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Buenos Aires 3. La "Avenida", tal como la empezaron a denominar los porteños de finales del siglo pasado y comienzos del XX, fue el primer boulevard de una ciudad que se empezó a conformar de la misma manera que hoy está desapareciendo: de la mano de la piqueta y la desaprensión de sus ciudadanos y autoridades por la preservación de su patrimonio histórico y su memoria... Por Eduardo Rodríguez Leirado.
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Imagínese una ancha avenida en una ciudad del hemisferio sur, bordeada de añosos árboles y enmarcada por sofisticados y lujosos edificios de estilo neoclásico, eclécticos y art noveau, finamente ornamentados y elegantemente decorados. Por sus aceras verá caminando diversos personajes como Federico García Lorca, Carlos Gardel, Nijinsky, Le Corbusier, Jorge Luis Borges, José Ortega y Gasset, Giaccomo Puccini, la Infanta Isabel de España, George Clemenceau, Albert Einstein, Arthur Rubenstein, Josephine Baker, Claudio Sánchez Albornoz y otros miles de personajes mundiales del arte, la cultura y la política.
Aunque no parezca verosímil, esa ciudad y esa avenida existen, o al menos lo que queda de ella. La Avenida de Mayo, con sus imponentes fachadas que muestran el esplendor cultural y económico de una Argentina muy distinta de la actual, evidencia las heridas del proceso de transformaciones del país con su apogeo y degradación. La que otrora fue el primer boulevard de la ciudad de Buenos Aires con los frentes más imponentes y representativos, es hoy una imagen salpicada de antiguos y nuevos edificios sin ninguna relación ni respeto por el patrimonio arquitectónico. Conventillos, baldíos y locales de "mercachifles" son heridas abiertas en el rostro de la ciudad que serán muy difíciles de corregir, pese a los esfuerzos realizados en los últimos años por el P.R.A.M. (Programa de Revitalización de la Avenida de Mayo), producto del Tratado General de Cooperación y Amistad entre los gobiernos de España y Argentina. Participaron en este proyecto el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, la A.E.C.I. (Agencia Española de Cooperación Internacional) y la Comisión Nacional del Quinto Centenario de España y el trabajo realizado ha sido de carácter significativo en la recuperación de la memoria histórica de la ciudad y su patrimonio. De cualquier manera, aún queda mucho por hacer y es de esperar que las tareas sigan adelante en el rumbo marcado por el P.R.A.M.
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Aberraciones arquitectónicas y urbanas: el "international style" fuera de contexto y los baldios como especulación inmobiliaria. |
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Como se dijo, la Avenida de Mayo fue el primer boulevard de la ciudad de Buenos Aires y nació como consecuencia del espíritu progresista que existía en la Argentina de finales del siglo pasado. Hasta mediados del siglo XIX, Buenos Aires no pasaba de ser una gran aldea que había recibido algunas alteraciones puntuales producto de situaciones políticas especiales: la creación del virreinato del Río de la Plata (1776) y la presidencia de Bernardino Rivadavia (1826 - 1827). Hacia la segunda mitad del siglo, presidentes como Domingo Faustino Sarmiento marcaron una intención clara de dar una nueva imagen a la ciudad que se iba perfilando como la capital de una pujante y gran nación. Sin duda, había quedado impresionado de los magníficos trabajos de reformas urbanísticos que desarrollaba París entre 1852 y 1870 bajo la supervisión del Barón de Hausmann y empezó a considerar como modelos a los Campos Elíseos de París, el Bois de Boulogne y el Paseo del Prado de Madrid. Tocó en suerte al primer intendente de la ciudad, don Torcuato de Alvear (1822 - 1890), revivir las teorías urbanística del Barón y hacia 1880 se inició la apertura de una avenida que unían la tradicional Plaza de Mayo con la Plaza de los Dos Congresos, con anchas veredas bordeadas de plátanos, con mesas de café que invitaban a la pausa y edificios monumentales exquisitamente trabajados. Sin duda, una avenida como muchas lecturas: una ciudad con vocación de grandeza, la expresión de una Argentina pujante y la conexión entre dos de los poderes de una gran República: el Ejecutivo y el Legislativo. Poco mas de diez años fueron necesarios para que las diez cuadras involucradas en el proyecto se cubrieran de lujosos hoteles, confiterías y cafés, donde se congregaba la flor y nata de la intelectualidad "porteña". Lo mas llamativo es que, el espacio asignado a las mesas en el exterior de estos elegantes bares, se ubicaban sobre el borde de la vereda y con sus visitantes mirando hacia los edificios y quedaba así un espacio entre el bar y las mesas por donde desfilaban los transeúntes. En ese ámbito no faltaron la redacciones de diarios como La Prensa, El Diario, El Argentino, El País, La Epoca y, mas adelante en el tiempo, el diario Crítica que marcó una época y un estilo en el periodismo argentino. Fue el 8 de Julio de 1894 el día que una procesión de quinientas antorchas marcaron la apertura de "La Avenida", como se la comenzó a denominar y de allí en adelante miles de arquitectos, albañiles y artesanos italianos, ingleses y franceses comenzaron a perfilar lo que sería la primer gran fachada a nivel urbano de la ciudad de Buenos Aires. Lo mas interesante es, tal como afirma Diego Bigongiari en su magnífica Guía de Buenos Aires, que la Avenida de Mayo fue "planeada por argentinos que copiaban a los franceses, construida por italianos y habitada por españoles". La Avenida de Mayo pasó a ser una especie de clon de la Gran Vía madrileña y aún hoy en día puede sentirse el aire hispano en lo que queda de sus restaurantes y bares. No estuvo exenta de discordias, violencia y especulaciones el inicio de las obras. Producto del ensanche que incluía un distancia útil de 32 metros de ancho, se pensó en la expropiación de los edificios que estaban en la antigua y angosta traza colonial para ser reemplazados por otros "de época" y que serían vendidos para la financiación de semejante proyecto. Llevó esto a una especulación inmobiliaria sin parangón y que produjo situaciones escandalosas reflejadas en los diarios de entonces. Es llamativo como, en aquel ambiente político de liberalismo de "laissez fasser", una Ordenanza del 21 de septiembre de 1885 disponía la forma de expropiación y las disposiciones para la reglamentación de las alturas de las nuevas construcciones, que no debían superar los 20 metros. Por supuesto, como gran parte de las Ordenanzas de nuestro país, quedaron en letra muerta... A fin de detallar su historia, su arte y su gente, Sitio al margen dividirá el recorrido de la Avenida de Mayo en dos notas sucesivas: al este y al oeste de la Avenida 9 de Julio, que la intercepta exactamente a la mitad de su longitud de poco mas de un kilómetro.
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El comienzo de "La Avenida". Poco importaba a los dirigentes "porteños" de 1889, impregnados de un espíritu progresista y constructivista de una República en crecimiento, la historia y el significado simbólico del Cabildo de Buenos Aires cuando tres arcadas del ala Norte fueron demolidas para indicar la apertura de la avenida. Seguramente no faltaron ganas de demoler completamente aquel "decrépito y feo" edificio colonial, tal como estaba en boga los estilos y gustos arquitectónico de entonces. Alcanzó a conformar el magnífico proyecto del edificio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos, de estilo academicista francés y diseñado por el arquitecto Giovanni M. Cagnoni a partir de 1891, en la esquina enfrentada al Cabildo, donde alguna vez el general San Martín tuvo terreno particulares donados a raíz de sus victorias militares. Inaugurado en 1902, tuvo el privilegio de lucir una cúpula con aguja mas alta que la actual que fue demolida ya que se dudaba de su estabilidad. Hoy por hoy es la sede del Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires que elige en forma directa sus autoridades desde 1996. En la vereda de enfrente y entrando en el cauce de "La Avenida", a espaldas de una ampliación hecha al Cabildo a fines de la década de los ´50, en el presente siglo, aparecía un llamativo edificio de dos plantas que había sido levantado en 1878 (o sea anterior a la avenida de Mayo); el Pasaje Roverano, nombre dado por su propietario. La apertura de la avenida derivó en la remodelación de este curioso pasaje por parte del arquitecto Gantner, quedando terminada su nueva fachada y sus seis pisos hacia el año 1912. En el proyecto quedaba un pasaje que unía la Avenida de Mayo con la actual Hipólito Yrigoyen y una entrada especial a la estación Perú de la línea A de subterráneos. Es muy llamativo el interior del pasaje el cual vale la pena ver, al igual que la estación de subte que, merced a un trabajo del Museo de la Ciudad, se ha reconstruido con la ambientación de época (1915), con los vagones de madera con puertas manuales y que recorren toda la avenida de Mayo en su longitud.
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![]() Plaza de Mayo antes de la apertura de la Avenida de Mayo. Aún pueden verse las cinco arcadas a ambos lados del Cabildo. |
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Cruzando a la vereda norte y a espaldas del palacio Municipal, se encuentre la antigua sede del diario decano de la República Argentina, La Prensa, que empezó a editarse hacia el año 1869 y trasladó su redacción a este edificio hacia 1898. Proyecto de los ingenieros Gainza y Agote, que obtienen su graduación profesional en Francia, haciendo evidente sus fuentes dado su estilo academicista francés. A tal punto que su estructura metálica fue calculada por una firma francesa, el anteproyecto de fachada francesa, parte de sus artesanos franceses y su Salón de Actos una copia exacta de un salón de Versalles. Al tope de la fachada de 55 metros, se remata con una estatua de bronce que sostiene una antorcha y un escrito a modo de alegoría a la libertad de prensa. Tenía entonces una sirena que se escuchó por primera vez en 1900, a la muerte del Rey de Italia, Umberto I, volviendo a hacerlo en otros acontecimientos como el fin de la Primera y Segunda Guerras Mundiales. El tiempo, implacable, ha modificado considerablemente las calidades e influencias de este medio, terminando por retirarse de este ámbito y sumando el edificio con actividades culturales al contiguo Palacio Municipal. A partir de este punto, la Avenida pasa a ser una sucesión de magníficos edificios antiguos y otros, de mayor o menor calidad, modernas o pseudo - modernas edificaciones y baldíos. Lamentablemente, solo unas cuatro o cinco cuadras mantienen su estructura edilicia original y no de la manera mas idónea en cuanto a su funcionamiento o calidades funcionales.
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La Avenida de Mayo al 500, inmediatamente detrás del Cabildo, con el Pasaje Roverano como el primer edificio por la izquierda.
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Recorriendo la Avenida... Vale la pena ver, en el 770, un petit hotel de estilo academicista francés de los arquitectos Paquin y Dunant en 1895 para la señora de Ortiz Basualdo, una de las aristócratas de entonces. Enfrentado, al 747 - 753, está el Pasaje Urquiza Anchorena, un edificio de oficinas diseñado en 1921 por el ingeniero Sanguinetti. A continuación, en el 757 - 761, se puede apreciar el que fuera la antigua sede de la Compañía Unión Telefónica. A su lado, en el 767 - 777, el Palacio Vera , de estilo art - noveau, del año 1910, de los arquitectos Prins y Ranzenhoffer como vivienda del señor Díaz Vélez. El palacio que hace esquina con Piedras, también fue propiedad de un miembro de la familia Ortiz Basualdo. Pasando a la siguiente cuadra, tenemos el que en otros tiempos fuera el Hotel Windsor, a la altura del 802 - 838, proyecto de los arquitectos Agrelo y Levacher en el año 1895. También el Hotel La Argentina del arquitecto Scolpini, contemporáneo al Windsor y el cine Victoria, del arquitecto Clérici, del año 1909. Lamentablemente, las operaciones de remodelación o mejoras de gran parte de estos hoteles han sido realizadas por personas no especializadas en la preservación del patrimonio histórico y han dañado gran parte de su belleza y la expresión de elementos determinantes de su sintaxis. Vale como dato el tratamiento realizado a frentes de "símil piedra" que deberían haber sido lavados o arenados para conservar su revoque original y los juegos de luz y sombra de sus ornamentos, y no pintados...
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Fachadas del Palacio Municipal (a la derecha) y la antigua redacción del diario La Prensa (a la izquierda), hoy anexo del Palacio Municipal.
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Fachadas de la Avenida de Mayo al 800, entre las calles Tacuarí y Piedras, correspondiente a su vereda sur.
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En la vereda de enfrente, como hito trascendente de la Avenida y de la propia ciudad, a la altura del 825 - 833, encontramos el magnífico café Tortoni. Originalmente, existió allí el Templo Escocés de Buenos Aires, estando la original casa de té a unos metros, sobre una esquina contigua. En 1880 inició su traslado al actual predio, pero con entrada solamente por la contigua calle Rivadavia (paralela hacia al Norte de la Avenida de Mayo) y finalmente su apertura a la Avenida y su correspondiente fachada fue desarrollada por el arquitecto Christophersen hacia el año 1898. Dos décadas mas tarde, el Tortoni ya era centro de reunión para las veladas artísticas de personajes como los pintores Benito Quinquela Martín y Molina Campos, los poetas, pensadores y escritores Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno, Roberto Arlt, José Ortega y Gasset, etc. Incluso, era centro de esparcimiento al entonces presidente Marcelo Torcuato de Alvear y su esposa, la cantante lírica Regina Pacini. Pasaron por sus salones elegantemente ornamentados diversas personalidades de la cultura, el arte y la política mundial y en los subsuelos aún son reductos de fanáticos del jazz y el tango.
En el 869, se puede apreciar un sólido y austero edificio (el ex Siemens), del año 1935 y proyecto del arquitecto Hertlein, que representa el primer ejemplo acabado del racionalismo alemán por estas latitudes.
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![]() El Café Tortoni, reducto de fanáticos del tango y el jazz. |
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Tramo de la Avenida donde se puede ver, por la derecha, el café Tortoni y el ex edificio Siemens, el segundo por la izquierda. | ||||||||||
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Pasando otra cuadra, a la altura del 900, podemos encontrar una de las cuadras mas equilibradas y con un perfil mas definido pero la que posiblemente mostró la mayor degradación edilicia. En el 902 - 926, el Hotel Astoria, otra magnífica obra del arquitecto Chistophersen, del año 1895. A su lado, otro antiguo y majestuoso venido a menos, el Gran Hotel España, proyecto del arquitecto Arnabat en el año 1897. Siguen algunos edificios de oficinas que datan aproximadamente de la misma época y, ya casi sobre el cruce de la 9 de Julio, aparece otro gran hotel abandonado miserablemente, el D´Arc. A la misma altura, pero el su vereda Norte, encontramos dos hoteles: a la altura del 901- 905, el Novel, obra del arquitecto Schindler del año 1906, y el Alcázar, del arquitecto Cairoli, obra del año 1885. A continuación, a la altura del 941 - 951, otra obra del arquitecto Schindler, y otros edificios con fachadas de la época. En este punto, la Avenida realiza su cruce con la considerablemente ancha traza de la Avenida 9 de Julio, que determinó un eje de partición de la Avenida de Mayo en el medio de su recorrido. Será en nuestra próxima entrega el momento de seguir definiendo la historia, la arquitectura y el espíritu de esta tradicional arteria de Buenos Aires. |
![]() En su intersección con la Avenida 9 de Julio, el hotel D´Arc, abandonado miserablemente. Observese su planta baja tapiada... |
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