Los peligros de la tecnocracia (II)
Ananova, la ciberpresentadora.

Nuestra corresponsal en Canadá, Ana Mayte-Mendía de Coria nos había informado en abril de 1999 sobre Andrette, una particular cibervendedora. En esta oportunidad nos presenta a Ananova, el último fenómeno del marketing periodístico. En la anterior nota se había planteado un interrogante que aún sigue vigente: "¿Es el Retroceso Social la "lógica e inevitable" consecuencia del Progreso Tecnológico?", al cual habría que agregar algún aspecto sobre la estupidez humana...

Por Ana Mayte Mendía de Coria (desde Toronto, Canadá)

 
 

A Andrette (¿se acuerdan de la vendedora robot de la compañía Big Science?) le ha salido una rival. A los dos días de su debut en Internet, el nuevo fenómeno de las noticias -bautizado con el nombre de Ananova- ya había recibido dos proposiciones matrimoniales e invitaciones a las fiestas mas selectas de Gran Bretaña.

Con el clic de un ratón, la locutora virtual -una colección de 300.000 puntos de data cuyas delicadas facciones, grandes ojos, mechones verdes neo-punk le han hecho acreedora de un elevado número de admiradores- te leerá las últimas noticias.

A juzgar por el tráfico en la página de la red - www.ananova.com - Ananova es un gran éxito entre los millones de cibernautas desde el momento de su debut en la mañana del Miércoles 20 de Abril. "Este es un día para recordar como se recuerda el primer paso del hombre en la luna" declara entusiastamente Eric Duffort desde Québec. Otro admirador no menos entusiasta dejó éste comentario a su paso por la página: "El futuro es Ananova. Eres lo mejor del mundo". James Burns no podía dar crédito a sus ojos: "Muy realista -escribió- ¿Seguro que no es real?"

Todo este entusiasmo hace obligado preguntarse... ¿Quién es Ananova?

El origen de su nombre ha dado ya lugar a debates pero sus creadores aseguran que lo eligieron simplemente por que es único y Ananova desaconseja la utilización de diminutivos tales como "Ana" o "Nova" o se correrá el riesgo de "hacer explotar alguno de sus circuitos".

Las fotos de bebé de Ananova consisten en una serie de dibujos y modelos que documentan su ascensión desde la nada a su posición actual de cibermuñeca de 28 años propietaria de una cabeza tridimensional cuyos 300.000 puntos de data cambian sin interrupción.

Sus creadores, la antigua división de noticias de la Asociación de la Prensa Británica, estudiaron cientos de fotos hasta dar con el dibujo final al que Digital Animation Group de Glasgow le dio "vida". El resultado es una mezcla de chica punk y heroína de película de aventuras. Ananova en su página personal nos dice que ha sido comparada como una mezcla de Posh Spice, Kylie Minogue and Carol Vorderman y hasta nos muestra una serie de fotos de mujeres que se le parecen que le han sido enviadas por sus ciberespectadores. Según Debbie Stephens, la portavoz de prensa de la compañía, sus verdes mechas se deben a un deseo de evitar los clásicos estereotipos de la rubia o la morena.

La belleza de Ananova no le impide tener un cerebro privilegiado que le permite hacer búsquedas en más de 10.000 páginas de la red e indexar eficazmente la información por materia lista para ser consumida por los cibernáutas. Un equipo de 30 personas, entre periodistas y editores, deciden la relevancia y actualidad de las noticias y escriben los diálogos para Ananova. Un equipo técnico programa y codifica la selección para el ordenador y el resultado es una emisión de 2 minutos de duración presentada por Ananova. El "sentimiento" -para estar a tono con la noticia sobre la que nos está informando- se lo dan una ceja levantada, o una sonrisa -desde el mero esbozo hasta la más amplia y cautivadora- o un rictus que subraya las noticias desagradables o penosas.

Con el fin de evitar la excesiva "formalidad" del acento británico -nos siguen informando sus creadores- se utilizó un acento neutral "centro-atlántico" que reúne las cadencias de los acentos americanos, británicos y canadienses.

Si bien Ananova no ha estado "en pantalla" el tiempo suficiente para convertirse en una diva del medio, cuenta con un equipo de 80 personas, entre diseñadores gráficos, periodistas y técnicos de la información que trabajan las 24 horas para poner las palabras en su boca, carnosa como lo exigen las actuales tendencias.

 

Ananova
 

La tecnología utilizada no es sin embargo novedosa. Ananova es simplemente la unión del video animado y el reconocimiento del texto y la sincronización de los gestos de su boca con el sonido de su voz, tecnologías todas ellas en uso en cualquiera de los programas de dibujos animados que ven los pequeños en sus televisores en las mañanas de los sábados.

En realidad, lo verdaderamente novedoso de Ananova, según sus creadores, es la velocidad con que se adapta a la presión del ambiente de los noticieros. Conseguir un sistema capaz de operar en medio del enorme tráfico en la página y adaptar las "expresiones" y manierismos de Ananova para hacerlas apropiadas al tono de la noticia en fracciones de segundos es el verdadero milagro de este experimento. El tópico de conversación entre los navegantes de la red no es el pelo verde de Ananova ni sus estadísticas ni su aire de niño abandonado sino su rápida celebridad. Ante la exagerada excitación de la prensa sus "jefes" decidieron crear un concurso para decidir cuales deberían ser las primeras palabras de Ananova. La decisión del jurado fue: "¡Hola, mundo! He aquí las noticias... y esta vez es personal".

La vida "personal" de Ananova ha galvanizado ya a los despiertos empresarios del ciberespacio y hasta una empresa de arquitectos francesa se ha ofrecido a crearle una casa elegantemente decorada. El único problema es que Ananova va a necesitar un cuerpo que acompañe a su rostro, aunque eso no debería ser un problema insuperable para una chica que recibe todo tipo de ofertas antes reservadas para hermosas locutoras reales.

A pesar de su fama instantánea -ya ha concedido entrevistas a la CNN y NBC- los escépticos dicen que, al igual que sucediera con Max Headroom, el icono digitalizado de la serie de televisión de los años ochenta, su ciberestrellato se apagará pronto.

Jordan Worth, analista de la firma International Data Corp (Canada) Ltd.., afirma que es una tecnología "muy mona" que ejecuta lo que se le ordena, pero sugerir que tiene inteligencia artificial real y que comprende lo que lee es engañoso. Especialmente le preocupa que ciertas ventajas que ofrecen las ciberlocutoras como Ananova puedan dejar sin trabajo a locutores(as) de carne y hueso. Esta declaración que puede parecer absurda no lo es tanto en un mundo absurdo donde los cibernautas envían fotos personales a un robot. El señor Woth socarronamente dice confiar en que, si bien a estos ciberlocutores se les puede cesar a placer, no piden aumento de sueldo y no se dan aires de diva, tampoco ofrecen material para las revistas satíricas y las publicaciones especializadas en el chismorreo como lo hacen los locutores(as) estrella de carne y hueso.

Es innegable que la tecnología sigue avanzando. Innegable es también, a juzgar por el irrazonablemente exorbitante interés que casos como este despiertan, que los humanos estamos yendo en dirección opuesta. Que cadenas de televisión de las denominadas "serias" como CNN y NBC concedan entrevistas a Ananova como si de un ser real se tratara es comprensible, primordialmente desde el advenimiento de los canales especializados, aquellos cuya especialidad son 24 horas de noticias siete días a la semana que son los que han proliferado en mayor medida y -nos hacemos cargo- debe ser difícil que se produzcan noticias para rellenar tanto espacio. Por lo tanto, a falta de suficientes auténticas noticias, tenemos ahora la noticia fabricada a base de puerilidades exageradamente resaltadas o la noticia espectáculo. Lo que da tristeza es que el número de entusiastas consumidores de estas banalidades aumenta cada día. ¿Será por aquello de que "lo que no se usa se pierde"? Desde los niños en edad escolar que acostumbrados a la calculadora de bolsillo se han vuelto incapaces de resolver cerebralmente hasta las más sencillas operaciones matemáticas en su cerebro hasta los adultos capaces de enviar sus fotos personales y comentarios a un robot, así parecen indicarlo.

Por Ana Mayte Mendía de Coria (desde Toronto, Canadá)

 
Ananova, la cyberpresentadora del presente...

 

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