipios más importantes del Gran Buenos Aires, ex vicepresidente de Carlos Menem (uno de los grandes responsables de la actual crisis), gobernador por 8 años de la provincia más poblada y rica del país, candidato a presidente derrotado por De la Rua en 1999, y electo Senador Nacional por la provincia donde fue gobernador (Buenos Aires) en el 2001, con bastantes menos votos que la elección presidencial que perdió. En las declaraciones que anuncia el nuevo plan económico, que incluye una devaluación que empobrece aún más a los habitantes del país, manifestó: "Argentina está quebrada, estamos fundidos". Curioso dicho para quien no fue un simple espectador de la política y de la actual situación. Recientemente el ex presidente Menem calificó como "inepto" a Duhalde, su anterior compañero de fórmula presidencial y al hombre al cual solicitó que se presentara como gobernador de la provincia de Buenos Aires durante su prolongado mandato como presidente. También curiosa capacidad la de Menem.
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![]() El ex presidente Raúl Alfonsín, y el recurdo de la Obediencia Debida, el Punto Final, "La Casa está en Orden...", "¡Felices Pascuas!", "No quise, no pude o no supe", el Austral, los Pollos de Mazorín, los galpones de Tierra del Fuego y la huida...
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Ahora las críticas que se lanzan sobre la responsabilidad de la actual crisis recaen en presidentes extranjeros, multinacionales, las empresas privatizadas, el FMI o el Banco Mundial. La verdad es que algo tienen que ver pero de ninguna manera son los grandes responsables. Ninguno de ellos tenía como trabajo representar los intereses del pueblo argentino, ya que para eso la gente eligió democráticamente a representantes que se llenaban la boca con promesas sobre los beneficios que recibirían si ellos llegaban al poder... ¡y ninguno está preso hoy en día! ¿Se darán cuenta los políticos y demás dirigentes que la situación actual anarquía y descreimiento en las autoridades en la Argentina se parece mucho a la de Alemania de la República del Weimar, previa a la llegada de Adolf Hitler? No faltará quien arroje la culpa de la actual situación a la democracia, en referencia al actual sistema que solo tiene de democrático una simple apariencia y nombre. Por suerte, las "cacerolas" AUN piden mayor democracia. Estará en nosotros obtenerla. |
![]() El entónces candidato del Partido Justicialista, Carlos Saúl Menem, junto a su compañero de fórmula, el "inepto" Eduardo Duhalde, hoy presidente de la Nación Argentina. |
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Notas realizadas por columnistas
de Sitio al Margen referidas a la génesis de la actual crisis:
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< Crónica de una crisis anunciada...
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Muchas gracias. |