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Los fontaneros.
El signo de los tiempos.
Con el último cambio de gabinete del gobierno
del presidente Fernando De la Rua se ha revelado, ya de manera
descarada, el "tipo" de "democracia" que disponemos. Más allá de la voluntad
popular se encuentran los "fontaneros" que todo lo resuelven y
todo lo pueden. Lo cierto es que estamos en un nuevo escenario político
al cual las antiguas ideas no alcanzan ni siquiera a describir. En el
análisis político presentado por nuestra redactora y columnista se profundiza
sobre la supuesta capacidad y de los resultados de la nueva clase dirigente.
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Por Karina
Donángelo.
Abril de 2001
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Amurados
en el tiempo, idealistas utópicos, muchos hombres persisten en posturas
dignas, pero anacrónicas. Con ideas antiguas en nuevos escenarios, transcurren
en medio de la más profunda oscuridad.
De pronto las consignas devienen
en doctrinas carentes de contenido, abundan los contrasentidos, los dobles
discursos y el hombre se queda solo. Se queda solo, y -como decía José
Ortega y Gasset- "con sus circunstancias"...
La Argentina de hoy, y desde
hace por lo menos treinta años atrás cambió. Ya no hay líderes, ni banderas.
No hay militancia, y la democracia, tal y como nos la enseñaron; no existe.
Con poco más de un año de
Gobierno, la gestión de Fernando de la Rúa no ha dado los resultados esperados.
Más bien, ha arrojado consecuencias insospechadas. Desfile de ministros
de Economía (José Luis Machinea, Ricardo López Murphy y actualmente Domingo
Felipe Cavallo). Sucesión de renuncias, la aparición intermitente de personajes
oscuros o más bien enigmáticos, como Enrique "Coti" Nosiglia y una corte
de asesores presidenciales, que adiestran su paladar ingiriendo sushi,
fomentando lastimosas campañas publicitarias de Gobierno y brindando un
espectáculo gratuito a la prensa y a la opinión pública.
Las cuentas del país no cierran,
los desocupados se multiplican, las provincias se incineran en medio de
la crisis, las rutas se obstruyen. Referentes sindicales intentan postularse
como una opción política diferente, pero su accionar carece de base política
programática y se reduce a una mera protesta económica contra organismos
internacionales y políticas neoliberales; siempre y cuando toda esta bambolla
no afecte su estándar de vida ni atente contra su "estabilidad laboral",
en función de la relación que tienen los gremialistas con la Patronal.
Los mayores referentes de
la Alianza se fueron, o lo que es peor; cambiaron o subvirtieron su discurso.
Algunos por convicción. Otros por falta de convicción, otros por vergüenza
y otros porque los buscaba la Justicia.
Después de Golpe de Estado
anónimo, que se efectuó desde adentro del Senado; mediante el cual se
acusó o cuestionó a varios senadores de estar implicados en el pago de
coimas para que se votase la Ley de reforma laboral, ya nada fue igual
en la coalición gobernante. Y todo terminó con sabor a nada. Es decir,
nuestros representantes; los que legitiman a la democracia a través del
sufragio se fueron silbando bajito, otros se quedaron mirando la luna.
Algunos miraron para el norte, otros se maquillaron y hay quienes todavía
sostienen el rostro como pueden...
En medio de esta debacle,
que coloca a la Argentina al borde del precipicio, no solo por la decadencia
de las variables económicas, sino también por la desagregación política
y social, el país abre sus venas y deja que miles de argentinos emigren
a otros países, con un pedazo de patria en los bolsillos flacos y una
resignación vergonzante.
En tanto que la dirigencia,
cada día se transforma un poco más en una colectividad de emisarios de
lobbys extranjeros, o personajes perdidos en el tiempo, con ideas "inviables",
para un país, que en el marco de la geopolítica mundial, también se está
transformando en "inviable".
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José Ortega y Gasset.
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Cavallo, ni fontanero
ni ministro.
Comenta Alwin Toffler, en
su libro El Cambio del Poder, que "los líderes políticos, a medida que
ven que los problemas se agigantan y degeneran en crisis, suelen caer
en la tentación de tomar medidas extremas y organizar toda clase de equipos
especiales para una tarea concreta, "zares", "grupos de fontaneros" y
"equipos secretos" para conseguir que se hagan las cosas".
No obstante, y pese a que
bien puedo haber sido la intención inicial de Fernando de la Rúa, el arribo
de Domingo Cavallo al Gobierno no es el caso. Cavallo no es fontanero
de nadie, ni llegó al Gobierno por capricho.
Todo parecería indicar que
esto estaba pautado de mucho antes. Tanto es así, que es la explicación
más coherente que uno le encuentra al caluroso apoyo que Carlos "Chacho"
Alvarez le brindó al ex y ahora actual ministro de Economía. Alvarez,
un personaje sinuoso de la política nacional, que se encolumnó allá por
1994, al mando del FREPASO como principal opositor al modelo económico,
que entre otras cosas incluía a la Convertibilidad -creación de Cavallo-.
La pregunta es: ¿El presidente
Fernando de la Rúa no tenía otra salida? ; o ¿cómo se explica que nuestro
Presidente, con un discurso inicial de socialdemócrata busque como aliado
a un técnico financista ultra neoliberal, muy cercano a los sectores de
la vieja Derecha?. Y lo que es tal vez mucho más importante ¿quiénes son
los "padrinos" de Domingo Cavallo?, ¿quiénes, los de De la Rúa, y en definitiva,
los de la Argentina?. ¿Es preciso creer que, como decía Jorge Luis Borges
que "no los une el amor sino el espanto?...
Muchos medios periodísticos,
por estos días señalaron la figura de Domingo Cavallo como el "Mesías",
que llegaba al Gobierno para redimir a la Argentina por sus cuentas impagas,
atraer a los inversionistas y calmar la bronca de las masas; un caldo
de cultivo a punto de estallar. Mesías o Anticristo, lo cierto es que
Cavallo es el elegido. No porque estuviera escrito sino porque así es
el devenir de la Humanidad...
Muy bien explica esto el
escritor norteamericano Cordwainer Smith, cuando dice en uno de sus libros
lo siguiente: "Hacía tiempo que el gobierno del mundo estaba en manos
de los Idiotas, ya que los hombres verdaderos no tenían interés por cosas
como la política o la administración". Sin embargo, "hay un tiempo para
cada cosa", y como tal, en la Argentina los tiempos y las cosas cambian.
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Alvin Toffler.
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El escritor argentino Leopoldo
Marechal decía que "un escenario vacío es una petición de historia". Por
eso, frente a un escenario vacío, circundado por personajes a los que
no les da la talla, se hacía necesario que Los Poderes (el Poder real,
no visible, que aunque no lo veamos, siempre está) diera a los hijos de
los hombres un Mensajero con poder de mando, capaz de timonear el barco
(la Argentina), sacarla del Mar de los Sargazos y liberarla de la tempestad.
Carlota y el ALCA.
Cavallo, un "neo-Keynesiano"
asegura que lograr la reactivación del país es el objetivo principal de
su gestión y propone la libre elección de moneda, por eso, entre otras
cosa apuesta por el euro, enfrentando así los rumores y fantasmas de la
dolarización. Una apuesta para nada desechable, como tampoco lo es su
postura frente al MERCOSUR.
Nadie puede negar que Brasil
es un país que todavía conserva su conciencia de Nación.
Férreo opositor a la Globalización
y a las políticas neoliberales, Brasil prefiere fortalecer el bloque hemisférico
sudamericano, en función de la avanzada norteamericana que se erige como
su principal competidor, en lo que a materia comercial se refiere.
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Leopoldo Marechal.
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Con la aparición del ALCA
en el escenario continental, muchos países se inquietaron, fundamentalmente
por el apoyo que brindó Chile a este tratado, y luego por las simpatías
explícitas que manifestara el actual ministro de Economía argentino. Pues,
esto marcaría una ruptura parametral en el equilibrio dado entre el bloque
sudamericano y los países adherentes al ALCA, es decir Estados Unidos
y Canadá.
Cavallo atacó con dureza
a "especuladores brasileños", que según él están apostando a una devaluación
del peso argentino. Esto se tradujo como un ataque encubierto hacia el
MERCOSUR. Ahora bien, si traducimos esto al "buen criollo", la argumentación
de Cavallo no deja de ser legítima: ¿por qué la Argentina tiene que verse
obligada a comprarle productos a Brasil, pudiendo obtenerlos a mejor precio
y de calidad superior en otros países?. Pudiera añadirse a esto otra posibilidad;
Argentina tendría que producir, no solo para fomentar el consumo interno,
sino también para multiplicar sus exportaciones. La pregunta es ¿de qué
manera se puede efectuar la tan mentada "revolución productiva", y con
qué recursos?.
El análisis no se agota aquí.
Muchas dudas surgen al respecto. ¿Qué productos puede venderle Argentina
a Canadá y Estados Unidos?, ¿Dulce de Leche?. Imposible, sobre todo ahora
con el brote de aftosa. ¿Lapiceras "Bic"?. Poco probable. Y
todo esto es poco probable, porque un país sin industria no puede ser
competitivo. El problema es que el sistema financiero mundial se rige
hoy por capitales absolutamente especulativos. Vivimos en manos de la
usura, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.
Por lo tanto, el que no arriesgue,
como en los grandes Casinos, perderá de todas formas. Es por eso, que
para nuestro ministro de Economía, Domingo Cavallo, tanto los ahorristas,
como los jubilados y los desocupados generan déficit en el país y no aportan
ningún tipo de ganancias. Entonces, "¿qué se hace con ellos?"...
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Dr. Domingo Felipe Cavallo.
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Los Inviables.
Allá por 1990, cuando Domingo
Cavallo era ministro de Economía, durante el gobierno de Carlos Saúl Menem,
expresó en reiteradas oportunidades, que en la Argentina había "regiones
inviables". Para comprender este concepto, es necesario hacer un repaso
de la historia, no sólo de la historia nacional, sino además de la historia
de la humanidad.
En la Roma del siglo III
d.C. por ejemplo, los valores clásicos se habían erosionado y en medio
de la crisis surgió una sociedad brutal de minorías privilegiadas explotadora
de masas destituidas de todo, hasta alcanzar la "barbarización"
interna. Una situación similar se vive hoy en nuestro país, en parte como
una consecuencia obligada de la crisis económica, la acelerada desintegración
de las instituciones y la falta de liderazgos.
Es decir que nuestra Nación
alberga dos países: una Argentina de ganadores y una Argentina de perdedores,
de excluidos, de los que ya no son. Sin embargo, la fragmentación política,
económica y social no es un fenómeno inusual en nuestro país.
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Dr. Carlos Saul Menem.
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Ya durante la presidencia
de Bernardino Rivadavia, con el Tratado del Cuadrilátero, Buenos Aires
intentó separarse de la Confederación. Más tarde, hacia 1880, durante
la presidencia de Nicolás Avellaneda resurge el proyecto de poder central
en Buenos Aires. Y esto tiene que ver con dos tendencias políticas ha
tenido desde siempre nuestro país. Una concepción centralizadora o portuaria,
es decir Buenos Aires con la suma del poder marítimo, (una región adinerada
y abierta al mundo); y una concepción continentalista, a la que pertenecen
las provincias (regiones pauperizadas con economías pequeñas). Sin embargo,
jamás ha sido posible una síntesis entre estas dos tendencias.
Frente a los procesos de
cambios geopolíticos y económicos, como los ciclos históricos, todo se
repite, y aparecen pedazos de la historia, que surgen de una grieta del
tiempo, pero bajo nuevas formas... Pues, todo esto estaría marcando que
estamos ingresando en una nueva Edad de la historia.
Según Alcira Argumedo, socióloga
e investigadora del Conicet; "Hoy, los países que poseen tecnologías de
avanzada requieren en todas las áreas del quehacer social un 75 por ciento
menos de tiempo de trabajo humano. Por ejemplo, después de la reconversión
económica salvaje que llevó adelante Europa, sólo este continente se saca
de encima alrededor de 500 millones de habitantes, muchos de los cuales
han venido a América y Australia. Pero en este momento y para los actuales
modelos económicos sobran alrededor de 3.000 a 3.500 millones de habitantes.
Son los "inviables" ¿Qué quiere decir "inviables"? Que no sirven para
nada. En la lógica de este modelo neoliberal es la misma población "sobrante"
que se está transformando en nuevos bárbaros, que acosan las fronteras
de Estados Unidos y Europa occidental".
Sucede que los organismos
internacionales y algunos líderes tienden a calificar con palabras anodinas
situaciones espeluznantes. Por eso, cuando dicen "inviable", están diciendo
"población que debe ser sometida a genocidio porque no sirve para nada".
Porque "inviable" quiere decir inservible e inservible quiere decir molesto
para estos factores de poder. No solamente no sirven para el modelo, sino
que además se vuelven una carga y resultan peligrosos. Porque en la medida
en que hay población excluida, atrapada y sin salida tiende a conductas
de desesperación, una de las cuales es el crecimiento del delito, o el
intento de emigración para abandonar las "zonas de castigo", y sobrevivir
en las "zonas de satisfacción".
Nos enfrentamos a un nuevo
período de la historia, crítico, en el cual regiones enteras de población
quedarán marginadas, libradas a su propia suerte. Y esto es en parte lo
que ya está ocurriendo no solo con distintas áreas de un país, sino también
con países enteros que, en lo formal están institucionalmente constituidos,
pero que en los hechos carecen de desarrollo, soberanía, sistemas apropiados
de salud, educación y trabajo. Incluso continentes; África fue el primer
experimento de este endemoniado proceso mundial.
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Bernardino Rivadavia.
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Serán lo que deban ser...
El escritor argentino Raúl
Scalabrini Ortiz decía que los argentinos, "serán lo que deban ser, o
no serán nada". Por eso, creo que el actual ministro de Economía será
un buen "ministro" y su gestión será exitosa. Porque Cavallo sabe que
si no se reactiva el país de una vez por todas, "la Argentina se va a
los caños". Y es muy poco probable que tanto él como su séquito estén
de acuerdo, en resignarse a vivir en el "mundo de los perdedores". La
pregunta es ¿quiénes ganan, y quiénes pierden?
Por eso, es necesario comprender,
que atrás quedaron los movimientos nacionales y populares, el marxismo
y el liberalismo, las derechas y las izquierdas, el peronismo y el radicalismo,
la militancia y los partidos políticos, incluso las dictaduras y las democracias,
tal y como las conocemos y nos las enseñaron. El mundo del futuro, que
es hoy se debatirá entre los "mundialistas", "nacionalistas", "regionalistas"
y "localistas". La democracia de masas no existe más; solo queda, lo que
Alwin Toffler denomina "democracias Mosaico". Es decir, que a medida que
la política se va desmasificando, los líderes que hasta no hace mucho
trataban con los distintos partidos políticos, ven cómo éstos se desintegran
y surgen al mismo tiempo "minorías bisagra".
Hoy, todo líder, inclusive
Domingo Cavallo, Fernando de la Rúa, o cualquier otro, es cautivo del
sistema. Pues todos y cada uno de ellos, lo quieran o no; lo sepan o no
responden a un "Partido Invisible" que ejerce un poder masivo sobre la
vida de los pueblos del mundo, con independencia de que sus gobiernos
sean "liberales" o "conservadores", "comunistas" o "capitalistas".
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Dr. Fernando De la Rúa.
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Los signos de los tiempos.
El problema es, como bien
lo señalaron los escritores Louis Pauwels y Jacques Bergier, en su libro
El Retorno de los Brujos, que "vivimos sobre unas ideas, una moral, una
sociología, una filosofía y una sicología que pertenecen al siglo XIX.
Vivimos en un momento en que la Historia contiene el aliento, en que el
presente se desprende del pasado como el iceberg rompe sus lazos con el
cantil de hielo y se lanza al océano sin límites. Si el presente se desliga
del pasado, se trata de una ruptura, no con todos los pasados, no con
el pasado que llegó a la madurez, sino con el pasado nacido últimamente,
es decir, con lo que llamamos "la civilización moderna". Estamos en el
momento de la ruptura. Nos sitiamos, ora como modernos atrasados, ora
como contemporáneos del futuro".
Lo cierto es que las ideas
que sirvieron de fundamento a esta civilización "moderna" están gastadas.
Transitamos por un período de ruptura; más aún, de transmutación.
Por eso, la sucesión de hechos,
que estamos viviendo en éstos "últimos tiempos" corresponde a una de las
fases del ciclo histórico que la tradición hindú designa como el período
extremo del Kali-Yuga. Signos de los tiempos y dualidades cósmicas de
la humanidad.
El escritor y filósofo, René
Guénon, en su libro El Reino de la Cantidad y Los Signos de los Tiempos
explica que "el orden humano y el orden cósmico no están separados, como
suele imaginarse en la actualidad; si no que por el contrario, están íntimamente
unidos de tal forma que cada uno de ellos reacciona constantemente sobre
el otro dándose siempre una correspondencia entre sus respectivos estados".
Es por este motivo que hacemos
hincapié en los ciclos históricos y en los "últimos días". Se trata del
fin de un ciclo, del "fin del mundo". No por ello dejamos de aclarar,
bajo la tutoría de Guénon, que el mundo no se termina, sino que "puede
haber un gran número de fines del mundo, ya que existen ciclos de muy
diversa duración. Se trata del fin de un Manvantara, es decir de la existencia
temporal de lo que con toda propiedad puede llamarse una humanidad. No
se trata del propio fin del mundo terrestre, ya que este mismo fin se
convertirá inmediatamente en el comienzo de un nuevo Manvantara. Pero
todo esto es materia de estudio, para una próxima nota.
Por lo pronto, concluimos
diciendo, que " la Historia verdadera es la del progreso del hombre en
su espiritualidad. La Historia aparente, la Historia visible, la Historia
superficial no es más que un osario". Y nos referimos a la espiritualidad
del hombre, porque como bien señalan Pauwels y Bergier, "la política no
es más que la manifestación extrema, la aplicación práctica y momentánea
de una visión religiosa, de las leyes de la vida sobre la Tierra y en
el Cosmos".
De esto se trata, de proyectar
la inteligencia muy lejos hacia atrás y hacia delante para comprender
el presente.
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Por Karina
Donángelo.
Abril de 2001
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En este espacio,
estimado lector,
vuelque sus
comentarios e
inquietudes.
Muchas gracias.
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