Por siempre Grecia (parte III).
Conociendo el Peloponeso.

Continuamos nuestro recorrido por la maravillosa península del Peloponeso de la mano de nuestra cronista Cristina Katzelis, que en esta ocasión nos muestra las costumbres y localidades de esta región, aprovechando la oportunidad para también introducirnos en la cultura griega. Se trata de la tercera parte de nuestra saga dedicada al  eterno encanto de Grecia.

Por Cristina Díaz Katzelis

 
 

El Peloponeso nos ofrece una gran variedad de lugares dignos de ser visitados y admirados. El pasado y el presente confluyen en sitios de excepcional belleza. En medio de una magnífica naturaleza surgen como regados los monumentos; testigos silenciosos de una dilatada y revolucionaria historia.

Cada una de sus regiones ofrece un interés diferente debido a sus bellezas naturales; costas idílicas que invitan a la paz y al descanso; pequeñas aldeas particularmente pintorescas así como grandiosas ruinas de templos cuyas columnas se yerguen majestuosas como las cumbres del Taigeto, queriendo quizás alcanzar el cielo; y lugares arqueológicos, que den fe de su pasado.

Después de despedirnos de Areópolis vamos ascendiendo por la península de Taínaron rumbo a Mesenia.

Pasamos por THALAMES, una de las ciudades de la Liga de laconios libres. Cerca de una fuente que hay en el centro del pueblo observamos unas basas inscritas de la época romana. Las casas cuadradas de piedra y la antigua iglesia bizantina se levantan sobre una escarpada montaña de piedra caliza, entre huertos de olivos y cipreses. Por debajo, las laderas descienden abruptamente hacia ensenadas de guijarros y playas ocultas.

Nos hallamos en STOUPA, a 35 kilómetros al sudeste de Kalamata. Stoupa es un lugar delicioso y distendido, situado en una bahía protegida, con una playa arenosa en forma de media luna; con Akra Akritas en el horizonte y como telón de fondo un espectacular paisaje: las estribaciones, sin árboles y casi deshabitadas de la cadena del Taigetos.

Ingresamos a la zona del Mani de Mesenia por Kardhamili.

MESENIA:

La región de Mesenia ocupa el extremo suroccidental del Peloponeso; su suelo es muy fértil.

Una antigua leyenda dice que este territorio debe su nombre a Mesene, esposa del rey Policaon.

Hacia mediados del siglo VIII, aproximadamente, el espíritu de conquista y expansión de los espartanos ancló en esta región. Este período se conoce como el de las "Guerras Mesenias". Durante la primera etapa (735a.C. - 7I5a.C.) los espartanos sojuzgaron y explotaron a los mesenios; hasta que en el año 669a.C.,el poder cayó en manos de los argivos, dando inicio así a la segunda Guerra Mesenia. Pese a la valentía y heroísmo de los mesenios, que se alistaron en las filas del ejercito, al mando de Aristómenes fueron derrotados por los espartanos.

Tras sucesivas guerras y violentos terremotos que diezmaron la población, los mesenios encontraron refugio en Naupacto, al amparo de los atenienses a quienes dieron su apoyo durante la Guerra del Peloponeso (485a.C.). Después de la derrota de Atenas, los espartanos expulsaron a los mesenios de Naupacto, convirtiendo a la población en un pueblo errante con patria y sin sierra.

Pese a lograr una efímera independencia en el año 369a.C., cuando Epaminondas fundó Mesene, las posteriores disidencias que surgieron dentro de la Liga aquea, de la cual forma parte Mesenia, llevaron a sucumbir a esta región; primero en manos de los romanos y luego de los francos. Fue entonces cuando para asegurar la protección de la región - transformada en Principado de Morease- construyeron diferentes fortalezas: Kalamata, Arcadia (Kiparisía) y Navarino.

Poco antes de la toma de Constantinopla, Mesenia cayó en manos de los Paleólogos de Mistrás, para luego ser reivindicada por los venecianos y, sobre todo, por los turcos quienes tomaron posesión de la región en el año 1715. Aliada a los bandos insurgentes, durante la guerra de la independencia de 1821, Mesenia participó del sitio a Kalamata. Luego de durísimos enfrentamientos fue liberada definitivamente tras la batalla de Navarino.

KARDHAMILI: Esta ciudad ha conservado su nombre desde época homérica; Homero la cita en la Ilíada como una de las siete ciudades que Agamenón prometió a Aquiles. En la época romana, Augusto se la arrebató a los mesenios y se la entregó a los espartanos, quienes la convirtieron en su puerto.

Esta pequeña población de recias casas con balcones de los siglos XVIII y XIX posee una playa de guijarros blancos, de 2 kilómetros y un pequeño puerto desde el cual se domina el Golfo de Messini. Kardhamili es la puerta de entrada al Mani, un terreno montañoso de vendettas cuyas familias nobles construían sus castillos desde los cuales desafiaban a sus rivales. Una de estas recias torres cuadradas, construida en 1808, baluarte de la familia Mourtzinos se halla en el cercano pueblo fantasma de Paleo Kardhamíli. Cerca de allí se encuentra una antigua iglesia bizantina con una asombrosa aguja de piedra decorada con un modelo floral tallado.

Pasamos por pintorescos pueblos con pequeñas iglesias bizantinas para arribar a Kalamata, capital de Mesenia.

 

 

La región montañosa de Máni.

KALAMATA se encuentra al fondo del golfo de Mesenia en una fértil llanura regada por el río Nedon. Según datos arqueológicos, la ciudad se halla situada en el lugar que ocupa la antigua ciudad de Faras. Esta ciudad se llama Faras hasta la época bizantina, pero bien avanzada la Edad Media pasó a denominarse Kalamata. Con respecto a la etimología de su segundo nombre se dice que podría estar relacionado a un monasterio dedicado a Panayía Kalomata, conocido por su ícono milagroso. La ciudad estuvo bajo el poder de venecianos, francos y turcos Los príncipes francos de Acaya, aunque residían en Andrávida, siempre demostraron su interés por Kalamata, principalmente Guillermo de Villehardouin, quien había nacido y criado allí. Fue él quien hizo fortificar el castillo que estaba situado en lo alto de la colina y que pertenecía a la época bizantina pero se hallaba abandonado. Actualmente desde las ruinas de este castillo se aprecia una extraordinaria vista de la ciudad. El fuerte fue transformado y restaurado sucesivas veces, hasta que los venecianos lo demolieron en 1685 para luego restaurarlo. Sobre el dintel de la puerta exterior se destaca encastrado el escudo de Venecia, con el León de San Marcos. Kalamata se ha convertido en importante centro comercial de toda la llanura de Mesenia. Es la ciudad más grande del sur del Peloponeso, con 40.000 habitantes; sus edificios modernos constan como máximo de cuatro pisos, esto se debe a que el sur de Grecia se ha visto sacudido por terremotos durante toda su historia, lo que explica el estado ruinoso de muchos de sus antiguos templos. Kalamata se ha visto particularmente afectada por un terremoto tras otro durante los dos últimos siglos; el mas reciente en 1986. La iglesia más antigua de la ciudad es la de los Santos Apóstoles, data del siglo XIII. Mientras que la más grande es la de Panayía Ipapandí; su fiesta se realiza con una procesión el día 2 de febrero. En Kalamata encontramos, desde un laikí ágora (mercado popular) donde se puede adquirir pescado fresco, frutas y verduras, hasta tiendas donde venden blusas y polleras con las clásicas guardas griegas, además de los famosos pañuelos para la cabeza hechos en el monasterio de Kalamata. El monasterio se encuentra en la parte vieja de la ciudad; data del siglo XVIII y las religiosas que viven en ese lugar tejen las famosas sedas. Estas religiosas no son monjas de clausura; su hábito es totalmente negro. Son alrededor de 30 monjas que viven allí y trabajan en telares. Los turistas acuden al monasterio pare comprar pañuelos de seda de diferentes colores como recuerdo de su paso por el lugar.

 

 
Kalamata.

El convento es grande y muy bonito, los lugareños lo llaman Panayía Vurcanioti, en el centro se encuentra la edificación con cúpula y a ambos lados de la iglesia, la construcción consta de dos pisos, en la planta baja se hallan los telares donde trabajan las monjas, mientras que, en el piso superior se encuentran las celdas (ta keliá), allí cada religiosa tiene su habitación. Preguntamos a una de ellas por el precio de un bello pañuelo de seda: "¿Póso káni?" (¿cuánto cuesta?), a lo que nos responde: "ekatón drajmés" (cien dracmas)

En la metrópoli nos encontramos ante una hermosa casa de dos plantas, la particularidad de la misma reside en que se halla entre un enorme huerto de naranjos en flor; es la casa de Modi, ella es prima de una amiga que luego visitaremos en Mavrommati. Modi y Vanguelis, su esposo, nos reciben con un afectuoso: "¡kalós írzate!" (¡bienvenidos!). Cuando se arriba a Grecia o se llega a una casa aqui en el Peloponeso, se acostumbra a recibir con un "¡kalós írzate!". Nuestros anfitriones nos presentan a Eléni, otra prima de nuestra querida amiga Vasilia Plakoudaki; allí degustamos con placer un exquisito pastichio.

En Kalamata la playa es de arena y muy linda; al atardecer sentados a la orilla del mar junto a Eléni las olas nos salpican en su ir y venir como dándonos la bienvenida. En esta ciudad también visitamos el Museo de Arte Popular, la Biblioteca, que cuenta con 60.000 volúmenes y raras ediciones y la Pinacoteca, con obras de pintores griegos y extranjeros.

Continuamos el viaje, y en Paleocastro, unos kilómetros al norte de Kalamata y al este del actual pueblo de Turia, observamos las ruinas de la antigua localidad de Turia, habitada desde la prehistoria. Luego atravesamos el pueblo de MESSINI que no hay que confundirlo con la antigua Messini, los lugarenos lo llaman Nissí; aquí también encontramos un laikí ágora y negocios varios.

Nuestro itinerario nos lleva a ANDROUSSA. Esta ciudad fue un importante centro comercial durante la época de la dominación franca y una de las ciudades más conocidas del Peloponeso por ese tiempo. Posee un castillo medieval muy bien conservado como así también un monasterio bizantino del siglo XII llamado "Andromonastíri".

 

   
 

Vamos camino a MAVROMMATI; el paisaje así como el camino es montañoso, y está bordeado de olivares. Encontramos aldeas regadas como perlas, una aquí y otra allá, hasta llegar a Mavrommati descubrimos que todo el trayecto es un paisaje de colores a ambos lados del camino. Todas las casas tienen flores ademas de su infaltable Peribóli (huerto).

Lo primero que distinguimos al ingresar a Mavrommati es la escuela y al lado la casa de nuestra amiga Vasilia Plakoudaki, Vasi sale a nuestro encuentro nos recibe efusivamente con un ¡kalós írzate!, junto a ella se encuentra su esposo Dimitri Konstandakos. Nos invitan a pasar, - "Mi casa es modesta"- dice ella; hecha de piedra como toda construcción típica griega, con un pequeño balcón en la planta alta y un enorme jardín con árboles, malvones y un gran moral que cubre parte del balcón. La escuela es grande y de color blanco. Vasi nos cuenta que a ella le gustaba más como era antes; era más pequeña, con vidrios, mas linda, ¡era hermosa! dice Vasi; "pero luego algunos residentes que se hallaban en Estados Unidos enviaron dinero y la modificaron" mientras la nostalgia se refleja en sus bellos ojos. Nuestra querida amiga nos agasaja con Kotópoulo me jilopítes (pollo con fideos). Jilopítes son unos fideos que ella amasa con harina, huevos y leche; el estofado es de pollo y tomates; de postre Galópitas que es una crema hecha al horno; esto lo acompañamos con Krasí áspro Retsina (vino blanco Retsina).

 

 

Anfiteatro de Mavrommati.
 

El pueblo de Mavrommati posee desde 1972 un museo arqueológico, que contiene hallazgos procedentes de las excavaciones de la antigua Mesene. Vasi, orgullosa de su pueblo natal y su tierra nos invita a conocer el teatro de Mavrommati; para llegar hasta el mismo tomamos la carretera que pasa frente al cementerio y arribamos al lugar. Allí encontramos un teatro al aire libre, bastante grande, del estilo del Teatro de Epidauro, pero más pequeño que este último; aquí también se representan obras de teatro. "Páme sto kafenío" (Vamos al café), dice Vasi, y allí nos dirigimos; el kafenío es lo mas parecido a un club de barrio o a un pub. Esta abierto durante todo el día hasta la medianoche, en él se sirve café (griego o instantáneo), licores griegos, cerveza y vinos varios, acompañados a menudo de abundantes aperitivos como cubitos de queso, rebanadas de salchichas, etc. Es un centro de vida social del pueblo. Los hombres de edad avanzada pasen gran parte de su tiempo en él tomando café o un vaso de ouzo. El ouzo es un licor claro, dulce y anisado; se sirve siempre con un vaso de agua y habitualmente con hielo. Se dice que se 'nubla' cuando se le añade agua pues de incoloro pasa a ser de color blanco. En el kafenío tomamos vainilla helada y un café frappé.

La edificación de Mavrommati es de piedra con techos de tejas. En los restaurantes del pueblo, pintados de blanco, se respira y se mantiene el espíritu y el ambiente griego. La iglesia es chica, con capacidad para 100 personas; de color blanco y cuatro columnas en su frente, a diferencia de otras su techo es de tejas; Vasi nos cuenta que allí durante un tiempo ejerció como sacerdote su primo Elías y que actualmente reside y es sacerdote en Kalamata.

El pueblo es todo montaña. No tiene playas; para ir al mar hay que trasladarse hasta Kalamata, pero lo que sí encontramos por todos lados son los infaltables olivos, las viajeras golondrinas, además de los amistosos y parlanchines spurguitis (gorriones).

Cerca de la localidad de Mavrommati, a 29 kilómetros de Kalamata, visitamos las ruinas de la antigua ciudad de MESSINI, capital de la Mesenia independiente. Esta se distingue por una hilera de torres grises, sobre un espolón del monte Ithomi Oros, restos de un anillo de fortificaciones de 10 kilómetos que protege las ruinas de la antigua Messini, un ágora, un teatro y un estadio construidos en el siglo IVa.C.

Messini, que fue destruída luego de rebelarse contra Esparta fue reconstruida por el gobernante tebano Epaminondas, después de derrotar a Esparta en Leuktre en 379a.C. Al principio, la ciudad se llamaba Ithomi, pero cambió su nombre en recuerdo a la primera reina de la región. Los edificios de la ciudad son ejemplos notables de la técnica arquitectónica del siglo IV antes de Cristo.

 

 

Kafeíno en Mavrommati.

Nos desplazamos hacia el sur de la península por la carretera que bordea el golfo de Mesenia; pasamos por PETALIDI, se cree que aquí estuvo situada la antigua Koróni.

En el extremo meridional del Golfo de Mesenia se encuentra la ciudad de KORONI, con su fortaleza en ruinas. Según registros arqueológicos, en esta región hubo un asentamiento prehistórico. Y de acuerdo con la tradición, allí debieron establecerse los habitantes de la homérica Asine, expulsados por los ar~ivos debido a su alianza con los e~partanos, razon por la cual el luger adopto' el nombre de Asine. En el siglo IX a.C., se habían instalado en el lugar los refugiados de Koróni (actual Petalidi), quienes querían verse libres de las incursiones piratas que asolaban las ciudades costeras, fue así que el lugar tomó el nombre de Koróni. Los habitantes restauraron la fortificación de la ciudad mediante la reparación de las antiguas murallas. A partir del siglo XIII, los venecianos extendieron y reconstruyeron las murallas debido a que los turcos intentaron en varias ocasiones apoderarse de Koróni, pero no lo lograron hasta el año 1500, cuando sus habitantes se rindieron ante Bayaceto II, éste destruyó una tras otra todas las plazas fuertes del Peloponeso. No obstante los venecianos no cejaron en su empeño por recuperar Koróni y Morosini la conquistó en 1687 luego de un largo asedio. Las murallas fueron nuevamente restauradas en 1690, pero los turcos volvieron a tomar Koróni en 1715 y la retuvieron hasta 1828, fecha en la que fue liberada por el general Maison.

La carretera nos conduce desde el puerto hacia la entrada de la fortaleza, una de las más típicas de Grecia. En su interior hay cisternas subterráneas, aunque gran parte del lugar está ocupado por iglesias y capillas del monasterio de San Juan Bautista, construído a principios de siglo en torno a la antigua iglesia bizantina de Santa Sofía. En el maravilloso castillo de Koróni, si miramos al este nos encontraremos con las recortadas cumbres del Taïyetos y los acantilados del Mani exterior; y hacia abajo, los tejados rojos y las palmeras de la ciudad. Al oeste del castillo, en el barrio de Burgos, podemos apreciar una serie de tumbas talladas en las rocas. Las fortificaciones rodean casas, jardines, un cementerio y un monasterio entre pinos y olivos.

 

   
 
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Título: "Cenizas de Paraíso"
Autor: Osvaldo Montes.
Del film Cenizas del Paraiso
Universal UMC 50085

Nos desplazamos por el extremo meridional, allí se encuentra METHONI. Homero dice que es "rica en viñedos" y la menciona como la última de las siete ciudades "bien emplazadas" que Agamenón ofreció a Aquiles para calmar su cólera. Desde el siglo XII los venecianos comenzaron a interesarse por Methóni y en 1209 la ocuparon y emprendieron nuevas fortificaciones utilizando partes de la fortificación antigua. En el año 1500, luego de un largo asedio, los turcos se apoderaron de la ciudad y exterminaron a gran parte de su población . Pero los venecianos volvieron a ocuparla, tras sitiarla y bombardearla; hasta el año 1715, cuando los turcos la reconquistan y ocupan hasta 1828, fecha en la que finalmente el general Maison los obliga a capitular y entregar dicho bastión.

Las ciudades de Koróni y Methóni eran conocidas en la Edad Media como "los ojos de Venecia", protegían las rutas marítimas hacia las colonias orientales venecianas.

 

   
 

Methóni es una ciudad fortificada, que ocupa un promontorio que se adentra en una amplia bahía; protegida por la isla de Sapiéntza hacia el mar, muros inabordables y un profundo foso hacia tierra. Una vez en su interior tomamos por un camino empedrado, que nos conducirá desde el torreón, más allá de las mezquitas e iglesias en ruinas, hasta la torre octogonal Bourtzi, en una isla conectada por una calzada. En el extremo de la misma, una puerta nos abre paso a Bourtzi; una torre octogonal, construida por los turcos después del año 1500, en un islote que servía pare reforzar la protección del puerto, a base de sucesivas terrazas y troneras. El León de San Marcos, símbolo de Venecia, adorna la construcción de piedra, a la izquierda de la puerta principal, próxima al mar.

 

 

La pintoresca bahía bordeada por la pintoresca ciudad fortificada de Methóni.

Al otro lado de las murallas, al norte de la fortaleza visitamos la moderna muy pintoresca Methóni. En verano es un animado centro turístico, cuyo puerto se ve abarrotado de embarcaciones multicolores. Un oxidado cañón veneciano adorna las rocas que dominan el puerto. Durante el resto del año Methóni se convierte en una bella y somnolienta ciudad agrícola y pesquero.

La carretera que tomamos con rumbo hacia el norte nos conduce a PILOS; un atractivo pueblo a orillas del mar. Sus monumentos, cargados de historia hacen de Pilos un lugar muy particular. La tranquila ciudad de casas pintadas de blanco, del siglo XIX, que domina la bahía de Navarino está construida en la ladera del San Nicolás, en el extremo meridional del golfo de Navarino, alrededor de un pequeño puerto, protegido por el inmenso Nao Kastro (Castillo Nuevo). Caminamos por sus calles; éstas son angostas y empedradas, sus pintorescas casas están pintadas de blanco y crema. Estamos frente al puerto, en la plaza de los Tres Almirantes, aquí observamos una estela piramidal entre dos cañones, uno veneciano y otro turco que, representa a los tres almirantes de las flotas francesa, inglesa y rusa, que confederadas destruyeron, a la flota turca, en la bahía de Navarino. El 20 de octubre de 1927 una escuadra turca echó anclas en la bahía y fue hundida por una flotilla de barcos ingleses, franceses y rusos al mando del almirante británico Lord Codrington, quien tenía instrucciones de observar el territorio. Pero cuando los turcos dispararon contra uno de los barcos aliados, el almirante respondió de la misma forma. El hundimiento de la flota turca ayudó a decidir la guerra de la Independencia en favor de los griegos.

El NEO KASTRO (Castillo Nuevo) fue construido por los turcos en el ano 1573, para controlar la bahía de Navarino y contrarrestar los fuertes venecianos de Methóni y Koróni. Se llega hasta aquí desde el puerto, o por la carretera que viene de Methóni, cruzando por donde esta el acueducto turco. La parte suroccidental de la muralla esta especialmente reforzada por situarse frente al mar. En la cima se encuentra la acrópolis hexagonal; sus seis ángulos están reforzados por fortificaciones, cada lado están reforzados por piezas altas y angostas sobre las cuales se encuentra la terraza enlosada, destinada a la artillería; el muro esta festoneado por varias troneras meticulosamente construidas. Recientemente restaurado, alberga un pequeño museo con una delicada y atractiva colección de grabados y litografías de héroes soberbiamente vestidos, de la guerra de la Independencia. El aguafuerte Lendemain de Navarino (El día siguiente de Navarino) nos muestra a un desconsolado turco aferrado a una lanza entre los restos de su flota. Al oeste, -también de la época de la dominación turca-, observamos un pequeño fuerte, casas y cisternas subterráneas.

ANAKTORO NESTOROS (Palacio de Néstor).

A 17 kilómetros al norte de Pílos, en la colina de Epano Englianós, se encuentran las ruinas del palacio de Néstor, quien tomó parte en la guerra de Troya y cuyo reino era el otro polo del mundo micénico. Sólo los cimientos de piedra, del palacio de Néstor sobrevivieron a un incendio (siglo XII a.C.), cuya causa se desconoce. La zona jamás volvió a ser habitada, no obstante esta región continuó utilizándose como sitio de enterramiento. A diferencia de las demás acrópolis del siglo XIII a.C., Pílos no tenía murallas. Fue en el año 1939 cuando se localizó el emplazamiento del palacio. Las excavaciones realizadas han servido para completar los conocimientos que se tenían sobre las costumbres cotidianas y la civilización de los reinos micénicos. Los tesoros encontrados aquí son similares a los de Micenas. En el Museo de Pilos se conservan vasos, objetos de arte, orfebrería y armas que datan desde la época neolítica hasta la romana. A partir de los cimientos de barro y piedra del edificio es difícil imaginar el palacio del gran estadista de la guerra de Troya, pero desde aquí observamos una magnifica vista de la bahía de Navarino.

 

   
 
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Título: "Gdrojós"
Autor: Nikos Papazoglu.
Derechos reservados por el autor.

La carretera nos conduce mas al norte; llegamos a KIPARISIA. Siendo una de las tres ciudades más relevantes de Mesenia, de su historia se conoce poco aunque por sus alrededores se han hallado restos arqueológicos micénicos. Los vestigios arquitectónicos descubiertos en distintas excavaciones nos hablan de una próspera ciudad durante la época romana. Leonidas, nuestro anfitrión aquí, nos lleva a recorrer la costa de Kiparisía, nos muestra las huellas de los antiguos puertos de la ciudad y nos cuenta que éstos se mantenían a base de un impuesto especial con el que gravaban las mercancías que por allí pasaban, fuesen importadas o exportadas. También nos señala la colina de la acrópolis y nos invita a ascender mientras nos relata que allí se encuentran las ruinas del fuerte medieval de Arcadia, nombre que adoptó Kiparisía durante la época bizantina, debido a la gran cantidad de arcadios que se refugiaron en este lugar, como consecuencia de las guerras bárbaras. Kiparisía estuvo en poder de los francos, para luego pasar a manos de los venecianos. Posteriormente, la conquistó Tomás Paleólogo y Mehemet se la quitó. En sucesivas oportunidades volvió a estar en poder de los venecianos hasta la Guerra de la Independencia. La ciudad fue reconstruida y nuevamente se llamó Kiparisía. En la cima de la colina, cubierta de pinos, se eleva majestuoso un pequeño castillo bizantino.

Desde aquí observamos los terrenos agrícolas y la ciudad pesquera, que se extienden entre las colinas costeras y una extensa franja de playa de guijarros blancos. La edificación de Kiparisía en general está compuesta por casas de una o dos plantas, pintadas de blanco o crema y con techos de tejas. Leónidas nos dice que para despedirnos de Kiparisía, nada mejor que hacerlo cenando en una taberna donde los comensales en su gran mayoría son griegos. Invita nuestro anfitrión con oktapodhi psitó (pulpo asado); el pulpo es un plato favorito de los griegos y gemistá (tomates y pimientos verdes rellenos con arroz y sazonados con hierbas), todo regado con un buen krasí áspro (vino blanco).

Luego de una agitada y emocionante jornada nos disponemos a descansar para emprender un nuevo y excitante desafío, conoceremos la parte central del Peloponeso y la provincia de Elide.

Por Cristina Díaz Katzelis
   

 

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