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Mauricio
Dayub actualmente está disfrutando de su momento de éxito. Anteriormente
ya había empezado a acariciarlo, porque fue uno de los protagonistas
del taquillero film "La Furia" y formó parte del elenco de
la telecomedia de Canal 13 "Como pan caliente". En teatro
trabajó en "A lo loco", en donde obtuvo el premio "Revelación",
otorgado por ACE (Asociación de Cronistas de Espectáculos).
Dos horas antes de la función
de todos los sábados, Mauricio nos concedió una entrevista en el mismo
Teatro Payró.
Sitio al margen:
¿el personaje qué tiene que ver con vos?
Mauricio Dayub:
Yo creo que tiene mucho que ver, por momentos cuando ensayábamos nos
sentíamos como él, teníamos que batir el récord ya que teníamos mil
problemas para estrenar. Por ejemplo, para los creativos era poder domar
la obra de un autor que no es un dramaturgo. Otro aspecto eran las resoluciones
técnicas comerciales, por todo lo que implica una obra de teatro de
relativa calidad con su costo. Por otro lado, al ciclista lo vi cuando
era chico y me inspiró todo el cuento.
SA: ¿Y
quién es?
MD: Se
llama Alberto Ramírez. Cuando tenía 13 años vi a un ciclista batir el
récord, ese que cuento en la obra. Él lo hizo dos veces, porque en la
primera se lo batieron a los 45 días, luego de un año de preparación
lo logró batir de nuevo, fue récord mundial, y ahí siempre me quedó
dando vueltas el porqué lo hacía, porqué se sometía a semejante esfuerzo.
SA: ¿En
esa época se fue gestando la obra y el personaje?
MD: Se
fue gestando adentro, porque pasaron más de 20 años que lo vi. Me pegó
fuerte, a tal punto, que yo nunca había escrito nada y lo empecé a escribir
para cine
SA: ¿Vas
a trabajar en obras escritas por otros o te vas a dedicar a las de tu
autoría?
MD: En
este momento estoy en la duda. Me alcanzan, en estos días, muchos textos
para que lea, pero no sé si quiero repetir eso de escribir algo y actuarlo,
es realmente distinto, es una posibilidad más grande. Aparte es como
enterarse que tocabas el piano magistralmente cuando nunca habías hecho.
Lo que no quiere decir que pueda escribir otra obra que al público le
guste.
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Mauricio Dayub.
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En ese momento entra gritando
eufórico Vando Villamil, "¡esto es un éxito!", y todos nos
reímos. "Esa es su entrada diaria", dice Mauricio con una
sonrisa amplia que parece compartir el orgullo de su colega. No es para
menos ya la obra ha recibido seis nominaciones para el premio María
Guerrero (mejor obra, actor, director, autor, escenografía y vestuario)
y que finalmente ganó como mejor autor, frente a dos figuras consagradas
como Roberto Cossa y Carlos Gorostiza. También obtuvo el Trinidad Guevara
a la mejor escenografía, que fue realizada por Graciela Galán. Por otra
parte, el director Juan Bautista Stagnaro (Casas de Fuego) va a filmar
la obra a fines de agosto. Los personajes centrales son los mismos y
también serán interpretados por Mauricio y Vando, quienes ya están trabajando
junto a Stagnaro en el guión.
Además "El amateur"
participará en el primer Festival de Teatro Hispano de Arlington, en
Virginia, del 5 al 27 de junio.
SA: ¿Cómo
trabajaste la caracterización de Pájaro y la preparación física?
MD: En
un principio tenía el estado normal de salir a correr. Cuando ensayábamos
nos dimos cuenta que el personaje tenía que subirse a la bicicleta en
el escenario y ya no se podía bajar hasta el final, lo cual implicaba
tener equilibrio y hacer el monólogo. Para eso tuve que buscar un recurso
teatral interesante para batir el récord, porque no se puede estar todo
el tiempo dando vueltas, iba a ser muy aburrido. Incluso no sabíamos
si íbamos a poner a girar una rueda que significara que era el tipo
que estaba andando, mientras que nosotros seguíamos hablando y la rueda
batía el récord. Cuando nos dimos cuenta que lo tenía que batir y mantener
el suspenso que no se supiera si el actor o el personaje iba a poder,
me puse dos horas por día a probar. Vando me cuidaba al lado, porque
es muy difícil andar en eso y mantener el equilibrio.
Yo me caía permanentemente,
hasta dos o tres días antes de estrenar, no llegaba a hacer los 20 o
30 minutos.
SA: ¿cuándo
estás ahí y tenés que hablar, no mirás si te caes?
MD: Si
no miro me caigo, no puedo hacer las dos cosas a la vez, cuando uno
ensaya piensa más como lo va a decir, entonces me caía. Ahora la forma
de expresar ya la tengo muy internalizada, entonces lo que hago es andar
en bicicleta y tengo una marca que me indica los 30 cm que tiene el
rodillo.
SA: ¿Conseguiste
lograr todo lo que imaginabas para la puesta en escena?
MD: La
puesta en escena la logró el director. Yo les dije a todos los que leían
la obra, que, al contrario de lo que dice el bocadillo "todo lo
que parece es", en esto, todo lo que parece no es. Aparenta ser
una obra gris de dos atorrantes tristes y pobres. El texto sólo puede
llegar a parecer un documental de crotos que están en un pueblito tomando
vino y uno le dice al otro: "vamo a batir el récord".
No está el galpón, las herramientas, las mercaderías, no hay nada, es
transparente abajo y arriba, es metafórico, no es real. Graciela Galán
(la escenógrafa y vestuarista) dijo que se imaginaba muchas transparencias,
porque tenía que ver con una metáfora, la de esa parte que tenemos todos
y que dice "yo voy a poder". Creo que en la vida todos nos
proponemos algo aún cuando no lo ponemos sobre la mesa.
Hay muchas cosas que ahora
las veo y me doy cuenta que las había soñado así, como el relato en
la carrera. No pude ir cuando grabaron la voz con el locutor, fueron
Vando y el "indio" Luis Romero. Yo les contaba que imaginaba
el gol de Maradona relatado por Victor Hugo, cuando gana Horacio Acavallo
la corona mundial de boxeo y todas las cosas de las epopeyas deportivas
argentinas, pero por una cuestión de tiempo no había podido hacerlo.
Cuando lo trajeron, se me caían las lágrimas, porque era como lo imaginaba.
Eso es lo que pasó también con "La Ballena", es que estábamos
los tres en lo mismo, nadie trabajaba para lucirse, Vando sacaba hojas
enteras y las descartaba y yo no le decía que eso me había costado tres
días enteros. Me gustaba que cada uno se apropiara de la obra. La gente
que llamamos interpretó ese espíritu. No hay buenas cosas sueltas, es
una suerte que todos coincidimos de corazón, a todos les gustaba la
materia prima.
SA: ¿Entre
teatro, TV y cine, que elegís?
MD: Elijo
los proyectos buenos, a mi me gusta todo, me gusta actuar. Es como preguntarle
a un músico que siente en el Luna Park y lo que siente en la ducha,
a él le gusta cantar. Si uno está en un proyecto malo, es una porquería
no importa cual sea el medio.
SA: ¿Podés
elegir tus trabajos?
MD: Yo
te diría que no. Uno elige muy pocas cosas en la vida. Si elegimos de
verdad cambiaría todo y esto es una de las partes que le pega al espectador,
es que estos dos crotos a los que no les cree nadie, apenas aparecen
la gente dice "¡qué me van a vender!", tienen una historia
mucho más digna y que tiene que ver con la autenticidad de los sueños.
SA: ¿Qué
pensás de toda esta repercusión?
MD: Pienso
en tanta gente tiene tantas cosas adentro y no las hace. Mi mayor habilidad
fue tender un cable que fuera directamente del corazón al lápiz, que
es lo más difícil, a partir de ahí me junté con el indio
con quien había estudiado.
En octubre del año pasado
podíamos haber bajado de cartel, yo tuve la suerte de trabajar en televisión
y aguantarla. Bajar de cartel antes de tiempo era arrugar, nos hubiésemos
perdido todo, porque el éxito surgió a partir del reestreno en enero.
SA: ¿Cómo
pasaste de estudiar Ciencias Económicas al teatro?
MD: Me
dije que no voy a ser un contador que hace teatro. Los amigos con que
estudiaba, ahora me felicitan, aunque en ese momento me aconsejaban,
al igual que todos, que no siguiera, que me iba a morir de hambre como
actor. Ahora siento un alivio. Me sentía sumamente incómodo estudiando
ciencias económicas, me acomodaba a la incomodidad, y es terrible. Esa
cosa que tenemos de postergar porque decimos, ahora no que estoy muy
gordo, no tengo plata, me veo feo, ahora no porque llega el verano y
no empiezo.
Entonces la obra tenía
que ser una metáfora, cuando dice "arrimate flaco...no quema",
animate, no te asustes que se puede.
Por Pablo Rodríguez
Leirado.
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Mauricio Dayub y
Vando Villamil dando vida a los personajes de Pajarito y Lopecito.
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